lunes, 24 de mayo de 2021

24 de mayo: Día del operador de radio… @dealgunamaneraok...

 24 de mayo: Día del operador de radio…


En este día celebramos a aquellas personas que realizan una labor "silenciosa".

En este día celebramos a aquellas personas que realizan una labor "silenciosa", pero eficiente a la hora del aire en la radio. Además, te recordamos los cumpleaños de la fecha y mucho más.

© Publicado el 24/05/2017 por Asociación de Radiodifusoras  Privadas  Argentinas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos.

Cada 24 de mayo se celebra el Día del Operador de Radio en conmemoración a la primera conexión inalámbrica entre Washington y Baltimore, con el código que inventó Samuel Morse, quien creó un innovador sistema de comunicación a base de puntos y rayas.

Este día se celebró por primera vez en Argentina en el año 2019, cuando la Legislatura sancionó la Ley 7339, que estipula al 24 de mayo como el Día del Operador de Radio, fecha en que Operadores y Técnicos de la radiodifusión, tienen su día en el calendario; hay que recordar que, la jornada fue establecida por iniciativa del legislador Leonardo Yulán.

El motivo de esta fecha se debe a que un día como hoy, pero de 1848, se produjo la primera conexión inalámbrica entre Washington y Baltimore, con el código que inventó Samuel Morse. Cabe hacer mención que hoy también se celebra el día del radiotelegrafista por la misma razón.

Durante el Día del Operador de Radio se destaca el trabajo de todas aquellas personas que realizan una labor “silenciosa”, pero eficiente, a la hora del aire en la radio.

El trabajo del operador es muy pocas veces reconocido, pero es el que permite que salga todo a la perfección en la puesta al aire para que el contenido del programa de radio llegue a la perfección a los oyentes.

La presencia de un operador u operadora de radio es indispensable. Podrá faltar el director de una radio, el productor y hasta el locutor o conductor de un determinado programa pero nunca podrá faltar el operador. El operador de radio es el que tiene que estar al frente a una consola y una computadora para controlar que todo salga “al aire” de forma óptima.

La conexión, la vinculación y la comunicación con los oyentes, se hace posible gracias a todos los operadores y operadoras que permanecen con el oído atento para que todo salga a la perfección, pero también dejan el corazón y la pasión.

Fuente: A.R.P.A

Dia del Operador de Radio



La Legislatura sancionó la Ley 7339 que estipula al 24 de mayo como el Día del operador de radio. Fue establecido por iniciativa del legislador Leonardo Yulán.

El motivo de esta fecha se debe a que un día como hoy, pero de 1848, se produjo la primera conexión inalámbrica entre Washington y Baltimore, con el código que inventó Samuel Morse. A su vez, también se destaca el rol insustituible del operador de radio.

El trabajo del operador es muy pocas veces destacado, pero es el que permite que salga todo a la perfección en la puesta al aire para que el contenido del programa de radio llegue a la perfección a los oyentes. Por ello,  A.R.P.A.  la Asociación de Radiodifusoras  Privadas  Argentinas   desea ¡muchas felicidades a los operadores de radio en su día!




domingo, 23 de mayo de 2021

Miguel Ángel Estrella... @dealgunamaneraok...

 Miguel Ángel Estrella...


Embajador de Argentina cerca de la UNESCO, Miguel Ángel Estrella es un pianista mundialmente conocido. Nacido en Tucumán, en el norte de Argentina, viene a ser alumno de Nadia Boulanger en París, luego da conciertos en el mundo entero.

                  El Choclo. Miguel Ángel Estrella

Su compromiso humanista y sus convicciones lo impulsan, desde el inicio de su carrera, a ampliar su auditorio presentándose ante públicos desfavorecidos : trabajadores, campesinos, indios. Por ofrecer su música a los más desprovistos, le impiden trabajar en su propia tierra. En 1977 "desaparece" y sufre el destino de los "desaparecidos" incluyendo las sesiones de tortura. Entonces se desarrolla una amplia campaña de solidaridad y, gracias al esfuerzo de las Naciones Unidas y la UNESCO, entre otros organismos, se ve obligada la dictadura a legalizar su situación. Sin embargo, sólo recobra su libertad en 1980. Durante sus años de prisión, Miguel Ángel Estrella reafirma su convicción que sólo el reparto puede asegurar la coexistencia entre los hombres.


