Mostrando las entradas con la etiqueta Luis Chocobar. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Luis Chocobar. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de febrero de 2018

Polémicas Declaraciones de Eugenio Zaffaroni… @dealgunamanera…

 Polémicas Declaraciones de Eugenio Zaffaroni…

Las declaraciones de Eugenio Zaffaroni causaron repudio en varios sectores. Fotografía: Télam

El exjuez de la Corte Suprema Zaffaroni asegura que Macri "nos está llevando a una catástrofe social".

© Publicado el martes 13/02/2018 por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El juez kirchnerista quiso aclarar manifestó en una entrevista televisiva su máximo deseo: "Si se van antes, podemos resolver el problema. Es un deseo".

Eugenio Zaffaroni, exjuez del Máximo Tribunal de Justicia de la Nación y actualmente juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), intentó aclarar sus polémicas declaraciones de hace un mes atrás, cuando había pronunciado: “Quisiera que el gobierno se vaya lo antes posible”

Sin embargo, una vez que se encendieron las cámaras de C5N volvió a manifestar su disconformidad con la presidencia de Mauricio Macri y reiteró su deseo de un cambio de gobierno anticipado: “Si se van antes, podemos resolver el problema”.

“No quiero un 2001, evitemos un desastre de esa naturaleza. Evitar eso es clave, evitemos violencia”, advirtió Zaffaroni, que en el programa del periodista Marcelo Zlotogwiazda se manifestó como "populista". Ampliando la idea anterior, Zaffaroni manifestó: “Si se van antes, vamos a tener menos deuda. Si se van antes, podemos resolver el problema. Es un deseo. Puede ser que se vayan en 2019... total hay un año de diferencia, pero esto nos está llevando a una catástrofe social”.

Zaffaroni aprovechó la televisión para criticar la política de seguridad llevada adelante por la ministra Patricia Bullrich: "Cuidado con lo de la víctima, porque el control social ahora es profundizar los conflictos. Crear victimizados, criminalizados y policizados para incentivar las contradicciones entre los excluidos, para que se maten entre ellos.

Esa es la perversa técnica de este momento". "¿Qué hace el sistema penal por la víctima? ¿Hace algo?", se preguntó. Refiriéndose al caso del policía Chocobar, el juez reflexionó: "¿Por qué no recibió a los médicos que salvaron la vida de la víctima?"


miércoles, 7 de febrero de 2018

¿Qué pasa con el crimen en los países donde hay pena de muerte?... @dealgunamanera...

¿Qué pasa con el crimen en los países donde hay pena de muerte?…

Una famosa silla eléctrica utilizada en el estado de Texas, Estados Unidos. La silla fue apodada "Old Sparky" ("vieja chispeante") y se encuentra hoy en un museo. Fuente: Archivo

En una entrevista radial realizada ayer, el consultor oficialista Jaime Durán Barba dijo que, según estudios de su propia consultora, la mayoría de las personas en la Argentina está a favor de la pena de muerte. Lo dijo en el contexto de una discusión sobre violencia policial y el Caso Chocobar.

© Publicado el miércoles 07/02/2018 por el Diario La Nación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Más allá de las cifras de opinión pública, que el mismo Durán Barba describió como fluctuantes, y del consenso entre organismos internacionales que consideran que esta drástica medida viola los Derechos Humanos, ¿tiene efectos disuasivos sobre el delito? En el campo de la criminología, la mayoría de los especialistas indica que no.

El último informe de Amnistía Internacional sobre el tema es de 2016. Según el informe, ese año se ejecutaron al menos 1032 personas en todo el mundo -la cifra no incluye las ejecuciones realizadas en China y en Corea del Norte, donde los datos son secreto de Estado-. Fueron 602 personas menos que en 2015, el año de más ejecuciones desde 1989.

Las ejecuciones se realizaron en 23 países. La mayoría son países asiáticos, del medio oriente y africanos: Afganistán, Arabia Saudita, Bangladesh, Bielorrusia, Botsuana, China, Corea del Norte, Egipto, Estados Unidos, Indonesia, Irak, Irán, Japón, Malasia, Nigeria, Pakistán, Palestina, Singapur, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, Taiwán, Vietnam.

El consultor Durán Barba opinó sobre el caso Chocobar y la caída en la imagen del presidente Mauricio Macri. Fuente: Archivo

El caso de Estados Unidos es propenso para el estudio, porque hay estadísticas fidedignas sobre ejecuciones y tasas de homicidio por estado -no todos los estados tienen pena de muerte-, lo que permite comparar la correlación histórica entre ambas variables.

