sábado, 16 de febrero de 2013

Gestión presidencial... De Alguna Manera...

Pólvora mojada...
 
Presidenta Cristina Fernández. Dibujo: Pablo Temes.

Cristina enhebra fallidos y contradicciones. De Irán a los salarios, la realidad la deja expuesta.

¿Cuándo van a declarar de interés público y sujetas a expropiación a las silobolsas? ¿Y las ilusiones y los deseos de los ciudadanos, dejarán de pertenecer a la órbita individual por decreto? ¿Guillermo Moreno va a proponer devaluar el peso sin anestesia como en Venezuela? ¿El dólar tendrá techo de prepo o varios precios oficiales? La mayor debilidad del Gobierno son las respuestas a todas estas preguntas. Porque todo es posible. Nadie se atreve a descartar nada. La economía hace agua por todos lados y Cristina no hace otra cosa que profundizar los problemas, prolongarlos en el tiempo y meterse en laberintos de los que es casi imposible salir. Por eso no sale del cepo que dinamitó la actividad inmobiliaria y de la construcción. Por eso no sale de la trampa del Indec que cometió el delito de malversar las estadísticas públicas. ¿Podrá salir de este jurásico volantazo a las apuradas del congelamiento de los precios? La falta de previsibilidad siempre genera inquietud.

Sobre todo porque Cristina tiene la pólvora mojada. Dispara misiles brutales que hacen pifff… y caen un par de metros más adelante sin producir daño. No ha logrado su objetivo destituyente ni siquiera en Santa Cruz. Ahí está, vivito y coleando el gobernador Daniel Peralta, quien proclama a los cuatro vientos que va a armar listas del justicialismo por afuera del kirchnerismo. Una mojada de oreja.

Varios ministros están preocupados porque se enteran de las decisiones de la Presidenta por los diarios y notan que el aislamiento es tan severo que muchas granadas le explotan en las manos. Veamos qué tiros le salieron por la culata y eso los elevó a la categoría de papelones.

1) Firmar un tenebroso pacto con Irán en nombre de las víctimas, quienes se oponen tenazmente porque aseguran que podría abrir las puertas a un tercer atentado. Nada le podría haber salido peor al canciller Héctor Timerman. Sólo faltó que las entidades judías le dijeran a la Presidenta: “No es necesario que nos dé una mano, mejor es que nos saque las dos de encima”.

2) Gritar bravuconadas por Malvinas y como todo resultado conseguir que los kelpers digan que con el gobierno de Cristina no hay solución posible.

3) Decir tozudamente que no hay inflación, que es un invento de los medios y que el control de precios es un fracaso histórico. Sin embargo, a los 12 días imponer un congelamiento con amenazas y patoteadas a los supermercados y los comercios de electrodomésticos.

4) Sacar pecho con las paritarias libres y con que este gobierno está a favor de los trabajadores y ordenarle al ministro de Trabajo que no homologue ningún aumento salarial superior al 20%. ¿Dónde quedaron aquellos tiempos en los que Néstor Kirchner se burlaba de los empresarios que no querían mejorar los sueldos y les decía que no tengan miedo de poner un pesito más en el bolsillo de los empleados? Aquella verdad era que los aumentos de sueldos no eran inflacionarios. Hoy dicen y hacen todo lo contrario. ¿Van a tener que apelar más a la magia que a la ideología los dirigentes gremiales kirchneristas de los maestros? para explicarle a sus bases que un aumento del 20% es de izquierda si lo otorga Cristina y es de derecha si lo dan Daniel Scioli o Mauricio Macri. Ya en su momento, Cristina, después de negar la inflación hasta la irracionalidad y al punto de ni mencionar la palabra, quiso responsabilizar de ese desmadre al aumento de subte de Macri y a los impuestazos provinciales de Scioli y De la Sota. Regla de oro K: el culpable siempre está afuera y de las soluciones ni hablar.

5) Denunciar la corrupción de una ONG de defensa del consumidor y perder tres funcionarios de su propio gobierno en el intento. Fuego amigo, que le dicen.

6) Plantear que una cautelar y un vaso de agua no se le niega a nadie y mandar a Martín Sabbatella a que reclame una en el caso de las antenas que clausuró De la Sota.