Así marcado por su experiencia, Miguel Ángel Estrella funda Música Esperanza cuya vocación es poner la música al servicio de la comunidad humana y la dignidad de todos, defender los derechos artísticos de los músicos - en particular de los jóvenes - y trabajar en la construcción de la paz dando a la música su papel de puente para la comunicación y la solidaridad entre los hombres y los pueblos. Música Esperanza es hoy reconocida por la UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Invitado en Martigues por la asociación Juntos Ciudadanos, Miguel Ángel Estrella viene a dar conciertos varias veces esos últimos años. Allí conoce a Aurora, refugiada de lengua española como él, y traba lazos de amistad con ella y su esposo, Raoul. 

Para rendir homenaje a esa amistad, Miguel Ángel Estrella aceptó interpretar gran parte de la música de la película Aurora. 

Link: Aurore le Film Documentaire

"Se muere la Historia, si los que han sido testigos callan..."

© Publicado el jueves 13/05/2021 por Aurore le Film Documentaire, en la Ciudad de París, Francia.





La vuelta a fase 1… @dealgunamaneraok...

 La vuelta a fase 1…


Corona mortal.Dibujo: Pablo Temes. 

Volvemos a ella, pese a la lógica kirchnerista que nos hace creer que lo que no se puede nombrar no existe.

Para el presidente Alberto Fernández la semana comenzó de una manera y terminó de otra completamente distinta. El pasado martes el primer mandatario había descartado volver a la fase 1 de la cuarentena en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). “No, ahí ya tengo un problema sociológico. La gente no lo resiste”, respondió de forma taxativa al ser consultado en Radio 10 sobre la posibilidad de volver a un cierre total de actividades. Aprovechó el espacio mediático amigo para chicanear a Horacio Rodríguez Larreta y lamentó “el tiempo que han perdido” desde el Gobierno porteño, en la discusión por la presencialidad en las aulas. Alguien debería decirle al Presidente que, en temas delicados, las oscilaciones tan bruscas no solo desconciertan a la gente, sino que dañan su credibilidad.

 

El punto de quiebre se produjo solo 24 h después, luego de las recomendaciones de los especialistas y de las charlas vía Zoom con los gobernadores. “Nadie controla nada, esperábamos más compromiso de la Ciudad y fueron bastante permisivos. Además los gobernadores expusieron su preocupación por lo que ocurre en sus distritos y dieron el visto bueno para elevar las restricciones pero la verdad es que también hay disgusto con ellos porque nadie quiere hacer el papel de malo. Por eso el Presidente tuvo que tomar el camino más duro”, se quejaron desde la Rosada.

 

En el anuncio se evitó hablar directamente de fase 1, pero, en esencia, las nuevas medidas van en esa dirección más allá de la lógica kirchnerista que pretende hacernos creer que lo que no se puede nombrar no existe. “Tenemos que pedirles a todas las jurisdicciones que vuelvan a poner los controles”, había dicho Alberto Fernández.

 

En su alocución del viernes por la tarde Axel Kicillof, como ya es su costumbre, aprovechó el tiempo para sobreactuar su extremismo y ahondar la grieta. Les pegó directamente a Horacio Rodríguez Larreta y a Mauricio Macri. Desde el Gobierno de la Ciudad agradecen sus esfuerzos: “Es lo único que puede hacer. Cuando las cosas no le salen la única herramienta que le queda es volver a instalar a JXC como el enemigo común. Por eso Horacio nunca le va a responder, sabe que es una estrategia para salir de su propio atolladero. El Conurbano es un descontrol y no tiene ninguna chance de revertir eso”, señalaron con dureza.


 

La vuelta a fase 1 es consecuencia directa del fracaso del plan de vacunación y de los errores en la negociación de los inóculos llevada adelante por el Gobierno. Santiago Cafiero terminó de reconocer esto último en la entrevista que le concedió ayer a CNN Radio.

 

Los números de la pandemia en la Argentina son duros: hay alrededor de 3,4 millones de contagiados por Covid y más de 72 mil argentinos fallecidos. Como dijo el senador Martín Lousteau, eso equivale, más o menos, a 1.411 tragedias de Once, 371 Cromañón y 111 guerras de Malvinas.

