domingo, 31 de marzo de 2013

Preguntas con respuestas… De Alguna Manera...


Preguntas con respuestas…

EL CAMINO DE LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN. Daniel Scioli. DIBUJO: PABLO TEMES.

Cristina, Scioli y lo que puede venir. En qué terminará la tensión entre la Presidenta y el gobernador. La posibilidad de un megaarmado no kirchnerista. ¿Qué hará Ella?

¿Por qué Cristina quiere destituir a Scioli?
Porque, junto con Massa, son los únicos dirigentes que tienen mayor intención de voto que ella y eso los coloca como herederos naturales de un peronismo obsesionado por el poder. Para colmo, Cristina los caracteriza como dos neoliberales menemistas y defensores de las corporaciones mediáticas. Por eso los fustigó incluso por cadena nacional en su discurso del Congreso. Se amargan al pensar que Scioli podría quedarse con lo que construyeron políticamente. No reparan en que Néstor lo eligió en cinco ocasiones. Eso fue pragmatismo y utilización de su figura.

¿Hay alguna posibilidad de arreglo?
Sólo si el gobernador se rinde incondicionalmente. Eso significa que renuncie públicamente a sus anunciadas pretensiones presidenciales, acepte ser candidato a diputado en octubre y asuma su banca. Esa es la traducción del alineamiento que reclamó Diana Conti.

¿Scioli está dispuesto a hacer eso?
De ninguna manera. Es su última trinchera. Con todo el fuego graneado que recibió, jamás desmintió su candidatura y eligió TN (territorio monopólico, dirían los K) para comprometerse a terminar su mandato provincial.

¿Cómo termina esto?
Por ahora los kirchneristas seguirán apuntando sus cañones a Scioli. Desde Unidos y Organizados ya dispararon Fernando Navarro y Roberto Baradel. Desde el Gabinete nada menos que Randazzo, que aspira al lugar de Scioli, y De Vido, el que alimenta con obras y dinero a los intendentes que hacen los actos para Alicia Kirchner, la cuñada candidata.

¿Y qué hará Scioli?
Jamás pegará un portazo. Ejercitará su paciencia de monje a la espera de una tarjeta roja que lo expulse del Frente para la Victoria. Quiere ser la víctima absoluta. Especula con que la crisis con los docentes y los proveedores también ensucie a la Casa Rosada, como ya está pasando. Esta vez la Presidenta tomó sus precauciones y no confronta directamente con Scioli. Ya aprendió la lección: el año pasado percibió en las encuestas que mientras más castigaba al gobernador, más se erosionaba su imagen.

¿Cuál es la peor noticia para Scioli?
Que Cristina y Alicia miden muy bien y todos los meses crecen un poco en la consideración popular. Ambas Kirchner merodean los cuarenta puntos y eso es un gran capital simbólico después de una década en el poder.

¿Cuál es el peor escenario para Cristina?
Que termine de fraguar algo así como un nuevo tipo de Frejuli, que en este caso serían las siglas del Frente por la Justicia Social y la Libertad, que actuaría como paraguas de peronistas, macristas en su versión desarrollista, radicales y otros partidos flamantes, como los de matriz sindical que fundaron Moyano y Venegas.

¿Quién sería el candidato a presidente de ese espacio?
Lo decidirán más adelante. Es una coalición de fuerte impacto que podría ganar en Capital con Lavagna-Michetti, en Córdoba con Schiaretti-Baldassi, en Santa Fe repitiendo la fórmula Del Sel-Salomón, y que haría una elección pareja y polarizada en la provincia de Buenos Aires con De Narváez-Posse o Solá.

¿Están cerrados estos acuerdos?
No. Hay veleidades y vanidades, y mucha incomprensión todavía. Pero muchos van en ese rumbo. Es un encuentro que podría mostrarse a sí mismo como “propositor” y no “opositor” para plantear no una crítica llorona permanente sino la superación del kirchnerismo con el compromiso de mantener los avances sociales, mejorar las instituciones y terminar con el odio.

