HISTORIA Y
DOCTRINA
Cooperativismo
y Democracia *
Cuando el gobierno constitucional tomó la iniciativa de crear la Secretaría de Acción
Cooperativa, dejó en evidencia el claro propósito de jerarquizar al
cooperativismo argentino, elevando a los más altos niveles de decisión política
todo lo vinculado con esa actividad.
No podía ser de otra manera,
ya que no existen en el marco de la sociedad argentina instituciones tan
absolutas y auténticamente democráticas como las entidades cooperativas, organismos
solidarios, pluralistas, sin fines de lucro.
Contrariamente a lo que
sucede en la actualidad, cada vez que se interrumpió el orden institucional,
entre las primeras medidas que adoptaron los gobiernos de fuerza siempre se
destacaron aquellas destinadas precisamente a hostigar y perjudicar al
movimiento
cooperativo. En 1966, por ejemplo, juntamente con el asalto a las universidades - la tristemente célebre "noche de los bastones largos"- y la intervención a la CGT, se encarceló a los dirigentes del movimiento cooperativo de créditos.
Cuando se produjo el golpe de Estado de 1976 se reformó el sistema impositivo vigente - hasta ese momento de claro fomento a la actividad cooperativa., para establecer un régimen que equiparó fiscalmente a esas entidades, que no tienen a las ganancias entre sus objetivos, con las empresas comerciales. Cuando se llevó a cabo la reforma del sistema financiero, se colocó a las cajas de crédito en la alternativa de desaparecer o adecuarse a las nuevas normas, un conjunto de reglas tendientes a concentrar las finanzas en pocas manos fundamentalmente extranjeras.
El movimiento cooperativo
tiene una larga y meritoria historia, casi centenaria. Las primeras entidades
comenzaron a formarse en el siglo pasado, al calor de las corrientes inmigratorias
que vinieron a nuestro suelo en un momento muy especial de la vida del mundo,
atraídas por la fertilidad de nuestras tierras y la benignidad de nuestras
leyes.
Muchas de esas cooperativas
nacieron y fenecieron al poco tiempo; y es recién al asomarse el presente
siglo, cuando comienzan a formarse cooperativas que tienen vigencia hasta hoy y
que se han desarrollado y que cumplen en su medio una obra social altamente
trascendente.
(*) Conferencia dictada por el Secretario de Acción Cooperativa de la Nación, Dr. Héctor T. Polino, en la Sala "Fontanarrosa" de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, organizada por el Centro de Estudiantes de esa casa de estudios, el 10 de agosto de 1984. Texto corregido por el autor. (N. de R.)
El cooperativismo y su vasta gama de actividades.
El cooperativismo agrario surge como consecuencia de una producción atomizada, donde
los chacareros, colonos y medieros no estaban en condiciones de poder defender los
precios de esa producción en el mercado, ante la presencia de grandes empresas
que compraban a un precio vil el esfuerzo realizado durante mucho tiempo.
Entonces, surge la idea de
la asociación de esos productores en cooperativas de transformación y
comercialización de la producción, en mejores condiciones frente a las grandes
empresas, adquiriendo la posibilidad de discutir precios; defendiendo el valor de
la producción y en última instancia, los intereses del país.
Hoy, el movimiento
cooperativo agrario comercializa en el mercado interno el 50 % del total de la
producción de granos y en el mercado internacional el 19 %. Si tomamos individualmente
las empresas multinacionales y las cooperativas, la Federación Argentina de
Cooperativas Agrarias (FACA), por ejemplo, ocupa el primer lugar en la
comercialización de granos y el tercer lugar en la de frutas.
Entre las cooperativas de
consumo conviene recordar a la más importante de ellas, El Hogar Obrero,
fundada por Juan B. Justo, también fundador del Partido Socialista en 1896.
Junto a otras 18 personas, Justo creó en 1905 la Cooperativa de Consumo y Vivienda "El Hogar Obrero", que tiene hoy 1.340.000 asociados, y es una entidad que ha instalado incluso plantas de procesamiento, fabricación y elaboración de productos incluidos mataderos y frigoríficos. Las cooperativas de consumo son empresas - testigo, que regulan los precios del mercado en donde ellas actúan. Es muy común escuchar decir a las amas de casa, por falta de información o formación, que no se advierten mayores diferencias entre el precio de los artículos que compran en el supermercado cooperativo y los que adquieren en el almacén o comercio del barrio. Contrariamente existen grandes diferencias.
