Mostrando las entradas con la etiqueta © Diario Tiempo Argentino. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta © Diario Tiempo Argentino. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de mayo de 2022

Reactivación: Medidas concretas... @dealgunamaneraok...

 Medidas concretas… 

Fotografía: Ministerio de Desarrollo Productivo

Las estadísticas laborales vienen mostrando una evolución positiva durante los últimos meses, luego de haberse deteriorado sustancialmente durante las dos pandemias (la macrista y la del Covid). Sin dudas, las políticas públicas ocuparon un lugar central en todo este tiempo y es vital seguir avanzando con distintas herramientas. Hace falta consolidar lo conseguido, resolviendo a su vez problemáticas estructurales, como son la elevada pobreza y la informalidad laboral.

© Escrito por Carlos Heller el domingo 29/05/2022 y publicado por el Diario Tiempo Argentino de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos. 

En ese aspecto, luego de la reciente reunión que mantuvieron el presidente de la Nación, Alberto Fernández, junto al Ministro de Economía, el Presidente de la Cámara de Diputados, y los Secretarios Generales de la CGT, se oficializó una suba del piso del Impuesto a las Ganancias, que pasa de $ 225.000 a $ 280.792, a partir de junio y que los Sueldos Anuales Complementarios con remuneraciones menores al nuevo piso no quedará alcanzado por el impuesto. De este modo, con respecto a 2019, 1,2 millones de trabajadoras y trabajadores dejan de pagar el tributo. 

El ministro Martín Guzmán expresó: “Nuestro Gobierno es un Gobierno que lleva adelante políticas para defender los intereses de las trabajadoras y los trabajadores” y agregó que “hoy se está verificando un crecimiento de la producción, del empleo, y una mejora del poder adquisitivo del salario”. Por su parte, Sergio Massa, en referencia a la repercusión mediática previa que tuvo el desarrollo de las conversaciones, comentó:

“A los que hablaron de presión, extorsión, les digo que esto no se trata de si gana uno u otro. Acá ganaron los trabajadores. Debatir soluciones no es pelear, sino marcar un camino para encontrar la mejor respuesta a los problemas de los argentinos”. 

Respecto a los datos de la economía, la tasa de desocupación se redujo al 7% en el cuarto trimestre de 2021: si bien registró el menor valor en seis meses, aún resta camino por transitar. Además, en ese período, el 24% del total de trabajadores/as no se encontraban registrados/as, un guarismo que mejoró en 2 puntos porcentuales en relación al de 2019. 

El Gobierno Nacional acaba de lanzar el programa “Fomentar Empleo”. Una iniciativa que apunta a ofrecer herramientas para que accedan a un trabajo registrado personas “con dificultades para ingresar al empleo formal en el desarrollo de su proyecto ocupacional, a través del acceso a prestaciones que les permitan mejorar sus competencias laborales e insertarse en empleos de calidad”. 

Entre los beneficiarios/as se encuentran aquellas personas con discapacidad, jóvenes sin secundario completo y/o con menores a cargo, adultos sin estudios superiores, quienes se encuentran inscriptos en el Programa Progresar, personas de género diverso, etc. En todos los casos, se requiere que no hayan tenido un trabajo registrado en los últimos tres meses. Recibirán actividades de orientación y servicios de formación laboral. En algunos casos, los beneficiarios/as y empleadores/as obtendrán una asignación monetaria. 

Por su parte, el martes pasado, en la Cámara Baja, las comisiones de Industria y de Presupuesto y Hacienda emitieron dictamen de mayoría para avanzar con el proyecto de reforma de la Ley de Compre Argentino. El mismo busca promover una mayor participación de la producción nacional en las compras que realiza el Estado y estimular procesos de innovación y de generación de agregado de valor en sectores estratégicos. 

Entre los aspectos centrales, la iniciativa, proveniente del Poder Ejecutivo, contempla la opción de elegir como proveedora a una empresa nacional, aunque exceda en cierto tope a las propuestas que realicen compañías extranjeras. Para el caso de las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) nacionales se establece un 20% de margen, en tanto que para las demás llegaría al 15%. 

No es trivial tampoco, la preferencia adicional en el precio del 3% contenido en el proyecto para empresas que tengan mujeres en su conducción, que cumplan pautas de desarrollo ambiental sostenible y requisitos regionales. 

Los argumentos de la oposición para desmerecer el proyecto se enfocaron en que teóricamente “podemos terminar pagando mucho más de lo que son los precios de mercado”. Una reproducción lisa y llana del manual de libre competencia, y una mirada muy limitada, pues no se tienen en cuenta los beneficios indirectos. 