7) Apretar a los empresarios privados para que vacíen de publicidad a los medios no adictos como una forma torpe de censura y de mantener todo oculto y sin nada escrito como en casi todos los temas que impulsa el Gobierno. Es una práctica que los Kirchner vienen haciendo desde Santa Cruz y que incorporaron como “novedad” en los mecanismos para intentar controlar a todos y que nadie los controle a ellos.

8) Intimidar a productores agropecuarios y a sus dirigentes con agentes de la AFIP en sus domicilios privados, en sus campos y con visitas al estudio de sus contadores. Buscan los sojadólares con desesperación sin comprender que, culpa del clima, hay menos que lo que el Gobierno fantasea y que todo el mundo tiene derecho a ahorrar en lo que quiera para protegerse de una inflación devastadora y al borde de un ataque de nervios. No son medidas contra la oligarquía. Cualquier pequeño campesino recibe por la soja un dólar de 3,20 pesos (el oficial menos las retenciones) y cuando compra insumos importados paga con un billete que anda por los 8 pesos. ¿Se le puede poner una pistola en la cabeza a alguien para que después de trabajar de sol a sol se lo obligue a perder plata? Dentro de la ley, no se puede.

9) Quejarse porque los medios hegemónicos utilizan los casos de inseguridad para crear una “sensación” como ratificó Sergio Berni en radio Ciudad y utilizar toda la maquinaria propagandística oficial y paraoficial que pagamos todos para instalar que Santa Fe es la capital del narcosocialismo y el crimen organizado. ¿Se creerán sus propios inventos en el sentido de que sólo hay inseguridad en Santa Fe y que el resto de la Argentina vive en un paraíso pacífico?

10) Confrontar todos los días con un nuevo enemigo y arrojar aliados a las manos de sus adversarios, como pasa con la CGT de Antonio Caló que cada día es más invisible y está más cerca de Hugo Moyano.

La conclusión que preocupa al oficialismo es que aún manteniendo mayor intención de voto que cualquier otro dirigente, Cristina tiene dos grandes problemas: la falta de heredero y un poderoso enemigo llamado realidad. Y que en esas batallas estratégicas, con el voluntarismo no alcanza.

© Escrito por Alfredo Leuco el sábado 09/02/13 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 


La trampa del sentido común… De Alguna Manera...


La trampa del sentido común…
En la revista Borradores que edita la Universidad Nacional de Río IV en su ensayo sobre La trampa del sentido común, Hugo Daniel Aguilar señala:
“... la configuración del sentido común es inherente a la construcción social de la representación que llamamos ‘lo real’, ya que en ese proceso se constituyen también una visión del mundo y una lectura de lo que se considera como ‘lo correcto y lo verdadero, en un determinado punto del tiempo histórico’.

Lo cual compromete no sólo una ‘descripción’ del mundo en tanto ‘lo real’, sino una ‘valoración’ axiológica de ese mundo y los sujetos que lo habitan...”.

En esta dirección de análisis para confrontar al Gobierno nacional y todas sus iniciativas, los medios opositores, apoyados por el coro de gurúes neoliberales y políticos que le son afines, han propalado esta semana, con intensidad digna de mejores causas, la certeza del fracaso del reciente acuerdo de precios bajo la falacia, convertida en  “sentido común” en las últimas décadas de “libre mercado” que afirma que “los acuerdos de precios siempre fracasaron en nuestro país”.

Esta sentencia, que pretende describir una circunstancia “objetivable” en el “mundo real”, no es más que una construcción valorativa de aquellos que rechazan la intervención del Estado en la economía en general y su capacidad de regulador de precios en particular.

Sin embargo, a poco de revisar la historia reciente observamos que nada es más falaz que sostener el fracaso necesario de los acuerdos de precios. Revisemos los últimos tres grandes acuerdos llevados adelante por gobiernos peronistas.

1. Año 1952. Las medidas de control o acuerdo de precios que generó el gobierno justicialista lograron revertir la situación, y la inflación pasó del 38% en 1952 al 4% en 1953 y cayó al 3,8% en el año 1954. Al mismo tiempo el nivel de actividad económica aumentó y el PBI pasó de una caída del 6% en 1952 a un crecimiento del 5,4% en 1953.

