Twist K…
¿Habrá un cuarto
cruce para Cristina? Desde que asumió su primera presidencia, tres veces se
cruzaron las líneas de quienes aprueban y desaprueban su gobierno.
En la contratapa del domingo 20 de septiembre de 2010,
PERFIL publicó el gráfico de la tradicional encuesta de Ipsos/Mora y Araujo,
que desde 2004 viene midiendo bimensualmente la aprobación/desaprobación de la
gestión de gobierno, donde se observaba un cambio de tendencia. Hacía seis
meses que Cristina Kirchner había comenzado su repunte, y por primera vez en
casi dos años la línea de aprobación volvía a ser mayor que la de
desaprobación.
En 2012 se repite la historia de 2008: meses después de
empezar su segunda presidencia, el gobierno de Cristina Kirchner volvió a
perder una parte significativa de la aprobación con la cual asumió, y la
desaprobación se encamina a superarla.
La esperanza del kirchnerismo es que el rulo
aprobación/desaprobación repita en 2013 el mismo giro positivo que tuvo en
2010, para ganar las elecciones de octubre próximo y poder hacer renacer su
proyecto de reforma constitucional y re-reelección de la Presidenta en 2015. Tres
años pasaron desde el piso de aprobación de Cristina Kirchner en mayo de 2008
hasta el cenit de abril de 2011, los mismos tres años que nos separan hoy de
las elecciones de 2015.
Pero esta vez les será mucho más difícil, porque el
kirchnerismo ya consumió gran parte de los recursos de la Anses y el Banco
Central que le permitieron agregar demanda con acciones por todos celebradas,
como la asignación universal por hijo. La inflación viene sumando estragos año
tras año, los subsidios consumen una parte creciente del producto bruto, ya se
aumenta anualmente el circulante casi el 40%, el atraso cambiario es cada vez
más insostenible y la creación de empleo es nula.
Además, si bien es cierto que la Presidenta había comenzado
a mejorar su popularidad en 2010, bastante antes de la muerte de Néstor
Kirchner, la inesperada desaparición de éste generó un aumento extra de diez
puntos en la aprobación del Gobierno.
ADN K. El rulo que construye el gráfico del sube y baja de
la aprobación/desaprobación de la Presidenta tiene la misma forma de doble
hélice del código que contiene instrucciones genéticas (ácido
desoxirribonucleico), llamado también “mapa de la vida”.
Ese continuo rotar del humor social en un bucle sin fin es
una señal de atención para quienes creen que después del 8N se clausuró la
continuidad del proyecto kirchnerista. Hoy estamos en un escenario similar al
de 2009, cuando el Gobierno perdió las elecciones legislativas de medio turno;
pero si la misma gente que desaprobó en 2008 y 2009 a partir del conflicto con
el campo luego aprobó con tanto entusiasmo su reelección, y con la mayor
cantidad de votos desde el regreso de la democracia, ¿por qué no podría suceder
lo mismo?
Los que creen que el kirchnerismo es capaz de volver a
conquistar a quienes manifestaron en su contra apelan a que el 30% de los
concurrentes al 8N ya habían votado por Cristina Kirchner en octubre de 2011, y
que la oposición no mejoró su aprobación. Si la opinión pública es tan volátil
que puede pasar varias veces del 70% de aprobación al 70% de desaprobación en
sólo medio año, podría mantener su twist.
Los kirchneristas creen que las marchas del 13S y el 8N
(como las del conflicto con el campo en 2008) no habrían sido posibles sin el
apoyo de Clarín, y que una vez aplicada la Ley de Medios al Gobierno se le
alinearán todos los “planetas”. Por eso la obsesión de Cristina Kirchner con el
7D.
Es probable que la Presidenta pueda recuperar la
consideración de quienes hoy desaprueban su gestión, pero aun así resulta
imposible que consiga una reforma constitucional. Además, en el ejercicio
teórico de que pudiera ser candidata, y aun en la hipótesis de que la oposición
fuera a la primera vuelta dividida y surgiera ella como la más votada, perdería
en un ballottage.
Todo indica que el kirchnerismo comenzó su camino final,
pero en su recorrido tiene todavía mucho ruido por producir.
© Escrito por Jorge
Fontevecchia y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires el sábado 17 de Noviembre de 2012.
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