Cuando se privilegia el Compre Argentino se está optando por el trabajo argentino, que a su vez genera consumo interno e incrementa los ingresos fiscales. Además, dado que servirá para sustituir importaciones, ayudará a lograr una mayor disponibilidad de divisas para aplicar a otros fines. Hay beneficios que el “mercado” no alcanza a ponderar y es deber del Estado hacerlo. Las leyes deben tener por objetivo proteger a los más débiles, porque los poderosos ganan siempre con los mecanismos de la libre oferta y demanda. 

En su momento, por ejemplo, fue el fallido ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), que imponía fuertes restricciones para que en sus compras, los estados pudieran priorizar a los bienes y servicios producidos localmente. Neoliberalismo de pura cepa que la oposición continúa sosteniendo. 

El alcalde de la CABA, Horacio Rodríguez Larreta, señaló días atrás que es necesario “replantear” –a saber, flexibilizar— la legislación laboral, el sistema jubilatorio, y que YPF debería funcionar como empresa privada, entre otras tantas propuestas. Un avance de las políticas que aplicarían en caso de ser gobierno. No se puede hacer oídos sordos a este tipo de declaraciones. 

Beneficiarse del sufrimiento 

La ONG Oxfam publicó recientemente un informe sobre los últimos datos de desigualdad en la distribución de la riqueza mundial. Esta vez, en un contexto especial dado que se reflejan las consecuencias de la pandemia sanitaria que exacerbaron una situación de inequidad ya existente. 

“La pandemia, que para la mayor parte de la humanidad ha estado marcada por el sufrimiento y ha supuesto una enorme ruptura en sus vidas, ha resultado ser uno de los mejores momentos de la historia para los milmillonarios” señala la introducción del documento. Uno de los datos más contundentes que se desprende de este informe es que “la riqueza total de los milmillonarios equivale ahora al 13,9 % del producto interior bruto (PIB) mundial, un importante aumento respecto al año 2000 cuando suponía el 4,4 %”. 

Una flagrante muestra de lo que genera la preocupante e injusta distribución de la riqueza cuando queda principalmente en manos del mercado. Es por ello que Oxfam plantea que “los Gobiernos (…) deben elevar sin demora la tributación sobre la riqueza, el capital y los beneficios de grandes empresas, e invertir este dinero en la protección de la población con mayores necesidades y en la reducción de las desigualdades y el sufrimiento”. 

Lamentablemente seguimos siendo testigos de la fuerte reticencia y poder de lobby de los más poderosos a la hora de resignar una ínfima parte de sus abultadas ganancias. Según declaraciones de Mathias Cormann, Secretario General de la OCDE en el mencionado Foro de Davos, la aplicación del impuesto mínimo del 15% para las multinacionales se retrasará hasta el 2024. En 2021, varios países y jurisdicciones de la OCDE (incluyendo Argentina que no obstante la calificó de insuficiente y propuso una alícuota más alta) aprobaron esta iniciativa, que se trasladó al G-20, que también la respaldó. 

Queda claro que no es una tarea fácil, pero el hecho de que se haya planteado en estos ámbitos de poder global ya es un gran avance. 


domingo, 22 de mayo de 2022

Economía. Sortear las restricciones para seguir avanzando… @dealgunamenraok...

Sortear las restricciones para seguir avanzando…

 


Fotografía: Oli Scarff / AFP.

 

La recuperación de la actividad económica continúa, y el país ya ha dejado atrás la caída que generó la pandemia. De la misma forma en que el Estado resultó crucial en este proceso, hoy nos encontramos en una etapa en la que su presencia también es indispensable para garantizar el rumbo de crecimiento con equidad.

 

© Escrito por Carlos Heller el domingo 22/05/2002 y publicado por el Portal de Noticias Tiempo Argentino de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos. 

Según los datos recientemente publicados por el INDEC, en el primer trimestre de 2022 la actividad económica creció un 6,1% interanual y un 0,9% con respecto al último trimestre del año pasado. Más allá de cierta desaceleración normal, una particularidad importante es que todos los sectores tuvieron una evolución positiva, excepto el agropecuario, producto de las condiciones climáticas adversas que afectaron la soja y el maíz. Se destacaron positivamente “Transporte y Comunicaciones”, “Comercio mayorista y minorista” e “Industria manufacturera”.  De hecho, es superior en un 3,7% a las cifras del primer trimestre de 2019.

