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martes, 20 de junio de 2023

Esteban Schmidt. La muerte de un héroe del 83... @dealgunamaneraok...

La muerte de un héroe del 83...

En el año que se cumple el 40 aniversario de la restauración democrática muere uno de sus más destacados artífices.

© Escrito por Esteban Schmidt el viernes 10/03/2023 y publicado en su Newsletter en Substack, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.  
 


Esteban Schmidt

Ayer fui al entierro de Enrique Vázquez, quien murió el martes a los setenta años por las secuelas de una ACV que sufrió el sábado en su casa de Ingeniero Maschwitz. Hasta el viernes pasado sostenía un programa de radio de una hora, pequeño, artesanal, desde su living, y con una audiencia naturalmente ínfima dado el alcance del medio. Fue internado primero en el hospital de Garín, próximo a su hogar, luego en el sanatorio Nuestra Señora del Pilar, que está en la cartilla de la obra social de los trabajadores de prensa, a ver si mejoraba su suerte.

Su ataúd llegó desde la cochería en un Volkswagen Vento blanco adaptado para estos traslados. En el vidrio de uno de los lados se leía, sí, Enrique Vázquez, esas letras intercambiables, de acrílico en el mejor de los casos, con nombres propios, que son tan irresistibles a la vista como el cajón. Gente grande, arriba de los cincuenta la inmensa mayoría, en su despedida, que se reunió a la entrada de la primera de las capillas donde la iglesia certifica, en el cementerio de la Chacarita, la partida de un cristiano. 

El hijo de Enrique, Rodrigo, un joven robusto y calvo, de camisa blanca, pantalón negro del que sobresalía en su bolsillo trasero un paquete de tabaco para armar, y cuando ya éramos muchos, anunció que el cura le había pedido que liberara la vereda inmediata a la capilla porque impedía el normal funcionamiento, lo cual era cierto, e implicó para muchos de los convocados la confirmación de que la capilla era el punto de encuentro señalizado por la cochería y nada más. 

“Yo a mi viejo no lo voy a meter acá adentro” dijo Rodrigo, y nos trasladamos a una plazoleta que se encuentra frente a esa capilla y que de mis anteriores visitas al cementerio, una hace muy poco a despedir a mi vecino Oscar, uruguayo, hincha de Peñarol, y remisero, no habría podido recordar. Pero ahí está esa plazoleta, para despedidas laicas y contreras, lo cual me parece práctico recordar de aquí en más, y que sirvió para detenerse otro buen rato, y charlar con sus hijos, compañeros de trabajo, viejos amigos y conocidos.

El hijo de Enrique llevaba un parlante subwoofer en su mano, como un valijín, de aquí para allá, lo cual alimentó la expectativa de que intervendría el ambiente en algún momento, con alguna canción o quién sabe. A Enrique, que no le faltaron palabras, quien fue un orador elocuente, como lo describieron sus hijos en su propio Facebook, fue despedido como si fuéramos todos muditos, como si nada importante pudiera ser dicho, o como si hablar y decir cosas con peso fuera algo completamente al pedo en la Argentina. Sí había pena verdadera, nadie estaba ahí para impresionar a alguien, sino para despedir una vida. Quien no estaba acongojado, estaba donde interpretaba que correspondía estar, más allá de comodidades personales.

Así como los diarios brindaron la noticia para cumplir, o por las dudas, y se abastecieron de Twitter o de un mismo cable de Telam que se abasteció de Twitter, exhibiendo profunda ignorancia y ausencia de criterio, sorprendieron también la falta de señales institucionales, como Radio Nacional, de la que fue subdirector, de la Universidad de Buenos Aires, de cuya carrera de Comunicación fue director, o de la Unión Cívica Radical, partido al cual Vázquez unió su biografía. (Acotación de la Redacción: Estuvo presente Gustavo López)

Lo que brinda protección también te achica la cancha, lo sabe cualquier héroe, pero atención: eso no es lo mismo que elegir no ser libre de ninguna manera o no tener ideas propias jamás.

