La máquina de destruir
periodistas...
Fotografìa: Cedoc
El Gobierno creó una
"oficina" tuitera para perseguir voces críticas. Cómo el odio
personal de Milei se transforma en política de Estado. La caja de YPF para
premiar lealtades. Los ejemplos de Bukele y Orbán.
© Escrito por Juan Luis
González el jueves 12/02/2026 y publicado por la Revista Noticias de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.
“No odiamos lo suficiente a los periodistas” ya es, a esta altura de su
gestión, un mantra del Presidente Javier Milei. La creación de la
Oficina de Respuesta Oficial es el último eslabón de esa estrategia de ataque a
esta profesión. La oficina -en realidad una cuenta en redes comandada
por un francotirador digital libertario- no limita su accionar a refutar
informaciones erróneas, sino que condena bajo la etiqueta rápida de “opereta”
cualquier expresión, opinión u observación de la realidad nacional que no sea
del agrado presidencial. Milei califica a periodistas del más amplio
espectro ideológico como “ensobrados”, mientras hace la vista gorda de
los amigos beneficiados con pauta como la de YPF, los rebautiza con ironía no
siempre fina y descalifica con el método de la erosión lenta.
En la edición de NOTICIAS de esta semana, cuyo título de tapa es “La máquina de destruir periodistas” analizamos el singular fenómeno comunicacional del mileísmo y la sintonía con otros gobiernos afines como los de Bukele y Orbán.
En la edición de NOTICIAS de esta semana, cuyo título de tapa es “La máquina de destruir periodistas” analizamos el singular fenómeno comunicacional del mileísmo y la sintonía con otros gobiernos afines como los de Bukele y Orbán.
Además, en la portada de esta semana. Bud Bunny, una sorpresa
contracíclica. Consagrado con polémica en el Super Bowl de los Estados
Unidos, el puertorriqueño que llevó la música latina al tope del ranking mundial
hará estallar con su música el fin de semana largo en Buenos Aires.
Y también en la tapa el
regreso de los bazares chinos, remake del noventoso “todo por dos pesos”. Y el
parador de Pinamar que se convirtió en búnker de los políticos.
Guerra es paz, ignorancia es fuerza, libertad es esclavitud”. Esas eran las
tres frases que Winston Smith leía todos los días en la fachada del ministerio
de la Verdad, uno de los cuatro que componían el gobierno de Oceanía. Ahí Smith
se desempeñaba en el departamento de Registros, el área que se encargaba de
confeccionar el pasado a través de la edición de videos, diarios, películas,
libros, o lo que sea. Un día cualquiera del trabajo del hombre en ese lugar se
veía así: “En el Times del 19 de diciembre del año anterior se habían publicado
los pronósticos oficiales sobre el consumo de ciertos productos en el cuarto
trimestre de 1983. Pues bien, resultaba que los pronósticos se habían
equivocado muchísimo. El trabajo de Winston consistía en cambiar las cifras
originales haciéndolas coincidir con las posteriores. Eran noticias que por una
razón u otra era necesario alterar, o, como decía la frase oficial,
rectificar”.
A esta altura más de un lector se habrá dado cuenta de que Smith no era una
persona real, ni el ministerio de la Verdad o el gobierno de Oceanía existieron
jamás, sino que son parte de la famosa obra de George Orwell, “1984”. Sin
embargo, la realidad se va pareciendo cada vez más a la ficción. En especial en
Argentina, país gobernado por alguien que hace años no tiene muy en claro dónde
termina una frontera y empieza la otra. La vocación mesiánica y autoritaria de
Milei viene chocando desde el día uno con ese oficio que por definición
cuestiona el relato único. Y, como le pasó a Smith cuando empezó a dudar del
ministerio de la Verdad -“Que se encarga de la mentira”, dice Orwell en el
libro-, el economista pretende usar el poder del Estado para callar a cualquier
voz crítica o disidente. Y a su máquina de destruir periodistas ahora le sumó
una controvertida “oficina de Respuesta Oficial” que, como en la novela, quiere
imponer su propia versión de los hechos. El Gran Hermano libertario está al
acecho.
Panóptico.
“La oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina fue creada para desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política”. Este fue el primer tuit de la cuenta, en la cual se anunciaba su creación ante el mundo y enumeraba sus presuntos objetivos. Eso sucedió el 5 de febrero, a las 12:37 del mediodía. Javier Milei tardó algo más del minuto que pasó entre que la token $Libra se creó y que él la promocionó desde su cuenta, pero igualmente fue bastante rápido: 12 minutos después el Presidente estaba compartiendo la novedad en sus redes. “Para desenmascarar mentiras y operaciones de los medios, fin”, tuiteó el libertario, en mayúsculas.
