El yate A.R.A. Fortuna
III (Q-76) obtuvo la Cinta Azul en la Regata Oceánica Buenos Aires –Río de Janeiro...
La embarcación de la Armada Argentina fue la primera en cruzar la línea de llegada en la ciudad carioca.
© Publicado el sábado 21/02/2026 por el Períodico Digital Gaceta Marinera de la Ciudad de Punta Alta, Provincia de Buenos ires, República Argentina.
Río de Janeiro - El
yate A.R.A. Fortuna III (Q-76) de la Armada Argentina obtuvo la tradicional
Cinta Azul al ser la primera embarcación en cruzar la línea de llegada a la
ciudad brasileña, hoy a las 00:25:28 (hora local), en el marco de la Regata
Oceánica Buenos Aires - Río de Janeiro.
El evento náutico,
organizado por el Yacht Club Argentino y el Iate Clube do Río de Janeiro,
comenzó el 14 de febrero con la participación de 14 veleros de Argentina y
Brasil, que compitieron bajo las fórmulas ORC, ORC Club Tripulación Reducida,
ORC Club Tripulaciones en Dobles y Veleros Clásicos.
El recorrido unió las ciudades de Buenos Aires y Río de Janeiro, con una distancia aproximada de 1.200 millas náuticas. Durante la travesía, las embarcaciones participantes fueron escoltadas por la corbeta A.R.A. Robinson (P-45), unidad que brindó seguridad hasta el punto de arribo.
El velero A.R.A. Fortuna III (Q-76), al mando del Capitán de Navío Gustavo Pablo Rúa, cuenta con una tripulación de 17 personas con experiencia en regatas oceánicas de estas características, lo que demandó una preparación exigente tanto física como psicológica.
En ese marco, el Comandante explicó que los primeros días de la regata resultaron particularmente exigentes al dejar el Río de la Plata, debido al fuerte oleaje y a los vientos intensos, lo que obligó a un reajuste de las guardias y a un especial cuidado del aspecto anímico de la tripulación, requiriendo un marcado espíritu de equipo. "Tras un período inicial difícil, la derrota mejoró con vientos más benévolos y el barco empezó a comportarse mejor", agregó.
Asimismo, el Capitán
Rúa resaltó que el A.R.A. Fortuna III (Q-76) cuenta con una tripulación
integrada por civiles y militares, entre ellos oficiales jóvenes en formación,
quienes aprenden maniobras de alta complejidad junto a tripulantes con amplia
experiencia náutica. En ese contexto, señaló que se prioriza la seguridad y el
aprendizaje a bordo, y afirmó: "No solamente se corre para tratar de ganar
la regata, sino que también hay una función de entrenamiento y de transmisión
de experiencia".
Al referirse al momento de la llegada, el Comandante relató: "Cuando llegamos a la puerta, ya a una milla de la línea, se acabó el viento y empezó a tirarnos la corriente. Tuvimos que esperar con paciencia y, con la marea y una leve brisa, nos fue llevando hasta que pudimos cruzar la meta. La verdad fue una satisfacción personal y del trabajo en equipo, y un momento mágico poder disfrutar la Cinta Azul; llegar primeros es todo un desafío y pudimos lograrlo", finalizó el Comandante.
El espíritu de equipo y
la capacitación resultaron fundamentales para afrontar una regata oceánica, que
presenta desafíos operativos y requiere una evaluación constante de variables
técnicas, humanas y climáticas a lo largo de la travesía.









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