domingo, 6 de enero de 2019

Duelo de fracasos… @dealgunamanera...

Duelo de fracasos…

Mauricio Macrocs. Dibujo: Pablo Temes

El Presidente y la ex dividen aguas en la sociedad y en sus agrupaciones políticas.

© Escrito por Nelson Castro el domingo 06/01/2019 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El 2019 ha comenzado. Año crucial. Otro más, cargado del dramatismo de una elección presidencial que, hasta el momento, lo único que presagia es la disputa polarizada entre dos opciones antinómicas a las que une un denominador común: el fracaso. Porque si hay algo que comparten Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner es eso: el fracaso. Es un fracaso provisto, si se quiere, de cierta lógica y que a nadie puede sorprender: está cimentado en la incapacidad que han exhibido ambos para generar un proyecto político de envergadura –basado en consensos– que haga de la Argentina un país previsible. CFK divide; Macri, también. CFK divide hacia afuera y hacia adentro del peronismo. Lo mismo pasa con Macri: divide hacia afuera y hacia adentro de Cambiemos. A Cambiemos lo mantiene unido el poder. Si lo perdiera, la coalición estallaría.

El malestar del radicalismo con el PRO es creciente. Un ejemplo es lo que se vive en la provincia de Buenos Aires con la candidatura a vicegobernador. La idea del PRO de jugar con candidatos puros y así dejar de lado al actual vice, Daniel Salvador, está produciendo un creciente disgusto y mal humor en las filas de la Unión Cívica Radical. Entre sus dirigentes anida fuerte la convicción de que ese lugar les corresponde como parte activa que son de Cambiemos. Esa tensión que se vive dentro de las filas del oficialismo en territorio bonaerense se extiende por lo menos a otras dos provincias: Córdoba y Mendoza. Allí los heridos por la ambición política del PRO tienen nombre y apellido: Mario Negri y Alfredo Cornejo.

Desdoble. 

Por si fuera poco, está el espinoso y complejo asunto del desdoblamiento de la elección a gobernador y vice que desvela tanto a María Eugenia Vidal como a Macri. El tema del desdoblamiento responde a una razón muy simple: despegarse de la figura del Presidente, que hoy presenta una imagen negativa muy fuerte. “Con María Eugenia podemos ganar; hoy, con Mauricio, no”; es eso lo que repiten varios de los caciques territoriales de Cambiemos. Eso mismo se reproduce en otras provincias. El problema es que si Vidal se decide por esta opción, necesitará una ingeniería legal que la obligará a negociar con la oposición. Este delicado asunto expone a Cambiemos a una contradicción –no será la única ni la primera– en relación con los postulados republicanos que promovía en sus tiempos de oposición. Macri supo criticar con vehemencia esta profusión de fechas electorales que hace que el país navegue en un carrusel de elecciones desordenadas que perturban y fatigan a la ciudadanía y que no responden a ninguna otra razón que la conveniencia del gobernante de turno en su afán por retener el poder.

Los pasos dados por el Presidente en los últimos días le han devuelto protagonismo a Marcos Peña. El jefe de Gabinete se halla abocado de lleno a la campaña electoral. “Vamos a ganar las elecciones”, les dijo hace unos días a dos gobernadores que no dejaron de sorprenderse ante semejante muestra de optimismo. Ambos mandatarios creyeron leer, además, otro mensaje: no necesitamos de ustedes.

Luego de sus prolongadas vacaciones, el Presidente se ha metido de lleno en la campaña electoral. Su sorpresa ante las críticas que recibió por esto –sus vacaciones– habla de una notable falta de comprensión del valor representativo de los gestos y las conductas de un jefe de Estado. Y la no asistencia a la asunción del presidente del Brasil, Jair Bolsonaro, indica una falta de comprensión de las responsabilidades institucionales del ejercicio de la presidencia. El presidente de la Argentina debió haber estado presente en ese acto. En su sutil tuit, el senador Federico Pinedo señaló ese error. Era la institución presidencial la que estaba en juego. A Macri, que a veces se conduce como si siguiera siendo el presidente de Boca, le cuesta entender eso.

