martes, 3 de julio de 2012

Enfermedades sexuales… De Alguna Manera...

10 preguntas sobre enfermedades sexuales…

 ¿Roles invertidos?. Getty Images.

Un experto aclara las dudas más frecuentes sobre el VIH, el herpes genital y el HPV, entre otras infecciones que se contagian en durante  una relación sexual. Para informarse y estar prevenidas.

¿Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) siguen siendo un problema en el mundo?

Muchas de las infecciones transmitidas a través del sexo no causan síntomas, razón por la cual los expertos prefieren usar el término “infecciones de transmisión sexual” en vez de “enfermedades de transmisión sexual”. Esto también ayuda a centrar la atención al componente infeccioso y reduce la posibilidad de que un individuo sea etiquetado como “enfermo”. Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades de transmisión sexual son una causa global mayor de enfermedad grave, infertilidad, discapacidad a largo plazo y muerte, con consecuencias médicas y psicológicas severas para millones de hombres, mujeres y niños.

¿Cuáles son las que más prevalecen?

La Organización Mundial de la Salud estimó que en 1999 se presentaron 340 millones de nuevos casos de sífilis, gonorrea, clamidias y tricomoniasis en hombres y mujeres de entre 15 y 49 años. De esos 340 millones de casos, 12 millones son atribuibles a la sífilis, 62 millones a la gonorrea, 89 millones a las clamidias, 170 millones a la tricomoniasis y 7 millones a la chancroide.

¿Cuáles son las causas?

Las ETS son infecciones adquiridas generalmente por contacto sexual. Los organismos que las causan pueden pasar de una persona a otra en la sangre, el semen, los fluidos vaginales o corporales. Algunas de estas infecciones pueden transmitirse no sexualmente, como de una madre a un hijo en el embarazo o parto, a través de transfusiones de sangre o al compartir agujas. Es posible contraerlas de personas que parecen estar perfectamente sanas e, incluso, no saben que están infectadas. Los síntomas de varias ETS también son fáciles de confundir con los de otras condiciones, por lo que el diagnóstico correcto se demora.

Las ETS pueden ser causadas por:

1- Bacterias (gonorrea, sífilis, clamidias, chancroide).
2- Parásitos (tricomoniasis).
3- Virus (virus papiloma humano, herpes genital, VIH).

La sífilis, gonorrea y chancroide son generalmente consideradas como las principales ETS, pero una gran variedad de patógenos también son sexualmente transmisibles, incluyendo el virus Herpes simple tipo 2, clamidia trachomatis, virus papiloma humano, virus linfotrópico T humano tipo 1, virus de inmunodeficiencia humana y el virus de la hepatitis B.

¿Cuándo es el momento de visitar al doctor?

Hay que ver a un médico inmediatamente si la persona es sexualmente activa y cree que ha estado expuesta a una ETS o tiene señales y síntomas de una ETS.

También conviene consultar acerca de las ETS (y, si es apropiado, realizarse los tests de chequeo) en estos dos casos:

1 - Cuando una persona es sexualmente activa o cuando tiene 21 años, lo que sea primero.
2 - Antes de tener sexo con una nueva pareja.

¿Cuáles son los tratamientos actuales para las ETS? ¿Hay una cura?

Las ETS causadas por una bacteria son generalmente fáciles de tratar. Las infecciones virales pueden ser manejadas pero no siempre curadas. Si una mujer está embarazada y tiene una ETS, el tratamiento oportuno reduce el riesgo de infección de su bebé. El tratamiento puede ser:

1 - Antibióticos. Usualmente en una sola dosis, pueden curar muchas de la infecciones bacteriales y parasitarias sexualmente transmitidas, incluyendo gonorrea y clamidias. Una vez que se comienza el tratamiento con antibióticos, es crucial seguirlo. Si la persona cree que no puede tomar el medicamento como es prescrito, se lo debe decir a su doctor. Un régimen más corto y simple puede estar disponible. Además, es importante abstenerse de tener sexo hasta que haya completado el tratamiento y todas las irritaciones hayan sanado.

2 - Drogas antivirales. El paciente tendrá menos recurrencias de herpes si toma diariamente terapia supresora con una droga antiviral de prescripción, pero aún puede contagiar a su pareja. Las drogas antivirales pueden mantener la infección por VIH a raya por muchos años, aunque el virus persiste e igualmente puede ser transmitido. Lo más pronto que se inicie el tratamiento, será más efectivo. Si la persona toma medicamentos anti-VIH por 28 días, comenzando apenas haya estado expuesto, puede evitar convertirse en VIH-positivo.

¿Qué pueden hacer padres, profesores y amigos para ayudar en la prevención de ETS en los adolescentes?

Es importante educar a los adolescentes acerca de las ETS. La educación debería comenzar en la casa, pero los programas educativos de los colegios también son importantes. El inicio de la vida sexual activa a una edad temprana tiende a aumentar la cantidad de parejas de la persona y, en consecuencia, también lo hace el riesgo de él o ella de contraer una ETS. Biológicamente, las niñas jóvenes son más susceptibles a la infección. Aunque no podemos controlar las acciones de nuestros hijos adolescentes o preadolescentes, sí podemos ayudarlos a que entiendan los riesgos de una vida sexual activa y que sepan que está bien esperar para tener sexo.

¿Se pueden prevenir las ETS? ¿Cómo?

Hay diversas maneras de evitar o reducir el riesgo de las ETS.

1 - Abstinencia. La manera más efectiva de evitar las ETS es abstenerse de tener sexo.

2 – Mantener relaciones con una sola pareja que no esté infectada. Otra manera segura de evitar las ETS es mantener una pareja de largo plazo, mutuamente monógama, con alguien que no esté infectado.

3 -Vacunarse. Hacerlo temprano, antes de la exposición sexual. Las vacunas están disponibles para prevenir dos ETS virales que pueden producir cáncer: el virus papiloma humano (HPV) y la hepatitis B. La vacuna para el HPV es recomendada para todas las mujeres de entre 9 y 26 años, y las de la hepatitis B usualmente se les pone a los recién nacidos.

4 - Esperar y verificar. Evitar el contacto vaginal y anal con nuevas parejas hasta que ambos hayan sido examinados para ver si tienen alguna ETS. El sexo oral es menos riesgoso, pero conviene usar un preservativo de látex y protección bucal para prevenir contacto directo entre la mucosa genital y oral.

5 - Usar preservativos sistemáticamente y de manera correcta. Usar un nuevo condón de látex o protector bucal para cada acto sexual, sea este vaginal, oral o anal. Nunca usar un lubricante basado en aceite, como vaselina, con un condón de látex. Recordar que los métodos anticonceptivos que no son de barrera, como la píldora anticonceptiva o los dispositivos intrauterinos, no protegen contra las ETS.

6 - No tomar alcohol en exceso y no usar drogas. Si la persona está bajo su influencia, está más expuesta a tener riesgos sexuales.

7 - Evitar contactos sexuales anónimos y casuales. Evitar buscar parejas sexuales en Internet, en bares o en otros lugares de contactos casuales. No conocer a la pareja sexual aumenta el riesgo de exposición a una ETS.

8 – Tener comunicación. Antes de cualquier contacto sexual serio, comunicarse con la pareja acerca de practicar sexo seguro. Alcanzar un acuerdo explícito sobre qué actividades estarán bien y cuáles no.

9 - Considerar la circuncisión del hombre. Existe evidencia acerca de que la circuncisión puede ayudar a reducir el riesgo del hombre de adquirir VIH de una mujer infectada (transmisión heterosexual) en un 50 a 60 por ciento. La circuncisión del hombre podría también ayudar a prevenir la transmisión de VPH y herpes genital.