Pensé, entonces, que el estilo Gatica, de Vázquez, “monito las pelotas” se había cobrado vidas en su carrera y que muchos podían no encontrar el incentivo necesario para despedirlo más allá de que pudieran reconocer, si sacaran los ojos del celular o del espejo, que Enrique fue uno de los héroes del ‘83, como muchos de los que faltaron. 

Como dijo Facundo Suarez Lastra, a mi lado, bajo un sol tremendo, cuando los enterradores soltaron las sogas, “en estos momentos uno tiene que concentrarse en lo más importante de una vida”.

Aun en la plazoleta, con el Vento estacionado, los asistentes, unos cincuenta, hicieron su pasada personal, como quien no quiere la cosa, por al lado del auto, para otorgar un pensamiento último al amigo muerto. En nombre de la cochería, había un jovencito de traje que trataba de manejar los tiempos de cada estación. Rodrigo interpretó, por el merodeo insistente del chico, que era la hora de partir y caminamos unos 300 metros a una zona de tumbas abiertas, y bastante frescas, cavadas esa mañana por un bobcat detenido y sin maquinista que, a pocos metros, con su aspecto de dinosaurio metálico, revelaba el carácter industrial del cementerio y rompía la ilusión de una ceremonia sin tiempo.

Para Rodrigo, encontrar la que sería la tumba de su padre no fue fácil. Dijo que había hecho todo el recorrido previamente, pero al llegar ya había demasiados rectángulos abiertos. Los números tallados en el suelo estaban cubiertos de polvo así que le pasamos los zapatos para despejarlos, pero los enterradores no tenían dudas de dónde debían cumplir su siguiente misión, de hecho llevaban un tiempo esperando. Debieron esperar aún más, Rodrigo les dijo: “me van a matar pero me olvidé algo” y empezó a correr esos 300 metros de regreso sorteando tumbas hacia la zona de las capillas donde había estacionado su auto y donde había quedado aquello que no quería dejar pasar en la ceremonia. 

Así fue, minutos después, llegó muy agitado, pero en cierto modo feliz de poder cumplir con su padre y acomodó un cigarro Cohíba en la tapa del cajón, lo cual naturalmente fue visto como un acto que justificaba cualquier demora; luego sí, los municipales soltaron amarras, y el ataúd, que nunca cae recto, aportó una desprolijidad más al acto de volver a la tierra después de una vida jugando a los indios y los vaqueros.

Vázquez escribía la columna de política en la Revista Humor desde el año 81, y eso quedará de él, como Francisco de Laprida declaró la independencia con su voz; e hizo un programa de radio llamado El árbol y el Bosque que fue todo lo que se podía esperar de la radiodifusión democrática acompañado de periodistas de gran nivel entonces, e ideas propias como Hugo Paredero, Diego Bonadeo, y Sandra Russo. Suena ridículo que haya terminado sus días dirigiéndose solo a un centenar de oyentes o pidiendo que le den click a unas notas en Infobae para que del medio le soliciten nuevas colaboraciones. 

Era muy activo en su perfil en Facebook donde mantenía viva sus micro militancias en contra del maltrato animal, en contra de la sociedad de la UCR con el PRO y en contra de los diarios nacionales cuyos papelones editoriales, problemas gramaticales, errores ortográficos y de congruencia, describía con gracia y sin ninguna piedad. Como cualquier persona de bien, Enrique estaba perfectamente hinchado las pelotas de la justificación de cualquier cosa en nombre de una causa superior, por lo tanto, si es que alguna vez lo fue, ya no era un hombre de Estado, no era el hombre de las explicaciones sino el de las quejas.

Diego Barovero, un buen amigo de Enrique y mío, historiador que historia en vivo, antes de que las cosas amarilleen, y que rescata siempre lo mejor de una vida, liberando los hechos y las personas de las pasiones para ver a qué sirvieron, y que acompañó ayer sus restos, dijo de él: “su compromiso con la libertad, la verdad y la justicia siempre serán un norte”.

