La vida es un tablero de ajedrez en donde los cuadros blancos son los días y los cuadros negros son las noches... Nosotros, somos las piezas que vamos de aquí para allá para caer al final en el cuadro de la nada... De Alguna Manera... Una Alternativa…
Huracán ratificó su paternidad moderna en Parque
Patricios ante San Lorenzo...
El Globo
volvió a superar al Ciclón como local y alcanzó una inédita marca. El encuentro, válido por lacuarta
fecha del Torneo Apertura 2026, se definió
gracias a una certera aparición de Caicedo, quien desató la euforia de la parcialidad quemera y sentenció una
historia que parece repetirse sistemáticamente en los últimos años.
Con este resultado, el "Globo" no solo sumó
tres puntos vitales, sino que extendió una racha histórica que ya asfixia al
conjunto de Boedo: San Lorenzo está a punto de cumplir una década
sin poder ganar como visitante en el Ducó. La
última vez que el "Ciclón" logró retirarse con una sonrisa de Parque
Patricios fue en mayo de 2017,
cuando se impuso por la mínima diferencia con gol de FabrizioAngileri. Desde aquel
entonces, el estadio de Huracán se ha convertido en un territorio prohibido
para su eterno rival.
Gol de Fabrizio Angileri (Mayo 2017). Video:Fobal HD.
Una racha que
rompió los libros de historia. La
actual seguidilla de ocho partidos invicto de local (que incluye
cuatro victorias y cuatro empates) ha logrado superar un hito que se mantenía
vigente desde el siglo pasado. Hasta hoy, el registro más largo de
imbatibilidad defendiendo su casa ante San Lorenzo databa del período
comprendido entre 1981 y 1994, cuando el equipo de Parque Patricios
encadenó siete encuentros sin conocer la derrota frente a los
azulgranas en su estadio.
Período 1981-1994.
Aquella marca
histórica del siglo XX, que incluía recordados empates en los Torneos
Metropolitano y victorias ajustadas en los Apertura de la década del 90, ha
quedado finalmente en el segundo escalón. Esta nueva era de dominio local,
iniciada tras aquella caída en 2017, reafirma el presente psicológico y
futbolístico que atraviesa el clásico: un Huracán que se hace gigante ante su
gente y un San Lorenzo que parece no encontrar los caminos para romper el
maleficio en la Quema.
El gol de Caicedo no es solo un dato
estadístico más, sino el sello de una hegemonía que ya suma casi diez años
de frustraciones para el equipo visitante. Mientras el conjunto de Parque
Patricios celebra la extensión de su invicto y la superación de su propia marca
histórica, en Boedo la preocupación crece ante una racha negativa que ya
trasciende nombres de técnicos y jugadores, convirtiéndose en una verdadera
pesadilla estadística en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires.
Último minuto,
se escapa el clásico. Los incansables intentos del Globo por empatar el partido
se derrumban ante la complicidad y los errores de Fernando Rapallini que
inclinaron la cancha, los constantes golpes y faltas con los que San Lorenzo
cortaba el partido.
Pero una tenia
que entrar. Una. Esa que buscamos, que deseamos, que acosamos con locura hasta
que llegó. Por izquierda, Luciano Balbi tocó para Alejandro Romero Gamarra
quien paró la pelota, envió un centro un centro pasado y preciso para que
Cristian Espinoza se la bajara a Ramón Abila en el corazón del área chica. En
esa milésima se paró el corazón. Pero como un golpe de electricidad, de vida,
de felicidad, la definición de Wanchope nos devuelve a la vida, a gritar con
bronca y con enojo no por un punto sino porque así somos los Quemeros, ese es
nuestro sentido de pertenencia, esa es nuestra identidad, no damos nada por
perdido y nunca bajamos los brazos. Y así es este plantel. Unido, corajudo,
aunado y fundido por las adversidades.