Una vez que el paciente es diagnosticado, ¿es necesario avisar a sus parejas?

Si los exámenes muestran que tiene alguna ETS, sus parejas sexuales — incluyendo las actuales y otras parejas que haya tenido entre los últimos tres meses a un año — necesitan ser informadas para que sean examinadas y tratadas en caso de estar infectadas. La notificación oficial y confidencial efectiva de las parejas limita la diseminación de las ETS, particularmente la sífilis y el VIH. Esta práctica también guía a los que están en riesgo hacia una apropiada asesoría y tratamiento. Y debido a que se puede contraer una ETS más de una vez, la notificación de la pareja reduce el riesgo de ser re infectado.

¿Han resultado las campañas de prevención que se han realizado en diferentes países?

Hay diversas organizaciones de salud con planes estratégicos para la reducción global de ETS. Estas iniciativas han mostrado alguna evidencia en la reducción de la incidencia. Finalmente, se requerirá un compromiso y participación total de los Ministerios de Salud de cada país.

¿Qué sucede con el VIH?

El VIH es el virus asociado con el SIDA. Sólo puede ser transmitido por el intercambio de fluidos, incluidos el semen, las secreciones vaginales, la leche materna y la sangre. Actualmente, la mayoría de las personas con VIH están siendo tratadas con una combinación de drogas conocidas como terapia anti-retroviral altamente activa, o HAART. Aunque esta no puede curar la enfermedad, puede reducir la posibilidad de que progrese a SIDA. El VIH ya no es una sentencia de muerte. Muchas de las personas que son portadoras de este virus tienen una vida larga y productiva.

© Escrito por el doctor Thomas Waller, del departamento de medicina familiar de la Clínica Mayo, Florida, Estados Unidos y publicado por Entre Mujeres el lunes 2 de Julio de 2012.


Sergio Pininfarina... De Alguna Manera...

Murió Sergio Pininfarina…

 Pininfarina en 1959. Desde 1950, diseño casi todos los modelos de la marca italiana. Foto: AP

El célebre ingeniero italiano, responsable del diseño de algunos de los modelos más emblemáticos de Ferrari, falleció a los 86 años. Fotos.

Sergio Pininfarina, responsable de diseñar algunos de los modelos más emblemáticos de Ferrari (como la célebre Testarossa), murió en su casa de Turín a los 85 años. Hasta último momento estuvo acompañado por su mujer, Giorgia, y sus hijos, Lorenza y Paolo, según informó la empresa familiar en un comunicado.

El famoso ingeniero nació el 8 de septiembre de 1926, como Sergio Farina, aunque en 1961 su familia se cambió el apellido a Pininfarina. Desde la empresa familiar, recordaron “la figura emprendedora de Sergio Pininfarina, que guió durante muchos años a Ferrari, llevándola al mundo en el surco de una tradición de elegancia y estilo constantemente renovada con los más altos estándares de innovación tecnológica y belleza armónica”.

Sergio siguió la vocación de su padre, Battista “Pinin” Farina. Cuando Battista murió en 1966, él quedó al mando de la empresa familiar, responsable de algunos de los diseños más memorables de Ferrari, aunque también trabajaron para otras marcas, como Alfa Romeo o Maserati. Asimismo, el diseño del IKA-Renault Torino que se fabricó en nuestro país entre 1966 y 1981, estuvo a cargo de Pininfarina.

Sergio llegó a ser presidente de la patronal italiana Cofindustria (1988-1992) y era senador vitalicio italiano desde el 2005. Graduado en Ingeniería Mecánica en el prestigioso Politécnico de Turín, guió por muchos años a Ferrari, convirtiéndola en la marca sinónimo de elegancia y estilo, combinando innovación tecnológica y belleza.

© Publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el martes 3 de Julio de 2012.




Las fotos:

 La Ferrari FX, diseñada por Pininfarina / AFP

 La Maserati A6GCS Berlinetta Pininfarina / AFP

Un Alfa Romeo en el Museo Pininfarina / AFP

Pininfarina en 1959. Desde 1950, diseño casi todos los modelos de la marca italiana / AP

Sergio Pininfarina / AFP

Sergio Pininfarina y su hijo Andrea / EFE 

 Pininfarina con el ex Premier italiano, Romano Prodi / AP

 Pininfarina, en el senado romano. En 2005 lo nombraron “senador vitalicio” de Italia / AP

El logo de Pininfarina / AFP

lunes, 2 de julio de 2012

Videla acusa a Verbitsky... De Alguna Manera...

Videla acusa a Verbitsky...


El bombazo de Montoneros que hizo renunciar al último general legalista.

La historia es siempre más compleja que el relato y hay veces en que la izquierda juega para la derecha. Ocurrió hace exactamente treinta y seis años, en plena dictadura, cuando Montoneros colocó una bomba en un comedor de la Policía Federal, donde murieron veinticuatro personas y hubo más de sesenta heridos. La primera consecuencia fue el desplazamiento del flamante jefe de la Policía Federal, Arturo Amador Corbetta, un general que todavía defendía que la represión a las guerrillas fuera realizada con la ley en la mano; fue reemplazado por un “duro”, el general Edmundo René Ojeda.

El General Arturi Amador Corbetta. (Izquierda)

Fue el 2 de julio de 1976, a las 13,20, en el comedor de la Superintendencia de Seguridad Federal, en Moreno 1431, en plena Capital. La bomba vietnamita (con trozos de metal que, con la explosión, se transforman en proyectiles que aumentan el número de heridos) provocó una rebelión de la plana mayor de la Policía Federal contra el liderazgo del general Corbetta.

—Corbetta quería obligar a la Policía Federal a que combatiera con los códigos de un abogado, pero eso no era de aplicación. La Policía lo dejó solo en el Patio de las Palmeras durante el velatorio de los muertos —me dijo Videla en el libro Disposición Final.

Corbetta era también abogado y admiraba a Kant. El 7 de julio de 1976, al informar a su gobierno de manera reservada, el embajador estadounidense, Robert Hill, recordó que, cuando asumió, este general había advertido a sus subordinados que “no toleraría ningún arresto ilegal, tortura o asesinato. La reacción de la Policía Federal contra su nuevo jefe fue inmediata e intensa. Muchos oficiales de alto rango comenzaron a quejarse a sus contactos castrenses de que Corbetta estaba dañando ´la campaña antisubversiva´ y de que era ´no confiable´ y/o ´un izquierdista´”.

A los pocos días de perder su cargo, Corbetta utilizó las influencias que le quedaban para liberar a los actores Luis Brandoni y Martha Bianchi. “A este hombre yo lo había visto dos veces en mi vida, en reuniones sociales. Me dijeron que se murió de tristeza (14 de agosto de 1983) y yo me quedé con un sabor amargo, con una lágrima en el corazón, porque nunca le pude agradecer que me salvó la vida”, dijo Brandoni a Clarín el 8 de agosto de 2010.

Es decir que la bomba de Montoneros, justificada con el argumento de que ese lugar era un centro clandestino de detención y tortura aunque hay otras hipótesis sobre las posibles razones del atentado, terminó beneficiando en la interna militar a los partidarios de la represión ilegal.

De acuerdo con Videla, “las manos de ese atentado se conocen muy bien: (Rodolfo) Walsh y (Horacio) Verbitsky, que estaban en el aparato de Inteligencia de Montoneros”. Verbitsky rechazó esa afirmación: “Es otra falsedad de Videla. Once meses después de la explosión, la Marina y la Policía Federal ya habían secuestrado y asesinado a todos los que participaron”.
Corbetta fue trasladado a Tandil, como jefe de la Primera Brigada de Caballería Blindada.