La campaña se basará en la inauguración de obras públicas. Será lo único que podrá mostrar ante los malos números que seguirá exhibiendo la economía en el año que acaba de comenzar. De ser opositor, en los discursos de Macri no dejaría de aparecer el latiguillo de la pesada herencia.

Mientras tanto la realidad sigue golpeando con toda su intensidad a la sociedad. Las proyecciones económicas distan de ser óptimas. El disgusto del empresariado es creciente. El nivel de descapitalización de las empresas a lo largo del año que pasó no termina. En ese universo había despertado expectativas positivas la designación de Dante Sica como ministro de Producción. Esa expectativa ha ido decreciendo con el correr de los días y los meses. Y no es por la persona del ministro, a quien se valora y se respeta. Es por lo que sucede dentro del gabinete. La falta de coordinación y la falta de conocimiento de muchos de los que lo integran le complican severamente la gestión. Sica reconoce la importancia de la caída de la actividad industrial en octubre y noviembre pero se ilusiona con datos incipientes que marcan que la caída podría haberse frenado en algunos sectores y que comienza a apreciarse un esbozo de recuperación. Es una ilusión de bajo vuelo y poco impacto en pos de cambiar el humor social. En ese mismo sentido actuaron la baja del riesgo país y del dólar sucedida en los primeros días hábiles de este nuevo año.

Espejo. 

En el peronismo las aguas siguen revueltas. La versión de la posible candidatura de CFK a la gobernación de la provincia de Buenos Aires no tiene ningún asidero serio. Competirá por la presidencia. Algo aprendió –una verdadera rareza para una persona cuyo Hubris la aleja de cualquier posibilidad de autocrítica– de la última elección: sin la unidad del peronismo no podrá lograrlo. Por eso, ahora se aviene a disputar las PASO que en 2017 le negó a Florencio Randazzo. Hay algo fundamental que increíblemente el círculo áulico que rodea a CFK no termina de asimilar: la idea de revivir los doce años de kirchnerato es inviable. Y ese es precisamente el objetivo de ese grupo. Por eso Alberto Fernández debe pasar largas horas explicándoles esa realidad a los militantes de La Cámpora, que se ilusionan con el regreso de CFK para poner en práctica algo que están esperando desde el mismísimo 10 de diciembre de 2015: la revancha. 

Producción periodística: Lucía Di Carlo



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miércoles, 2 de enero de 2019

Tiempo de espera. Llega el 2019… @dealgunamanera...

Tiempo de espera. Llega el 2019…

Termina un 2018 turbulento. Dibujos: CEDOC

Así termina un 2018 marcado por incertidumbres y expectativas en cualquier nivel que podamos pensar. Una previa poco auspiciosa del año que comienza.

© Escrito por Ursula Ures Poreda el martes 31/12/2018 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

El año en que vivimos agazapados. Así termina un 2018 marcado por incertidumbres y expectativas en cualquier nivel que podamos pensar. Una previa poco auspiciosa del año que comienza.

Hagan ustedes también el esfuerzo de leer proyecciones. Las que quieran: económicas, políticas, encuestas, enseñanzas kabalísticas, horóscopos. Lo que quieran y de lo que crean. 

No hay quien hable en Argentina de otra cosa que no sea esperar. Vacaciones, primer trimestre, inicio de clases, campaña, elecciones, cambio de gobierno (si cambia), reactivación económica, etc. Hay que esperar y no sólo hasta que den las 12.

Y mientras lo hacemos, casi sin darnos cuenta repasamos el último año, a modo de balance urgente antes del brindis, las uvas y la enumeración de nuestros mejores deseos, esa voluntad tan ingenua como inalienable del ser humano.

Llegar a fin de año en Argentina, esta Argentina, es un acto heroico en sí mismo. Algo así como una prueba de supervivencia diaria. Pero que lleguemos implica, en cualquier caso, un resultado positivo.

Termina el diciembre más tranquilo desde 2001, en parte gracias a la apatía ciudadana -que ya ni protesta por los tarifazos- pero más aún por los millones de pesos que el Gobierno nacional destinó para calmar a los sectores más golpeados por el ajuste. No hubo saqueos, desmanes en Plaza de Mayo ni corridas.

En las últimas semanas, los editores de Perfil repasamos varios de los que considerábamos los temas del año: el brainstorming derivó en un listado impresionante, como si en lugar de un año hubiéramos abarcado siete.