El caso de EEUU

En Estados Unidos, son 18 los estados donde no hay pena de muerte, y 32 los estados donde sí se aplica. Según un estudio de la ONG DPIC -que se dedica a recopilar información sobre el tema en base a datos de homicidios provistos por el FBI- durante el período 1990-2016, la tasa de homicidios en los estados sin pena de muerte se mantuvo menor a la registrada en los que sí tienen pena de muerte.

La tasa de homicidios es una de las estadísticas más confiables para medir el crimen en un país.

En 1990, el promedio de asesinatos por cada 100 mil habitantes en los estados sin pena de muerte fue de 9.16, mientras que en los estados con pena de muerte fue de 9.5.

A lo largo de las dos décadas siguientes, esa brecha porcentual se agrandó: llegó a un pico de 44% en 2003, cuando la tasa de asesinatos en estados sin pena de muerte fue de 4.10 y la registrada en los estados con pena de muerte fue de 5.91. En 2016, la brecha fue de 25%. Es decir, la pena de muerte no disminuyó la tasa de homicidios.

¿Son suficientes estos datos para determinar que la pena de muerte no funciona como disuasivo del crimen? Varias investigaciones se concentraron en estudiar también lo que pasa dentro de un solo estado, a lo largo del tiempo. "Compararon lo que pasa con la tasa de homicidios en el estado, antes y después de que se haya instrumentado la pena de muerte. Y tampoco encontraron que la pena de muerte haya incidido a la baja en la tasa de homicidios", destaca el matemático John Lamperti, de la Universidad de Dartmouth.

Lamperti publicó un artículo, en 2004 que recopila investigación histórica sobre el tema. Allí, indica que en ocasiones la pena de muerte incide en la tasa de homicidios, pero a favor, es decir, que la tasa aumenta.

"Hubo casos, si bien muy pocos, en donde una persona cometió un homicidio para ser ejecutado", indica el artículo, que cita un paper médico del Dr. Lois West que estudia estos extraños casos, a los que categoriza como "intentos de suicidio por homicidio".

Una ceremonia de ejecución en China. El país no divulga datos oficiales de sus ejecuciones, en donde se ahorca a los criminales. Fuente: Archivo

Lamperti también cita otro estudio, de 1935, en donde el criminólogo Robert Dann publicó un análisis de los homicidios en la ciudad de Filadelfia durante los 60 días previos y los 60 días posteriores a cinco casos de ejecución que tuvieron un gran despliegue mediático. "La hipótesis de Dann era que la tasa de homicidios iba a caer durante los 60 días posteriores a las ejecuciones, pero subió", dice Lamperti.

Sin pruebas

 

"Los países que mantienen la pena de muerte suelen afirmar que es una forma de disuasión contra la delincuencia. Pero no hay pruebas que demuestren que es más eficaz que la cárcel a la hora de reducir el crimen", indica el informe de Amnistía Internacional.

La organización agrega cuatro argumentos más en contra de la medida. El primero es que los jueces cometen errores. "Desde 1973, en Estados Unidos se ha exonerado a 150 personas que habían sido condenadas a muerte. A otras personas las han ejecutado a pesar de las serias dudas existentes sobre su culpabilidad", dice Amnistía.

Además, la organización indica que la medida suele emplearse más en países con sistemas de justicia sesgados; se aplica de forma discriminatoria debido al sesgo racial o étnico que tiene el mismo sistema de justicia; y se usa en ocasiones como herramienta política: "Las autoridades de algunos países, como Irán y Sudán, usan la pena de muerte para castigar a los opositores políticos".

A pesar de que no exista un consenso académico que justifique la implementación de la pena de muerte, la opinión pública en Estados Unidos suele manifestarse a favor. En octubre de 2017, la consultora de opinión pública Gallup publicó su última medición sobre el tema.

El apoyo a la pena de muerte cayó a su valor más bajo en los últimos 45 años, pero aún así es mayoría en el país: 55% de los estadounidenses se manifestaron a favor de la pena de muerte, y 45%, en contra.

En Japón, donde también existe la pena de muerte -para casos de homicidios múltiples o agravados- la opinión pública sobre el tema se mide de manera regular. Tampoco hay estudios que prueben que la pena de muerte disminuya la tasa de homicidios, pero la última encuesta del gobierno, de 2013, indicó que el 80% de los japoneses están a favor.



Patricia Bullrich: el inquietante ascenso de la mano dura de Macri… @dealgunamanera...