Allí salvó la vida del actual legislador porteño Juan Carlos Dante Gullo, que había sido detenido a principios de 1975. Gullo estaba detenido en el penal de Sierra Chica, y Corbetta impidió que lo mataran simulando un intento de fuga de presos.

Antes, en la Policía Federal, Corbetta había reemplazado al general Cesáreo Cardozo, que fue el primer jefe de la Policía Federal de la dictadura y fue asesinado el 18 de junio de 1976 en su dormitorio, mientras dormía junto a su esposa, en otro atentado montonero. Una joven de 18 años, Ana María González, amiga y compañera de estudios de una de las hijas de Cardozo, había colocado una bomba debajo de la cama del general.

© Escrito por  Ceferino Reato y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el lunes 2 de Julio de 2012.


domingo, 1 de julio de 2012

Juan Domingo Perón 1974 - 1º de Julio - 2012... De Alguna Manera

1º de julio de 1974 - Muere Juan Domingo Perón...


En sus probables últimos días de lucidez, Perón se sintió en la necesidad de alertar a sus seguidores sobre la pesada herencia que les dejaban. En la tarde del 12 de junio de 1974, antes de despedirse de su pueblo, advirtió sobre las consecuencias del incumplimiento del Pacto Social y el desabastecimiento, y aconsejó a la militancia que se mantuviera vigilante de “las circunstancias que puedan producirse”. Dijo: “Yo sé que hay muchos que quieren desviarnos en una o en otra dirección, pero nosotros conocemos perfectamente nuestros objetivos y marcharemos directamente a ellos, sin influenciarnos ni por los que tiran desde la derecha ni por los que tiran desde la izquierda. El gobierno del pueblo es manso y es tolerante, pero nuestros enemigos deben saber que tampoco somos tontos”. Y terminó con un tono inconfundible de despedida: “Les agradezco profundamente el que se hayan llegado hasta esta histórica Plaza de Mayo. Yo llevo en mis oídos la más maravillosa música que, para mí, es la palabra del pueblo argentino”.

El 1º de julio de 1974 amaneció nublado, no era un día peronista. Los partes médicos alertaban sobre el inminente final de la vida del hombre que había manejado la política argentina a su antojo desde 1945. Para muchos era quien había transformado la Argentina de país agrario en industrial, y en paraíso de la justicia social. Para otros, menos, pero no pocos, era un dictador y demagogo que terminó con la disciplina social y les dio poder a los “cabecitas negras”. Lo cierto era que la política nacional llevaba su sello y como decía él mismo, en la Argentina todos eran peronistas, pro o anti, todos tenían ese componente.

A las 13.15 de ese primer día de julio, Isabel, custodiada por el superministro López Rega, dio la infausta noticia: “Con gran dolor debo transmitir al pueblo de la Nación Argentina el fallecimiento de este verdadero apóstol de la paz y la no violencia”. La palabra del pueblo argentina, la maravillosa música, enmudeció.

La Argentina fue un país de colas. Los ricos las hacían para comprar dólares; los pobres, para comprar fideos y para darle el último saludo a su líder. Había algo distinto al entierro de Evita. No era tan evidente la división entre las dos Argentinas, la que brindaba con champán porque se había muerto la “yegua” y la que lloraba a su abanderada. El peronismo había ampliado su base electoral por izquierda y por derecha. No eran pocos los conservadores que le habían confiado la misión de pacificar la Argentina, última carta para frenar al “comunismo”.

Entre lágrimas, flores y caras preocupadas, la frase más escuchada era “qué va a ser de nosotros”. La sensación de vacío político era proporcional al tamaño de la figura desaparecida. Isabel, la heredera efectiva del legado dejado simbólicamente al pueblo, no estaba a la altura de las circunstancias y sólo tenía de Perón su apellido. Nadie ignoraba que López Rega ocuparía el lugar central en la política, por el que había venido luchando desde su puesto de mucamo en Puerta de Hierro, que ofrendaría a lo peor del poder político militar. Flotaba una pregunta: ¿Por qué el último Perón nos dejó aquella terrible herencia, antesala del infierno tan temido?

© Escrito Felipe Pigna, en “Mitos argentinos” y publicado en el Diario Clarín de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el miércoles 27 de junio de 2007.



Entre San Agustín y Santo Tomás de Aquino... De Alguna Manera...

Entre San Agustín y Santo Tomás...

San Agustín y santo Tomás de Aquino.

Lo del obispo Bargalló demuestra que la castidad que la Iglesia impone a sus súbditos es una agresión a la condición humana. Un cerrojo a la naturaleza del cuerpo, que tiene tantos derechos como el espíritu. Pero la cosa ya es irremediable, de tan lejos viene. ¿Por qué tanto empeño en proteger y demostrar la virginidad de María? Otros hombres de la Iglesia (muy superiores al obispo de Merlo-Morón) han sentido la tentación del pecado, de la lujuria. Y no se han ido a esconder a una playa exclusiva, carísima de México, para realizarlo y luego callar, sino que lo han confesado abiertamente, incluso con una prosa que suele sorprender por su belleza. Otros hombres –más consagrados a su Dios que el obispo Bargalló– sufrieron la tentación carnal y se entregaron a ella y lo dijeron valientemente, sin andar fraguando mentiras, tonterías escasamente creíbles para salir del paso. Me voy a referir a uno de ellos, al autor de las Confesiones, a San Agustín, a quien el obispo de Merlo habrá leído seguramente tanto como yo, que no he dejado de hacerlo desde muy joven, desde que cursaba en Viamonte 430, en la vieja Facultad de Filosofía y Letras, la materia Fenomenología e Historia de las Religiones.

San Agustín vivió entre los años 354 y 430. Las Confesiones es el más íntimo y hermoso de sus libros y seguramente uno de los más auténticos que el catolicismo ha hecho nacer. Se trata de un libro fascinante, sobre todo en sus primeras partes, en las que un joven demasiado joven no puede sobrellevar las exigencias de la pubertad y a la vez adorar a su Dios aceptando las exigencias terribles que éste le impone a su cuerpo. De esta forma, el libro se convierte en una amarga queja (como si Job surgiera otra vez ante Dios, cuestionándolo) que un ardiente pecador le presenta a su Creador. “Quiero acordarme ahora de mis fealdades pasadas y de las carnales torpezas de mi alma. Y lo hago, no porque ame estos pecados, sino para amarte a ti, Dios mío (...) Pues en mi adolescencia ardía en deseos de hartarme de las cosas más bajas. No dudé en embrutecerme con varios y oscuros amores” (Libro II, Capítulo I). Y sigue adelante el que luego será recordado como el Santo de Hipona. Pero decir “sigue adelante” es injusto con él. Porque cualquiera que se pone a escribir puede adelantar en su tarea. Agustín, por el contrario, inicia el Libro III con un texto digno de la mejor literatura, erótica. No sólo la prosa es subyugante, sino el ambiente que, en pocas palabras, pinta: “Llegué a Cartago y me encontré en medio de una crepitante sartén de amores impuros” (Libro III, Capítulo I). ¿Leyeron eso? “Una crepitante sartén de amores impuros.” ¿Qué se freía en esa sartén? ¿Qué comida exquisita, irresistible? 