A esa aproximación se sumó un intento más metódico de ver, mes por mes, las noticias más buscadas. Las historias virales  y demás curiosidades se mezclaron con hechos que se convirtieron en hitos periodísticos.

El escándalo de los cuadernos de la corrupción, y la reacción en cadena de arrepentidos de toda la corpo, la K y la empresaria.

- El extraño ejercicio de la independencia del Poder Judicial, que acelera su marcha al compás de los tiempos políticos más que por las causas en curso.

- Las filtraciones que dejaron al descubierto la existencia de empresarios argentinos y entonces funcionarios nacionales en complejas redes offshore. Los Paradise Papers nos perdonaron a nadie

El éxito del G20, aunque en el cortísimo plazo sólo hablemos de intenciones de inversión extranjera.

- La crisis económica con que recibiremos el modesto 2019, gestada con el 28D y agravada desde entonces con la cadena de desaciertos del equipo económico y la soberbia de los cerebros comunicacionales.
- Las negociaciones con el FMI. ¿Alguien vio con atención el cronograma de pagos?

- El blindaje del Senado hacia los fueros de los legisladores investigados en la Justicia, no sólo a favor de Cristina Fernández de Kirchner.

- La escasa actividad legislativa tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores. Pese a la indecencia de algunos debates, hay dos leyes a destacar, que llevan nombres que no necesitan mayores explicaciones, Justina Micaela.

- El grito del movimiento feminista en Argentina, cuyo avance crece aunque también lo hagan las cifras que hablan de violencia contra las mujeres, en todas sus formas. Con su revolución, las hijas prometen obtener lo que sus antecesoras no pudieron lograr.

- Los debates por la interrupción voluntaria del embarazo y la educación sexual en las escuelas. Lo que buena parte de la progresía local valoró como consumo irónico de redes resultó tener tal poder que todavía asistimos de reojo a la muerte de mujeres por abortos clandestinos.

- El fracaso de la "argentinidad chabona"con Sampaoli y otros tantos en el Mundial de Rusia. Acaso sea hora de impulsar otras disciplinas donde el negocio de los dirigentes y las barras no sean la columna vertebral del deporte en cuestión.

El crecimiento de la pobreza en el país, cuyos gráficos cuantifican el espanto de un futuro negro para el 51% de los niños en el país.

El hallazgo del A.R.A. San Juan (S-42), sobre el cual la sociedad sigue demandando explicaciones.

La identificación de soldados caídos en Malvinas. Todo avance hacia la verdad es el camino para comenzar el duelo de quienes todavía esperan respuestas.

Visto lo visto, ¿por qué brindar? Por lo que falta y la inagotable resiliencia, por la espera. Nada cambiará el 2 de enero pero si el calendario sirve, cual placebo, para engañarnos y convencernos de que, por los próximos 364 días todo es posible, que así sea.




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martes, 1 de enero de 2019

Brasil. Asumió Bolsonaro… @dealgunamanera…

Tras ser investido por Temer, Bolsonaro prometió "terminar con el socialismo"…

El presidente saliente de Brasil, Michel Temer, entrega la banda presidencial al nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en el Palacio de Planalto en Brasilia. Fotografía: AFP

El nuevo mandatario del país vecino recibió la banda presidencial: "Es urgente finalizar con la ideología que defiende criminales e incrimina policías".  

© Publicado el marte 01/01/2018 por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El nuevo presidente de BrasilJair Bolsonaro, recibió en la Catedral Metropolitana de Brasilia la banda presidencial de parte de Michel Temer, que finalizó su mandato. Luego de su discurso en el Parlamento, el mandatario le habló a los presentes que se acercaron a ver la ceremonia y remarcó su promesa de terminar con el socialismo y con "la ideología que defiende criminales e incrimina policías".

Acompañado por su esposa Michelle, que también dio un discurso previo al de su marido en el que se expresó en lenguaje de señas, y el vicepresidente Hamilton Mourao, Bolsonaro manfiestó: "Este día es el día en el que el pueblo empezó liberarse del socialismo. Gracias a ustedes logramos un gobierno sin acuerdos ni politiquerías. Los intereses brasileños están en primer lugar. Los privilegios y las ventajas deben terminar".