 

Además de eso, se produjo una caída de 10 puntos del PBI, a lo que hay que agregar que, bien ajustado, el desempleo es del 15% –contabilizando a la gente que ha dejado de buscar trabajo–. La inflación, que sigue su curso imparable, hace que la pobreza suba a niveles estremecedores. Y, por si esto fuera poco, ya han cerrado 23 mil empresas.


La situación de la economía complica día a día la gestión –si es que así se la puede llamar– de Martín Guzmán. Su pérdida de poder no se detiene. Con el transcurrir de los días la efervescencia creada alrededor de la gira europea realizada por el Presidente va sedimentando y, al hacerlo, se ve la pobreza de sus logros. La solución de la deuda está aún lejana. A ese frente externo se le agrega el interno, todo lo cual complica la gestión del ministro de Economía contra quien las críticas se multiplican. A ese abanico de reproches hacen un notable aporte las voces de los sectores del kirchnerismo duro, desde donde parten dardos llenos de inquina. Alguna vez –no hace mucho– Guzmán supo ser un mimado de CFK. Eso ya es historia.

 

El conflicto desatado con el campo por las exportaciones de carne terminará siendo un boomerang. “El Gobierno necesita bajar el precio del asado en tiempos electorales. Las elecciones de medio término es lo único que tienen en la mira. Si no, no se explica una medida que, más allá del precio actual de la carne, le provoca una pérdida de ingresos en dólares vía exportaciones que no se debería dar el lujo de resignar”, aseguró una fuente del sector. En efecto, la Argentina recibe un ingreso de unos 2.700 millones de dólares al año y el impacto por el cierre de las exportaciones por treinta días podría alcanzar unos US$ 250 millones. Puertas adentro, pelearse con el agro sigue estando en las primeras páginas del manual nac & pop.

 

Mientras esto ocurre, el kirchnerismo sigue avanzando en pos de lograr sus objetivos. El más importante es el de la suma del poder público. La gran batalla se dará en las elecciones de noviembre venidero. Pero, en el ínterin, Cristina Fernández de Kirchner arremete con fuerza. La nueva ley del Ministerio Público es su próximo objetivo. La aprobación del proyecto en las comisiones de Diputados marca la decisión del oficialismo de avanzar impúdicamente. Hoy no tienen los votos en la Cámara baja para la aprobación del proyecto. Por ello es que los próximos comicios serán clave. En el Gobierno apuestan todo a las vacunas. Las encuestas de varias consultoras están mostrando que, entre quienes recibieron el inóculo, el nivel de aprobación que logra el Gobierno aumenta. No es un dato menor. La oposición debería tomar nota de esta circunstancia.

 

Por otra parte, el audio que se filtró de la ex presidenta en funciones, preguntando a qué hora cerraba Rapanui, testimonia su desprecio no solo por la votación del proyecto sobre la participación de las mujeres en el sector pesquero, sino también por el valor que para la democracia tiene el rol del Congreso, que no es el de ser un simple validador de los proyectos del Poder Ejecutivo, tal como lo señala la Constitución Nacional que CFK prometió cumplir.



© Escrito por Nelson Castro y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos.

 

Producción periodística: Santiago Serra.






sábado, 22 de mayo de 2021

¿Cómo surgió el terrorismo de Estado? @dealgunamaneraok...

 ¿Cómo surgió el terrorismo de Estado? 

La dictadura de 1976 está signada, entre otras cosas, por el terrorismo de Estado. Ese dispositivo de represión clandestina fue el corolario de un largo proceso de intervención política de los militares y una serie de prerrogativas habilitadas por el gobierno de Isabel Martínez de Perón.

© Escrito por Esteban Pontoriero el martes 23/03/2021 y publicado por el La Vanguardia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos. 



Cuando esto ocurre [la suspensión total del orden jurídico vigente], es evidente que mientras el Estado subsiste, el derecho pasa a segundo término. Como quiera que el estado excepcional es siempre cosa distinta de la anarquía y del caos, en sentido jurídico siempre subsiste un orden, aunque este orden no sea jurídico. La existencia del Estado deja en este punto acreditada su superioridad sobre la validez de la norma jurídica. La “decisión” se libera de todas las trabas normativas y se torna absoluta, en sentido propio. Ante un caso excepcional, el Estado suspende el Derecho por virtud del derecho a la propia conservación.[1]

 