El texto pareciera extraído de la mejor prosa de un autor caribeño. García Márquez lo aceptaría. Sigue: “Pues aunque mi verdadera necesidad eras tú, Dios mío que eres alimento del alma, yo todavía no sentía tal hambre (...) La salud de mi alma no era buena y, llena de úlceras, se lanzaba desesperadamente fuera de sí, restregándose con el contacto de las cosas sensibles” (Ibid.). A los dieciséis años, ¿quién puede contener a este púber que se desboca tras la lujuria? Agustín compara el deseo con las marejadas, con las corrientes profundas de un mar incontenible que lo lleva a playas que no desea y, a la vez, desea sin poder frenarse, sin nada que le dé la fuerza para hacerlo. Sigue: “Pero una vez más volvía a preguntarme: ‘¿Quién me ha hecho a mí? ¿No me ha hecho mi Dios, que no sólo es bueno, sino la misma bondad? ¿Pues de dónde me vino a mí el querer el mal y no querer el bien? (...) ¿Quién puso esta voluntad dentro de mí? (...) Y si la puso el diablo, ¿quién hizo al diablo?” (Libro VII. Cap. III. Subr. nuestro). 

Y aquí nos arrostra su texto decisivo: “Pero entonces, ¿dónde está el mal? ¿De dónde viene y por qué se ha colado en el mundo? ¿Cuál es su raíz y su semilla? (...) ¿De dónde viene, pues, el mal, si Dios hizo todas las cosas y siendo bueno las hizo buenas? (...) Pero tanto el Creador como su creación son buenas. ¿De dónde procede el mal? ¿Es que, acaso, era mala la materia de dónde sacó el universo? (...) ¿Y por qué esto? ¿Acaso Dios no tenía poder para transformarla y cambiarla de todo modo que no quedase de ella rastro del mal? ¿No es acaso omnipotente?” (Libro VII. Cap. V). La formulación es extrema, la queja alcanza su mayor densidad: ¿Por qué existe el mal? Si Dios es pura bondad y es omnipotente, ¿por qué no destruye el mal? Si no lo hace, ¿Dios quiere el mal? ¿Hay mal en Dios, ya que tanto lo tolera? ¿Se solaza Dios con el mal? En suma, las quejas de Agustín se resumen en afirmar que no puede evitar el pecado de la carne, huir de la lujuria, que su pubertad es una marejada impura que lo ahoga y, en esas aguas, él es un pecador que goza. Y si eso que a él le ocurre es, para Dios, el mal, ¿quién lo creó? Sólo El pudo hacerlo. ¿Por qué lo hizo? Y si es totalmente bueno y omnipotente, ¿por qué no lo elimina? ¿Acaso tolera el mal porque también está en El? ¿Con qué derecho su Dios lo lleva a decir algo tan desgarrador como: “Pobre de mí, ¿quién me librará de este cuerpo que me lleva a la muerte”? (Libro VIII. Cap. V).

Pequeño obispo de Morón, ése es el coraje. Usted, sugerimos, debió decir: “Sí, pequé. Yo, un hombre entrado en la cincuentena, me vi arrastrado al pecado de la carne. ¿Qué podemos pedirles a nuestros jóvenes curas? Yo, al menos, incurrí en la lujuria con una mujer, divorciada y con una vida hecha. ¿Qué tiene de malo? ¿No es peor arrastrar a nuestros jóvenes curas, a los púberes que alojamos tras las paredes de nuestros monasterios, a vejar niños? ¿No es peor que viejos sacerdotes de vieja y ajada fe también lo hagan?”. Así habría sido respetado y hasta tendría un lugar en la historia de la Iglesia. Pero no: usted sucumbió a Santo Tomás de Aquino, que aún es el Padre de la Iglesia y cuya Summa Teológica es la verdad suprema. ¿Qué dice el santo de Aquino? La Summa consiste en una serie enorme de preguntas que el Santo responde. Formula la pregunta, luego las objeciones y por fin la solución. Todo está resuelto ahí. Se ocupa de cuestiones que el obispo de Morón debió consultar antes de irse a México a bañarse en aguas de lujuria. Por ejemplo: La abstinencia, ¿Es la abstinencia un mal? La castidad, ¿es la castidad una virtud? La virginidad, ¿consiste la virginidad en la integridad de la carne? ¿Es ilícita la virginidad? ¿Es la virginidad una virtud? ¿Es la virginidad más excelente que el matrimonio? Las especies de la lujuria: ¿Es pecado mortal la fornicación simple? ¿Es la fornicación el pecado más grave? ¿Existe pecado mortal en los besos y en los tocamientos? ¿Es pecado mortal la polución nocturna?

Bien, nos detenemos aquí. El obispo Bargalló sabía todas estas cosas. Sabe que la Iglesia cree en Santo Tomás. Entonces, ¿por qué abandonó la abstinencia? La castidad. ¿Ignoraba que la virginidad es una virtud? ¿Cómo se entremezcló con una divorciada? ¿Ignoraba que la fornicación simple y la compleja y vaya a saber cuántas más son pecado? ¿Ignoraba que los besos y los tocamientos son lujuria? ¿En cuántos besos y tocamientos incurrió con esa divorciada? ¿Por qué hizo lo que hizo? ¿Acaso por evitar el pecado mortal de la polución nocturna del que sólo se huye por medio de la fornicación simple?

Entre San Agustín y su corazón desgarrado y Santo Tomás y sus leyes inquisitoriales se mueve la Iglesia. El cardenal Bergoglio dijo que había “tristeza en la Iglesia” por las acciones del obispo de Merlo. El cardenal Bergoglio debe tener la Summa de Aquino clavada en el centro de su corazón, aniquilándolo. La Iglesia debe volver a la angustia agustiniana y –con ella– entrar en el siglo XXI. Debe también volver a la humildad del profeta de Nazareth y su desdén por las riquezas y decidirse a luchar contra la pobreza y la injusticia. De lo contrario morirá. Y si persiste en seguir como hasta ahora sería deseable que lo haga o que, al menos, se vuelva impotente y deje al mundo seguir su rumbo, hacia el desastre o hacia la vida, pero sin castradores medievales.

©Escrito por José Pablo Feinmann y publicado por el Diario Página/12 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el domingo 1º de Julio de 2012.

CFK contra ella y Scioli... De Alguna Manera...

Pistas de desmesuras...

 Silencio Oficial. Dibujo: Pablo Temes.

La estabilidad personal y política de la Presidenta. Por qué derrapa. “Operativo Demolición” directo a La Plata.

CFK contra ella y Scioli. El domingo anterior informé con responsabilidad sobre los problemas anímicos y de salud que tienen la Presidenta y su hijo. De las fuertes discusiones entre ambos y sugerí, con prudencia, ciertos descontroles que tienen que ver con la intimidad de las personas. Ella misma se refirió al tema en la cadena nacional de setenta minutos. Se despidió quebrada en llanto y salió rápido de la escena diciendo: “El dolor (por la muerte de Néstor) afecta mi salud y la de mi familia”.

Definió psicoanalíticamente como una “negación” no recordar el nombre de la glándula tiroides y hasta pareció pasarle a Moyano la factura por lo “estimulado” que estaba pese a haber sufrido (el camionero) un dolor similar al de ella con la muerte de su hijo Emiliano. Los pronunciados picos y caídas emocionales y el aislamiento cargado de mal humor descolocan a los pocos funcionarios que hablan con ella. Y ven a Máximo Kirchner como ausente, desinteresado en la política, esperando que llegue el 2015 para irse a su casa.

Ese discurso aportó pistas de desmesuras que no hay que dejar pasar. Cristina desafió a la Justicia a que la procese y se mostró como propietaria de la Gendarmería. Se felicitó porque el G20 está copiando las medidas que ella tomó hace mucho: “Lástima que no nos escucharon antes”. En el éxtasis de la malversación de la realidad acusó a Los Dragones, a los Bulgheroni y al gobernador Martín Buzzi, ultracristinista como buen converso, de haber sido los responsables de la muerte de los gendarmes en un accidente a 465 kilómetros del campo petrolero. Incluso se contradijo y anunció que se debió a que el chofer se durmió doblado por el cansancio. De todos modos avanzó con su teoría alterada: “Querían un muerto, ahí lo tienen”. Fue la primera en sugerir que la protesta moyanista tenía un componente destituyente tipo paraguayo: “No creo en las brujas, pero que las hay, las hay”. La medicación impacta en cuerpo y alma.

