lunes, 2 de octubre de 2017

Justicia se busca… @dealgunamanera...

Justicia se busca…

Alta Tensión. Julio De Vido. Dibujo: Pablo Temes

Impunidad y poder de dirigentes gremiales que contaron con protección política y judicial.

Comienzan a desplegarse los lineamientos de lo que será la esencia de la campaña electoral que desembocará en los comicios del 22 de octubre. En el oficialismo reina el optimismo. Los números de la incipiente y sostenida recuperación de la economía no podrían haber llegado en mejor momento. La caída de la pobreza y la reactivación de algunos sectores claves de la economía se aúnan para generar un ambiente de esperanza en aquellos sectores que decididamente no quieren la vuelta del kirchnerismo.

Esta combinación de factores ha generado una situación que motiva una paradójica preocupación dentro del oficialismo: que la dirigencia y la militancia se relajen, circunstancia que sería fatal a tres semanas de una elección que de ninguna manera está aún definida. “Nos dicen que estamos un punto y medio arriba de CFK pero las cifras verdaderas son más holgadas y están guardadas bajo siete llaves”, reconoce una fuente de Cambiemos. Desde la mesa chica del oficialismo bonaerense, compuesta por María Eugenia VidalFederico SalvaiJaime Duran Barba y su socio Santiago Nieto, se baja la orden de que se debe trabajar como si estuvieran un punto abajo. La tarea pues es levantar a los candidatos todos los días para ir a hacer campaña a los lugares más recónditos y adversos del conurbano bonaerense con toda la energía. El objetivo no es sólo electoral: se busca un cambio de la cultura política en esos bastiones cuasi inexpugnables del peronismo.

Las dos últimas semanas están guardadas para el Presidente. Volverán los escenarios en 360 grados y los encuentros cuidadosamente estudiados. Su presencia en el Gran Buenos Aires será preponderante en los lugares más ásperos en donde, de a poco, Cambiemos va haciendo pie.

Por su parte, Cristina Fernández de Kirchner concedió dos entrevistas como parte de su campaña. Tanto en la que realizó Carlos Cué para El País como en la de Chiche Gelblung para Crónica dijo cosas que indignaron y que lograron un efecto claro: no sumar un solo voto más. ¿Quién la asesora?


En las filas del randazzismo reina la calma. Allí la apuesta es a mediano plazo y comenzará a perfilarse mejor luego de la elección. La convicción es que, si no hay sorpresas, Cristina Fernández de Kirchner pasará a formar parte del pasado y a partir de allí comenzará una etapa de verdadera renovación dentro de las filas del peronismo. 

En el massismo, por su parte, la decisión es dejar de hablar de CFK. “Cada vez que volvemos sobre la corrupción, las denuncias y los discursos gastados de Cristina, le hacemos el juego al Gobierno”, señala una voz cercana a Sergio Massa.

La detención de Juan Pablo “Pata” Medina, el poderoso e intocable secretario general de la seccional La Plata de la Uocra, tiene un valor fáctico y otro simbólico.

El fáctico a los hechos de corrupción y de comportamiento mafioso sobre los que armó su emporio este nefasto personaje al que aguarda una larga estadía –años– en alguno de los presidios del país. Está claro que todo el entramado que armó para lograr el fenomenal poder del que hizo gala durante  los veinte años que duró su despótico reinado, contó con una escandalosa protección política y judicial. Ahí están los videos en los que se lo ve al ex gobernador Daniel Scioli agradecer a la Uocra La Plata.

Tanta impunidad fue posible también por la complicidad de jueces que dieron vergüenza. Son muchos los que recuerdan aquel cumpleaños del hoy destituido juez César Melazo, al que Medina fue invitado y en el que se codeó con el ex ministro de Justicia Ricardo Casal, y el entonces jefe de la Policía Bonaerense, comisario Juan Carlos Paggi.

El Pata Medina no sólo se enriquecía vilmente, sino que, con sus formas, tenía atemorizado a todo el vecindario de la sede de la Uocra La Plata que padeció durante años la prepotencia y el patoterismo que impuso en ese lugar. 


Claro que el hecho se proyecta más allá del dirigente sindical hoy preso. Es útil conocer cómo fue el proceso a través del cual Medina sumó poder y acuñó riqueza. La metodología la aprendió de sus mayores, y aquí mayores significa la conducción central de la Uocra. Las obras se cotizaban y después se arreglaban los sobreprecios con los empresarios. La Cámara de la Construcción –que sistemáticamente niega estos hechos– ha sido copartícipe de todo este engranaje de corrupción.

Tampoco hay que olvidar el caso de Omar “Caballo” Suárez, secretario general del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y hombre de cercanía de CFK. Las sospechas sobre otros dirigentes gremiales a veces quedan transformadas en evidencias a partir de circunstancias impensadas. He ahí el  caso de Gerónimo Venegas, el histórico secretario general de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), de quien ahora se confirma un patrimonio enorme que se encuentra en disputa entre sus hijos. ¿Cuántos más hay en la misma situación?

¿Qué esperan jueces y fiscales para investigar y avanzar en causas que duermen hace mucho tiempo en cajones y archivos?

Las razones que se esgrimen desde algunos ámbitos tribunalicios para explicar semejante molicie es que este despertar se debe a que ahora  están dadas las condiciones políticas para avanzar en las causas e investigar. El argumento es ominoso.

Si hay algo que no puede resignar la Justicia, es su independencia. Si ese concepto no se modifica, la Argentina se queda sin un instrumento clave para combatir el grave delito de la corrupción. Y esto es peligrosísimo no sólo desde el punto de vista político e institucional, sino también social y personal, porque la corrupción mata. La tragedia de Once nos lo recuerda todos los días.

Producción periodística: Santiago Serra.


  

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