martes, 2 de enero de 2018

Los chicos argentinos del capitán británico en Malvinas: "Cada vez que identificaba a un caído, era una fiesta"… @dealgunamanera...

Los chicos argentinos del capitán británico en Malvinas: "Cada vez que identificaba a un caído, era una fiesta"…

Geoffrey Cardozo. El británico que levantó el cementerio de Darwin para los caídos argentinos (Foto AP)

Una entrevista con el oficial del Ejército británico que trabajó en el proceso de desenterramiento, identificación y enterramiento de los caídos en el archipiélago.

© Escrito por Natasha Niebieskikwiat el martes 02/01/2018 y publicado por el Diario Clarín de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Capitán del Ejército británico hacia 1982, Geoffrey Cardozo llegó a las Malvinas con 32 años. Entonces tenía una misión: preservar la disciplina entre las fuerzas reales del Reino Unido, Cardozo suele explicar que los soldados siempre quedan con una sensibilidad mayor después del combate y ello puede generar problemas internos, como el alcoholismo, depresión o exceso de entusiasmo.

Contenerlos fue su misión original. Sin embargo, el destino hizo que terminara involucrado en otra misión: la de encontrar, exhumar y volver a enterrar en Darwin los cuerpos argentinos que quedaron dispersos por los campos de batalla de todas las islas.

Fue Cardozo quien levantó el emblemático cementerio donde yacen los argentinos que pudieron ser enterrados. Son 230 tumbas, algunas de las cuales tienen más de un resto. Entre ellas 121 no se habían podido identificar. A las que pudo, entonces, les hizo grabar el nombre y apellido del soldado encontrado. A las que no, les puso la ya conocida placa que rezaba la leyenda "soldado argentino sólo conocido por Dios".

El año pasado, Cardozo colaboró con el histórico trabajo del Comité Internacional de la Cruz Roja, que hacia fin de año logró identificar 88 restos entre 122 muestras diferentes de cuerpos sin nombre y que se pudieron inhumar para ser analizados. Aquí se reproduce una extensa entrevista que Clarín le hizo desde Buenos Aires a Londres sobre aquella experiencia única con los muertos argentinos en la guerra, y a quienes con respeto y afecto él llama "mis chicos". Se reproducen también imágenes del llamado "Informe Cardozo" sobre el proceso de desenterramientos y enterramientos.

Primer Plano de Darwin, elaborado por Geoffrey Cardozo al finalizar la guerra de 1982.


Aunque se recibió con alegría, en Argentina sorprendió que se identificaran sólo 88 restos de los 122 que fueron exhumados y analizados entre 121 tumbas ¿A usted qué le pareció ese número? 
Esperable. Yo no soy un científico forense. Tuve una educación normal. Pero después de 35 años, que podamos lograr un resultado tan exitoso, para mí es un milagro. Hice ese trabajo con dificultad en 1982 y 1983, y cuando encontré mi primer cuerpo, vi que era muy difícil identificarlo con el viento, con el frío, con la nieve… También tenemos que tener en cuenta que los chicos tenían múltiples capas de ropa y en general guardaban sus objetos muy adentro de ellos. Era una escena de posguerra, no una escena del crimen. No era una investigación policial o forense. Era algo normal después de un conflicto, pero me ha dicho la Cruz Roja que fue extraordinario ver los resultados.

Geoffrey Cardozo. El británico que levantó el cementerio de Darwin para los caídos argentinos.

¿Qué tendría que haber pasado para el número de identificados fuera más alto? 
Que hubiera un equipo de científicos argentinos en 1982, datos dentales, huellas dactilares… Yo tenía mi determinación y mi amor por los hombres, nada más. Tenía problemas para identificarlos, y cada vez que podía identificar uno de mis chicos era una fiesta, euforia, un Eureka. ¡Era maravilloso! “Aquí está su hijo, sabemos quién es”. Hubo otros de los que no podía ver nada. Porque estaban en el suelo desde hacía tres e 3 o 4 meses, bajo la nieve. Yo tengo las fotografías aquí y nunca, nunca, las daré a conocer. Ellos pudieron verlas en mi computadora… Pero no quiero que nadie las vea. No eran cadáveres muertos hacía una hora. A pesar de esto, yo los he puesto en una sábana blanca de plástico para tomar sus vestidos, ver qué había en sus bolsillos.