Lo realmente grave es que uno de los hombres que más cerca y durante más tiempo estuvo al lado del matrimonio K teme que Cristina patee el tablero. Que si las turbulencias económicas y sociales siguen aumentando, la Presidenta amenace con irse en forma heroica acusando a las corporaciones de no dejarla gobernar o directamente de derrocarla. En ese registro hay que leer las declaraciones de cde que “quieren voltear a Cristina como hicieron con Lugo y Zelaya”. Tiene un tufillo a expresión de deseo. Una forma de preparar el terreno y abrir el paraguas. Una cosa es confesar incompetencia para pilotear la crisis que se viene y pagar la fiesta que fogonearon durante nueve años, y otra es el relato épico de un presunto golpe institucional. Es muy delicado y peligroso que algunos kirchneristas bobos estén jugando con el fuego de esta irracionalidad. Dicen que durante la 125 estuvieron Néstor y Alberto Fernández (y hasta Lula en el teléfono) para frenar la renuncia de Cristina cuando ella planteaba que “este pueblo no nos merece”. Hoy ninguno de los tres está a su lado.

Los que realmente quieren a Cristina deberán fortalecerla para que utilice el inmenso poder que tiene para evitar toda inestabilidad y consolidar institucionalmente este momento. Sólo un grupúsculo de delincuentes y golpistas puede estar pensando en una locura semejante. Es imposible que ocurra, salvo que se desate un proceso de veloz autovictimización desde la cima del poder. Los 12 millones de votos de una paliza electoral legal y legítima, las mayorías parlamentarias, la camiseta partidaria en un sector de la Justicia, los gobernadores disciplinados y la ausencia de alternativa opositora, convierten a Cristina en todo lo contrario que representa la fragilidad solitaria de Fernando Lugo. Aunque Timerman haya levantado ese fantasma, que ojalá no sea una forma de lavarse las manos. O una manera de liquidar competidores.

Cristina desató la parte medular del “Operativo Demolición” contra Daniel Scioli. La metodología consiste en el hostigamiento permanente y la intervención virtual y progresiva de la provincia para vaciarlo de poder. El primer paso se concretó en la Legislatura. El vice Gabriel Mariotto y los muchachos de La Cámpora pusieron a la mayoría de las bancas en contra del Ejecutivo. Esta semana le tocó el turno a la economía. La Presidenta no anduvo con eufemismos. Se sabe que detesta a Scioli igual que a otros cientos. Pero, en un hecho inédito, lo acusó públicamente de malgastar el dinero que ella le da. Le recriminó que sólo ponga la cara. Fue como anticiparle que no le van a permitir que paute publicidad en los medios no adictos ni que invierta en festivales populares, parte del mecanismo con el que Scioli instaló su figura.

La última gota fue que Hernán Lorenzino, formalmente ministro de Economía, también retó al Gobernador mientras le daba una tercera parte de los fondos que Scioli había pedido y lo convocaba a rendir examen mensualmente para que explique dónde va el dinero cristinista. Lorenzino se autoproclamó auditor e interventor de la contabilidad bonaerense. Fue tragicómico. Scioli tiene 75% de imagen positiva, la soberanía popular lo eligió dos veces gobernador y una vicepresidente. Kirchner lo designó en cinco ocasiones en puestos clave. Hay una gran desproporción de trayectorias. Lorenzino y Scioli son boxeadores de muy distinto peso. Hace unos días recién se conoció la voz de Lorenzino, quien sólo militó en “La Gran Makro”,  pero en la “Unidad Básica Jorge Brito”.

Scioli descansa sobre una encuesta de Julio Aurelio que dice que el 68% de los argentinos cree que la Presidenta es la responsable de sus penurias. Lo victimizaron y lo fortalecieron. ¿Terminó la luna de miel del efecto luto? El célebre “vamos por todo” empujó a otros a hacer lo mismo. ¿A quién van a responsabilizar los padres bonaerenses si los docentes hacen una seguidilla de paros para reclamar el cobro unificado del aguinaldo? ¿Van a ir a La Plata o a Balcarce 50 a protestar los beneficiarios de planes sociales con cada vez menor poder adquisitivo? En ese sentido, Hugo Moyano marcó el camino y dio el primer paso.

© Escrito por Alfredo Leuco y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el sábado 30 de Junio de 2012.

San Lorenzo de Almagro... De Alguna Manera...

La revelación de Varsky…

Audio del programa No somos Nadie de Juan Pablo Varsky.

En los últimos días de mayo, el periodista Juan Pablo Varsky reveló una charla con un importante dirigente de San Lorenzo.

El comentario lo hizo desde su programa radial "No somos Nadie", por FM Metro. Varsky dijo lo siguiente:

"Me contaron que un encumbrado dirigente de San Lorenzo habló en un vuelo con hinchas de River, sin saber que había hinchas de San Lorenzo. Y este dirigente dice: lo de la vuelta a Boedo sabemos que es humo, sabemos que no hay manera. Y además, nosotros tenemos arreglada la Promoción con San Lorenzo.

Este amigo que me lo contó, me dijo que era capaz de salir en un juicio a demostrarlo". Luego, desde su cuenta de Twitter, escribió que "el apellido del dirigente empieza con las dos primeras letras del abecedario". Ahí, todas las miradas apuntaron al presidente Carlos Abdo.

Este jueves, el Ciclón jugará ante Instituto el partido de ida de la Promoción, tras salvarse del descenso directo con un 3-1 ante San Martín de San Juan.

© Publicado por el Diario La Nación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el lunes 25 de Junio de 2012. 


El aviso de Abdo a última hora…


El presidente Carlos Abdo destacó en la última semana que le "dijeron que desde hace rato están especulando contra San Lorenzo". 

"A mí me dijeron que desde hace tiempo están especulando contra San Lorenzo. Pero eso, como el tema de la incentivación, no puede probarse. Lo que sí puedo decir es que si cuando hablamos de AFA lo hacemos puntualmente de su su presidente, Julio Grondona, él no manda al descenso a nadie", disparó Abdo. Después, el día previo a la definición, disparó, en diálogo con el diario Olé, que "en la AFA me dicen que vamos a zafar". 

© Publicado por el Diario La Nación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el lunes 25 de Junio de 2012.





Los 80 conceptos esenciales de marketing de la A a la Z... De Alguna Manera...

Los 80 conceptos esenciales de marketing 
de la A a la Z...


El famoso autor Philip Kotler, conocido por su libro dirección de marketing, manual indispensable para todos los estudiantes que comienzan a introducirse en la materia, además de ser lectura obligada para Directivos, personal de marketing y demás, nos vuelca su experiencia de cuarenta años de carrera profesional, con la descripción de un listado de 80 conceptos actuales de Marketing acompañados con ejemplos de situaciones de empresas, que debieron adoptar diferentes maneras de llevar a cabo estrategias de desarrollo.

Algunos de los temas desarrollados son por ejemplo: “competencia”, “desarrollo de nuevos productos”, comunicación y promoción”, “imagen y marketing emocional”, “liderazgo”, etc., etc.

Aquí desarrollaremos el primer ítem donde el autor comienza diciendo:

Todas las empresas tienen competencia. Por ejemplo, aunque sólo hubiera una aerolínea, ésta tendría que observar los servicios ofrecidos por trenes, autobuses, coches, bicicletas, y hasta la satisfacción percibida por las personas que prefieran ir caminando a su destino.

