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miércoles, 28 de diciembre de 2011

McDonald’s y la Retórica del choreo... De Alguna Manera...

Retórica del choreo…


El cartel del McDonald’s en el Once reza (sic): “Debido a las últimas oleadas de delincuencia que hemos sufrido en nuestros establecimientos Arcos Dorados SA se ha determinado que los clientes peruanos, paraguayos y los residentes de villas de emergencia se les cobrará un recargo de $ 5 en todas sus compras con la finalidad de constituir un fondo de caución contra la inseguridad”.

Que el cartel sea falso poco importa; existe como argumento, como mitito urbano, y una foto trucada lo ha propagado en Facebook. Si esto no es verdad, es literatura. ¿O no es tal cosa eso de decir “oleadas de delincuencia”?

Una amiga que tiene un pequeño restó en Palermo (ahí se llaman así) me dice que las señoras cool le roban desde el teléfono hasta los percheros y velitas de los baños, y en cambio ella no armó ningún fondo de caución. Pero tal vez mi amiga se funda mientras McDonald’s progresa.

El argumento xenófobo liga dos países a una condición urbana (residentes de villas de emergencia), y al abrochar lo uno con lo otro genera una metáfora remanida pero exquisita. Imagino que al peruano, al paraguayo, se los reconocerá mediante el pasaporte y se les pedirá esos $ 5. Pero al residente de emergencia, ¿cómo se lo identificará? Esa es la parte más ambigua de este poema clásico sin versos. También es simpático pensar que la solución al choreo consiste en cobrar un poco más al potencial chorro antes del acto ineludible. ¿No será la manera plástica y sencilla de empezar a cobrar propina en el McDonald’s?

Cartel falso. Acto literario verdadero. La mezcla es apenas para hacer hablar a los marmotas como yo, que me preocupo cuando los carteles confunden un objeto indirecto con uno directo (leer de vuelta). Felicito a los bromistas que han querido dotar a Arcos Dorados de un habla propia de una clase que apenas sabe expresar por escrito su indignada proclama de orden, raza, seguridad.

En cuanto a la Navidad, que cada uno la consuma según su palermitano, boliviano o indigente bolsillo: es otra ficción antiquísima orientada hacia el bendito consumo, otro fondo de caución capitalista frente al potencial atraco que todos podríamos perpetrar: dejar de consumir como salames.

© Escrito por Rafael Spregelburd y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el viernes 23 de Diciembre de 2011.