Hacia 1954 el Producto Bruto Interno se ubicaba en 10% por sobre el del año 1952, mientras que el incremento de precios había sido tan sólo del 8% acumulado bianual, los salarios reales mantenían los niveles de principios de la década y la participación de los trabajadores sobre la renta fue la máxima en la historia nacional al punto que en 1954, el registro fue del 50,1%, alcanzándose así el deseado fifty-fifty.

2. Año 1973. Con el regreso definitivo del General Perón, el Pacto Social, que impulsara como principal medida de política económica, supuso también acuerdo de precios, y fue tan eficaz que logró bajar la inflación drásticamente del 100% existente, cuando iniciara el gobierno de Cámpora, al 30% en sólo un año.

Nuevamente el control de precios sostenido políticamente por Perón mientras vivió fue eficaz y logró junto a otras medidas del gobierno popular que en el año 1974 la diferencia entre el 10% más rico y más pobre de los perceptores de ingreso fuera de 12 veces (en el año 2002 tras el colapso de los experimentos neoliberales alcanzó las 32 veces) y la participación de los trabajadores en el Producto alcanzó el 47,0%, ¡segundo récord histórico! (en 2002, de la mano de los libremercadistas la participación de los trabajadores sobre el producto había caído al 17%).

3. Por último, llegamos al año 2006. La etapa más reciente de acuerdos de precios fue desplegada exitosamente por Néstor Kirchner, y supuso la muy oportuna eyección de Roberto Lavagna cuando en su último trimestre como ministro el rubro alimentos y bebidas proyectara una inflación anualizada de canasta de alimentos del 24,7%, lo que hubiera supuesto, por el lado del gasto de los hogares, 1,2 millones de indigentes más, ya que no existía en ese momento la Asignación Universal por Hijo como mecanismo compensador de ingreso.

El acuerdo de precios desplegado por Néstor Kirchner logró que la suba de alimentos y bebidas en el año 2006 fuera del 4,9%, veinte puntos por debajo de la pesada herencia dejada por Lavagna, que hoy dicta cátedra sobre política antiinflacionaria.

Finalmente, como lo mostramos en esta columna, la afirmación que supone a los acuerdos de precios un mecanismo destinado inexorablemente al fracaso, no tiene sustento empírico y es fácilmente rebatible.

Se trata de una construcción sostenida hoy por los medios opositores respaldados por el discurso de los gurúes neoliberales convertido en “sentido común”, una trampa en la que caen una y otra vez aquellos que rehuyendo a todo esfuerzo de comprensión repiten como loros y cotorras, todos y todas, las tapas de los diarios y los zócalos de los noticieros opositores. ¿No es una macana, estimados lectores de Perfil?

© Escrito por Artemio López Director de Consultora Equis el viernes 15/02/13 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.



Polémica por la causa AMIA... De Alguna Manera...

¿Por qué el apuro, Presidenta?...


En la reciente sesión del Senado el debate fue disperso. En lugar de concentrarse en preguntas, las intervenciones se internaron en pareceres y opiniones. Nada reemplaza la evidencia del error que comete el adversario. Ahí no hay nada que demostrar.  Y las preguntas existen en cantidad.

Se podría haber interrogado al ministro, por ejemplo, sobre algunas de estas cuestiones.

El vocero del canciller iraní dijo: “El tema de la indagatoria de un responsable es totalmente falso”. Esta afirmación es coherente con la que hizo inmediatamente después el canciller de ese país: “Mi país adhiere plenamente a las disposiciones del acuerdo sobre el caso AMIA”. No hay, como dice el Sr. ministro, ninguna desmentida al vocero. Los dos dicen lo mismo porque las disposiciones del acuerdo no contemplan la indagatoria.

Si no contemplan la indagatoria, ¿para qué se hace todo esto?

¿Usted cree que Irán va a permitir que actúe la Justicia si la Comisión de la Verdad sostuviera que hay sospechas fundadas contra alguno de los entrevistados?

¿Por qué usan la palabra interrogar cuando el texto que es tomado como válido dice en inglés preguntar?

¿No cree que hay mala fe en hacer creer que la Justicia argentina va a actuar, cuando no habrá interrogatorio y la ley iraní prohíbe que un ciudadano de ese país sea sometido a indagatoria por una autoridad judicial extranjera?