Roberto Goizuela, ex gerente de Coca-Cola, definió a su competencia de forma especial. Cuando sus ejecutivos afirmaban que su cuota de mercado era la máxima, él les contestaba diciéndoles que el consumo de Coca-Cola era tan solo de 1/34 de los cerca de dos litros de liquido que cada persona del planeta (4,4 billones) bebía cada día. “El enemigo es el café, la leche, el té y el agua”, les contestó. En la actualidad, Coca-Cola es uno de los mayores vendedores de agua embotellada.

Cuanto mayor éxito tiene una compañía, más competencia atrae y con suerte su empresa atraerá sólo a los buenos competidores.

Ellos son una bendición como los buenos maestros que afilan y aumentan nuestras habilidades. Los competidores mediocres son molestos. Los malos competidores son un dolor de cabeza para todos los demás.

Las compañías nunca deberían ignorar a su competencia.

Permanezca en alerta. Sun Tzu, en el siglo IV a. C., decía: “El tiempo invertido en observar, rara vez es tiempo perdido”. Conviene que sus aliados estén también alerta. Si quiere ser un competidor eficiente debe ser también un eficiente cooperante. Las empresas no están solas en los negocios sino que existen asociaciones, redes, cadenas y empresas colaboradoras. 

La competencia, hoy en día, se produce cada vez más, entre redes de cooperación que entre compañías aisladas.

La clave para obtener ventajas competitivas reside en la habilidad de ser el primero en identificar oportunidades, ser el más rápido, aprender más velozmente, y trabajar en la red de cooperación más eficaz.

A corto plazo, los competidores más peligrosos son los que más se parecen a su compañía. Los consumidores no pueden ver diferencias entre las marcas. Su empresa es una más. La clave está en diferenciarse, diferenciarse, diferenciarse.

Según el gurú del marketing Theodore Levitt: “La nueva competencia no se da entre los productos físicos que las empresas producen en sus fábricas, sino entre los valores que añaden a sus ofertas en forma de envase, servicio, publicidad, consejos al cliente, financiación, plazos de entrega, almacenamiento y otras cosas que la gente valora”.

La mejor forma de superar a sus competidores es atacarse a uno mismo. Trabajar duro para que su línea de producto se quede obsoleta, antes que sus competidores lo consigan.

Vigile tanto a sus competidores latentes como inmediatos. Pienso que es más fuerte la amenaza de una nueva tecnología que la similar que utiliza una compañía próxima. La competencia más peligrosa es la de pequeñas empresas, apasionadas en cambiar las reglas de juego.

IBM hizo mal en preocuparse por Fujitsu en lugar de un don nadie llamado Bill Gates, que estaba desarrollando un software, en el garaje de su casa.

Si bien es importante vigilar a la competencia, lo es todavía más estar obsesionado por los clientes. Son los clientes y no la competencia quienes, en último término, determinan quién gana la guerra. La mayoría de los mercados están ocupados con demasiados pescadores atacando a muy pocos peces. El mejor pescador es aquél que entiende el comportamiento de la pesca mejor que cualquiera de sus competidores.

© Escrito por Diego Ciurleo, y publicado por Revista Facultades.


"Cosita"... De Alguna Manera...

Cosita...

Amado Boudou, Hugo Moyano y Daniel Scioli.

Todos son lo que eran. Todos saben lo que sabían. Serán lo que son. Sabrán lo que saben. Así, nada cambia. El país sigue abocado a la repelente tarea de catar sustancias indigeribles. Más de lo mismo. Nueve años después de haber llegado al poder, el Gobierno promete la revalorización del ferrocarril. No titubea ni tartamudea, como si hubiera desembarcado ayer, como si otro hubiese sido el gobierno que fogoneó el negocio del transporte por ruta, descuidando y terminando de empobrecer la ya escuálida red ferroviaria que recibió al asumir.

Moyano tampoco trepida: ahora (y sólo ahora) esos “exiliados en el Sur” durante los años militares son unos usureros que se hicieron ricos mientras la militancia moría en las mazmorras castrenses. Ambas partes hablan como si hubiesen nacido ayer. Antiguos de toda antigüedad, operan con criterios arcaicos. Ignoran que, ahora mismo y más que nunca, todo queda registrado y es sencilla y fácilmente recuperable. Ya no es un tema de memoria o caprichos de la nostalgia. La tecnología más despiadada digitaliza y resucita archivos. Las palabras regresan. Las fotos denuncian. Debe estar desesperadamente flaca de voluntad esta sociedad argentina para hacerse la que no ve.

La Presidenta confesaba que le dan “cosita” los chanchos, horas después de que ella se llevara puestos la ley y el orden al sacar a la policía de la calle sólo para arruinarles la fiesta a Moyano y sus raleados cofrades. ¿Cómo es que saca a la policía de la calle? ¿Cómo es que prepotea a los jueces pidiendo que la procesen? ¿Cómo es que declara duelo nacional por los gendarmes muertos en Chubut esta semana, cuando no hubo similar pesar estatal para las víctimas fatales del desastre ferroviario de Once en febrero? Es un vacío descomunal: por default, a la Argentina ya no se le mueve un pelo por nada. Las expresiones de rechazo y protesta existen, claro. Pero son parciales, limitadas, relativamente anónimas o, al menos, incapaces de generar un replanteo total del estado de cosas.

Lo de los chanchos es fenomenal. Imperturbable como sólo pueden serlo quienes han asumido de modo terminal su condición de infalibles, Cristina Fernández se pega un salto aéreo a una población de San Luis para seguir con su cháchara porcina y mojarle la oreja a la dirigencia nucleada en torno de Moyano. No explica (¿para qué?) por qué ni su marido ni ella pusieron los pies en San Luis desde 2003, única provincia rigurosamente ninguneada por ser gobernada por el raro peronismo de los hermanos Rodríguez Saá, quienes –pecado capital– nunca le pidieron plata a la Casa Rosada. La leyenda de las ejecuciones hipotecarias en las que se afanaban los treintañeros Kirchner de los años 80 es difusa, pero es evidente que siempre constituyó su abigarrado músculo dominante la opción de prestar para dominar, entregar algo para conducir todo, con o sin 1050.

Amnesia y amnistía son vocablos de raíces comunes y se patentizan en la carga de la artillería moyanista contra una gestión que compartieron y de la que el jefe sindical se benefició mientras pudo. Si a la Presidenta le encanta extasiarse con los fastos de un pasado mítico y sobredimensionado (Felipe Varela, la vuelta de Obligado), el jefe sindical no suena en un pentagrama demasiado diferente. En su cascoteado discurso del miércoles volvió a embelesarse con los años 40 del siglo XX y con las cosas que Perón les “dio” a los trabajadores. Si, como lúcidamente apunta Matilde Sánchez, el camionero y sus seguidores practican una “crispación viril” (Clarín, 28 de junio), desde el Gobierno se siguen infatuando con la letanía retro-progresista. Ahí anda la Presidenta abrazándose y besándose con cada retoño de los años 70 que encuentre, para insistir en que sólo trata de serle fiel a sus compañeros de esa época y a su marido muerto el 27 de octubre de 2010. A esa muerte, acaecida hace ya veinte meses, ella la sigue evocando con un luto de estirpe tradicional, como si en ese caso la coqueta y siempre producida primera ciudadana de este país se comportara como una de esas mujeres de negro eterno que se ven, por ejemplo, en las imágenes sicilianas de El Padrino II.

Epoca de ligerezas insoportables: hasta los verbos fallan, porque se los usa mal, para decir lo que ni corresponde insinuar ante las damas. “Quieren voltear a Cristina”, declara Héctor Timerman, ex director del diario procesista La Tarde y el canciller argentino más políticamente devaluado de los últimos 29 años, en su vano intento de asociar lo que ocurrió en Paraguay con la protesta de una jornada de huelga parcial. Exageraciones, paroxismo, mandobles retóricos y, sobre todo (nunca falla), la reiteración de los más arcaicos mecanismos.