Patricia Bullrich: el inquietante ascenso de la mano dura de Macri…

Mauricio Macri junto al policía Luis Chocobar y Patricia Bullrich en Casa Rosada.

El miércoles por la tarde, el policía de Avellaneda Luis Chocobar se quejó en las redes sociales porque un juez lo había procesado y embargado. Chocobar, como se sabe, estaba de franco el 8 de diciembre cuando fue testigo de cómo dos delincuentes juveniles acuchillaban a un turista para robarle una cámara. Entonces, persiguió a uno y lo mató. La denuncia de Chocobar generó una abrumadora reacción solidaria a su favor, a la que en pocas horas se sumaría el propio presidente Mauricio Macri. Era un héroe: había que salvarlo de los jueces. Una de las personas que agitaron con más eficiencia las redes sociales fue el abogado Alejandro Fargosi, ex miembro del Consejo de la Magistratura. Es interesante analizar su reacción porque su inusual franqueza permite percibir los riesgos que acechan en el sendero por el que lentamente se introduce el Gobierno.

© Escrito por Ernesto Tenembaum el domingo 04/02/2018 y publicado por el Diario D Infobae de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El miércoles, cuando recién se conoció el caso, Fargosi escribió: "Con este juez Pierreti hay que hacer algo simple, someterlo a juicio políitco. Basta".

Unas horas después, aclaró: "Me acaban de explicar que el juez Gustavo Pierreti NO ES EL JUEZ que está persiguiendo al policía Chocobar. Ese juez lo había liberado. Quien lo hace es el juez Enrique Velázquez, que interviene ahora en la causa".

En esas horas, Fargosi reproducía una opinión del periodista de La Nación Mariano Obarrio: "El policía Chocobar debe ser reivindicado, condecorado y ascendido. Pero en la Argentina los jueces protegen a los delincuentes y castigan a los policías".


Fargosi no tenía un solo dato de la causa pero repartía castigos, admoniciones, adjetivos y condecoraciones.

Con el mismo déficit de información, Macri recibió a Chocobar en la tarde del jueves y lo trató como un héroe. El policía era entrevistado en medios de amplia audiencia. Muchos colegas pedían la cabeza del juez. Unas pocas voces aisladas, de distinto origen ideológico -Gerardo "Tato" Young, Sebastián Lacunza, Pablo Duggan- reclamaban prudencia. No se puede opinar sin conocer los fundamentos del fallo. Tal vez el policía disparó sin necesidad. En principio, el policía tenía un arma de fuego y el delincuente no. ¿No convendría esperar un poco?

Eran insultados masivamente. Dejen de defender delincuentes, les reclamaban.

El viernes al mediodía comenzó a trascender el auto de procesamiento, que incluía un dato inquietante: la escena había sido filmada y, según lo que escribió el juez, el policía disparaba contra el delincuente mientras este huía. Las imágenes trascendieron unas horas después. Efectivamente, lo que se ve es una persona huyendo, de espaldas, y otra -Chocobar- que dispara desde atrás. En el momento de los disparos, no había riesgo para la vida de nadie, salvo para la del delincuente y, para las personas que transitaban por allí una mañana cualquiera. El fallo del juez podía ser opinable, como todo. Pero, en cualquier caso, era un procesamiento a un policía cuya conducta, en cualquier país civilizado, hubiera sido objetada.Chocobar intervino con valentía, pero no está claro si esa intervención salvó una vida, apagó otra o ambas cosas.

Al conocerse el video, el abogado Fargosi, cambió nuevamente de enfoque: "No debemos analizar un tema tan grave, opinando como expertos cuando interpretar esas imágenes no es lineal ni debe descontextualizarse. Prejuzgar e ideologizar es lo opuesto un juicio imparcial y justo".

En una democracia, cualquiera tiene derecho a prejuzgar, agitar, adjetivar, pedir condenas a quien se le ocurra, desdecirse de todo y volver a afirmarlo. Lo que transforma la anécdota en algo relevante es que el estilo Fargosi curiosamente se adueñó de algunos de los mejores periodistas del país -opinar sin tener los datos- , y de gran parte de la dirigencia política: notablemente Cristian Ritondo, Patricia Bullrich, María Eugenia Vidal, Horacio Rodriguez Larreta y, finalmente, el presidente de la Nación.

La llegada del macrismo al poder político de la Argentina fue acompañada por un nuevo discurso en materia de seguridad que, en principio, sonaba legítimo y equilibrado: las fuerzas de seguridad debían contar con el respaldo de la conducción política del Estado porque de otra manera sería imposible contar con ellas para combatir el delito.

