Mostrando las entradas con la etiqueta Empatía. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Empatía. Mostrar todas las entradas

sábado, 29 de agosto de 2020

Chañar Ladeado. El Kiosco de Luis... @dealgunamanera...

En Chañar Ladeado, los vecinos sorprendieron a un kiosquero y le renovaron el lugar de trabajo…

Fotografía: Mirador Provincial.

El hombre tiene 66 años y hace 50 va en andador a su kiosco. Se llama Luis Trecco y debe desplazarse con un andador por una discapacidad motriz. Le cuesta un poco hablar, pero su cabeza, como dice Román, comunicador y artífice de esta movida solidaria, "anda como un avión".

© Escrito por Pablo Rodríguez el viernes 28/08/2020 y publicado por el Diario El Litoral de la Ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, Provincia de Santa Fe, República de los Argentinos.

Video: Melina Serra 

Luis Trecco tiene 66 años y vive en la localidad de Chañar Ladeado, un pueblo santafesino a la vera de la ruta 93, en el departamento Caseros, al límite con la provincia de Córdoba. Allí, desde hace 50 años, tiene su lugar de trabajo al que llega y se va en su andador, con la ayuda de amigos. Lo hace porque es responsable y su discapacidad no le impide hacer lo que más le gusta: atender su kiosco.

Hace unos días, una mañana fría donde la sensación térmica daba unos grados bajo cero, Luis se cruzó con un vecino del pueblo, Román Cavaglia, periodista local y titular de "Radio On". El comunicador sintió la necesidad de contarle a su audiencia vía Facebook lo que observaba en ese momento y lo que pasó después terminó siendo pura emoción.

"(El kiosco) estaba cada vez más venido abajo. Deteriorado por el paso del tiempo y feo. Yo soy parte de la sociedad que olvida, pero un día paré temprano. Hacía 8 grados bajo cero de sensación térmica y Luis ya estaba adentro laburando como siempre. No había nadie comprando", comenzó contando a este medio Cavaglia.

El periodista dijo que aprovechó la posibilidad de hacer una transmisión por Facebook Live para captar el momento. Quería algo espontáneo para contarle a la gente que Luis estaba laburando como todos los días en la esquina de Santa Fe y Gödeken: "Con el frío, su discapacidad y su dificultad para hablar, ahí estaba. Por eso invité a la gente a que pase a comprar algo, a charlar con él", contó.

Entre los miles de reproducciones que tuvo el video, había una persona que proponía en sus comentarios que se pinte el kiosco. Ese fue el disparador.

Mucha gente pequeña, que cambia el mundo.

El kioskero más querido de Chañar Ladeado tiene que desplazarse con un andador por una discapacidad motriz. Le cuesta un poco hablar, pero su cabeza, como dice Román, "anda como un avión". Y es que el hombre, sabe administrarse, manejar dinero y comercializar por él solo. Hasta en sus ratos libres colabora con una agencia de quinielas oficial.

Actualmente vive en el Hospital local. Su familia son sus amigos de toda la vida y los trabajadores de salud que lo asisten siempre. De hecho, unos días antes de dar la sorpresa, todos se "complotaron" para darle marcha a los preparativos. La excusa es que la esquina donde tiene su negocio, tenía que ser "fumigada" por la pandemia de coronavirus y por casi 48 horas, no podía ir a trabajar. Eso le molestó mucho.

En paralelo, se armó un grupo de Whatsapp, se sumaron las "Manos Solidarias", comercios y la artista local, Alejandra Cabrera, quienes diagramaron el nuevo kiosco para Luis. De paso, invitaron a chicos a que se sumen a participar, para que sean ellos el día de mañana quienes recuerden la experiencia y no se la olviden nunca.

"A las 3 de la tarde del sábado último lo fueron a buscar. Ya cuando venía llegando le dijeron que se iba a encontrar con una sorpresa. Vio el kiosco pintado y se largó a llorar y nosotros lloramos con él. Fue algo hermoso", recordó Cavaglia, quien aclaró que también le llenaron de mercaderías el local. "Estuvo preocupado por los precios de las donaciones. Es un comerciante nato", agregó entre risas.

El periodista valoró que a partir de entonces va mucha gente a saludar y comprarle a Luis: "No nos cuesta nada ayudar y él es un ejemplo de vida. Se lo nota más contento, tiene otro semblante. Ríe mucho más", indicó.

Por otra parte, remarcó que en Chañar Ladeado se potenció mucho más el espíritu de solidaridad y que varios coinciden en que "este" es el camino.

"Luis hoy es un ejemplo y agradezco a toda la gente que colaboró. Propusimos que no haya instituciones para que no se politice, así que el reconocimiento va para la gente en general y a los comercios que hicieron donaciones. Se pusieron en movimiento con una causa noble", sostuvo.

Finalmente, destacó: "(A Luis) lo ayudamos yendo a comprar y siendo más humanos. Si estamos apurados, tengamos paciencia porque cuesta entenderle y ver qué quiere decir. Pero es un minuto al día de esfuerzo para estar con él. De esa forma lo vamos a estar ayudando".








lunes, 14 de mayo de 2018

¿Cómo ayudar a una persona "tóxica"?... @dealgunamanera

¿Cómo ayudar a una persona "tóxica"?