Repasando sus conocimientos jurídicos. Usted sostiene que todo documento entre países, incluso un comunicado de dos presidentes, constituye un tratado. En efecto, esa es la definición genérica que da la Convención de Viena de 1969. Pero, en sentido estricto, sólo son tratados los que generan obligaciones mutuas que están sancionadas en una ley. En nuestro ordenamiento jurídico, la jerarquía es: Constitución, leyes que derivan de ellas y tratados internacionales. Los tratados son jerárquicamente superiores a una ley común. Díganos, ¿un comunicado conjunto debería, porque usted dice que es un tratado, ser considerado superior a la ley común?

¿Quién pidió que este texto fuera un tratado?, ¿Irán o la Argentina?

Pero sobre todo quisiera que escuchara este razonamiento y nos diera su opinión.

La comisión puede expedirse en tres sentidos: a favor de la denuncia argentina, de manera neutra o en contra.

Si lo hace a favor, como es una comisión de la verdad y no una comisión de la justicia, no podrá hacer absolutamente nada más. Ni un paso más. El gobierno iraní pedirá perdón o disculpas, quizás indemnizará como Kadafi y dirá que, habiéndose sometido estrictamente a lo que decía al tratado, ha mostrado al mundo una prueba de su comportamiento impecable.

Es decir, si ganamos, no ganamos. Y si Irán pierde, gana.

Es innecesario explicar lo que sucedería en caso de un dictamen ambiguo o negativo.

Perdería la Argentina, ganaría Irán.

En un tratado donde no está contemplada la acción de la Justicia, lo único que puede ganar la Argentina en el caso lejano de que el presidente y los dos juristas nombrados por Irán lo decidieran, es un reconocimiento moral.

¿Podría la Argentina seguir reclamando en foros internacionales cuando aceptó, firmó y convirtió en tratado un texto que se aplicó plenamente?

En fin, la pregunta ya encierra un argumento y obliga a una contestación precisa. Las extensas opiniones habilitan la réplica con otras extensas opiniones.

Hace pocas horas se conoció un interesante artículo de la Iran Review. Editada en Teherán, la publicación pretende ser científica e independiente. Aun si no lo fuera, es interesante reproducir su visión del acuerdo. Me permito traducir los párrafos más relevantes:

“Las noticias que han estado circulando en algunos diarios en los días recientes acerca de que el fiscal y el juez argentinos viajarían a Teherán para entrevistar personas que están mencionadas en el caso AMIA son incorrectas e imprecisas.”

“La segunda cláusula del artículo 5 del memorándum ha estipulado que representantes (nota: los imputados)  responderán a las preguntas de la comisión. Por lo tanto, ninguna persona tendrá que estar físicamente presente ante la comisión para responder las preguntas.”

En el artículo 7, “ambos países anunciarán a Interpol que las diferencias bilaterales sobre el caso AMIA serán resueltas por la vía de la cooperación entre los dos países. Por lo tanto, Interpol puede revocar las alertas rojas”.

En fin, lector, como verá, el manipuleo de los textos se hace aquí y allá. Razón de más para que el Gobierno abandone el apuro, para que nos demos el tiempo de saber y ser claros en lo que se está haciendo. Nada más lejano a esto que el comentario del senador Pichetto al oído de Timerman  transmitiéndole la orden presidencial para que se concluyera rápidamente el debate.

En este marco sería grave que el ministro evitara estar presente en la Cámara de Diputados. Si huyera, temeroso de las preguntas y de la verdad, fortalecería todas las sospechas.

© Escrito por Dante Caputo el viernes 15/02/13 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


Publicidad paradójica… De Alguna Manera...


Publicidad paradójica…
Algunas de las cadenas de supermercados de Argentina.

¿Qué tiene que ver un supermercado con una casa de venta de electrodomésticos? ¿En qué se parecen Coto o Carrefour a Garbarino o Frávega? Entre no muchas similitudes, en que tanto los supermercados como las casas de venta de electrodomésticos son los que más publicidad hacen en diarios. Y los diarios son los medios que más informaciones periodísticas nuevas sobre política y economía producen.

Resulta obvia la asociación entre la prohibición del Gobierno a supermercados y casas de venta de electrodomésticos de hacer publicidad, con su deseo de ver definitivamente vencidos a los diarios no oficialistas.