¿Sería una opción de centroderecha?
Planean evitar ser considerados “la restauración noventista”, como coinciden en calificar esa posibilidad desde el kirchnerismo y desde la oposición socialdemócrata (FAP-UCR). Estudian rescatar lo mejor de Perón, Yrigoyen y Frondizi y mostrarse capaces de llegar al poder y administrar correctamente manteniendo un fuerte rol del Estado. De hecho podrían estar juntos gobernadores actuales como De la Sota, Macri, Peralta y Colombi, ex gobernadores como Das Neves, Busti y Solá, intendentes con votos como Jesús Cariglino, entre otros, y ex ministros de Néstor que van a reivindicar los mejores momentos del kirchnerismo como Lavagna, Alberto Fernández e Iribarne.

¿Y cómo jugarían Scioli y Massa en este caso?
Es una construcción independiente de sus decisiones. Serían bien recibidos si deciden huir del kirchnerismo.

¿Cuál es la principal trampa que el Gobierno nacional tiene en estudio?
Frenar la propaganda política, que es la única forma que los partidos y militantes tienen para hacer conocer sus ideas, con la excusa de que es proselitismo. Ya lo hizo Jorge Landau y resultó patético que el oficialismo, que es una maquinaria publicitaria que pagamos todos, se queje por los pocos avisos de los opositores. Eso es un signo totalitario: “vamos por todo” significa que sólo el cristinismo puede hacer autobombo, y para colmo con los dineros públicos. Ayer PERFIL informó sobre la negativa de cuatro canales de TV a emitir los spots de Francisco de Narváez.
Pero eso no alcanza para garantizar la posibilidad de la re-reelección.
Por supuesto. Pero también está en estudio la opción de buscar cualquier excusa y suspender, por única vez (jaja), las elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO), que visibilizan los mejores competidores posicionados para los comicios generales. En la práctica, las PASO son un instrumento que evita la atomización del voto opositor, y ésa es una amenaza para el Gobierno.

¿Cómo hará Cristina para seguir en el poder, tal como les prometió Carlos Zannini a varios intendentes?
Una gran elección, superior al 45% en octubre, actuaría como presión para intentar sumar los dos tercios de ambas cámaras y decretar la necesidad de una reforma constitucional que habilite a CFK. Se podría acompañar con una consulta popular que actúe como operativo clamor. Y las posibilidades de mínima serían apoyar la fórmula “Zannini al Gobierno, Cristina al poder”, prometiendo que CFK sea jefa de Gabinete o se presente como candidata a gobernadora de Buenos Aires, desde donde conduciría los destinos de la Nación.

Falta mucho para ver el final de esta película. Pero hay algunas fotos que dan señales y, como siempre, abren más preguntas y respuestas.

© Escrito por Alfredo Leuco el sábado 30/03/2013 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


El papa Moreno… De Alguna Manera...


El papa Moreno…

DE TERROR. Guillermo Moreno. DIBUJO: PABLO TEMES.

La economía, cerca del infierno. La Presidenta sigue haciendo lo que aconseja el secretario. Puede haber tensión con la Iglesia.

Las tensiones económicas no ceden. Las políticas, tampoco. Por más intento que haga la Presidenta de imbuirse del “espíritu papal”, la esencia del kirchnerismo no cambia. Falta de diálogo, hostigamiento al que piensa diferente y necedad. La incertaidumbre sobre el rumbo de la economía persiste. Hablar de rumbo económico es una falacia, ya que la economía no tiene rumbo. Todo se limita a una sucesión de parches. Entusiasmados con el gran movimiento turístico de este fin de semana, desde el oficialismo aprovechan para negar los problemas. La base del problema no es el dólar blue. Ese es un síntoma. A ese valor, muchos productos ganan competitividad. Al del dólar oficial, la pierden. La causa que ha llevado a ello es la inflación. Es algo que hasta Guillermo Moreno reconoce. El caso es que la negativa a aceptarlo públicamente ha llevado a una cadena de errores de la que cada vez se hace más difícil salir; es lo que sucede con el acuerdo de precios.

