Un gobierno sin oposición fuerte, pero con desafíos…
Chaqueño "pala al vecino". Dibujo: Pablo Temes.
La economía mejora en algunos frentes, pero la
inflación y el empleo siguen bajo presión. El país busca competitividad.
El Gobierno atraviesa un momento muy especial si se hace una revisión de
todo lo sucedido desde el comienzo de su gestión, el 10 de diciembre de 2023.
La debacle del peronismo y del resto de las fuerzas opositoras –que no cesa– le
dejan un campo de acción libre de obstáculos a la vista. Esto no equivale a
decir que todo le será fácil. Es lo que está ocurriendo con el proyecto de ley
de reforma laboral. En su desesperación, los líderes de la Confederación
General del Trabajo buscan tocar todas las puertas de cuanto legislador
peronista encuentran para asegurarse de que ninguno le dé al oficialismo los
votos necesarios para transformar el proyecto en ley. Esa dirigencia caduca no
termina de entender que la mayoría de esos legisladores responden a sus
gobernadores, que están apremiados por recibir la plata que les envía el
Gobierno y también por crear las condiciones para que a sus provincias lleguen
las inversiones tanto de capitales nacionales como internacionales que generen
puestos de trabajo.
En la otrora poderosa central obrera las internas están a la orden del
día. La decisión del líder de la Unión Obrera Metalúrgica, Abel Furlán, de
propiciar una medida de fuerza contra la norma es una fuente de tensiones con
el nuevo triunvirato a cargo de la conducción cegetista, que ya viene escaldada
por el fiasco en que acabó la movilización a Plaza de Mayo del 18 de diciembre
pasado. Furlán es un dirigente absolutamente identificado con el kirchnerismo
que ya el año pasado intentó llevar adelante una gestión dentro de la CGT para
forzarla a una postura más rupturista. Aún hoy demuestra no haber comprendido
el mensaje de las urnas que emanó después de la elección legislativa del 26 de
octubre. Entre otras cosas, la gente está harta del sindicalismo destructivo.
Estas negociaciones le han dado protagonismo a Diego Santilli, quien se
muestra activo conformando un tándem de peso con el jefe de Gabinete, Manuel
Adorni. A esta altura es muy importante marcar el nuevo ámbito internacional en
desarrollo con las consecuencias geopolíticas y económicas para nuestro país.
En ese marco hay que señalar la importancia del acuerdo entre el Mercosur y la
Unión Europea que se firmó ayer en Asunción, acto al que, producto de su mala
relación con Javier Milei, no asistió Luis Inácio Lula da Silva. Esa disputa
personal trajo como consecuencia, además, que Brasil decidiera dejar de hacerse
cargo de la representación de la Argentina ante el gobierno de Venezuela y el abandono
del cuidado de la embajada de nuestro país en Caracas.
A propósito del tema Venezuela, han pasado ya dos semanas desde la
hollywoodense extracción del dictador Nicolás Maduro y aún no hay novedades
sobre la posible liberación del gendarme argentino Nahuel Gallo ni de los otros
tres argentinos secuestrados por el régimen chavista: Gustavo Daniel Rivara,
Germán Giuliani y Roberto Baldo, arrestado junto con su esposa Montserrat
Espinosa Itbern.
Este acuerdo supone oportunidades y desafíos para la Argentina. El
sector agropecuario será uno de los grandes beneficiados. Distinta será la
situación para diversos sectores industriales. Uno de los afectados será la
industria automotriz, que deberá hacer frente a la entrada de vehículos de
procedencia europea con un 35% menos de carga arancelaria.
Sobre este tema, el viernes tuvieron un cruce intenso el ministro de
Economía, Luis Caputo, y el diputado nacional Miguel Ángel Picchetto a causa de
la entrada de cinco mil vehículos provenientes de China. Picchetto criticó al
Gobierno por esta apertura que, según él, amenaza con dejar en la calle a miles
de trabajadores y, de paso, le endilgó no seguir el ejemplo de Donald Trump,
que no impuso severas medidas impositivas para castigar a los productos que
proceden de China. Caputo respondió que son solo cinco mil vehículos y que la
medida está acordada con las automotrices. La polémica –que no es exclusiva de
nuestro país– pone otra vez en superficie un asunto recurrente: la falta de
competitividad de muchos sectores de la industria y del comercio. La
consecuencia más dramática de esta realidad es la pérdida de fuentes de
trabajo.
Mientras tanto, Javier Milei sigue disfrutando de un momento personal de
centralidad y protagonismo no solo nacional, sino también internacional una
muestra fue lo que ocurrió el viernes en el tradicional Festival de Doma y
Folcklore de Jesús María, donde compartió escenario y aplausos con el Chaqueño
Palavecino. La otra, la carta de invitación que le remitió Donald Trump para
formar parte de la Comisión de Paz que encarará la fase II del acuerdo de paz
firmado en septiembre del año pasado, que tiene como objetivo terminar de
desarmar a Hamas y llevar adelante los primeros pasos tanto de la
reconstrucción como del armado de un gobierno integrado por palestinos que no
pertenezcan a la organización terrorista. A todo esto, hay que agregarle el
Foro Económico Mundial de Davos, en el que Milei acaparará la atención de
mandatarios europeos y de directivos de importantes corporaciones, interesados
en conocer al personaje y explorar posibilidades de inversiones en la
Argentina, algo de lo cual hay una necesidad enorme. De ello dependerá el
futuro de millones de argentinos que hoy la están pasando mal.