Con Enrique Vázquez fuimos colegas de una profesión extraña donde se parasita a los hombres públicos y sus acciones pero en la que si se tiene suerte, y huevos, puede uno darse el lujo de transparentar la vida pública presente y ayudar a abrirle paso a una vida pública futura mucho mejor. Así fue como se lució en sus columnas contra la dictadura militar sin dejar de alentar la expectativa con la candidatura de Raúl Alfonsín. Tuvo la oportunidad de lucirse y hacer historia. Y lo hizo. No mariconeó, ni se paró en el medio a ver qué decían por un lado el general Trimarco y por otro el doctor Tróccoli y trazar una bisectriz.

En oportunidad de un artículo que escribí para la revista Seúl en 2021 sobre la salida de Marcelo Longobardi de Radio Mitre, Enrique me dijo:

A medida que pasan los años, no encuentro mejor momento de la cultura, de la política, que aquel que se abrió con Serú Girán y la Revista Humor en el 78, Tiempo de Revancha en el 80 y Teatro Abierto en el 81. La guerra de Malvinas vino a echarle un balde de lava a una sociedad civil que quería salir de la mugre de la violencia armada y del terrorismo estatal. Y la Argentina, aunque no había conocido la libertad plena aún, ya era una fiesta de libertad en los teatros, en las casas. Algo muy bueno estaba por empezar, y Enrique Vázquez, entre muchos otros (y de pie para mencionar a Andrés Cascioli y Tomás Sanz, también) con gran osadía y manejo escénico pudo infundir coraje a la clase media que leía Humor, revista que quincena a quincena reducía a los milicos del proceso a la cagada moral y cultural que fueron.

Ah, antes de que el cajón quede cubierto de tierra, Rodrigo conectó el parlante a su celular y todos escuchamos Owner of a lonely heart, de Yes, una canción lanzada en 1983, y que se ve, se siente, lo definió un montón.

Que brille, entonces, para Enrique Vázquez la luz que no tiene fin.

 



   

viernes, 10 de marzo de 2023

Enrique Vázquez 1953 - 2023, obituario... @dealgunamaneraok...

 Enrique Vázquez 1953 - 2023

La noticia fue anunciada por su familia a través de las redes sociales. Fue una de las firmas emblemáticas de la revista "Humor®", escribió varios libros y fue autor de numerosas investigaciones, entre ellas "Archivos secretos: la mentira planificada" para la agencia Telam.

© Publicado el martes 07/03/2023 por el Blog Señales (*) de la Ciudad Rosario, Provincia de Santa Fe, República Argentina.
(*) Propiedad de Carlos Andrés De Luca.
 

El periodista y escritor Enrique Vázquez, quien fue subdirector de Radio Nacional, docente universitario y se destacó en los tiempos de la revista "Humor®", murió este martes a los 70 años, confirmó su familia a través de las redes sociales. 

Nacido en Córdoba en 1953, Vázquez se formó como periodista en su ciudad natal y en Londres y dirigió la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires entre 1986 y 1989.  

A lo largo de su vida se desempeñó, además, en Diario Sur y con su productora El árbol y el bosque trabajó en Radio Belgrano, Radio Excélsior y Radio Nacional. 

En buena parte de su actividad ejerció el periodismo de investigación que pudo expresarse en documentales para Canal (á) y Canal 7 y en tres libros: "PRN, la última: origen, apogeo y caída de la dictadura militar" (1985), "El osario de la rebeldía. Campo de Mayo de Roca a los Kirchner" (2015) y también escribió en 2018 del libro "Aduana: Corrupción y contrabando", que recopila la historia de la institución más antigua de este lado del Río de la Plata. 

Una de sus últimas investigaciones fue "Archivos secretos: la mentira planificada", realizada para la agencia de noticias Telam sobre la complicidad de sectores de la prensa internacional con la dictadura cívico-militar de la Argentina.

En 2001 recibió una distinción por el Consejo Nacional Armenio, que años después sería rebautizado Hrant Dink y que es otorgado a periodistas y comunicadores comprometidos con los derechos humanos y la Causa Armenia.

El periodista fue “un acérrimo defensor de los derechos humanos y amigo de la Causa Armenia”, según quienes lo recordaron desde la comunidad, participó de diversas actividades y seminarios del Consejo Nacional Armenio durante su carrera. 