Además, sobre el final de su discurso, dijo que la bandera de Brasil nunca va a ser roja (por el comunismo). "Sólo será roja si es necesario que nuestra sangre la mantenga verde y amarilla", sostuvo.


"Este momento no tiene precio, servir a la patria como jefe del Ejecutivo, eso solo es posible porque Dios preservó mi vida y ustedes creyeron en mí", inició el mandatario recordando el ataque en el que fue apuñalado mientras estaba en su campaña electoral.



En esa línea, volvió a destacar su promesa de combatir la inseguridad en Brasil: "Vamos a apoyar al que trabaja y produce. Nuestra preocupación es la seguridad con las personas de bien. Es urgente terminar con la ideología que defiende criminales e incrimna policías que llevó a Brasil a vivir el aumento de violencia del crimen organizado que destruye familias. Queremos asegurar el derecho de la propiedad y de legítima defensa".


"Estoy acá para comprometerme con el deseo de cambio. Vamos a hacer la transformación que el país necesita. Tenemos una gran nación a reconstruir", expresó, y además, destacó que fue electo "con la campaña más barata de la historia". Y finalmente cerró con su frase Brasil por encima de todos, Dios por encima de todos.


Por su parte, el presidente Mauricio Macri sigue desde sus vacaciones en Villa La Angostura la asunción de su par brasileño. En la ceremonia, el Gobierno está representado por el canciller, Jorge Faurie. Macri y Bolsonaro se verán las caras en Brasilia el próximo miércoles 16 de enero, cuando ambos concreten la primera reunión bilateral.

El líder del Partido Social Liberal (PSL) asumió formalmente al frente del Palacio del Planalto, tras haberse consagrado en el balotaje del pasado 28 de octubre frente al postulante del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad. 

Más tarde, se trasladarán junto al vicepresidente, Hamilton Mourao, hacia el Congreso para recibir formalmente la banda presidencial y pronunciar su primer discurso como mandatario brasileño: la jornada finalizará con la tradicional recepción en la sede de la Cancillería, a la que asistirán las delegaciones enviadas por los distintos países.



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Timerman y el pacto con Irán: "Era un acuerdo político, no judicial"... @dealgunamanera...

Cinco meses antes de morir, Timerman defendió el pacto con Irán: "Era un acuerdo político, no judicial"...

Timerman, de 65 años, estaba postrado desde que se le manifestó la enfermedad. Fue jefe de la diplomacia argentina entre 2010 y 2015. Fotografía: CEDOC

Fue en el marco de su declaración indagatoria anticipada, en el juicio por el Memorando firmado con el gobierno de la República Islámica de Irán.

© Escrito por D.S. el lunes 31/12/2018 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En una de las últimas apariciones públicas datan de hace dos meses, cuando tuvo que declarar por videoconferencia en la causa por encubrimiento del atentado contra la AMIA, el fallecido ex canciller Héctor Timerman sostuvo que "nunca estuvieron en peligro las alertas rojas" que regían sobre los cinco iraníes acusados del atentado contra la mutual israelita AMIA en Buenos Aires. Afirmó además la existencia "alguien a quien le interesa que la causa no avance" y defendió el pacto firmado con el gobierno de la República Islámica de Irán: "Era un acuerdo político, no judicial".

Según el juez Claudio Bonadio, que lo procesó por traición y encubrimiento agravado, Timerman fue fundamental para la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán, ya que participó de las negociaciones, de la redacción y de la firma del acuerdo. También fue parte de la puesta en marcha y su incidencia en las "notificaciones rojas" de Interpol contra los sospechosos de haber atentado contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina el 18 de julio de 1994, ataque que se saldó con 85 muertos y más de 300 heridos.

Sobre la situación judicial entorno del Memorando, Timerman dijo en la videoconferencia: "me fui en 2015 y ya era inconstitucional. Pasaron cuatro años, ¿me pueden decir en que avanzó la causa? Es retorico. Lo único que avanza es mi cáncer". En su exposición, el ex funcionario del gobierno de Cristina Kirchner dio cuenta de los sucesivos encuentros que se hicieron con los representantes del gobierno iraní y agregó que "un avance chiquito siempre va a ser mejor que la nada". Poco después se preguntó: "A quien le conviene que pare esto. Es muy difícil. Creo que acá hay alguien que está frenando esto. No sé quién es, ni por qué lo hace. Sé que a Estados Unidos e Israel le conviene".