Constatar este vacío no recauda rating, no mide, no altera amperímetros. La pobreza de la oferta opositora se relaciona y potencia con la endeblez de la demanda social. El denominador común del columnista promedio en diarios y revistas fustiga a los hasta ahora fallidos candidatos a ser opción, pero no se subraya el raquitismo de la demanda. Todo sucede como si esta noble, virtuosa y meritoria sociedad fuese diariamente frustrada por una dirigencia política oblicua, mediocre y atolondrada. Es el vacío esencial del cuerpo político argentino lo que plaga de oscuridad el diagnóstico de lo que ocurre.

Del poder actual pocos cambios se pueden aguardar ya. La Presidenta ya ha ratificado hasta el hastío a quienes la obedecen en silencio que cambiar no está en sus proyectos. No lo hizo en 2007, cuando su marido la puso en funciones. No lo hizo en 2011, cuando la ceremonia presidencial fue un trámite hogareño. Este poder K no renueva de manera sana y fuerte sus cuadros. Los tritura de a poco mientras los deja en funciones como mamotretos inanimados, castigados de por vida. Cambiar es un pecado en el modo de pensar de un sistema de poder que maquilla su archi-conservadurismo esencial disfrazándolo de audacia transgresora. El cambio, en serio, le da “cosita” a la Presidenta de la Argentina.

© Escrito por Pepe Elivaschev y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el sábado 30 de Junio de 2012.



Daniel Scioli... Inclinarse, jamás... De alguna Manera...

Inclinarse, jamás...

Gestos.  Daniel Scioli. Dibujo: Pablo Temes.

La Presidenta sigue su marcha contra Moyano y Scioli. Debilidades de una estrategia peligrosa.

La anécdota ocurrió hace unos días en un programa periodístico. Antes de la salida al aire conversaban dos hombres relevantes de este momento: uno tuvo un papel determinante en la génesis K, el otro, un senador oficialista que está a cargo de los aspectos clave de la administración de su castigada provincia patagónica. Hablaba entonces el legislador de sus preocupaciones: “La situación es delicadísima. La economía no está bien. La Presidenta vive encerrada en su mundo y no escucha. Todo es improvisación”. Minutos después de esta descripción, el senador fue al aire y dijo que no era verdad que el modelo estuviera en crisis, que la Presidenta tiene un perfecto dominio de la situación y que nada es improvisado.

Azorado, el hombre que supo ser ladero inseparable de Néstor Kirchner no pudo callar su desconcierto y le preguntó: ¿a cuál de tus dos versiones debo creer? “A la primera”, respondió el legislador.

Esa es la radiografía de lo que sucede hoy. Ministros y secretarios de Estado con tradición peronista, que no tienen chance de hablar con la Presidenta, se desahogan y cuentan sus penas con sus compañeros de militancia que supieron estar en el Gobierno.

El “Aló Presidenta” del martes dejó a muchos muy preocupados. Allí se la vio a Cristina desencajada y dejando al desnudo no sólo su falta de contacto con muchos aspectos de la realidad sino también las falencias del “modelo”. Para ella, quien gana un salario de $8.000 mensuales es alguien rico que debe dejar de lado su egoísmo y pagar el impuesto a las ganancias. Sonó grotesco. En ese extenso monólogo con aires de “stand-up”, en el que habló de todo un poco con un abusivo uso del yo, quedó expuesta, entre otras cosas, su concepción monárquica: “He dispuesto que la Gendarmería Nacional no actúe más en los conflictos provinciales”. La Presidenta, que es abogada, debería recordar que las fuerzas de seguridad no son estructuras puestas al servicio de su antojo sino que son auxiliares de la justicia. Lo mismo representó su decisión de dejar sin custodia policial la movilización a Plaza de Mayo del miércoles, transformando el lugar y sus adyacencias en una zona liberada. Esta actitud está en las antípodas de la organización republicana consagrada por la Constitución que la Presidenta juró respetar y hacer respetar.

El interminable monólogo presidencial dejó en evidencia cuáles son los dos enemigos políticos a los que hoy el Gobierno tiene en la mira: Daniel Scioli y Hugo Moyano.

El paro dispuesto por el jefe de la CGT fue un fracaso, pero la marcha a la Plaza no. De lo sucedido ahí queda claro que hay una significativa pérdida de poder que ha sufrido Moyano. Así y todo, el Gobierno sabe que esa merma de poder no es suficiente para lograr desplazar al camionero de su poltrona  de la calle Azopardo en forma atraumática. Al kirchnerismo le están faltando líderes sindicales con el carisma y el poder necesario para borrar a Moyano del mapa. Con los gremialistas opositores a él pasa algo parecido a lo que pasa con los dirigentes políticos opositores al Gobierno: están tan divididos que, parafraseando a Hermes Binner, dan lugar a una suma que resta. Encima la mayoría de ellos son exponentes conspicuos de la década menemista, en la que este gobierno abreva cada vez más.

La Presidenta estuvo muy bien cuando fustigó la metodología del apriete y la patota utilizada muchas veces por el gremio de Moyano. Lo que no dijo CFK fue que tanto su gobierno como el de su difunto esposo convalidaron y estimularon esa misma metodología. Fernández de Kirchner, que para algunas cosas es impredecible, no lo es para otras. Una de ellas es la de disponer su poder y los recursos del Estado a fin de destruir a sus enemigos. Esa maquinaria ya se ha puesto en marcha contra Moyano. Así el Gobierno buscará impedir por todos los medios legales la elección en la CGT del próximo 12 de julio, los camiones pasarán a ser considerados una plaga que asuela las rutas argentinas y a la que hay que reemplazar por el tren, y los beneficios destinados a la obra social del gremio –pensar que CFK estuvo en el acto de apertura de las obras de remodelación de su nave insignia, el ex sanatorio Antártida– y se presentarán nuevas denuncias penales contra el líder camionero.

El otro enemigo es Scioli. No hay antecedentes desde la reapertura democrática en los que el Presidente de la Nación haya procurado tan abiertamente la destrucción de la imagen de un gobernador perteneciente a su mismo partido. En los 90, la disputa entre Carlos Menem y Eduardo Duhalde fue feroz, pero nunca llegó a estos niveles. Es decir, nunca usó Menem la Cadena Nacional para destruir a Duhalde. A esta altura no queda claro si lo que CFK quiere es que Scioli se vaya a su casa o que enmiende su administración. Por mucho menos de lo que desde el Gobierno le hacen a Scioli, en el oficialismo se han cansado de usar la palabra  “destituyente”. Es verdad que la gestión del gobernador está muy lejos de ser óptima y que se hace a los ponchazos tratando de tapar agujeros sin un plan estratégico claro y previsible. Pero ¿acaso no es eso lo mismo que sucede en el gobierno nacional?

“La Presidenta quiere destruir a Scioli y no se da cuenta que logra lo contrario”, señala una voz que supo ser parte del gobierno de Kirchner. El gobernador no habrá de responder. Seguirá en la suya. Hasta el momento no le ha ido mal: las tendencias muestran que su imagen positiva creció en unos 10 puntos según lo reflejan las últimas mediciones de consultoras creíbles.

CFK está convencida que todo lo que ella hace, dice y decide es perfecto. Rodeada de un coro de aplaudidores, reidores y obsecuentes, desdeña a las voces que dentro del mismo gobierno advierten las consecuencias de esos errores pero no se atreven a hacer oír sus voces. “La democracia es la necesidad de inclinarse de cuando en cuando ante la opinión de los demás”, es una célebre frase de Winston Churchill, que a la Presidenta le vendría bien leer.