 

Esta situación, a su vez, se refleja en la evolución del empleo. Según datos del Ministerio de Desarrollo Productivo, en el semestre comprendido entre agosto de 2021 y febrero de 2022, 119 mil personas ingresaron al mercado laboral como asalariadas del sector privado registrado, es decir, un promedio de 20 mil nuevos puestos por mes. Desde el año 2011 que el empleo formal no se recuperaba a este ritmo.

 

El empleo industrial en particular, señala el informe del Ministerio, ha tenido un desempeño muy positivo en casi todo el país, con 21 de 24 provincias con más trabajadores en la manufactura que en los albores de la pandemia. Esta dinámica se condice con la evolución de la actividad industrial, que actualmente se encuentra en un nivel superior al del inicio de la crisis de 2018. 


El jueves, el Ministerio de Economía siguió obteniendo financiamiento en el mercado de capitales. En la primera ronda de la licitación se colocaron títulos por un monto superior a los vencimientos en $ 66.300 millones, siendo el 64% instrumentos a tasa fija, despejando las dudas que sembraban algunos analistas. Cabe señalar que durante el primer cuatrimestre las colocaciones superaron en un 29% a las amortizaciones. 


No es casual que cuando la economía empieza a tomar mayor impulso empiecen a aparecer restricciones sobre el crecimiento. Una de ellas está fuertemente asociada a la pulsión de los sectores concentrados por apropiarse, vía inflación, de los ingresos que la economía genera, lo cual termina atentando contra el propio mercado interno. Es crucial entender que existe una asociación indisoluble entre crecimiento y una matriz progresiva de distribución de la renta: el primero genera las bases para poder distribuir, y viceversa. Son dos cuestiones que deben ir a la par y que requieren de la existencia de un Estado activo. 


El presidente Alberto Fernández afirmó que la economía argentina está encendida, aunque recuperar el salario real “cuesta mucho trabajo (…); no estamos logrando que la distribución del ingreso se mejore y, por eso, hemos decidido mantener abiertas las paritarias”. 


Para darles sostenibilidad en el tiempo a este tipo de políticas, hace falta, para alimentar los ingresos tributarios, que la actividad interna no se detenga, pero también que se grave con impuestos a quienes más tienen. Son las discusiones que se dan en todo el mundo. Joe Biden señaló tiempo atrás: “Compatriotas, la economía del goteo nunca funcionó. Es el momento de hacerla crecer desde abajo”. Toda una definición, viniendo de boca del presidente de la principal potencia capitalista. Con respecto a lo que habría que hacer, Biden remarcó que busca “bajar el déficit exigiéndoles a las grandes corporaciones y a los más ricos que no hagan abuso de precios y que paguen lo que corresponde en cuanto a impuestos”. Banderas que han estado levantando organismos como la OCDE y el propio FMI.  


Los últimos datos de comercio exterior dan cuenta de un crecimiento del 35,6% de las exportaciones en abril, respecto de igual mes de 2021, producto de un 23,7% de incremento en los precios y un 9,6% en las cantidades. Pero, al mismo tiempo, las importaciones aumentaron un 47,3%, con mayor incidencia de las cantidades (24,5%) que de los precios (17,9%). Las compras de bienes intermedios en primer lugar, y de bienes de capital y accesorios en segundo, son los rubros que vienen traccionando el crecimiento. Ambos están relacionados a la mayor actividad económica. 


El saldo comercial de abril ha sido el más elevado del año, similar al del mismo mes del año anterior y, si bien se han registrado saldos positivos de comercio exterior en todos estos meses, no deja de estar presente la restricción estructural de fondo, ya que para que la economía crezca sostenidamente se precisan dólares para abonar las importaciones.

 

Una de las formas de minimizar la necesidad de divisas ha sido la renegociación de las deudas con los privados y con los organismos, que postergó los pagos por varios años. También se han venido aplicando regulaciones para proteger y darles un uso adecuado a los dólares. En materia de comercio, una política de Estado, además del fomento de las exportaciones, es profundizar la sustitución de importaciones, que a su vez genera empleo local. Para ello hacen faltan políticas de largo plazo que no se interrumpan con la llegada de gobiernos neoliberales. 


El desacople necesario 


Al hablar sobre los impactos de la suba de los precios de las materias primas, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, señaló que “la mayoría de los países en desarrollo no disponen de espacio fiscal suficiente para atenuar el golpe de estas enormes subidas”. El mundo se encuentra frente a una situación que amenaza a decenas de millones de personas “al borde de la inseguridad alimentaria, seguida de desnutrición, hambre generalizada y hambruna, en una crisis que podría durar años”. Un panorama inquietante.