Esta prohibición fue calificada como “variantes de la censura” que busca el “ahogo financiero”, además de “boicot” a la “libertad de información”, por  la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa), la Asociación de Editores de Diarios de la Ciudad de Buenos Aires (Aedba), la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y el Foro de Periodismo Argentino (Fopea). Con distintos matices,  expresaron:

a) “Prohibir anuncios privados o amedrentar a las empresas que desean pautarlos son variantes de la censura.”

b) “Constituye un doble atentado contra derechos fundamentales reconocidos internacionalmente: prohíbe la comunicación al público de información útil y necesaria para su toma de decisiones e interfiere en el funcionamiento de los medios de comunicación, restringiéndoles arbitrariamente los recursos provenientes de la publicidad que permiten su autosustento.”

c)  “También está en juego el derecho a ejercer toda industria lícita (publicitar los productos y sus precios es una manera de hacerlo) y el de los consumidores a una información adecuada y veraz (artículo 42 de la Constitución). Los efectos perjudiciales de la censura indirecta se proyectan a toda la sociedad, que se verá impedida de informarse a través de los medios sobre los precios de los productos; se afecta así la libertad de elección de los consumidores.”

d)  “Los bloqueos económicos a la prensa repercuten negativamente de manera directa en el trabajo de los periodistas y en las condiciones de desarrollo de su profesión, sea por recortes salariales, en el no otorgamiento de aumentos de haberes y en las limitaciones para la cobertura noticiosa por restricciones de variado tipo. Por todo ello, indirectamente, afectan a la sociedad en su conjunto, que verá cómo cae la calidad de la información si esta situación se mantiene en el tiempo.”

e)  “Clarín, La Nación, Perfil y los canales televisivos 13 y TN circulan en la Capital Federal, publican avisos de hipermercados y casas de electrodomésticos y no reciben publicidad oficial, con lo cual esta medida refuerza la idea del cerco económico que el Gobierno quiere ejercer sobre los medios independientes. Entre otras consecuencias, de esta manera se imposibilita la llegada de información transparente a los consumidores que quieren conocer descuentos y promociones.”

Obviamente, Perfil, Clarín y La Nación son los más perjudicados y, aunque en este momento la defensa corporativa fuera lo más conveniente, Perfil estaría traicionando su espíritu si no dijera que entre las múltiples causas que hace 15 años hicieron que este diario no pudiera continuar editándose se encontró la prohibición de Clarín a los supermercados y casas de venta de electrodomésticos de hacer publicidad en Perfil.

Y que hace siete años, cuando volvió a aparecer, primero sólo los domingos y luego sábados y domingos, padeció lo que ahora escandaliza (y está bien que escandalice): Perfil no tenía publicidad oficial (mientras que Clarín y La Nación, sí) ni avisos de casas de electrodomésticos. En el caso de la publicidad oficial, por prohibición del Gobierno; en el de las casas de electrodomésticos, por prohibición de Clarín. Qué difícil fue sobrevivir así.

Recién después de que el Gobierno obligara a estos anunciantes a publicitar en los diarios oficialistas que aparecieron hace pocos años, rompiendo así los contratos de exclusividad de Clarín, Perfil pudo contar con las casas de electrodomésticos que ahora vuelve a perder, esta vez por impulso del Gobierno.

Es triste ver el uso poco profesional que se realiza de la publicidad en la Argentina, tanto por parte del Gobierno, de los anunciantes, que tienen su cuota de responsabilidad, como en su momento de Clarín, impidiendo que otros medios tuvieran cierto tipo de publicidad (prácticas prohibidas en todo el mundo en las legislaciones contra el abuso de posición dominante y en defensa de la competencia).

En esta lucha, como en la gran mayoría que enfrenta al Gobierno con los medios, Perfil está defendiendo los mismos principios que los diarios Clarín y La Nación. Pero mal favor nos haríamos los diarios no oficialistas a nosotros mismos si cerráramos filas acríticamente, como hacen los disciplinados medios oficialistas, y perdiéramos el respeto de los lectores inteligentes y de nosotros mismos al no reconocer antes que fue el propio sistema de medios privados el que primero acostumbró a las casas de electrodomésticos y, en una proporción menor, a los supermercados, a la prohibición de hacer publicidad en determinados medios.