El Gobierno, como siempre, se ve expuesto a la contradicción. Se habla del congelamiento como algo exitoso. Lo que se logró fue una desaceleración de la inflación en Buenos Aires y algunas otras zonas, pero no un congelamiento de precios. Tanto es así que Moreno debió autorizar aumentos de algunos productos. La evolución de los precios es mucho más errática en las provincias. La medida, electoralista, busca además poner techo a las paritarias. Sobre lo electoral ilustró la secretaria de Defensa del Consumidor, Lucila “Pimpi” Colombo, cuando señaló que el acuerdo terminaría antes de fin de año. Sobre los límites salariales, el Gobierno se encontró con que la Unión Obrera Metalúrgica –oficialista– se despachó con un aumento del 35%.

El protagonismo de las decisiones económicas ha pasado por Moreno. La Supercard es el invento de estas horas. Es producto del apriete. Va a ser financiada con dinero que debía ir a inversión productiva, cuyo volumen no para de caer. El costo real de esta operatoria nadie lo conoce. La idea es que con el ahorro en comisiones los supermercados puedan mantener los precios. Es algo de corta vida. Los supermercados seguirán haciendo su negocio. La gente, no se sabe.

A principios de la semana, cerca del Gobierno se hablaba de tres posibles alternativas para enfrentar el creciente deterioro económico. Una, atribuida a Axel Kicillof, proponía un desdoblamiento del mercado cambiario y hasta la evaluación de un posible cambio de moneda.

Otro de los planes en danza respondía a una orientación más ortodoxa y tenía el aval de los devaluados Hernán Lorenzino, ministro de Economía, y Amado Boudou. En este caso la propuesta tenía también una cuota de audacia: pedir un crédito de 15 mil millones de dólares con financiación a una tasa del 8% anual para dejar de emitir moneda, apurando en paralelo un gran acuerdo entre la CGT oficialista y los empresarios. Parece difícil que haya quien quiera prestarle a la Argentina esa suma a esas tasas. Ni Hugo Chávez lo hizo: compró bonos argentinos al 15% anual.

La tercera variante se vinculaba a Moreno. Consistía en el aprovechamiento del acuerdo de precios para aumentar las tarifas, dejar de emitir moneda y acelerar el ritmo de la devaluación.

La Presidenta ha rechazado la mayoría de esas propuestas y algunas otras más. La única aceptada ha sido, como siempre, la de Moreno.

Mientras, el proceso de esmerilado de Daniel Scioli no se detiene. En la semana le dieron desde todos los costados del oficialismo. La voz más clara fue la de la diputada Diana Conti, que expresa lo que el kirchnerismo siente, piensa y proyecta pero no puede decir en público. Baste recordar que fue ella quien primero salió con la idea de “Cristina eterna”, que hoy es el objetivo oficialista. El alineamiento que le pidió al gobernador significa la renuncia a sus aspiraciones presidenciales. Como no lo han logrado a través de la persuasión, lo que viene es la acción. La asfixia económica complica a Scioli y amenaza con dejarlo sin gestión.

En el medio transcurre la “papamanía”, de la que el Gobierno también espera sacar rédito. Por lo pronto, una de las decisiones que tomó la Presidenta en sintonía con este nuevo estado de ánimo es poner freno a algunos de los puntos del proyecto de reforma al Código Civil.

Tiene el kirchnerismo un verdadero desafío allí. La designación de monseñor Mario Poli como arzobispo de Buenos Aires marca una línea de continuidad muy fuerte con el trabajo social de la Iglesia. Es ese trabajo profundo y sistemático del entonces cardenal Jorge Bergoglio el que sorprendió y descolocó a la Presidenta.

El otro tópico sobre el que insistirá la Conferencia Episcopal es el institucional. Quienes en el Gobierno no tengan presente el significado de esta postura deberían releer el último documento del organismo eclesial. Titulado Creemos en Jesucristo, Señor de la historia, dicho documento señala que a casi treinta años de la recuperación de la democracia “los argentinos corremos el peligro de dividirnos nuevamente en bandos irreconciliables. Se extiende el temor a que se acentúen esas divisiones y se ejerzan presiones que inhiban la libre expresión y la participación de todos en la vida cívica”. Además, alerta sobre “el exceso de caudillismo, que atenta contra el desarrollo armónico de las instituciones, acentúa su deterioro y menoscaba cada uno de los poderes del Estado, tanto en el orden nacional como en el provincial. Esto es particularmente delicado cuando se trata de la independencia del Poder Judicial”.