Darwin Primer Plano y un primer listado de los argentinos enterrados allí. Esto es pare del "Informe Cardozo"

No tenían los instrumentos de hoy día, claro.

Era muy difícil. Pero no teníamos en particular técnicas de Rayos X, muy avanzadas, que nos permitieran ver si había algún objeto en capas muy profundas de su ropa. Estuve en la morgue con la Cruz Roja estaba con ellos para ver los primeros cuerpos que se exhumaron (se refiere a los trabajos de identificación del CICR de este año). En las primeras semanas para mí todo muy conmovedor. Después de 35 años ver a mis chicos salir y ver a los científicos de la Cruz Roja, los argentinos también. Eran los mejores… Hicieron un trabajo maravilloso con los cuerpos. Eran muy profesionales, muy bien equipados. Tenían rayos X. Y había un tipo en un rincón de la morgue con una computadora. Podíamos ver cada cosa que había en el cuerpo. Yo estaba tan avergonzado de ver que yo no había observado… no sé, una lata, por ejemplo. Y ver este objeto en la computadora.... El equipo de la Cruz Roja estaba todo vestido de blanco, como una sala de operación especial. Había un silencio maravilloso, respetuoso. Yo podía oír al doctor decir a su colega “cuchillo, tijeras”, como en las películas. El doctor con la enfermera hablando… Es un monólogo del doctor, del profesor, pidiendo objetos para ayudarlo con la operación. Un silencio, sólo estas palabras cortándolo. El hombre de la computadora con los Rayos X. 

Geoffrey Cardozo. El británico que levantó el cementerio de Darwin para los caídos argentinos.

¿Usted llama "mis chicos" a los argentinos caídos en Malvinas?
Sí. Una pequeña armada de personas huérfanas, unos abandonados en los que nadie estaba interesado. Eran mis chicos. Ahora están con sus familias. Tienen nombres. Tienen padres. Pero en esta época eran cuerpos, eran chicos, mis chicos.

Usted está conmovido por todas las historias, pero ¿cuál recuerda que lo sorprendió en aquel momento?
Era un momento muy doloroso para mí. Teníamos dificultades técnicas logísticas a causa del tiempo, del frío con viento. Yo tenía que ir a una pequeña isla, la isla de Borbón, y la isla de Jasón, para ver el sitio del choque de un Jet.

¿Se refiere al Learjet comandaba el vice comodoro Rodolfo de la Colina que al ser derribado murieron también los mayores Marcelo Pedro Lo tufo y Juan José Falconier, el suboficial Principal Francisco Tomas Luna y Suboficial Ayudante Guido Antonino Marizza?
Exactamente. Me acuerdo muy bien de ese día (en los primeros meses de 1983) No podía llevar a ninguna otra persona conmigo. Era solamente el piloto de un pequeño helicóptero y yo. Los otros de mi equipo, de mi grupo, estaban trabajando en Darwin. Yo estaba solo. El helicóptero me quedó cerca del avión, y yo tenía una radio para llamarlo cuando terminase. Estuve solo durante 2 horas, para ver lo que podía hallar en este avión. Había 2 o 3 personas, que estaban ahí desde hacía cinco meses. Había cuerpos entrelazados y una pila de huesos de extremidades mezclados. No podía separarlos. Era un momento muy difícil para un ser humano. No había viento, era muy pacífico, un cielo azul. Había dos o tres albatros. Yo estaba ahí, totalmente solo, para recoger estos huesos, estas extremidades, para ponerlos en una bolsa. Creo que fue el momento que más problemas psicológicos me podría haber dado. Pero yo soy fuerte...