Había que terminar con la inversión de la prueba: un policía también debería ser considerado, a priori, inocente.

El joven mapuche Rafael Nahuel, muerto por una bala disparada por un efectivo del grupo Albatros de Prefectura Naval

Esa perspectiva, lentamente, fue cambiando hacia un punto de vista más extremo, que se expresó por primera vez a principios de noviembre, cuando cayó baleado el joven mapuche Rafael Nahuel en la zona del Lago Mascardi. Ante la evidencia de que había sido atravesado por una bala de Prefectura, el Ministerio de Seguridad difundió que ese balazo fue en respuesta a un ataque. Cuando un periodista le pidió pruebas, Patricia Bullrich respondió: "Es la versión de Prefectura. Es una fuerza del Estado. Para nosotros tiene fuerza de verdad".

La escalada concluyó esta semana cuando la ministra llevó a Chocobar a la Casa Rosada y ambos fueron recibidos por el presidente. "Me enorgullece que usted sea policía", le dijo Macri. Al día siguiente, se conoció el video donde se lo ve disparando por la espalda. Pasaron muchas horas. El presidente no corrigió el mensaje: tampoco su jefe de Gabinete ni su ministra de Seguridad. ¿Está bien, entonces, que un agente dispare por la espalda, en la vía pública? Tal vez sea pícaro defender esas ideas. O popular. ¿Será justo? ¿Será sabio?

Toda fuerza que llega al poder está integrada por una multiplicidad de sectores, de convicciones heterogéneas. En Cambiemos, hay herederos de la tradición alfonsinista y personas que reivindican aún hoy a la dictadura militar. En esa escena, en la que Macri respalda a Chocobar y vulnera de manera tan evidente la independencia del Poder Judicial -algo tan sensible para la república- se refleja el triunfo de los sectores más extremos, los que creen que el curro de los derechos humanos debe ser reemplazado por su violación, o que al garantismo bobo lo debe suceder la falta de garantías.

Antes, la policía era sospechosa aunque hiciera lo correcto. Ahora, es inocente aunque dispare por la espalda. La Argentina es, como se ve, un país pendular donde siempre hay público para las ideas extremas. La expresión más fuerte de esto es el ascenso de Patricia Bullrich en el firmamento oficial.

Dos días antes del encuentro entre Macri y Chocobar, durante su primer discurso ante los miembros del Parlamento norteamericano, el presidente Donald Trump pidió un homenaje a un personaje, hasta ese momento, desconocido. Dijo Trump: "Esta noche está aquí un líder en el esfuerzo de defender a nuestro país: el agente especial de Investigaciones de Seguridad Interior Celestino Martínez, conocido como CJ. CJ ha pasado los últimos 15 años sacando a peligrosos criminales de nuestras calles. Llegó un momento en el que los jefes de la MS-13 ordenaron asesinarlo. Pero él no cedió a las amenazas ni al miedo". Celestino Martínez se puso de pié y el Congreso entero lo ovacionó. Minutos después, el presidente pidió otra ovación a dos parejas que habían perdido hijos a manos de delincuentes de origen latino. "Evelyn, Elizabeth, Freddy y Robert: esta noche, todos en esta cámara rezarán por ustedes". 

Celestino Martínez se puso de pie y el Congreso entero lo ovacionó. Minutos después, el presidente pidió otra ovación a dos parejas que habían perdido hijos a manos de delincuentes de origen latino. "Evelyn, Elizabeth, Freddy y Robert: esta noche, todos en esta cámara rezarán por ustedes".

Con esos golpes de efecto, Trump pidió el apoyo a las leyes contra los inmigrantes. Sin ellas, dijo, no se puede combatir el delito, el narcotráfico y el terrorismo.

Las estadísticas serias sobre crímenes reflejan que en las principales ciudades de los Estados Unidos los delitos han bajado a su nivel más bajo en los últimos cuarenta años. "En los años noventa, se discutía lo mismo pero, al menos, sobre un fenómeno preocupante: el aumento del crimen. Ahora, el presidente le echa la culpa a los extranjeros de algo que, directamente, no está sucediendo", escribió el premio Nobel Paul Krugman en The New York Times.

Muchas veces los presidentes prescinden de los datos molestos.

Juegan con las angustias de los ciudadanos.

Y se refugian en mensajes lineales para mostrarles que están junto a ellos y que los van a defender sin reparar demasiado en minucias.

Populismo es como llaman algunos teóricos a esos recursos.

VIDEO (Persecución)

VIDEO (Salida Casa de Gobierno)