Sobre futbol,
seré breve. El equipo de Pablo Guede convirtió en su primer tiro al arco. Una
jugada aislada por derecha, concluyó con la estocada de Fernando Belluschi que
le daba la inmerecida victoria a los visitantes. Por lógica, San Lorenzo se
replegó atrás y esperó a poder concretar alguna de las contras que exhibían al
Globo para estirar la ventaja pero le costó caro.
Huracán se
levanta, se pone de pie, se vuelve a armar de donde no tiene. Se rehace a manos
de sus hinchas, de sus socios, de su familia que le da fuerza, lo contiene y lo
ayuda a renacer de sus propias cenizas, como hizo siempre, como el Ave Fenix.
Huracán: 1
Marcos Díaz, Carlos
Araujo, Federico Mancinelli, Mario Risso, Luciano Balbi, Matías Fritzler, Mauro
Bogado, Daniel Montenegro, Mariano González, Cristian Espinoza y Ramón Ábila. DT:
Eduardo Domínguez
San Lorenzo: 1
Sebastián
Torrico; Gonzalo Prósperi; Paulo Díaz, Matías Caruzzo y Emmanuel Mas; Enzo
Kalinski; Fernando Belluschi, Néstor Ortigoza y Pablo Barrientos; Ezequiel
Cerutti y Nicolás Blandi.
DT: Pablo Guede.
Cambios:
Alejandro Romero Gamarra y Tomás Molina por Matías Fritzler y Mariano González.
Goles: 69′
Belluschi (SL); 93′ Ramón Ábila (H).
Árbitro:
Fernando Rapallini
Estadio: Tomás
Adolfo Ducó.
Venía caminando por Luna para el lado
del Duco. Delante de mí iba Nachito, un gurrumín de unos 8 años junto al padre.
Nachito le preguntó al padre:
-¿“Papá hoy los Cuervos seguro nos ganan, no?...
-“Y, Nachito, ya te dije en casa que va a ser muy difícil”…
-“Papá yo no quiero que Huracán pierda con San Lorenzo”…
-“Yo tampoco. Pero hay que ir igual a verlos. Tuvieron un accidente, hay que
apoyarlos. A Huracán lo queremos pase lo que pase, ¿o no?”
-“Si pá. Si pierde lo quiero igual.”
Huracán volvía a jugar el campeonato local y el destino quiso que el rival fuera el
de toda la vida. Sin Toranzo, sin Mendoza, sin el capitán. Todos golpeados,
mal. Pero claro, a Huracán todo sin pedirle nada. Como Nachito y el padre, al
Duco. De entrada nomas Huracán le dejó muy en claro que si San Lorenzo le
ganaba iba a ser con los pantalones en la mano. Nada le importó al plantel todo
lo que le pasó.
Nada.
Fueron al frente, se la jugaron como si fuera la última vez y estaba todo
parejo. Pero en el segundo tiempo empezaron a pasar las cosas, Huracán siguió
yendo al frente y ellos también. Y entró en escena el árbitro Rapallini. Ellos
pegaron algunas y siempre cobraba para el visitante. Hasta que Ortigoza pega un
codazo descalificador y el árbitro no lo expulsa, teniendo amarilla previa. Y
El cuervo Caruzo le hace un penal a Wanchope y el árbitro no lo cobra. Y Risso
hace un faul común a Matos (que creo que ni lo toca) y al árbitro le muestra la
roja. Y los Cuervos, con todo inclinado a su favor, Beluschi convierte el gol
que nos sentenciaba.
Es
muy feo perder cuando no lo mereces. Si bien era sabido que a San Lorenzo lo
vienen ayudando todos los partidos, es duro presenciar la injusticia justo en
tu casa. Y con todas las que nos pasan. Y siempre todo en contra. Nunca, jamás,
una para nosotros. Ellos tienen todo. Billetera, grandes jugadores, apoyo de la
AFA y hasta el Papa es Cuervo. Pero El Barba es de Huracán.
Última
jugada de la noche. La Joya le tira un centro a Wanchope y el genio la manda a
guardar. Me lo quedé mirando al referí, que se quedó parado buscando algo que
cobrar. No hubo forma, Rapallini. No hubo forma. Gracias al plantel. Muchas
gracias. Por reponerse, por poner huevos, por jugársela como haría cualquier
Quemero frente a un Cuervo.