¿Hará la Presidenta una relectura de esto? Si insiste con la re-reelección, la “democratización de la Justicia” y otros menesteres, la respuesta a este interrogante clave para el presente y el futuro de la argentina será “no”.

© Escrito por Nelson Castro el sábado 30/03/2013 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.



Matar a los diarios... De Alguna Manera...


Matar a los diarios... 

CLARIN, LA NACION Y PERFIL, los blancos principales de un ataque económico del Gobierno.

ALBERTO FERNANDEZ: Vinieron a verme Lanata y Cavallo. Necesitaban publicidad del Estado para el diario. Les dije que sí.

LUIS MAJUL: Ellos dicen que el Gobierno no puso ni un peso de publicidad.

AF: Al principio sí se puso. Lo que pasó es que ni bien arrancaron pusieron una tapa muy crítica. No recuerdo qué decía. Sí recuerdo que llamé a Jorge y le dije: “Che, ¿no me podían haber dado un poco más de tiempo?”. La tapa generó una irritación enorme. Y Kirchner me recriminó: “¿Viste? ¡Vos les das publicidad y mirá lo que nos hacen!” (sic).

LM: ¿Escuchó alguna vez decir a Kirchner que Lanata era un extorsionador?

AF: No. Para Kirchner, Lanata no era tan preponderante. No lo veía como su principal problema. A Néstor le molestaban, en especial, PERFIL y Noticias.

LM: Lanata y los demás accionistas argumentaron que una de las razones por las que se fundió Crítica fue la falta de publicidad oficial.

AF: A mí me parece que el problema fue que no encontró su nicho. Porque Crítica era un diario que daba como diario opositor, pero ese espacio lo tenía más ganado PERFIL o Noticias. Soy de los que piensan que la publicidad oficial no le determina la vida a ningún medio de comunicación grande. Para un diario del interior la publicidad oficial es importante, pero para competir con La Nación o Clarín tenés que tener otro tipo de publicidad.

El problema de Crítica no sólo fue la poca venta inicial y la carencia de pauta oficial. También fue, como lo previó Lanata el día de la fiesta, la ausencia de anunciantes privados. La mayoría se borró porque el Gobierno llamó para presionarlos.

De la biografía de Lanata escrita por Luis Majul.

* * *

El boicot publicitario de los principales anunciantes de los diarios, promovido por el Gobierno, es la extensión de la misma práctica que el kirchnerismo ya les aplicó al diario PERFIL y a la revista Noticias desde 2003. Y luego al diario Crítica, que dirigió Jorge Lanata entre 2008 y 2010.

Ahora les toca también a los diarios Clarín y La Nación padecer tanto la carencia de publicidad oficial como la presión del Gobierno sobre los anunciantes privados. No es fácil sobrevivir en esa situación. A lo largo de estos diez años, Editorial Perfil ha tenido que achicarse sostenidamente, discontinuando varias publicaciones, reduciendo su personal y hasta sus instalaciones, al mismo tiempo que desaprovechó su potencial creativo.

Es muy triste tener que desarmar lo que costó tanto construir. Además del enorme costo económico, está el costo emocional que hace estragos en la autoestima, una herramienta que es imprescindible para desarrollar cualquier actividad creativa.

Inevitablemente, ahora atravesarán ese desierto también Clarín y La Nación. Vienen momentos muy malos para el periodismo profesional.

Quienes nada sufrirán serán los medios sustentados con la publicidad del Gobierno, haciendo doble daño a los diarios no oficialistas porque mientras se les cortan los recursos para que languidezcan, al mismo tiempo se les da suministros a los competidores afines al kirchnerismo. Adepa acusó el miércoles al Gobierno de querer ahogar a los diarios; en realidad, los mata por inanición.

Los diarios ya tenían un problema previo al kirchnerismo porque, desde comienzos de la década pasada, por cada peso de publicidad que se invertía en internet se venían perdiendo diez pesos en papel. Y mundialmente se discuten las formas en las que se podrá sustentar el periodismo de calidad. Así como el Papa se refirió al riesgo de que la Iglesia termine convirtiéndose en “una ONG piadosa”, los diarios padecen la misma amenaza: convertirse en ONGs de difusión, mantenidas por el aporte de terceros que, si fueran pocos (por ejemplo, sólo gobiernos o sólo grupos poderosos), perderían su independencia y por eso mismo no podrían cumplir su misión. Los medios sostenidos por el apoyo del Gobierno en la Argentina son el mejor ejemplo de lo que podría suceder.