El 16 de febrero de 1975 en la plaza de armas del Regimiento Patricios de Mendoza se llevó a cabo el velatorio del capitán Héctor Cáceres, muerto unos días antes en el monte tucumano durante un enfrentamiento con miembros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). El hecho se produjo en un contexto particular: desde los inicios de ese mes el Ejército argentino se encontraba realizando una acción represiva y de exterminio en gran escala para eliminar el “foco rural” que esa organización político-militar había establecido en la provincia de Tucumán. En el funeral del oficial muerto, el general Leandro Anaya, Comandante en Jefe del Ejército, expresó: “El 29 de mayo próximo, al conmemorarse el aniversario de la fuerza [el día del Ejército], manifestaré: “el país ha definido claramente la forma de vida dentro de la cual desea desenvolverse. El gobierno, respaldado por los sectores más representativos del quehacer nacional, ha adoptado la firme determinación de hacer efectivo dicho mandato” […]. Dije en una oportunidad: “el Ejército está preparado para caer sobre la subversión, cuando el pueblo así lo reclame a través de sus legítimos representantes”. El pueblo lo ha reclamado. El Ejército cumplió”.[2]

 

La lectura de este párrafo nos conduce a formular algunas preguntas: ¿Cómo y por qué el arma terrestre llegó a ocuparse de la realización de tareas represivas? ¿Cuál fue el papel que cumplieron las autoridades políticas en ese proceso? ¿Por medio de qué marco legal se habilitó el uso del Ejército en el orden interno? ¿A quién o a quiénes habían definido como el enemigo los hombres de armas y el gobierno? ¿En qué tipo de conflicto interno creían estar involucrados los actores políticos y militares? 

Hacia fines de 1975 ya estaban disponibles dos factores centrales de la represión clandestina que ejecutarían las Fuerzas Armadas con el Ejército a la cabeza: un abordaje para la guerra interna y un marco legal que habilitaba un estado de excepción.


Hacia fines de 1975 ya estaban disponibles dos factores centrales de la represión clandestina que ejecutarían las Fuerzas Armadas con el Ejército a la cabeza: un abordaje para la guerra interna y un marco legal que habilitaba un estado de excepción. Se contaba con una teoría y una práctica para la contrainsurgencia desde los años finales de la década del cincuenta. A su vez, el gobierno peronista de María Estela Martínez de Perón (1974-1976) dictó un conjunto de decretos que edificaron una creciente excepcionalidad jurídica. Este proceso poseía importantes antecedentes en las dictaduras militares de la “Revolución Libertadora” (1955-1958) y de la “Revolución Argentina” (1966-1973) y en las presidencias constitucionales de Arturo Frondizi (1958-1962) y de Arturo Illia (1963-1966). Durante el mandato de Martínez de Perón se dictaron el estado de sitio en noviembre de 1974 y los decretos “de aniquilamiento de la subversión” al año siguiente.

 

En los primeros días de febrero de 1975, el Poder Ejecutivo convocó al Ejército para darle la mayor responsabilidad en materia represiva: lograr la derrota y el exterminio del “foco guerrillero” que el ERP había instalado en una zona rural de la provincia de Tucumán desde algunos meses atrás. Luego del ataque de la organización político-militar peronista Montoneros al Regimiento de Infantería de Monte 29 en la provincia de Formosa en octubre, aquella misión tomó un carácter nacional mediante el decreto 2772. Las autoridades políticas y militares consideraban que, en la coyuntura de 1975, la defensa y el resguardo de la República justificaban la suspensión de partes sustanciales del orden jurídico para garantizar su supervivencia ante una amenaza caracterizada por ambos actores como “subversiva”.


 

Escribir sobre el terrorismo de Estado es también escribir sobre la guerra. Los militares (al igual que la mayoría de la dirigencia política, diversos sectores de la sociedad civil y las organizaciones armadas) partían de la premisa de estar librando una contienda bélica. En base a ello diagramaban su doctrina, estrategia, hipótesis de conflicto, métodos de combate e intervención en el orden interno. Además, no se trataban de cualquier enfrentamiento armado sino de una “guerra contra la subversión”. Esto implicaba, por ejemplo, incorporar el crimen a la operatoria castrense.