En los últimos años estuvo conduciendo el programa "Otra cosa", un ciclo matutino por Radio Argentina AM 570 y su hijo Enrique lo despidió definiéndolo como alguien que "vivió y murió a su manera". 

"Gran defensor y amante de los animales. Polemista y polémico él mismo. Amigos de sus amigas y amigos", añadió. 

Una publicación de Radio Nacional lo recordó como "periodista de amplia trayectoria y ex subdirector de Radio Nacional. Desde los tiempos de la revista Humor ejerció el periodismo de investigación, que plasmó en documentales".

Colegas que trabajaron con él como, Gustavo López, Hugo Paredero y Marcela Coronel lo despidieron en las redes sociales; López, actual vicepresidente del Ente Nacional de Comunicaciones, expresó: "Falleció mi amigo y periodista Enrique Vázquez, uno de los imprescindibles en la recuperación democrática. Con él compartí 'El Árbol y el Bosque' en Radio Belgrano de la que nos echó el menemismo y aprendí a quererlo y valorarlo en nuestras diferencias. Volá alto amigo". 

La periodista Natalí Schejtman escribió: "Murió Enrique Vázquez, símbolo de la apertura cultural y libertad de expresión de la vuelta democrática. Una vez, antes de empezar su programa, explotó una bomba en la terraza de ATC. Además, encabezó la protesta para que el Juicio a las Juntas se pasara en vivo y con sonido". 

"Uno de sus programas se llamaba "El país que tenemos que cambiar", y su misma producción y emisión, con sus amenazas y tensiones internas, mostraba lo complejo que fue para el periodismo y las instituciones públicas pasar de una dictadura a una democracia. QEPD", agregó Schejtman, autora de "Pantalla Partida. 70 años de política y televisión en Canal 7". 

Javier Timerman, asesor y analista financiero, escribió: "Murió Enrique Vázquez un gran periodista. Durante mis años de exilio en Israel nos devorábamos sus artículos en "Humor®". Eran de una gran valentía. Se jugó x la democracia como pocos de su generación. Le agradecí siempre su solidaridad con Héctor. Te vamos a extrañar". 

En tanto, Paredero escribió: "Chau Enrique Vázquez, mucha tristeza x tu partida. Compañeros en la revista Humor. Y en nuestra primera vez radial con Sandra Russo, Diego Bonadeo, diciembre del ´83 en Radio Belgrado, que le decían. Alfonsinista medular. Periodista informado, incisivo, frontal. QEPD Negro querido" 

Por su parte, Coronel lo definió como "periodista y escritor apasionado. Fui su productora radial en radio Belgrano. Algo así como un curso intensivo de periodismo en la apertura democrática. Admiraba su formación y su inteligencia desde leerlo en Humor. Gracias por las enseñanzas". 

"Vivió y murió a su manera", lo despidió su hijo Enrique, quien lo definió como "gran defensor y amante de los animales. Polemista y polémico él mismo. Amigos de sus amigas y amigos". 

Y continuó la descripción: "Amante y curioso de la música y de todos los cambios y dilemas éticos, políticos, culturales, sociales y económicos de la historia y de la actualidad. Con mirada crítica sostuvo una práctica de la comunicación social en sus términos." 

"Con profundo pesar informamos el fallecimiento de Enrique Vázquez, periodista de amplia trayectoria y ex subdirector de Radio Nacional. Desde los tiempos de la revista Humor ejerció el periodismo de investigación, que plasmó en documentales para Canal á y Canal 7", informó en sus redes sociales la AM870. 

El investigador y especialista en medios Martín Becerra publicó: "RIP Enrique Vázquez, periodista, ex director de la Carrera de Cs. de la Comunicación de la UBA en su creación, inquieto, polemista y abierto al debate". 

