miércoles, 24 de marzo de 2010

ESMA en su año más trágico ... De Alguna Manera...

Memoria interactiva: un recorrido en 3D por la ESMA en su año más trágico…



Un profesor de la UBA convocó a sus alumnos para un trabajo opcional: maquetar el centro de detención, tortura y exterminio tal cual era a finales de 1977. El simulacro, que tiene encima más de un año de trabajo, será usado para apoyar los testimonios de los ex detenidos en el juicio a los represores de la ESMA que se está llevando a cabo.


"Yo me paraba acá. Y desde esta puerta veía el pasillo, y al fondo las salitas de tortura". El que habla es Alfredo Ayala, un ex detenido de la Escuela de Mecánica de la Armada que ahora volvió al sótano de sus peores tormentos para recordar cómo era ése lugar durante la última dictadura militar. Lo escuchan una joven estudiante de la UBA, que toma nota sin perder detalles, y Martín Malamud, el titular de la cátedra de Animación por Computadora en la carrera de Imagen y Sonido, el profesor que decidió encarar junto sus alumnos el proyecto para reconstruir la ESMA en 3D. Empezaron hace más de un año y ahora encaran las últimas correcciones de esta maqueta que reproduce los espacios principales del centro de detención, tortura y exterminio, tal cual estaba a finales de 1977.

Malamud cuenta que venía madurando la idea desde mucho antes. Su amigo Rodolfo Rapetti, de la secretaría de Derechos Humanos, le había mostrado los avances de una iniciativa para armar una maqueta en 3D del centro de detención El Olimpo. "Era un tema que conocía, y había escuchado muchísimos testimonios de gente que estuvo allí, pero verlo en 3D, aunque fuera muy básico, me impresionó", recuerda Malamud. Ambos coincidieron en que era algo que había que hacer, otra manera de documentar la tragedia de los centros de detención y exterminio. Pero sabían que el proyecto insumiría mucho trabajo, demasiado tiempo y recursos que no tenían. La idea quedó allí. Hasta que a finales de 2008 Malamud envió un e-mail a sus alumnos. Y la respuesta fue inmediata.

La primera visita a la ESMA, en enero de 2009, convocó a unos 60 estudiantes con Malamud a la cabeza y Víctor Basterra, un ex detenido, como guía. Todos recuerdan ese momento como impactante. Allí empezaron a trabajar. Y aunque durante ese tiempo mucha gente se bajó del proyecto, hoy, con la primera etapa del trabajo casi terminada, hay un equipo de 25 alumnos afianzados. "Cuando después de hacer un 3D basado en planos íbamos y se lo mostrábamos a los ex detenidos y nos decían que sí, que ellos estaban justo allí y que veían eso. Ahí nos convencimos de que teníamos que poner más y terminar con esto", dice Alejandro Goldstchein Casariego, uno de los estudiantes que más horas le dedicó al proyecto.

Fueron más de 20 los ex detenidos que dieron sus testimonios. "Trabajamos con dos y tres testimonios por ambiente", cuenta Malamud, un especialista en animación y postproducción para cine y video. Entre otros, pasaron Basterra, Ayala y Miriam Lewin. "Las entrevistas eran muy fuertes y nos reafirmaban que había que transmitir esto. Esa es la energía que tiene el trabajo", explica Goldschtein. Y si bien la mayoría de las reacciones frente al trabajo fueron buenas, hubo también voces escépticas frente a las limitaciones de la pantalla. "Un ex detenido me decía que esto no era así, que era mucho más terrible, que había olor a podrido", recuerda Goldschtein. Pero la frialdad de los bits, no anula el documento.

Esta visita virtual a la ESMA permite transitar por los lugares más tétricos del ahora museo. El exterior, la planta baja, capucha, capuchita, el sótano y el centro del tercer piso ya están casi listos en su versión virtual. El usuario, que puede moverse por los espacios con el mouse no va a encontrarse con personas en su recorrida, aunque si habrá textos explicativos con las características y funciones de cada lugar y, más adelante, entrevistas en video con los sobrevivientes que participaron del proyecto, como Ayala. "A veces pasaba 24, 48 o 72 horas acá, y era terrible, porque los torturadores no dejaban de secuestrar nunca", recuerda él, que hacía trabajos de albañilería en el sótano. "Parábamos cuando traían a los secuestrados, porque había que dejar libre el pasillo. Pero cuando los metían al cuartito de torturas volvíamos a trabajar", contó. Y recordó: "Preferíamos seguir trabajando y anteponer el ruido de los martillos y herramientas a los gritos de nuestros compañeros".

Entre los jóvenes compañeros de la UBA que encararon el proyecto hubo algunos debates. Pero más técnicos que políticos. Uno de ellos fue en relación a si maquetaban o no personas. "Llegamos a la conclusión de que no íbamos a poner figura humana en 3D pero sí entrevistas con los ex detenidos", admitió Malamud. El temor, allí, era que la obra se pareciera más a un clásico juego en red que a un trabajo por la memoria. No se reprodujo, en cambio, el debate sobre si la ESMA debía ser o no un museo, algo que sí sucedió y sucede incluso entre los organismos de Derechos Humanos. Y tampoco hubo discusiones política, pese a la diferencia de ideas entre los integrantes del grupo. "Varias veces intenté hablar con el grupo de política en el sentido que mi generación hablaba de política. No lo logré", dijo el profesor.

Todos rescatan el trabajo de grupo, el buen clima y el hecho de que el equipo haya hecho todo ad honorem, quemándose las pestañas por más de un año. Con muy buena repercusión ya presentaron el 3 D en el centro cultural Recoleta y en el Centro Cultural San Martín. De hecho, varios integrantes del grupo dieron pie a DAEV, un colectivo de trabajo para el Diseño y animación de espacios virtuales. Tuvieron desde un principio el apoyo del Instituto Espacio para la Memoria IEM, con quienes fueron cruzando datos y avances todo el tiempo. Pronto, el trabajo estará accesible en PCs de distintos lugares y en Internet. Sin embargo, la mayor recompensa les llegó cuando supieron que su maqueta en 3D va a usarse para apoyar gráficamente los testimonios de los ex detenidos en el juicio por los crímenes de la ESMA que se está llevando a cabo. Esta reconstrucción del edificio, con todos los cambios que tuvo el lugar es muy significativa, incluso para el juicio. Sirve para comprobar todos los cambios que hicieron ellos para eludir a la Justicia", dice Ayala.

Pero esta reproducción de la ESMA en 3D también abre un nuevo horizonte al uso de una herramienta poderosísima, más allá de los omnipresentes jueguitos. Desde hace un tiempo ha empezado a usarse para la reconstrucción de lugares históricos y para visitas virtuales de todo tipo. Sirve para contar historias de manera interactiva, apostando a una narrativa no lineal. "La cumbre de este trabajo es llegar a las nuevas generaciones, a los chicos que dentro de diez años estén en la secundaria y puedan consultarlo", dice Malamud. "El desafío es acercarnos a un grupo de gente que está acostumbrada a los jueguitos, que no va a los museos y a veces tampoco a los libros", agrega Goldschtein. "A esta puerta la cambiaron de lugar, anotá eso", apura Ayala, volviendo al mundo real. Un mundo real en el que nadie puede cuantificar las dimensiones de la tragedia.

© Escrito por Horacio Bilbao y publicado por la Revista Ñ el miércoles 24 de Marzo de 2010.


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