 

¿Por qué el Ejército recurrió a prácticas represivas clandestinas que no figuraban o estaban prohibidas en los reglamentos elaborados por la propia institución desde la incorporación de las nociones contrainsurgentes? La respuesta a esa pregunta debería tomar en cuenta una serie de factores: la influencia ejercida por el pensamiento contrainsurgente y las prácticas criminales que éste avalaba; la amnistía generalizada de los presos políticos capturados y juzgados durante la “Revolución Argentina” ocurrida durante la presidencia de Héctor Cámpora (mayo a julio de 1973); la situación ventajosa que le daría a los militares desde el punto de vista operativo, asegurando la efectividad y la impunidad por las tareas ilegales que éstos realizaran y la probada eficacia del terror entendido como un arma de guerra contra los opositores políticos. Además, la masacre debía esconderse para el resto del mundo y especialmente frente a los eventuales reclamos que pudiera realizar la Iglesia Católica, como ya había ocurrido con las ejecuciones que tuvieron lugar en la dictadura del general Augusto Pinochet en Chile (1973-1990). 

Se había delineado una estrategia represiva y de aniquilamiento que se basaba en la conducción centralizada y la ejecución descentralizada: esto brindaba ciertos niveles de autonomía a las jerarquías inferiores. Estos principios fueron la culminación de un recorrido formativo y de elaboración doctrinaria iniciado en 1955.


El Ejército condensó una serie de principios para guiar su accionar contra los opositores políticos o aquellos individuos o colectivos percibidos como tales. Se había definido un enemigo, la “subversión”, caracterizado por estar oculto entre la población, su extremismo ideológico y de métodos, operar en varios frentes y buscar la toma del poder para transformar de raíz los supuestos fundamentos políticos, culturales, religiosos y económicos de la Argentina. Se había delineado una estrategia represiva y de aniquilamiento que se basaba en la conducción centralizada y la ejecución descentralizada: esto brindaba ciertos niveles de autonomía a las jerarquías inferiores. Estos principios fueron la culminación de un recorrido formativo y de elaboración doctrinaria iniciado en 1955.

 

Las máximas autoridades de la fuerza habían decidido el exterminio del enemigo. Desde el “Operativo Independencia”, el concepto de “aniquilamiento” se convirtió en el ordenador de las prácticas represivas. No obstante, los militares en soledad no hubiesen podido imponer sus ideas y encarar la “lucha antisubversiva” si no hubieran contado con el aval político que solamente les podían otorgar las máximas autoridades del gobierno. Los secuestros, las torturas, los centros clandestinos, los asesinatos masivos, las desapariciones, las variadas formas de destruir o esconder los cuerpos, se convirtieron en la marca registrada del terrorismo de Estado en nuestro país, junto con una serie de prácticas legales o legalizadas por la dictadura tales como la prisión política o el exilio.


En los prolegómenos del golpe de Estado de marzo de 1976, un conjunto de elementos diacrónicos confluyó con otros de tipo sincrónico. Una serie de procesos de largo plazo (desarrollos doctrinarios, jurídicos, de imaginarios, de estructuras organizativas y de prácticas) se imbricaron con otros de corta duración (un diagnóstico de coyuntura, usos, apropiaciones, prácticas represivas, una convocatoria presidencial a la “lucha antisubversiva” y un contexto de crisis política, económica e intra gubernamental) dando lugar al surgimiento de un determinado fenómeno histórico: la represión clandestina y su cara más brutal, el exterminio secreto.

 

La seguridad interna se hallaba completamente integrada a la esfera de la defensa nacional, más que en ninguna de las otras coyunturas previas. La lógica del estado de excepción, existente en diferentes momentos entre 1955 y 1976, creó una situación compleja respecto del marco constitucional. La incorporación de las FF.AA. a la esfera de la seguridad interna para ejecutar tareas represivas se realizó mediante una legislación de defensa atravesada por el imaginario de la “guerra contrainsurgente” que permitía suspender una parte de las garantías constitucionales y que avalaba la implementación de un conjunto de prácticas represivas sostenidas en ese marco legal de emergencia. Desde la lógica castrense no existía una ruptura entre el orden legal y la acción clandestina: la introducción de un estado de excepción les daba a los militares la primacía en la represión y exterminio de la “subversión”. Una serie de decretos confirmaba la percepción del Ejército de estar inmerso en una guerra que –es importante remarcarlo– implicaba la realización de acciones criminales.