Geoffrey Cardozo. El británico que levantó el cementerio de Darwin para los caídos argentinos (Foto AP)

¿Qué opina de algunas denuncias e investigaciones de que también en el sector de identificados habría algunas inexactitudes y cambios por parte de la comisión de familiares?
Usted tiene mi informe, con mi firma. ¿No? Esa era la situación en febrero, cuando terminé mi operación. Yo no estuve involucrado más tarde. La última vez que estuve en Malvinas fue en febrero de 1983. Lo que pasó más tarde, yo no lo sé. Pero cuando yo saludé el cementerio y tomé el avión de vuelta a Inglaterra, el cementerio estaba ahí con cruces blancas. No sé lo que pasó después. Hay dos tumbas con dos cueros y otra con cuatro cuerpos, el caso de los tripulantes que estaban totalmente entrelazados, y yo no podía decir “esta es la mano de tal hombre, tal es la pierna de otro”. Estos dos hombres, en un caso, y cuatro en otro caso, yo los puse en una tumba conjunta. Hay algo semántico aquí. Yo he utilizado la expresión “tumba conjunta”. No es una fosa común. La palabra “fosa común” es muy desagradable, de limpieza étnica. Es de Auschwitz. No es la palabra precisa. Es “tumba conjunta” la mejor descripción. Un lugar muy pequeño y con dos o tres cuerpos. Porque eran tripulantes que estaban juntos. Mi madre y mi padre están en una tumba conjunta, no en una “fosa común”. Es algo común en cementerios de todo el mundo. Yo soy muy sensible a estas cuestiones. 

El entonces capitán del Ejército británico, Geoffrey Cardozo, en Malvinas.



Unos acusan a la Comisión de Familiares de haber cambiado nombres de tumbas identificadas en 2009, por ejemplo, cuando se construyó el nuevo Cementerio.
Sí, yo no estaba aquí, no lo sé. No es mi informe. No me involucré en la cuestión de qué tumbas iban a ser inspeccionadas, qué cuerpos exhumados por la Cruz Roja. Estos detalles que habían sido acordados, no sin dificultad, entre los 2 gobiernos, en la presencia de la Cruz Roja. No es mi asunto. Yo soy un simple soldado.

¿Usted peleó en la Guerra de Malvinas?
No, pero le cuento algo interesante. Para ustedes, los argentinos, el conflicto se terminó con la rendición de las tropas en las islas (14 de junio de 1982). Para nosotros, duró hasta octubre, noviembre, porque esperamos las noticias de Argentina de una cesación de hostilidades que nunca venía. Había una atmósfera de guerra para nosotros. Estábamos como esperando que “en un minuto viniera un Pucará, un Mirage argentino”. La guerra para nosotros duró mucho más. Yo tengo una condecoración de las Malvinas, porque estaba ahí en el período oficial de la guerra, para los ingleses. Pero no participé del conflicto. Otros compañeros sí, pero no yo.

Quizá por eso también usted se encuentra en una posición afectiva distinta
Yo llegué ahí con la misión de encargarme de la disciplina a nuestros soldados. Era mi papel. Cuando termina una batalla, un conflicto, los soldados son muy vulnerables. Tienen tanta sensibilidad... Hay un sentimiento de euforia. “Yo he sobrevivido, no estoy muerto”. Una adrenalina en las venas de cada hombre, lo que puede resultar en problemas muy difíciles: raptos de demasiado alcohol, de combate entre hombres. Este era mi trabajo. No estaba ahí para encargarme de los cuerpos. El asunto de los cuerpos era algo que se produjo más tarde. Teníamos ingenieros militares británicos que estaban en el campo, en los alrededores de Stanley, de Puerto Argentino, para hallar minas. Campos minados. Minas que los argentinos habían puesto para defender sus posiciones y nuestros ingenieros estaban trabajando para tomar estas minas, muy peligrosas. Ellos fueron los que hallaron los primeros cuerpos. Yo estaba en mi oficina, en el cuartel general, y recibía mensajes de estos hombres. “Ey, Capitán, hemos hallado un cuerpo. ¿Qué hacemos?” Yo tomaba un helicóptero para ir al lugar para enterrar al pobre chico que habíamos hallado. Yo hablo de “mis chicos”. Eran “mis chicos” en este período.




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