En primer lugar, esa ama de casa ni se pregunta cuál sería el precio del producto en el negocio particular si no existiera la empresa cooperativa que está regulando el precio en esa zona; una suerte de espejo en el cual se reflejan necesariamente los precios de los demás establecimientos.
En segundo término, el
precio de la cooperativa es, para el asociado, un precio provisorio.
Al final del ejercicio, las
diferencias entre los ingresos y egresos producen un excedente que retorna
luego al asociado en la misma proporción en que ha efectuado sus compras.
Además, esos excedentes
vuelven a la comunidad, porque, por ley, se debe destinar el 5 % de los mismos
para mejorar los sueldos del personal que trabaja en las cooperativas en
relación de dependencia, y otro 5 % se dedica a la educación y capacitación
cooperativa de la masa societaria y de la comunidad en la cual ejerce su
influencia.
En cambio, el precio del
producto que se paga en el negocio particular es un precio definitivo. Esto,
sin tomar en cuenta, además, que en nuestro país existe una evasión impositiva
del orden del 50 % que no pertenece precisamente al sector cooperativo, que paga
escrupulosamente todos y cada uno de los impuestos que injustamente le fueron fijados
por el gobierno militar. Además, las cooperativas llevan una contabilidad
cristalina; no sobrefacturan ni subfacturan, no trabajan en "negro".
En consecuencia, los precios
que el asociado paga en la cooperativa, son precios justos, totalmente
diferentes al que se abona en los comercios particulares. Hay que recordar a
las cajas de crédito, entidades que en condiciones muy difíciles de la vida del
país, acercaron el dinero a los sectores menos favorecidos de la sociedad argentina,
sin exigir otra garantía que la moral que podía ofrecer el hombre de trabajo, que
era conocido por los directivos de la cooperativa.
Estas cajas de crédito,
prácticamente hoy ya no existen o perduran sólo en muy pequeña cantidad. porque
han tenido que integrarse y fusionarse para poder adaptarse a las nuevas normas
del sistema financiero. No obstante estas circunstancias, actúan acercando
el dinero a los sectores de
la pequeña y mediana empresa, insufiientemente atendidos por la banca oficial
y privada, nacional y extranjera.
El actual gobierno nacional,
atendiendo un reclamo de la Secretaría a mi cargo, elevó del 0,5 % al 0,8 % las
comisiones por los depósitos captados por la banca cooperativa, teniendo en
cuenta precisamente aquel carácter.
Aspiramos a que la banca
cooperativa se complemente con la banca oficial, que pueda continuar
desarrollándose, sobre todo en el interior de la república y continúe el
carácter social que le es inmanente. Quisiéramos que en la próxima reforma a la
Ley de Entidades Financieras, se acentúe el reconocimiento a las particulares
características que tiene la misma.
Existe en el país un
cooperativismo de servicios públicos muy importante.
Las cooperativas eléctricas,
que a comienzos de este siglo libraron una dura batalla contra los grandes
monopolios eléctricos que se adueñaron del mercado interno, imponiendo arbitrariamente
tarifas excesivas y leoninas, firmando contratos u obteniendo concesiones de
gobiernos corruptos y complacientes, a veces, por más de 50 años de vigencia.
Las cooperativas eléctricas
atenuaron la acción negativa de esos grandes pulpos y se extendieron por todo
el interior del país; hoy prácticamente no existe ciudad o pueblo del interior
de la república que no le deba su iluminación a una cooperativa eléctrica.
Han aparecido también las cooperativas de gas, de agua potable, de teléfonos, de pavimentos, cumpliendo una labor que el Estado fue incapaz de llevar a cabo en forma conveniente y que a la iniciativa privada con fines de lucro no le interesaba desarrollar en esas localidades o regiones.