Desde la lógica castrense no existía una ruptura entre el orden legal y la acción clandestina: la introducción de un estado de excepción les daba a los militares la primacía en la represión y exterminio de la “subversión”. 

Los pares dicotómicos estatalidad/paraestatalidad y acción pública/acción clandestina en un marco de excepción pierden su operatividad para el análisis histórico: deben abordarse considerando sus cruces y porosidades. Las medidas propias de un estado de excepción imponen una situación en la que la división polar “legal/ilegal” deja de funcionar como clave de comprensión de las acciones ejecutadas por el Estado. En el caso argentino, por ejemplo, muchas de las medidas represivas que implementaron los militares estaban fuera del orden jurídico. Sin embargo, la legislación de defensa que se sancionó en los sesenta y entre 1974 y 1975 permitió que aquellas prácticas ilegales se volvieran legales. Por lo tanto, como señala Marina Franco “el problema no es entonces la ‘legalidad o la ‘ilegalidad’ de las acciones, sino el carácter excepcional y ascendente de esas medidas ‘legales’ fundadas en el estado de necesidad que llevó a la suspensión progresiva del Estado de derecho en nombre de su preservación. Fue ese proceso, efectivamente, el que condujo a la militarización del Estado y alimentó, una vez más, la autonomización de las Fuerzas Armadas”.[3] 

Para finalizar, a partir de 1975 la acción represiva y de exterminio se movieron en una “tierra de nadie” creada por la combinación de la excepcionalidad jurídica con la contrainsurgencia. Este proceso tuvo como condición de posibilidad los desarrollos doctrinarios y gubernamentales previos. 

[1] Carl Schmitt. Teología política. Cuatro ensayos sobre la soberanía. Buenos Aires, Struhart & Cía., 2005, p. 30. 

[2] Clarín, 17 de febrero de 1975, p. 5. 

[3] Marina Franco. Un enemigo para la nación…Op. Cit.,p. 181. 

Esteban Pontoriero. Doctor en Historia por el Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), Investigador Asistente en CONICET.



domingo, 16 de mayo de 2021

El teorema de Zannini, la vacuna de Macri y la muerte de Lifschitz. @dealgunamaneraok...

El teorema de Zannini, la vacuna de Macri y la muerte de Lifschitz

 


El procurador del tesoro dijo, sin esconder nada, que en este país y para este gobierno, hay un tipo de sujeto que tiene la calidad de ‘personalidades protegidas’, mientras todos los demás no. Los sujetos, según su teorema, aquellos que integran o coinciden con las ideas del gobierno, y en el ejemplo citado- el de Horacio Verbitsky- quienes se encargan de propagandizar las mismas, lo son. Los demás, no.

© Escrito por Coni Cherep el domingo 16/05/2021 y publicado por CONICHEREP.COM, de la Ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe de la Vera Cruz.

 

Zannini es ejemplar. Tiene el descaro que sólo da la impunidad y la convicción de sentirse diferente. No voy a entrar en su formación ideológica, porque no hay ninguna ideología vigente que ampare al inmoral. Ningún libro que pretenda imponer ideas, contempla la idea de que un grupo de ciudadanos tiene derecho a lo urgente, y otros no, por la mera pertenencia a un sector, partido o cosa por el estilo.

 

Mauricio Macri es un ejemplo también. No se concibe como un dirigente político, no se asimila con el resto de los mortales. Se va a Miami y se vacuna. No viola ninguna ley, claro. No se anticipa a nadie en las colas públicas de la lenta e interminable vacunación nacional. Pero se va a otro país, asumiendo que es diferente a los hombres comunes. Que él es rico y puede, sin preocuparse por lo que les ocurre a los demás. Si Macri hubiera sido el capitán del Titanic, se subía primero a los botes. Lo compraba, quizás. Porque al fin y al cabo se desnuda: tiene una formación clasista y un mirada ultra liberal. Si podés, te vacunás, sino lo siento. Las cartas se barajan así, se trata de la suerte que tuvimos al nacer o sino, de la viveza de haber hecho negocios sucios con el Estado durante décadas, sin importar con quienes.


A Macri, no le caben las generales de los ricos que agotaron los vuelos a Miami. No, él es un dirigente que aspira, de nuevo, a conducir los destinos de un pueblo y un Estado. Su ética es contraria al principio elemental de la igualdad frente a la ley y su conducta lo delata.