La similitud del periodismo con la Iglesia frente al temor de convertirse en una ONG encuentra otros ejemplos en la metáfora con la que se enseña periodismo en todas las universidades del mundo, sobre que la redacción es la iglesia y la empresa editorial es el Estado de un diario, y en que se llame catedrales a las redacciones de los grandes diarios. Pero acaba ahí; el periodismo argentino tendrá que defenderse solo y le será muy difícil, salvo que la Justicia venga en su ayuda. Como lo indica –si no fuera por lo que significa, sería hasta casi humorístico por lo grotesco– excluir expresamente a los medios de la moratoria impositiva que lanzó el Gobierno esta semana, un caso de discriminación sectorial nunca visto.

La confesión de Alberto Fernández en la biografía de Lanata (Kirchner: “¿Viste? ¡Vos les das publicidad y mirá lo que nos hacen!”) lo dice todo.

© Escrito por Jorge Fontevecchia el sábado 30/03/2013 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


Hugo Chávez: trama secreta de su mal… De Alguna Manera...


Hugo Chávez: trama secreta de su mal…


El difunto líder venezolano ignoró las alertas. Hubo errores y decisiones políticas que aceleraron los tiempos. El factor Fidel.

Todo comenzó con un absceso perianal. Hugo Chávez venía sufriéndolo, junto con un dolor en la rodilla derecha, desde hacía meses. Pretendía ignorarlo, pero día a día lo perturbaba más. El aspecto sonriente y el histrionismo de siempre que exhibía en sus maratónicos Aló Presidente exigían calmantes cada vez más potentes. Su amigo Fidel Castro tuvo el presentimiento de que algo no andaba bien y comenzó a insistirle sobre la necesidad de que prestara mayor atención a su salud. Nada de ello ocurrió. Como todo hombre de poder –con mucho poder–, Chávez se creyó invulnerable.

Esto fue así hasta que apareció el absceso. Ese diagnóstico lo sorprendió y lo incomodó. En general, las afecciones del periné –región que corresponde al piso de la pelvis, donde se hallan una serie de músculos, el ano y la uretra en el hombre, y en la mujer los mismos órganos más la vagina– producen en las personas un efecto psicológico muy negativo. El difunto presidente de Venezuela hizo el primer tratamiento de esta afección en su país. Como es inevitable en estos casos, el mandatario exigió máximo secreto, cosa que la historia muestra que es imposible. La noticia corrió como reguero de pólvora en Caracas y Chávez se alarmó. Eso lo llevó elegir a Cuba como el lugar para tratar su mal. Una equivocación fatal.

Allí llegó de urgencia en medio de la noche, el 10 de junio de 2011, con fuertes dolores que lo obligaron a acortar una gira por Brasil, Ecuador y Cuba que había iniciado cinco días antes. Ocurrió, entonces, un primer error garrafal. Los médicos cubanos detectaron una tumoración pelviana y creyeron que se trataba de un absceso: operaron por primera vez para resecar y removerlo. Algún médico hizo una evaluación más amplia del caso, y puesto a pensar en posibles diagnósticos diferenciales, ordenó un estudio citológico del material proveniente de la tumoración. Entonces aparecieron las células cancerosas, que llevaron a más estudios y a una segunda operación, en la que se extirpó el tejido malignizado. De esos estudios salió el diagnóstico de un cáncer cuyos tipo y grado evolutivo nunca se revelaron. Ya con el diagnóstico confirmado se decidió iniciar, el 16 de julio, quimioterapia. Se planificaron dos sesiones, pero dada la agresividad del tumor se las extendió a cuatro. De esas cuatro sesiones, sólo la tercera se hizo en Caracas; las otras fueron hechas en La Habana.