En esa ocasión, Timerman también desmintió que haya habido una cumbre o reunión en la ciudad siria de Aleppo y agregó que el régimen iraní no quería que nada de las negociaciones se hiciera público: "Nosotros pensábamos que algo teníamos que decir. Si usted me pregunta cuál era el parámetro, el parámetro era que no queríamos parar las negociaciones. Que no se corten las negociaciones", sostuvo sobre el por qué habían mantenido silencio sobre el tema. "Este era un tema secreto y a veces es mejor que esos temas se mantengan así", completó.

En la misma declaración, Timerman habló de la decisión de incluir a la que era entonces Procuradora del Tesoro, Angelina Abbona, otra de las procesadas, en las negociaciones: "Fue una propuesta de la presidenta aprobada por mí y por [Carlos] Zannini, porque era la abogada del Estado y queríamos que ella escuchara de parte de los iraníes". Sobre el final de su declaración apuntó, sin mencionarlo, al fallecido fiscal federal Alberto Nisman: "Creo que todo esto es una gran persecución y que tienen la decisión de probar que uno es culpable cuando en realidad no me encontraron ni dinero, ni nada. Sin embargo al que si le encuentran está muerto, no lo acusan de peculado y yo que nunca tuve una causa por defalco o dinero mal habido, estoy acá en mi casa, no puedo visitar a mi nieta que vive en Francia, por ayudar a resolver un caso muy importante, que es el caso AMIA”.

Cuando promediaban casi dos horas de declaración y Timerman ya manifestaba dificultades para respirar, aseguró que "la presidenta jamás me dio una orden que sea contraria a la ley y yo jamás la hubiera cumplido, pero no la recibí. Ella quería que este caso se resuelva y resolverlo bajo su presidencia”, señaló. “Quiero dejarlo en claro porque parece que lo están usando para atacarla”, completó con la voz entrecortada.



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Energía perdida… @dealgunamanera...

Energía perdida…

Entre ceja y ceja. Juan Iguacel. Fotografía: Pablo Temes

El año termina como el fin de 2017: malos anuncios y más cambios. La apuesta única.

© Escrito por Nelson Castro el domingo 30/12/2018 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Si no fuera por lo dramático de sus consecuencias, lo sucedido hace un año en la Argentina bien podría haber sido catalogado como uno de los chistes de mal gusto que solían hacerse durante los 28 de diciembre, el Día de los Santos Inocentes. Dicho sea de paso, una práctica absolutamente inadecuada para la esencia de la conmemoración, que se refiere a la matanza ordenada por el rey Herodes I de todos los niños menores de dos años nacidos en Belén, con el objetivo de eliminar a Jesús. Pero volvamos a la actualidad.

El hecho político vernáculo en cuestión fue la conferencia de prensa de aquel jueves 28 de diciembre de 2017, en la que hablaron el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el ministro de Economía, Nicolás Dujovne; el ministro de Finanzas –cargo que no existe más–, Luis Caputo, y el entonces presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. Anunciaban el nuevo índice de inflación para 2018 –iba a estar entre el 15% yel 17%– y las proyecciones para los años subsiguientes –10% para 2019, 5% para 2020% y casi cero a partir de 2021. Todo –absolutamente todo– fue un error.

El año pasado terminó en un clima de cierta euforia. 

El oficialismo había ganado las elecciones y la mayoría de la dirigencia política–incluyendo la opositora– daba por descontado que nada podría frenar la reelección de Mauricio Macri. Nada de aquella euforia ha quedado ni en el Gobierno ni en la mayoría de la ciudadanía. El fin de año transcurre en medio de una retahíla de anuncios que perjudican fuertemente el bolsillo del ciudadano de a pie: aumento del costo del transporte público, aumento del gas, aumento del agua y aumento de la electricidad.

Otra vez. 