 

La guerra agudizó un fenómeno que venía desde antes, producto de la recuperación de la actividad global y del cambio climático. La India, que es el segundo mayor productor mundial de trigo, acaba de prohibir sus exportaciones de este cereal, debido a una cosecha inferior a la esperada, por un aumento repentino de las temperaturas durante la fase de su maduración, lo cual redujo los rendimientos. El fenómeno climático ha venido para quedarse y los Estados no pueden estar al margen de los impactos que trae. Argentina es uno de los grandes productores de alimentos a nivel global y como tal debe garantizar a la población un acceso adecuado a estos bienes esenciales. 


El presidente de la Nación afirmó: “El precio del trigo sube mucho y tenemos un gran problema para desacoplar el precio interno del externo”, y señaló las resistencias que existen por parte del sector privado, que demora la puesta en marcha del fideicomiso del trigo.

Hay una “riqueza inesperada, porque alguien en el mundo empieza a ganar mucho, es lo que nosotros pedimos que se redistribuya. El instrumento con que esto se desacopla son las retenciones. Ahora, las retenciones son un tema legislativo y necesito que el Congreso entienda el problema, y llegado el caso acompañe una decisión de esa naturaleza”. 


En cuanto a las diferencias al interior del espacio oficialista, destacó: “Tengo la certeza de que tenemos una mirada común sobre lo que la Argentina necesita en todo el frente”. Una mención que vale la pena tener en cuenta. 



domingo, 20 de marzo de 2022

Una batalla imprescindible... @dealgunamaneraok...

Una batalla imprescindible...

Fotografía: Juan Mabromata / AFP

El Senado dio luz verde para que el Ejecutivo avance en la refinanciación de la deuda inviable que dejó el gobierno de Mauricio Macri, y aunque ese compromiso no desaparecerá ni se resolverá, el acuerdo con el FMI permite despejar el horizonte financiero y económico por varios años para seguir fortaleciendo el crecimiento con inclusión.

© Escrito por Carlos Heller el sábado 19/03/2022 y publicado por el Diario Tiempo Argentino de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos.

Como vengo sosteniendo en mis intervenciones, es el menos malo de los escenarios posibles y no hay nada para festejar, pero nos permite contar con un camino a transitar. Las opiniones y las subjetividades son infinitas y siempre se podrá decir que se podría haber negociado de otra forma. Pero lo cierto es que hoy tenemos un acuerdo en el que no está mencionada la palabra «ajuste» (o consolidación). Más aun, hay un gobierno que no se compromete a quitar derechos a trabajadores/as y jubilados/as, y por el contrario tiene un programa con aumentos en el gasto real, principalmente en las inversiones en infraestructura y conocimiento que el país precisa, y en el gasto social, junto con un mejoramiento de la recaudación fiscal, con un sesgo más progresivo. Se trata de un acuerdo radicalmente diferente de todos los que históricamente tuvo el país con el FMI. Se logró poner por delante los intereses de la economía, gracias a una intensa negociación del gobierno. Nada de esto se podría haber conseguido con un arreglo en “cinco minutos”.

También se logró instalar en el acuerdo que la inflación es un fenómeno multicausal, lo que habilita a que se puedan utilizar múltiples herramientas para abordarlo, entre ellas las políticas de precios.

Hay todo un plan, aunque muchos insistan en negarlo. Por ejemplo, el presidente del Banco Central, Miguel Ángel Pesce, enumeró diversas fuentes de financiamiento para reforzar el frente externo: principalmente, aumento de las exportaciones. Además, “les estamos diciendo a las empresas que busquen crédito en el sector privado porque después del acuerdo con el FMI seguramente lo van a conseguir. Eso mejorará también el perfil de nuestras reservas”, citó Pesce. También se estima un aumento importante del financiamiento de los organismos multilaterales de crédito y de la inversión extranjera directa, que crecería hasta U$S 2500 millones este año y seguiría recuperándose.

Enfrentar el incremento de los precios.

El martes se conoció el dato de inflación del mes de febrero (4,7%), el mayor valor desde marzo del año pasado (4,8%). No deberíamos seguir teniendo estos índices de inflación, y mucho menos el 7,5% de alimentos y bebidas y un 4,9% en transporte en ese mismo mes, que es mucho más grave, porque es el consumo básico de los sectores de menos ingresos.