Matías Méndez, autor del libro "Escribí Fusco. El fotógrafo de Perón", escribió en Twitter su saludo al periodista. "Murió Enrique Vázquez. Como dicen sus hijos vivió y murió a su manera. Cabrón, exigente, divertido, contador de historias y solidario. Periodista culto, autor de columnas históricas en Humor y de un librazo (me da orgullo, decía) El osario de la rebeldía. La muerte es una mierda", tuiteó. 

La periodista Teresita Ferrari también lo saludó por las redes. "Hoy murió Enrique Vázquez. Un gran periodista, gran conversador, defendió sus ideas con pasión y colaboró con sus notas en Humor a mostrar la peor cara de la dictadura. ¡¡Chau Enrique y gracias!!", definió. 

El economista Julio C. Gambina publicó: "Murió mi amigo Enrique Vázquez, quien me introdujo en la comunicación radial. Consecuente periodista y gran escritor; generoso en la amistad; incorruptible y directo en el sentipensar. Amante de los animales siempre preguntaba por los nuestros. ¡¡¡Chau amigo; te extrañamos!!!". 

El sociólogo Pablo Alabarces dedicó unos sentidos tuits para referirse al periodista: "Se murió Enrique Vázquez. Una voz clave de la Radio Belgrano alfonsinista, una voz crucial del Humor durante los estertores de la dictadura. Lo conocí, lo traté, con la mejor onda por ambas partes. Mis críticas son largas y complejas: por su trabajo y por ciertas actitudes. Pero fue un nombre decisivo, importantísimo, en la transición democrática. Para la Carrera de Comunicación de la UBA, fue su segundo director y uno de los que la inventaron, nada menos (le dedicaron apenas cinco líneas, un papelón). Para la transición, un tipo insoslayable. La poca memoria, a 40 años de la democracia, para un tipo como Enrique, jode. Perdón: quizás estoy muy susceptible y caprichoso. Pero es un día de luto para el periodismo argentino. Y para Córdoba: era de Instituto. ¿Cuánta gente conocen de La Gloria?"


Archivos encontrados: 1988 Fallo contra Vázquez

El periodista Enrique Vázquez fue perjudicado por un fallo de la Corte Suprema de Justicia, que rechazó su recurso de queja en la causa por calumnias e injurias que le había iniciado el presidente Carlos Menem, y en la que fue condenado a cinco meses de prisión en suspenso. En agosto de 1996 el juez federal Carlos Liporaci lo condenó por injurias, a raíz de un comentario que había realizado Vázquez en setiembre de 1992, en su programa de radio "El árbol y el bosque", que se emitía por Radio Splendid. 

El conductor había relatado una operación orquestada por el presidente Carlos Menem, el entonces ministro del Interior, José Luis Manzano, la ex funcionaria Adelina de Viola y el fallecido empresario cubano Jorge Mas Canosa, cuyo objetivo era dañar la figura del líder cubano Fidel Castro. Para ello habían creado un fondo financiero artístico para tentar a artistas y deportistas cubanos que estuvieran ocasionalmente en Argentina para que pidieran asilo político en nuestro país. El periodista relató que Adelina de Viola visitó a los integrantes del Ballet Tropicana que actuaron ese año en el Teatro Opera. Tras su paso por el hotel en donde se encontraban, dos de ellos pidieron asilo. Lo mismo ocurrió con otros dos jugadores de vóley que se quedaron el Buenos Aires, luego de finalizados los Juegos Panamericanos de 1995. 

El presidente Carlos Menem le inició a Enrique Vázquez una querella por calumnias e injurias, a raíz de aquel comentario. El 5 de diciembre de 1995 el juez Liporaci lo condenó a cinco meses de prisión en suspenso y a publicar una desmentida en un diario porteño, además del pago de las costas. El 16 de agosto de 1996 la Cámara de Casación confirmó la condena, pero revocó la pena impuesta por Liporaci, por considerar que era "imprecisa" en relación a lo que marca el Código Penal. Ese tribunal le ordena al juez que cuantifique el monto de la pena, por lo cual la causa vuelve a primera instancia. 