Las cooperativas de vivienda
hicieron posible que los sectores más modestos del país pudieran acceder al
ideal del techo propio. Hoy, cuando existe un déficit habitacional de 2 millones
y medio de unidades de vivienda, aparece nítidamente la importancia de este
tipo de cooperativismo. Sobre todo cuando la empresa privada sigue construyendo
exclusivamente para los sectores de más altos ingresos y cuando el Estado no
puede poner en marcha sino planes raquíticos, debido a la situación económica
que impera en la República.
A través del sistema
cooperativo hay sectores que hoy descubren la única manera de encarar e ir
resolviendo paulatinamente ese grave problema.
Existen también las
cooperativas de trabajo, que dan nacimiento a formas autogestionarias de la
sociedad, superando las contradicciones entre el capital y el trabajo; además los
trabajadores pasan a ser los dueños de los medios de producción.
De todos modos, esta es una
rama insuficientemente desarrollada en el país; vamos a tratar de impulsar su
crecimiento. En ese sentido, la secretaría a mi cargo, ha proyectado una ley
específica para las cooperativas de trabajo, que tiene como objetivo superar
los múltiples conflictos que se generan en la práctica, debido a la
inexistencia de normas que regulen en forma particular esta rama tan específica
del cooperativismo, que ha dado lugar a una jurisprudencia contradictoria aún
en una misma jurisdicción.
Para las cooperativas de servicios públicos hemos proyectado una ley que modifica la Nº 22.285, de radiodifusión, que contiene un conjunto de disposiciones que, de hecho, impiden a las entidades cooperativas participar en un pie de igualdad en las licitaciones de radio, televisión y servicios complementarios con las empresas comerciales.
A través de dicho proyecto
de ley, propiciamos que las cooperativas de servicios públicos puedan
presentarse en igualdad de condiciones a las empresas comerciales, y, de efectuar
la mejor oferta, ser prestatarias de este servicio de radio y televisión, que
es, en definitiva, un servicio público.
De esta forma, al mismo
tiempo que restablecemos la igualdad jurídica ante la ley, estamos intentando
la integración nacional, porque al no ser el servicio redituable para las
empresas comerciales, en las zonas más alejadas del interior de la república,
muchos de estos concursos quedan desiertos y, en consecuencia, los pobladores
argentinos únicamente escuchan los programas de las radioemisoras de los países
limítrofes, con una mayor potencia que las nuestras.
Podríamos continuar enumerando a todas y a cada una de las ramas del cooperativismo, entre las cuales se encuentran las de seguro, las farmacéuticas que cumplen en el interior del país una obra trascendente. Estas Cooperativas farmacéuticas tienen incluso en la zona del Gran Buenos Aires, una fábrica elaboradora de productos medicinales y participan en el mercado interno vendiendo productos al 50 % del valor de los que se venden en el resto de las farmacias comerciales.
Podríamos seguir detallando
el papel que ha venido jugando el cooperativismo durante casi un siglo, en
forma anónima y silenciosa, bajo la indiferencia, cuando no bajo el franco
hostigamiento de muchos gobiernos argentinos.
Cooperativismo y democracia
Es decir, que el movimiento cooperativo en su inmensa mayoría está integrado, horizontal y verticalmente. No es, por supuesto, perfecto puesto que no ha sido una isla en el país, aislada del contexto que la rodeaba y ajena a las influencias y vicisitudes de las políticas que hemos soportado durante tantos años. Tiene 9.500.000 asociados, la tercera parte de la población del país, el 80 % de la población económicamente activa.
No saben adecuadamente el papel que el cooperativismo está llamado a jugar en el futuro nacional.
Con satisfacción hemos recibido la información del Sr. Decano de esta Facultad de Derecho, quien nos dice que se establecerá en esta institución la enseñanza de una materia que contenga los principios, la doctrina, la filosofía y la obra del cooperativismo y del mutualismo.
Cooperativismo y desarrollo
Vastos sectores de la
sociedad argentina tienen comportamientos autoritarios. Es que llevamos vividos
más de 50 años - salvo breves períodos de nuestra vida institucional bajo el
signo de gobiernos ilegítimos, irrepresentativos y militares. En consecuencia,
por
Advertimos también que sectores sindicales, algunos de cuyos dirigentes gastaron las suelas de sus zapatos pisando las alfombras de los despachos oficiales en la época de la dictadura; que fueron complacientes durante varios años, realizan ahora huelgas; y se niegan a revalidar sus títulos en elecciones libres, y están exigiendo revertir en unos pocos meses la situación generada en años.