De la información recogida en La Habana, Caracas y los centros médicos a los que pertenecen los oncólogos de otros países que fueron consultados –del hospital Sirio Libanés de San Pablo, del equipo del doctor García Sabrido del hospital Gregorio Marañón de Madrid, de Boston y de Miami–, surge que la patología tumoral que padeció Chávez oscila entre dos diagnósticos: un rabdomiosarcoma del psoas-ilíaco o un leiomiosarcoma de vejiga. Ambos pueden dar como complicación un absceso pelviano. Un absceso es una colección de pus en un tejido del cuerpo humano. De los dos, el más mencionado es el primero.

El leiomiosarcoma es un tumor maligno que se origina en la musculatura que componen las paredes de la vejiga.

El psoas-ilíaco es un músculo compuesto por porciones: el psoas y el ilíaco. El psoas se inserta en la última vértebra dorsal y en las cinco lumbares; el ilíaco se inserta en la cresta ilíaca, en la espina ilíaca y en el sacro (es lo que se identifica como la cintura). Ambas ramas del músculo se unen para terminar en el fémur, más precisamente en el trocánter menor de ese hueso. La acción principal del músculo es permitir la flexión del tronco hacia adelante y la flexión de la cadera sobre el tronco.

El rabdomiosarcoma es un tumor maligno de los músculos estriados. El músculo estriado es el que está a cargo de los movimientos voluntarios. El rabdomiosarcoma es una neoplasia poco frecuente que afecta predominantemente a niños y adolescentes. En adultos es muy raro, y por ello lo ideal es que se lo trate en centros de alta especialización. Cuba no los tiene.

Para ilustrar sobre lo inusual de esta patología basten dos datos. En el Memorial Sloan-Kettering Center de Nueva York se diagnosticaron y trataron sólo 84 casos de rabdomiosarcoma en pacientes de más de 16 años de edad a lo largo de 17 años. Y en el M.D. Cancer Anderson Center de Houston, el número de enfermos que padecieron ese mal en un período de 28 años fue de 82. Tanto el Sloan como el Anderson son institutos médicos de referencia mundial en oncología.

Los centros médicos de avanzada en oncología exigen recursos económicos casi ilimitados dado lo oneroso del abordaje de esta disciplina. La investigación sobre las causas de las distintas formas del cáncer, su diagnóstico y su tratamiento exigen desarrollos tecnológicos cada vez más sofisticados y costosos. Fundamental en este caso –dada la rareza del tumor– es la participación de médicos con experiencia en el tema.

Ya en octubre de 2010, un médico que lo examinó le había advertido a Chávez sobre la necesidad de someterse a un minucioso examen de vejiga y de próstata, advertencia que ignoró.

Uno de los puntos que se conocerán en el futuro será la influencia que tuvo Fidel Castro en las decisiones, de consecuencia negativa para la evolución de la enfermedad. Es conocida la afición del líder cubano por la medicina, de la que es un ávido lector. El problema que representa Castro al opinar sobre asuntos tan delicados ilustra su propio caso. Cuando tuvo la proctorragia –pérdida de sangre por vía recto-anal– como consecuencia de su diverticulosis de colon (intestino grueso), debió ser operado de urgencia el 26 de julio de 2006. En la sala de cirugía del Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (Cimeq), el cirujano le explicó que, debido a la infección de sus divertículos, se lo operaría en dos tiempos. Esto es: en un primer paso se le haría una colostomía –ano contra natura– transitoria, hasta que la infección estuviera curada y la vitalidad de los tejidos restablecida, condición sine qua non para asegurar una buena cicatrización; una vez logrado ese objetivo, se procedería a cerrar la colostomía, restableciendo así la continuidad del intestino grueso. Castro se negó a ello con una frase que hizo historia: “Yo seguiré cagando por donde caga todo el mundo”. Preso del temor, el cirujano se negó a desobedecer la orden del comandante y no hizo lo que la buena práctica médica indicaba. Las consecuencias negativas de este erróneo proceder no se hicieron esperar. En menos de 24 horas las suturas cedieron, hubo filtración del contenido intestinal al peritoneo y se declaró una peritonitis severa. Ello obligó a reoperar al paciente, a quien se le debió realizar una colectomía –extirpación de parte del colon–, como resultado de la cual quedó con un ano contra natura permanente.