En 1995 salió a la luz un libro que cambiaría la manera en que las personas entienden y asumen las relaciones interpersonales más cercanas. En ese libro, obra de Lillian Glass, especialista en comunicación interpersonal y lenguaje corporal, se hacía referencia el término “personas tóxicas”.


© Escrito por Jennifer Delgado Suárez y publicado el martes 17/10/2017 por Rincón de la Psicología  

A partir de ese momento el concepto de personas tóxicas se popularizó para indicar a todos aquellos cuyo estilo relacional resulta dañino para los demás, ya sea porque recurren a la manipulación emocional, son excesivamente críticos o tienen actitudes egocéntricas y narcisistas. 

El principal problema es que todos somos personas tóxicas en ciertas circunstancias, nadie está a salvo de estos comportamientos. Por eso, si bien es cierto que en algunos casos no queda más remedio que alejarse de esos contextos de interacción, para proteger nuestro equilibrio psicológico, no es menos cierto que el primer paso siempre debería ser intentar ayudar a la persona tóxica.

¿Cómo ayudar a una persona tóxica a desarrollar una actitud más asertiva? 

1. Escúchale, de verdad

Todos necesitamos ser escuchados, sentir que existe alguien que se preocupa realmente por lo que nos sucede y saber que podemos contar con una persona que no nos criticará. De hecho, en algunos casos detrás de esa “toxicidad” se encuentra una actitud defensiva, el miedo al rechazo y la sensación de soledad.

Por eso, para ayudar a una persona tóxica a menudo hay que aprender a escuchar, no debemos centrarnos en sus palabras sino en lo que estas esconden, en lo que no se dice pero está latente. Se trata de una escucha activa en la que nos hacemos depositarios de sus miedos y preocupaciones, para brindarle un alivio momentáneo y aligerar sus tensiones.

2. Relaciónate desde el amor y la comprensión

Las personas tóxicas suelen tener tras de sí una historia difícil, normalmente han tenido que vivir experiencias adversas que han moldeado su personalidad y las han convertido en lo que son hoy. Por supuesto, no se trata de una excusa para soportar sus desplantes y críticas, pero a veces estas personas solo necesitan saber que el mundo no es tan gris como piensan.

Debemos recordar que calificar a alguien como “tóxico” ya implica juzgar y puede hacer que la persona se sienta atacada. Sin embargo, no se puede juzgar a nadie si antes no hemos caminado con sus zapatos, dice un proverbio budista. Al contrario, la aceptación y el amor pueden obrar milagros. Para ello debemos tomarnos el tiempo necesario para conectar con esa persona, conocer sus experiencias de vida y comprender cómo impactaron en ella.

3. Aconseja solo cuando te lo pidan

Uno de los peores errores que podemos cometer si deseamos ayudar a una persona tóxica consiste en dar “lecciones de moral”. A nadie le gusta que le den consejos cuando estos no son solicitados porque los asumimos como una intromisión y lo usual es que nos pongamos a la defensiva. 

Por tanto, lo más inteligente es esperar el momento oportuno, y dar consejos valiosos que no encierren juicios de valor en el momento en que la persona pida nuestra opinión. Además, es importante elegir sabiamente las palabras porque las personas tóxicas a menudo son muy sensibles y fácilmente irritables.

4. Evita las críticas y la culpabilización

Culpabilizar implica atribuirle toda la responsabilidad de la situación problemática a la persona tóxica. Sin embargo, debemos recordar que en toda relación interpersonal hay dos partes, por lo que, de cierta forma, nosotros también estamos contribuyendo a mantener ese equilibrio malsano. 

Lo mejor para todos es asumir una actitud madura y positiva evitando las críticas y la culpabilización de cualquiera de las partes. Por ejemplo, no es lo mismo decir “estoy harto de tu manipulación, eres una persona tóxica” a “cuando adoptas esa actitud me siento mal, me gustaría que habláramos para solucionarlo”. De esta forma no atacas a la persona sino que pones el énfasis en su comportamiento y te implicas en una posible solución. Nadie es simplemente una "persona tóxica", todos somos seres humanos complejos con múltiples facetas, algunas más oscuras y otras más luminosas.

5. Anímale a buscar ayuda psicológica

En algunas ocasiones la mejor manera para ayudar a una persona tóxica consiste en animarle a que se ponga en manos de un psicólogo. Debemos tener en cuenta que por muy buenas intenciones que tengamos, a veces nuestra ayuda puede causar más daño que bien o incluso puede hacer que carguemos con un peso que no podemos soportar ya que no tenemos las herramientas psicológicas adecuadas. En esos casos, lo mejor es animar a la persona a pedir ayuda psicológica.

Es importante que no presiones a la persona sino que aproveches los momentos de insight en los que reconoce que algo no funciona bien, para proponerle la idea. También ayuda hacerle comprender que el psicólogo no es un profesional que se limita a atender las psicopatologías sino que puede ayudarnos a superar ciertas dificultades en la vida o a sacar la mejor versión de nosotros mismos. Convencer a alguien para ir al psicólogo no siempre es fácil, pero el resultado suele valer la pena.