Este fuerte impacto sobre los sectores más desprotegidos de la población lo podemos ver en las subas de la Canasta Básica Alimentaria (por debajo de la cual un hogar es considerado indigente), que creció en febrero un 9%, y la Canasta Total (para establecer el nivel de pobreza), que se incrementó en un 6,6 por ciento.

No se puede permitir que se carguen en el mercado interno valores que paga un consumidor europeo, para dar un ejemplo. El problema es que hay sectores que no quieren resignar márgenes en un contexto de precios internacionales récord. Es una expresión más de la puja distributiva, que también se ve apuntalada por la gran concentración económica, que hace que los formadores de precios traten de imponer sus condiciones. Ante esta situación, el Estado no debe estar ausente.

Considero que es necesario actuar en las cadenas de valor, para saber qué aumentos son justificados y cuáles no, verificando cómo funcionaron los acuerdos que se firmaron, y aplicando los correctivos necesarios. Si el tambero se queja de que le pagan poco por la leche y el consumidor que va a la góndola se queja por el precio que paga por el sachet de leche, entonces deberíamos poder conocer todos los valores de la cadena, las intermediaciones, si todas son necesarias o no, y cuáles son los márgenes de ganancia en cada eslabón. Eso permitirá, por ejemplo, pensar herramientas para lograr que los productores tengan una compensación adecuada, porque son los que tienen que producir, pero con precios que los consumidores puedan pagar. Sin embargo, no resulta fácil. Para ilustrar, cuando el gobierno estableció que la televisión por cable o Internet eran servicios públicos esenciales, y que por ende esos precios tenían que estar regulados, presentaron un amparo y desactivaron la iniciativa del Ejecutivo. Y así con muchas otras medidas.

No obstante, el gobierno conserva poder regulador. Ante la decisión del consorcio que agrupa a frigoríficos exportadores de discontinuar la provisión de carne a los supermercados para mantener “Cortes Cuidados”, desde el gobierno respondieron: “Quienes no cumplan con los compromisos asumidos con las y los argentinos, no podrán continuar exportando carne”. Luego de la reunión, el consorcio cárnico decidió continuar con el programa.

La “guerra” contra la inflación

Cuando el presidente Alberto Fernández anunció que daría una “guerra contra la inflación”, varios opositores preguntaron: “¿una guerra contra quién?”. El presidente lo respondió claramente en su discurso del pasado viernes: “Nuestra batalla hoy es contra los especuladores. Contra los codiciosos. Contra quienes buscan aun en situaciones complejas sacar una renta extraordinaria”. Un adecuado enfoque.

También dejó en claro las dificultades que implica bajar los precios, en especial, pero no solo por ello, por la guerra en Ucrania.

¿Cuáles son los objetivos de estos planes? Fernández expresó: “Nuestro objetivo debe ser, por un lado, garantizar la provisión de insumos para que la cadena de abastecimiento se cumpla. Y, por otro, asegurar que los precios de los productos de consumo más relevantes sean accesibles para todas las familias argentinas”.

¿Cuáles son las líneas directrices de esta estrategia?

Una directriz es el diálogo, convocando “a los representantes de los sectores productivos, empresarios, trabajadores formales y de la economía popular, representantes del campo y el comercio, la pequeña y mediana empresa y la sociedad civil a una mesa de acuerdo que nos permita diseñar un mañana en la lucha contra la inflación”.

Por otro lado, ha dado indicaciones a sus ministras/os “para que construyan acuerdos con los diferentes sectores pero que no duden en aplicar todas las herramientas del Estado para fijar y hacer cumplir las medidas necesarias”. Más precisamente, se refirió a aplicar la Ley de Abastecimiento si ello es necesario.

Otra herramienta es la constitución de un fondo de estabilización para evitar el traslado de las subas del precio internacional al precio que pagan los/as argentinos/as.

En estas medidas no se agota el plan: desde el enfoque de la inflación multicausal, el presidente sostuvo: “Vamos a consolidar nuestras reservas del Banco Central. Vamos a promover la inversión y la producción nacional. Vamos a mejorar el financiamiento de las políticas públicas. Vamos a profundizar el diálogo y la búsqueda de acuerdos para contener los precios y mejorar los ingresos”.

Un tema poco mencionado y que me interesa resaltar: Fernández sostuvo que “necesitamos luchadores contra la especulación y la inflación en cada comercio, en cada mesa, en cada casa”. Una definición interesante, y que nos plantea continuar en la construcción de una fuerza política y popular, con participación plena de la ciudadanía, en esta “batalla” que debemos dar para revertir esta puja distributiva, que tal como está planteada no solo genera inflación, sino también pobreza y cada vez mayor desigualdad.