Producción periodística: Guido Baistrocchi.

© Escrito por Nelson Castro y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el sábado 30 de Junio de 2012.



Juan Alberto Badía, Un consejero con toda la humildad... De Alguna Manera...

Un consejero con toda la humildad...
Tuve la suerte de compartir programación con Juan Alberto Badía. Fue en la inolvidable y fenomenal Radio Del Plata que armó Marcelo Tinelli y que destruyó en forma fulminante Electroingeniería. Durante algunas mañanas en las que reemplazó a Mónica y César Mascetti compartimos el pase. Recordaré por siempre esos momentos. Yo le pedía que me contara anécdotas sobre los Beatles –acerca de quienes sabía todo– y él me sorprendía con su creciente interés por la música

clásica. No olvidaré nunca el día que se emocionó hasta las lágrimas con el aria Di quella pira de la escena segunda del tercer acto de la ópera Il Trovatore de Giuseppe Verdi.
No es novedad decir que Juan Alberto fue un maestro. Pero hay que decirlo porque es la verdad.

Tampoco es novedad decir que fue un pionero. Pero es necesario señalarlo para el presente y para las nuevas generaciones de locutores y periodistas.

Badía conocía los secretos de la radio y la televisión hasta en sus más mínimos detalles.

Era un muy buen consejero, y en condición de tal todo lo hacía con humildad. Tenía el don de reconocer los méritos del otro, algo siempre poco frecuente en cualquier actividad humana. Era generoso. Admiraba a los músicos –famosos y desconocidos– a quienes ayudó con pasión y desinterés. Todos ellos se lo agradecieron en vida y hoy lo lloran con desconsuelo.
Enfrentó el cáncer con admirable fortaleza.

Nunca ocultó su enfermedad y se allanó a compartir sus vivencias con la gente, consciente de que al hacerlo ayudó a muchos que, en su lucha, encontraron un estímulo para llevar adelante las suyas.

Juan Alberto Badía fue una gran persona. Su discurso de hace un mes, al recibir el Martín Fierro, me emocionó.

A la manera de un legado, sus palabras fueron un himno de agradecimiento a la vida y, a la vez, una despedida.

Una despedida que hoy entristece a la sociedad y a todos los que, a la manera de un regalo de la vida, tuvimos el privilegio de su consideración, su respeto y su afecto.

© Escrito por Nelson Castro y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el viernes 29 de Junio de 2012.

Los Beatles. Yesterday.

CFK, Evanescencia emocional... De Alguna Manera...

Evanescencia emocional...

 La Presidenta de la Nación en su creciente retórica gestual refleja tensiones sintomáticas.

Pocas veces la psicología fue tan importante para la política. Y no porque lo haya sido poco en el pasado: Argentina fue muchas veces un país políticamente enloquecido. Lo es ahora porque todo el poder está concentrado en una sola persona, viuda, con un vicepresidente políticamente discapacitado, un jefe de Gabinete anónimo, ministros sin autonomía y un partido de gobierno vacío.

Por ejemplo, hace un año Scioli aceptó a Mariotto de vice confiado en que no le “incendiarían la provincia” porque también se dañaría el Gobierno nacional. Hoy, debe preguntarse si no es posible que Cristina lo odie tanto como para estar dispuesta a producirse algo de dolor a sí misma.

Hay un gen misógino en la sociedad argentina con el que la Presidenta tiene que convivir. Ser loca es la acusación paradigmática para las mujeres (la Inquisición quemaba brujas, no brujos). Pero a los prejuicios, Cristina aporta sus propias acciones con una verborragia cada vez más extendida y una gestualidad facial crecientemente llamativa. La lucha contra los años crea rictus artificiales pero la Presidenta tiene algunas expresiones que no parecen surgir de la superficie del cuerpo, sino reflejar cuestiones más hondas del orden de las creencias y los deseos.

Es injusto quedarse con una foto desencajada. Cualquiera que estuviera todo el tiempo rodeada de cámaras caería en algún momento en una imagen poco feliz como la que acompaña esta columna. Pero no es tan sólo su rostro o la entonación de su voz lo que alimenta las desconfianzas. Sus dichos –entre varios otros últimos–  sobre que en Europa sus colegas no pueden creer que en Argentina se den aumentos del 20%, como si fuera un elogio al país y su gestión, intranquilizó a la mayoría.

La extracción de su tiroides agrega argumentos a quienes quieren ver que “algo pasó” con la capacidad de entendimiento de la Presidenta, sumado a quienes ya desde antes les resultaba verosímil que padeciera tendencias bipolares. Parte de esas convicciones son alentadas por la inexistencia de una oposición, institucionalizada electoralmente, que genere razonables expectativas de cambio por la lógica de una competencia política por una oferta superadora. Les queda sólo la posibilidad de imaginar una implosión de la propia Presidenta.

El libro Psychology of economics decisions, publicado por la editorial de la Universidad de Oxford, explica el fenómeno de la evanescencia emocional y por qué las personas no pueden estar eufóricas o disfóricas demasiado tiempo. “Los seres humanos –dice– fuimos construidos de una manera que limita la duración de las experiencias emocionales”.

La evanescencia sería funcional a la necesidad de reducir el poder emocional que los acontecimientos tienen sobre nosotros. Cuando ocurre algo de mucha intensidad, nuestro aparato cognitivo trata de explicarlo para transformarlo en algo previsible. Se “ordinariza” al suceso para quitarle su poder emocional y permitir al organismo recuperarse más rápidamente de su efectos.

Tiene lógica: “Un evento pierde algo de su poder emocional cuando se experimenta en varias ocasiones, ya que establece una nueva comparación de nivel; las personas se adaptan a experiencias repetidas de un mismo acontecimiento”. Una simplificación diría que Scioli puede resistir, sin padecer las consecuencias, un contexto de presiones donde otro político ya habría renunciado, porque comparado con las emociones negativas a las que lo expuso la pérdida de su brazo, no resultan tan intolerables. En términos del libro: “Lo que parece ordinario y predecible provoca una reacción emocional menos intensa que lo que parece novedoso e impredecible”.

La existencia de un sistema inmunológico psicológico también conlleva una mala noticia. Los efectos de los acontecimientos emocionales positivos desaparecen con la misma rapidez. Algo aplicable a la relación de Cristina con Camioneros sería el olvido de los aumentos de sueldos reales en los años de bonanza.

La tesis del libro es que el mecanismo emocional es homeostático, como en el caso de la alimentación (“la felicidad es como la comida”), y en casos más extremos sería alostático, como el de la presión arterial. “Las personas están motivadas a ingerir alimentos, pero al hacerlo el cuerpo humano activa una serie de mecanismos diseñados para minimizar su impacto, por ejemplo la secreción de insulina para reducir la cantidad de azúcar en la sangre. Así como las personas aprenden a tolerar la administración de drogas peligrosas, aprenden a tolerar la ingesta de alimentos.”

El sistema que controla la presión arterial es aún más sofisticado. El homeostático “corta” en un  punto de ajuste óptimo único, el alostático lo mantiene dentro de un rango variable, en función de las demandas ambientales y la de la propia actividad (más en estado de euforia o haciendo ejercicio, por ejemplo).

Quizás Cristina y Scioli tengan su sistema alostático acostumbrado a procesar emociones de una extraordinaria intensidad como si se tratasen de eventos ordinarios y repetitivos. Faltaría ver si el sistema alostático de los empleados estatales de la provincia de Buenos Aires puede acostumbrarse a digerir dosis crecientes de presión.

© Escrito por Jorge Fontevecchia y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el sábado 20 de Junio de 2012.