A
vos, ex 30: Ni te quise nombrar desde que volviste. Pero con 36 años te la
jugas como si fueras un pibe. Estás perdonado, Rolfi Montenegro.
Este
empate sobre la hora con 10 jugadores y contra de todo marcó que Huracán está
vivo. Dedicado al pato Toranzo y a Diego Mendoza que vieron al Globo desde la
platea con todas sus dolencias y al capitán Nervo. La moral de este plantel y
cuerpo técnico solo se la puede definir con una palabra: emocionante.
Gracias.
Imagino
la cara de Nachito y la del padre caminando por Luna, a la vuelta. Aguante
Huracán.
Ante una multitud que se acercó en plena temporada
vacacional hasta el estadio mundialista José María Minella el elenco dirigido
por Eduardo Domínguez demostró madurez, dinamismo y sacrificio en la tercer
presentación del verano y fue superior a un equipo veloz pero que no supo
aprovechar las opciones de gol que tuvo y que con un desgaste significativo se
quebró frente a la eficacia y desequilibrio de los delanteros Quemeros.
Cuando faltaban cinco minutos para la finalización de la
primera parte, un tiro libre magistral de frente al arco ejecutado a la
perfección por Daniel Montenegro se incrustó en la red de Sebastián Torrico y
desató el delirio de la parcialidad de Parque Patricios. Con la ventaja mínima
en el marcador, se fueron al descanso.
En la segunda etapa, el Globo sacó una diferencia aún
mayor gracias a las apariciones de Cristian Espinosa y Mariano González quienes
formaron parte esencial del segundo y tercer gol respectivamente. González
eludió a dos hombres y cambió de frente para Espinoza que de primera puso el
centro a ras del suelo que esperaba Ramón Ábila quien tras hacer pasar de largo
a Torrico, definió en soledad.
Finalmente, el “7” Bravo ensayó un sólo espectacular que
concluyó en el rebote que terminó por definir el partido y marcar el tercer gol
del encuentro más allá del posterior descuento de cabeza del Cuervo.
Huracán consigue una victoria que sirve de empuje
emocional, ayuda a tomar confianza, descontractura las dolencias típicas de una
pretemporada y demuestra que así como en el barrio, el Globo dice “En la costa
mando yo”.
San Lorenzo: 1
Sebastián Torrico; Julio Buffarini, Juan Mercier, Matías
Caruzzo, Emmanuel Mas; Franco Mussis; Pablo Barrientos, Leandro Romagnoli,
Sebastián Blanco; Héctor Villalba y Martín Cauteruccio. Director técnico: Pablo
Guede.
Huracán: 3
Marcos Díaz, José San Román, Mario Risso, Federico
Mancinelli, Luciano Balbi; Mauro Bogado, Mariano González, Patricio Toranzo;
Daniel Montenegro; Cristian Espinoza y Ramón Ábila. Director técnico: Eduardo
Domínguez.
Goles:en el primer tiempo, a los 44 minutos, Montenegro (H). En
el segundo tiempo, a los 7 minutos, Ábila (H) y, a los 11, Caruzzo (SL), en
contra; a los a los 33, Facundo Quignon (SL).
Cambios:en el
segundo tiempo, a los 12 minutos, Facundo Quignon (SL) por Romagnoli; a los 18,
Diego Mendoza (H) por Ábila; a los 23, Enzo Kalinsiki (SL) por Barrientos y
Rodrigo Tapia (SL) por Caruzzo; a los 26, Alejandro Romero Gamarra (H) por
Montenegro; a los 31, Ezequiel Miralles (H) por Toranzo; a los 36, Lucas
Villarroel (H) por Espinoza y, a los 41, Alejandro Melo (SL) por Cauteruccio.
Incidencia:en el segundo tiempo, a los 39 minutos, fue expulsado
Blanco (SL).