 

Entre Zannini y Mauricio Macri no hay muchas diferencias. Uno cree formar parte de una casta iluminada que tiene más derechos que el resto de los normales. Se enorgullece de pasar por encima a los jubilados de Pami en la cola de las vacunas. Se jacta de pertenecer. Macri no, pero a la hora de valorarse frente a los demás, se concibe a sí mismo como un hombre con más derecho que los otros, porque tiene dinero.

 

Los hombres y las mujeres que no ocupan cargos públicos, pueden hacer lo que quieran. Los hombres públicos, los que tienen o pretenden tener responsabilidades sobre nuestro destino, no.

 

Simultáneamente a las dos confesiones, en la ciudad de Rosario, luchaba contra el Covid el ex gobernador de la Provincia de Santa Fe, Miguel Lifschitz. El ingeniero pudo hacer ambas cosas: su economía le permitía costearse un viaje a Miami y vacunarse con anticipación como lo hicieron los que podían y querían. Tampoco eligió el privilegio- que le fue ofrecido- de adelantar su turno en la vacunación pública.

 

El lunes pasado, mientras Zanini se jactaba de haberse vacunado y Macri confirmaba su vacunación en Miami, los santafesinos despedían a su ex gobernador. Lifschitz murió como consecuencia del Covid.

 

El contraste es tan fuerte y tan poderoso, que prácticamente no admite análisis. En esa batalla imaginaria por la vida, un populista y un neoliberal siguen vivos, porque obtuvieron beneficios. De los tres, el que respetó la ley y se condujo bajo la ética del deber, murió. Y esa parece ser la lógica que gobierna al país.

 

Es abrumador que el único de los tres que cumplió con sus obligaciones y respondió a los valores que demanda una sociedad sana, se haya muerto. Es indignante que quienes no lo hicieron, celebren no hacerlo.

 

Si los argentinos no emprendemos una urgente revolución ética, estaremos condenados a sobrevivir por debajo de quienes tienen privilegios. Queda claro que si no formamos parte de una grupa de autodenominados «personalidades protegidas» o no tenemos dinero, seremos un asunto de undécima prioridad para ellos.

 

Es increíble, también. Que las dos opciones mayoritarias de la política argentina, sigan siendo representadas por sujetos como estos.

 



A Zannini ni le pidieron la renuncia, ni pidió disculpas. Tampoco produjo una ola de repudio generalizado. Porque al final, por impotencia o resignación, nos fuimos acostumbrando a los inmorales como un factor inevitable para ejercer el poder. Los argentinos estamos convencidos de que la corrupción es un asunto menor, y al final, tanto lo asumimos que terminamos escuchando justificaciones que la admiten como una especie de mal necesario.

 

Pero no es así, no debe ser así, y no deberíamos asumir que deba seguir siendo así. ¿Cómo se soluciona? Eligiendo gobiernos que no tengan en sus filas a personas que tengan procesamientos en las espaldas, ni condenas por delitos que anticipen su flojedad de valores. Eludiendo a los responsables de corrupciones anteriores, ya sea en funciones protagónicas o como actores secundarios.

 

Cada peso que se escapa por la vía de la corrupción, perjudica a otro. Cada vacuna que se inyectó en aquellos a los que no les correspondía, dejó a otro sin vacunar. Y probablemente lo haya expuesto a la enfermedad y por qué no, claro, como en caso de Lifschitz y miles más, a la muerte.

 

Necesitamos con urgencia una Revolución ética, parece un reclamo desatinado. La sociedad debe demandar una dirigencia más parecida a los Lifschitz que a los Macri o los Zanninis. Esa es una responsabilidad absoluta de quienes formamos parte de la vida pública, ya sea en la acción pública o en la comunicación. Seguir relativizando la centralidad de la ética, está demostrado, relativiza los derechos y relativiza el valor de la vida humana.

 

Pero no hay país posible con estos contrastes, no hay cambio posible si no ponemos a la decencia por encima de otros valores que hoy conducen la escena nacional.

 

De más está decir, que entre ambos bandos- uno gobernando 4 años y los otros 14- han puesto a más del 50 % de la población por debajo de la línea de pobreza. Que cada día tenemos a sectores más hundidos en la miseria y en la ignorancia.

 

Eso los fortalece. Mientras la ética se muere.