Vázquez consideró que había sido juzgado tres veces y presentó un recurso de queja ante la Corte Suprema, tras el pago de los 1000 pesos necesarios para comenzar ese trámite. El máximo tribunal desestimó el pedido sin analizar la cuestión de fondo, aunque el caso deberá regresar a la primera instancia para que se "individualice y justifique la pena" de cinco meses de prisión en suspenso. El periodista podría enfrentar de este modo un nuevo juicio, esta vez instruido por el juez federal Gabriel Cavallo. La sentencia contra Vázquez no está firme, por lo cual el pago de las costas también queda en suspenso. 

La defensa de Vázquez --a cargo del estudio del abogado Ricardo Gil Lavedra-- había sostenido que, "por la aplicación de la doctrina de la real malicia, las pruebas de cargo contra su cliente no fueron valoradas en forma restrictiva". 


Enrique Vázquez: “Los medios son poderosísimos pero se presentan como si resultaran inocuos”

¿Cómo surgen los medios de comunicación?
Con fines políticos, ideológicos, partidarios y sectoriales, para a partir de ello tratar de transmitir ideas y así tratar de que prevalecieran determinadas cuestiones sobre otras. 

¿Qué impacto social tuvo este surgimiento?
En el mundo hubo acortamientos de distancia y así empezó esta sustitución del liderazgo que hoy se percibe más gravemente. O sea, los medios de comunicación sustituyeron a los líderes que preexistían, los líderes religiosos, políticos, los maestros de escuela, fueron superados en influencia por los medios de comunicación. 

Los medios fueron generando su propia clientela por lo que se instalaron rápidamente en la sociedad y se plantean a sí mismos como algo necesario, ya sea para adquirir conocimiento, para enseñar cómo hacerse rico, ser importante en la sociedad. Los medios creen que son imprescindibles para esas cosas, para satisfacer todas las expectativas humanas. 

¿Cómo afecta la revolución tecnológica?
Estamos ante una constante revolución. La revolución tecnológica es la que más se hizo notar en todo el curso del siglo XX y gran parte del XXI. Las vinculadas con la comunicación son las fundamentales y todas tienen la particularidad de ir envolviendo como una capa de cebolla la tecnología anterior. Por ejemplo, la radio por más que fuera de formato oral, se vale de lo escrito porque los periodistas y locutores leen los textos; después vino la televisión que es el texto, más la radio, más la imagen y ahora estamos en una suma total que es la imagen instantánea, internet y lo que vendrá después. 

¿Qué importancia tienen los medios ante el poder?
Decisiva. Los medios se presentan ante los gobiernos como los representantes de la gente y se muestran ante la ciudadanía como una opción de gobierno, imponiendo agenda, exponiendo temas, diciéndole a la gente cuáles son las cosas importantes y cuáles las secundarias. 

¿Son realmente tan poderosos como se los considera?
Quizás mucho más. Son realmente poderosísimos y se muestran a sí mismos como inocuos. De este modos tienen la capacidad de estar al frente de cualquier manipulación. 

¿Cuál es el papel de periodista?
El primer medio de comunicación fue un palito escribiendo un símbolo en la arena. Los medios de comunicación actuales tienen algo de la fisonomía de los del siglo XVI o XVII. Pero esos periodistas en realidad eran propaladores de sus propias convicciones o estaban embanderados con distintos criterios. 

Actualmente esta actitud en el periodista quedó escondida, como debajo de una capa. La actitud del periodismo hoy en general es más traicionera. El diario La Capital de Rosario nació para hacer propaganda, para que Rosario se convirtiera en la capital de Argentina. Hoy en día se convirtió en un diario del Grupo Vila, por lo que hace una prédica venenosa pero sin decir a quién benefician, ni cuáles son sus objetivos, sólo se muestran como asépticos. 

¿La mayoría de los medios gráficos que circulan nacieron por fines políticos?
De todos los que perduran, sí. La Capital fue fundado por José de Urquiza para defender la capitalidad de Rosario, La Nación fue fundada por Mitre para defender el criterio de la Unión Cívica Radical, Clarín nace en 1945 con dinero mal habido para ponerse al servicio del peronismo, y cuando cae el peronismo se pone al servicio del desarrollismo, apostando sólo a favorecer sus propios intereses.