En vano. El 18 de febrero de 2012 Chávez anunció que se le había detectado otra lesión cancerosa, por lo cual debía someterse a una nueva operación, que se llevó a cabo en La Habana diez días después. A su término, Elías Jaua, entonces vicepresidente, dijo que se le había extirpado la totalidad de la lesión pélvica, además de tejido circundante. Para los médicos que seguían el caso, ya era evidente que todo eso sería en vano.

El 4 de marzo Chávez comunicó que debía iniciar sesiones de radioterapia. El 12 de mayo apareció en su habitual Aló Presidente diciendo que había completado el tratamiento exitosamente. El 9 de julio, por igual medio, anunció que estaba curado. Sus médicos sabían que eso no era cierto.

El 27 de noviembre, tras haber sido reelecto, Chávez pidió autorización al Congreso para someterse a un tratamiento de oxigenación con cámara hiperbárica en Cuba, y el 6 de diciembre anunció que debía ser operado nuevamente. La intervención, debido a la presencia de metástasis en la columna, se practicó el 10 de ese mismo mes, y el posoperatorio se complicó con una infección respiratoria de la que el paciente nunca pudo recuperarse.

El primer problema que enfrentó Chávez, debido a los errores de procedimientos arriba indicados, fue un diagnóstico tardío y complicado. El segundo problema fue su tozudez, que lo llevó a cerrarse a la posibilidad de ponerse en manos de especialistas de primer nivel internacional en centros de indiscutible jerarquía. Sobre eso le insistieron Cristina Fernández de Kirchner, Fernando Lugo, Luiz Inácio “Lula” da Silva y su sucesora, Dilma Rousseff. Respecto de la presidenta de Brasil, hay que decir que el sábado 25 de febrero de 2012, hallándose en Caracas, le imploró para que aceptara su sugerencia de tratarse en el Hospital Sirio Libanés de San Pablo, un centro médico de gran reputación mundial en oncología. La misma Rousseff se trató allí exitosamente de su cáncer, un linfoma no Hodgkin.

La insistencia fue en vano. Chávez opuso a estos ofrecimientos condiciones que terminaron siendo obstáculos insalvables. Las condiciones tenían que ver con su obsesión por el secreto. Llegó a pedir tres pisos del hospital sólo para él, lo que fue rechazado. Tamaña obsesión por el secreto carecía de sentido, vista la necesidad de ampliar el número de consultas médicas a causa del inexorable avance de su enfermedad.

Previo a su tercera operación, de fines de febrero de 2012, en una ocasión se realizó un ateneo clínico –discusión de un caso entre varios médicos a fin de confirmar un diagnóstico y/o determinar el curso a seguir en el tratamiento de una enfermedad– vía teleconferencia, del cual participaron nueve expertos: tres cubanos pertenecientes al Cimeq; un venezolano del Hospital de Clínicas Caracas; tres brasileños del Hospital Sirio Libanés, y dos españoles: el doctor José Luis García Sabrido –cirujano que le salvó la vida a Fidel Castro– y un colaborador suyo en el hospital Gregorio Marañón de Madrid. Imposible pensar que, ante tantos ojos, pudiera imponerse un secreto como el que perseguía Chávez con obsesión, sobre todo porque esta mecánica de interconsulta se extendió a lo largo de su penosa enfermedad. Tampoco se entiende tanta obsesión cuando los tacos con las biopsias fueron enviados para su estudio histopatológico a un hospital en Boston, el Tufts Medical Center, y a otro en Miami, el Baptist Hospital.

La trama por escribirse de este caso, que hará historia en los anales de las enfermedades padecidas por los presidentes, es abundante en idas y venidas, en decisiones médicas controvertidas sujetas a los vaivenes de la política.

La sentencia de muerte de Chávez estaba escrita el mismo día en que se le diagnosticó el cáncer; el absceso pelviano era una señal de que, evolutivamente, el tumor ya había dejado atrás su estado primario. Perdida la oportunidad de un diagnóstico precoz, la decisión del enfermo de priorizar su obsesión por el secreto y las razones políticas por sobre los criterios médicos lo dejó expuesto a la comisión de errores que complicaron el curso de su mal y aumentaron sus padecimientos.

Son las consecuencias de la enfermedad de poder que, muchas veces, mata.

© Producción periodística de Guido Baistrocchi. Publicado el domingo 10/03/2013 por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.