No nos aferramos a las concepciones liberales; porque hubieron períodos de nuestra historia de relativa vigencia de las libertades públicas, en que en muchos lugares del interior de la República, un veterinario veía con mayor frecuencia a un novillo, que un pediatra a un niño desnutrido; las clases sociales gobernantes explotaban y humillaban al maestro de escuela que enseñaba a leer y escribir, a sumar y a restar los pocos pesos del magro salario que a menudo el peón no recibía. Esas clases sociales que les interesó más el valor de un novillo en el mercado londinense, que el valor humano del paisano que gemía víctima de su infame explotación; de esas clases sociales formadas por hacendados, invernadores, latifundistas, terratenientes, que luego se asociaron a la gran burguesía financiera comercial, y ahora últimamente a esta nueva oligarquía de la "patria financiera". Esos sectores que, cada vez que el empuje de las masas populares ponía en peligro sus privilegios, golpeaban las puertas de los cuarteles, para sacar a los militares a la calle, para que asaltaran el poder y gobernaran al servicio del privilegio económico y la injusticia social.
¿A qué sectores representan
esos señores que utilizan buena parte de la prensa escrita para atacar la
gestión de gobierno? Los titulares de los diarios muestran inseguridad sobre la
suerte del proceso democrático en marcha. Todo esto es obra de sectores del
En consecuencia; el país
debe pagar la deuda exterior legítima; pero antes que la deuda exterior, hay
que hacer frente también a la enorme deuda interior que se tiene con los
sectores que han sufrido durante muchos años; con los sectores del trabajo, con
los
Hace pocos días leíamos en los titulares de los diarios, que Europa, conmemoraba el día "D". Sobre todo ustedes, que son jóvenes se habrán preguntado que es eso del día "D", que conmemoraban los europeos. Leyendo luego el interior de la noticia, nos informamos que ese día "D", era el día en que las tropas aliadas en la Segunda Guerra Mundial, habían derrotado a las fuerzas nazifascistas que ocupaban el suelo francés.
De la Dictadura, que generó Desocupación y Desaparecidos. Y pensaba de qué manera, podíamos revertir esas tres "D" negativas del pasado nefasto, en las tres "D" positivas del proceso político democrático. Es a través de la Desmilitarización, no sólo de las mentalidades sino de la gravitación que las fuerzas armadas tienen en la sociedad argentina; a través del recorte de los recursos destinados a las fuerzas armadas; como se los ha recortado ahora para destinar esos recursos a, la educación, la salud pública y la vivienda popular, y para llevar a cabo las obras de infraestructura.
A través de la Desmilitarización, vamos a hacer posible el Desarrollo; y a través del Desarrollo, el afianzamiento de la Democracia.
Porque hoy, todos los gobernantes del país - sean radicales, peronistas o de los partidos provinciales- todos los sectores políticos de la sociedad argentina, con o sin representación parlamentaria; todos coinciden en reconocer el papel que el cooperativismo jugó en el pasado y el rol que está llamado a jugar en el futuro.
Por eso estarnos persuadidos
de que a través de esta maduración que hemos logrado, vamos a poder salir,
porque también como lo dijo Ortega y Gasset, a la patria, para poder quererla y
amarla, hay que haberla sufrido. Nosotros la, hemos sufrido, no nos hemos
beneficiado, no hemos colocado nuestros recursos en el exterior, no hemos
trabajado en negro, no hemos evadido impuestos; en consecuencia, hemos sufrido
lo que el país ha vivido en los últimos años. Tenemos autoridad moral para
poder decir que queremos
Por todo eso, y porque
además hemos cifrado nuestra pasión en las leyes de la razón, de la naturaleza
y de la historia, estamos seguros que Argentina va a salir de la situación en
la que se encuentra y va a protagonizar un proceso de liberación nacional y
social, en el cual vamos a estar comprometidos todos los que queremos al país y
que estamos dispuestos a construir una sociedad mejor.