“La oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina fue creada para desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política”. Este fue el primer tuit de la cuenta, en la cual se anunciaba su creación ante el mundo y enumeraba sus presuntos objetivos. Eso sucedió el 5 de febrero, a las 12:37 del mediodía. Javier Milei tardó algo más del minuto que pasó entre que la token $Libra se creó y que él la promocionó desde su cuenta, pero igualmente fue bastante rápido: 12 minutos después el Presidente estaba compartiendo la novedad en sus redes. “Para desenmascarar mentiras y operaciones de los medios, fin”, tuiteó el libertario, en mayúsculas.
Desde entonces -hasta el cierre de esta edición- la oficina de Respuesta
oficial había sacado 16 comunicados con desmentidas. Tres de ellos -más el tuit
del estreno- fueron amplificados por el propio Milei. “Aquí está el que confesó
que ha sido parte de una red de espionaje ilegal al Ejecutivo”, subió el 6 de
febrero, dedicado a Mauro Federico, a quien el mandatario acusa de haber sido
parte de un intrincado plan para espiar a sus perros clonados. Ese día también
compartió un tuit de la oficina contra Luis Novaresio, al que le agregó
“acomodando al mentiroso y operador serial, algún día se sabrá lo que operaba
desde España tratando de generar caos en Argentina”. El 11 de febrero reprodujo
un mensaje contra TN: “Aquí un periodista operando una mentira”.
La coordinación entre la oficina y las redes del mandatario revela mucho más
que una adicción tuitera del Presidente. Como contó el diario La Nación, fue el
propio Milei quien tuvo la idea de crear esta oficina. Como en otras áreas de
su gestión, es más que probable que el libertario se haya copiado de Donald
Trump, que en el comienzo de su segunda gestión como presidente número 47 de Estados
Unidos lanzó “Rapid response 47” -por eso el número- para cruzar en las redes a
periodistas críticos. De hecho, hasta los logos de ambas cuentas son muy
similares.
Más allá de este nuevo plagio, el movimiento ilustra cómo funciona el
oficialismo. Como viene contando esta revista desde que La Libertad Avanza
llegó al poder, las estrategias y las políticas del Gobierno se acoplan a los
deseos, necesidades o caprichos personales del mandatario, y no al revés. Si
bien en el caso de esta oficina se puede encontrar un motivo racional atrás de
su creación -como por ejemplo desviar la conversación pública de la
intervención del INDEC, el escándalo nacional que ilustró la última tapa de
este medio-, fue el propio odio de Milei al periodismo el que la hizo nacer.
Crear en “X” una cuenta con el tilde gris, es decir que cuenta con el aval de
la red social de Elon Musk de que pertenece efectivamente a un gobierno, tarda
varios días sino semanas. La coincidencia con la renuncia de Marco Lavagna y el
cambio en la nueva metodología de medición a unos días de publicarse es nada
más que eso, una coincidencia. Lo que mueve montañas, en este caso, es la ira
de Milei a la prensa.
Guerra.
La oficina cargó contra los periodistas Jorge Fontevecchia, Manuel Casado, Julián Maradeo, Federico, Novaresio, María O'Donnell, María Laura Santillán, Francisco Jueguen, las comunicadoras Marcela Feudale y Edith Hermida, la dirigente de izquierda Vanina Biasi y el abogado Félix Lonigro.
La oficina cargó contra los periodistas Jorge Fontevecchia, Manuel Casado, Julián Maradeo, Federico, Novaresio, María O'Donnell, María Laura Santillán, Francisco Jueguen, las comunicadoras Marcela Feudale y Edith Hermida, la dirigente de izquierda Vanina Biasi y el abogado Félix Lonigro.
En
varios de esos cruces, la cuenta -que maneja Juan Pablo Carreira, un soldado de
Santiago Caputo (ver recuadro)- hizo un paso en falso y demostró su verdadero
rostro: a Maradeo le desmintió una información que el propio Milei había dado
en una entrevista de octubre de 2025 -donde comentaba que estaban por comprar
submarinos franceses, lo mismo que había publicado el periodista-, y a
O'Donnell la cruzó por comentar que en casi ningún país del mundo la edad de
imputabilidad es de 13 años. La oficina puso erróneamente como ejemplo a
Uruguay, cuya ley indica que la edad es de 18 años.





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