Hecha esta aclaración y resaltando que siempre será peor que el boicot lo haga el Estado, vale concentrarse en los mecanismos de resistencia frente a esta absurda prohibición. Tras la publicación la semana pasada de la columna “Publicidad y la matrix” (ver http://www.perfil.com/ediciones/2013/2/edicion_752/contenidos/noticia_0008.html), recibí una serie de mails de personas relacionadas con los medios. Un publicista propuso que los diarios acordaran con los supermercados y casas de venta de electrodomésticos otra forma de hacer publicidad que no fuera avisos. Algo parecido a lo que en televisión se denomina publicidad no tradicional, donde en forma de contenido se difunde información paga sobre un producto.

Más preocupado por el lector que por el anunciante, un directivo de la Asociación Mundial de Periódicos (WAN) propuso que hiciéramos notas en las que se contaran las ofertas para que nuestros lectores siguieran teniendo acceso a esa información comercial.

Esto tiene sus antecedentes. En la década de los 50, en Nueva York, apareció un diario que decidió no publicar avisos de ningún tipo, cobrar el ejemplar más caro al lector y establecer un pacto de lectura de total independencia de la publicidad como estrategia de posicionamiento. Al cabo de unos meses, tuvieron que incluir todos los días notas donde se informaban las ofertas y los precios de las grandes tiendas (Macy’s, Bloomingdale’s, Sears, etcétera) porque los lectores reclamaban contar con esa información de alguna manera.

Algo más grave que la prohibición de hacer publicidad está en juego. Es la prohibición a los supermercados y a las casas de venta de electrodomésticos de hacer ofertas, o sea, la prohibición de competir.  El Estado fomentando una forma de cartelización u oligopolio. Un disparate que más temprano que tarde explosionará.

© Escrito por Jorge Fontevecchia el viernes 15/02/13 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.



jueves, 14 de febrero de 2013

Timerman, al pie de la letra… De Alguna Manera...


Al pie de la letra…

Timerman con su par iraní tras la firma del acuerdo.

Luego de un primer momento de confusión, incertidumbre y seguimiento ciego a las imposiciones del canciller Héctor Timerman, la AMIA en primer lugar y la DAIA en segundo lugar, volvieron sobre sus pasos y rectificaron las primeras reacciones benévolas que habían tenido para con el pacto argentino–iraní. Esto habla, primeramente, de una sensibilidad en las organizaciones, porque aunque instintivamente Guillermo Borger y Julio Schlosser parecieron avalar el acuerdo de Timerman con Irán, la reacción de los familiares de las víctimas del atentado, las encuestas de opinión en la calle judía y las reacciones de algunos columnistas, cambiaron rápidamente la bochornosa buena voluntad inicial de las dirigencias comunitarias.

En mi columna titulada “Aventura”, publicada en este diario el domingo 3 de febrero, yo había subrayado duramente la obsequiosa y lamentable predisposición de la DAIA a escuchar acríticamente el relato de Timerman justificando su pacto con Irán. Lo interesante es que esa columna mía en PERFIL suscitó airadas reacciones del vicepresidente de la DAIA, Waldo Wolff, y del secretario, Jorge Knoblovits, que en los más gruesos términos me acusaron en sendas cartas de trabajar contra la comunidad judía. Para Wolff, en particular, yo pretendía que la DAIA fuese “un instrumento al servicio de su posición opositora. Digo, la que ostenta hoy Señor Eliaschev”. Enseguida afirmaba que yo ando “saltando de corriente en corriente política a lo largo de su vida”.

Cuando, en marzo de 2011, Timerman me acusó de “pseudo-periodista” y dijo que el acuerdo con Irán era una patraña mía, lo más grave no fue eso que dijo de mí, sino que esa misma semana viajó a Israel a proferir la misma mentira (“no hay ningún acuerdo con Teherán”) al gobierno israelí. Dos años más tarde, la primicia en PERFIL se consumó, al pie de la letra.

Tomaré las palabras de Elisa Carrió, "Timerman es un traidor a su pueblo y un obsecuente de Cristina".

© Escrito por Pepe Eliaschev el sábado 09/02/13 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.