En la semana que pasó, el riesgo país escaló hasta los 837 puntos. De ese número elevadísimo, que aleja a la Argentina de cualquier posibilidad de acceso a créditos a tasas de interés que no superen el 4% o 5%, un 5% se le puede atribuir al contexto internacional, otro 5% a los mercados emergentes y la renta financiera, y el 90% a la política económica interna. La Argentina tiene este altísimo riesgo país por cuestiones locales, que son la suma –imposible de medir– de la mala praxis del gobierno de Macri y de la herencia de Cristina Fernández de Kirchner, verdadero combo que no hace más que repetir los vicios de la economía y la política de una buena parte de la historia nacional.

En los hechos, el que ahora se ha hecho cargo de la política económica en Argentina es el Fondo Monetario Internacional.

Y esto –más allá de las chicanas de la oposición– es la estricta verdad. Fue así en junio, cuando el Fondo cometió su propio error al subestimar la dimensión de la crisis y luego, ya más severamente, en septiembre, momento en el que armó un programa muy ortodoxo, muy difícil de violar, con información de carácter diario al Fondo. En este contexto, el presidente del Banco Central y el ministro de Economía tienen muy poco por hacer.

Lo que el Fondo Monetario pide ahora en términos de ajuste recesivo tiene dos aspectos importantes a señalar: el primero es que no se lo puede incumplir porque de su cumplimiento depende la llegada del dinero que es fundamental para evitar el default; y el segundo es la corrección de lo que no se quiso hacer en el año 2016. Recuérdese que ese año se pasó en medio de una discusión sobre si aplicar políticas de shock o políticas gradualistas, discusión que tuvo algún sustento porque varios alocados rentistas del exterior financiaron a la Argentina dos años a cambio de ganancias que no se obtenían en ninguna otra parte del mundo. Los que dentro del oficialismo advirtieron sobre lo peligroso de este esquema que ya había fracasado en otras gestiones –que no era poco– fueron catalogados de pesimistas o de antigobierno.

De la misma manera, hoy es muy difícil para aquellos mismos inversionistas alocados, pseudoarrepentidos, pensar a favor de algo para Argentina, porque le han hecho la cruz.

La carga impositiva, sacando la “anécdota” reciente de las retenciones y del impuesto a la renta financiera, es la misma que dejó CFK y que Macri no pudo o no quiso bajar. Cuando el tándem de Dujovne y su viceministro hicieron la reforma tributaria muy mediocre y modesta el año pasado, no daba nada, porque en verdad ningún impuesto se puede bajar cuando se tiene el agujero fiscal de nuestro país. Es imposible de bajar.

Nueva baja. 

La renuncia del secretario de Energía, Juan Carlos Iguacel, es una anécdota más de un gabinete que ha mostrado desde el inicio mismo de la gestión una absoluta disfuncionalidad de su área económica.

Su personalidad extrovertida, su avidez de protagonismo y sus diferencias con Dujovne fueron su “tumba” política. Claro que no todo es culpa suya. A nadie se le ocurre pensar que haya hecho el anuncio de los aumentos sin una venia del Presidente. Al ahora ex secretario de Energía le ha pasado lo mismo que a su predecesor, Juan José Aranguren: exhibir una absoluta falta de estrategia y visión política para manejar el complicado asunto de los ajustes tarifarios, que nadie discute en cuanto a su esencia pero que una mayoría rechaza por el cómo de su instrumentación.

La vuelta a los primeros planos de Marcos Peña y de Gustavo Lopetegui muestra que la campaña electoral ya está en marcha. La incompetencia de gestión Peña está fuera de toda duda y la falta de perspectiva política de Lopetegui, también.

El “señor Excell” –como lo llaman varios de los miembros del gabinete nacional– goza de poca simpatía y aprobación en muchos despachos de la Casa Rosada y sus adyacencias.


Solo la manifiesta desarticulación de la oposición y el factor CFK hacen que el Gobierno aún mantenga la esperanza de tener alguna chance de ganar la elección presidencial del año que está a punto de comenzar.

El peronismo unido estaría hoy en condiciones de alcanzar la victoria. Pero la ex presidenta lo divide, así como divide profundamente al resto de la sociedad argentina. Esa es la apuesta casi excluyente del Gobierno.


Producción periodística: Lucía Di Carlo.



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