miércoles, 22 de enero de 2020

Revista del Radio Club Argentino - LU4AA. Enero 2020... @dealgunamanera...

LU4AA - Radio Club Argentino
El Radio Club Argentino es la institución decana de la radioafición en nuestro país y Sociedad Nacional miembro fundadora de la Unión Internacional de Radioaficionados -IARU-.

Su historia comenzó en los albores de la década de 1920. Desde entonces, y  por más de más de noventa años, sus integrantes han trabajado intensamente en pos de objetivos claros y definidos: el progreso, desarrollo y defensa de la radioafición en la Argentina.

En la actualidad los radioaficionados conforman una comunidad global y diversa que supera los cuatro millones de personas en todo el mundo.

Desde principios del Siglo XX hasta hoy, experimentadores aficionados se han dedicado a contribuir altamente al desarrollo de tecnologías en el campo de la electrónica. La radioafición ofrece oportunidades casi ilimitadas para experimentar en una variedad de disciplinas de comunicación. Mucho de lo descubierto y aprendido, ha redundado en beneficio de la sociedad en general.

Ofrece un medio de contacto internacional en forma regular, directa, de persona a persona y entre los pueblos de la tierra. En nuestro mundo de rápida evolución, la necesidad de que sus habitantes se comuniquen es imperiosa, y en esto, la radioafición no conoce barreras políticas, geográficas, étnicas, religiosas, de edades, culturales ni económicas. Constituye un puente único, sin paralelo en la experiencia interpersonal.

Los radioaficionados representan a sus países en las ondas de radio, contribuyen significativamente tanto social como tecnológicamente en aquellas naciones que la aprueban y apoyan y son bien conocidos por el servicio público que prestan cuando ocurren desastres que colapsan las comunicaciones. Esta es una habilidad única que la enorgullece. Para ello, mantiene un constante estado de preparación, a través de ejercicios de entrenamiento, competencias que propician mejorar los equipos utilizados y una mayor calidad operativa y ejercicios de campo utilizando radios alimentadas con fuentes independientes de energía. Esta capacidad le es reconocida internacionalmente.

Durante casi un siglo, los radioaficionados han demostrado excelencia y profesionalismo en todo escenario de desastre que se haya presentado, en materia de comunicaciones de emergencia. Un legado de servicio público disponible para todos.

El Radio Club Argentino es la entidad líder en la prestación de servicios y en la representación nacional e internacional de los Radioaficionados Argentinos en defensa de sus intereses. Una comunidad orgullosa de su herencia y apasionadamente comprometida.

Somos una institución sólida y de puertas abiertas a la participación de los radioaficionados de todo el país que quieran sumarse.

Te invitamos a hacerte parte de nuestra historia y a seguir construyendo nuestro futuro. 


© Revista Enero 2020 publicado por el Radio CLub Argentino.






domingo, 19 de enero de 2020

Idas y Vueltas. Cristina es un viaje al pasado… @dealgunamanera...

Idas y Vueltas. Cristina es un viaje al pasado…

Cristina Fernández. Dibujo: Pablo Temes.

La polémica generada sobre los "presos políticos" saca a la luz una vez más las discrepancias entre los Fernández. ¿Podrá el Presidente llevarnos al futuro?

© Escrito por Nelson Castro el domingo 20/01/2020 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Ante todo, los hechos, que siempre son sagrados:

Dijo Alberto Fernández: “Un preso político es una persona que es detenida sin un proceso. En la Argentina, lo que hay son detenidos arbitrarios, que es otra cosa. Es gente que podría soportar su proceso en libertad pero los detienen porque son opositores”. Fue una definición contundente de quien no es solo el Presidente, sino también profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Fue una definición que, sin dudas, molestó a Cristina Fernández de Kirchner. Por eso, la réplica –que no se hizo esperar– vino por parte de Oscar Parrilli y de Eduardo “Wado” de Pedro, quienes la refutaron abiertamente diciendo que en la Argentina hay presos políticos.

Del senador Parrilli, el amanuense de la vicepresidenta al que suele maltratar de consueto con su lenguaje soez y ordinario, no sorprende. En cambio, sí sorprende –e impacta– lo de De Pedro, que  es nada menos que el ministro del Interior. Una cosa es que un legislador oficialista contradiga al Presidente –al fin y al cabo Elisa Carrió lo hizo varias veces con Mauricio Macri–, pero otra muy distinta es que un integrante del gabinete discrepe públicamente del Presidente. ¿Imagina alguien qué habría pasado si, durante sus presidencias, a CFK la hubiese desmentido abiertamente su ministro del Interior?

“Nosotros pensamos esto y no lo vamos a callar”, dicen De Pedro y sus adláteres. Es la expresión no solo de una actitud desafiante, sino también de una enorme diferencia conceptual con el Dr. Fernández, cuyas consecuencias futuras son impredecibles.

Corrupción. El Presidente, que ha sido y es muy crítico de las prisiones preventivas y de los procesos judiciales contra CFK, comprende muy bien la diferencia que hay entre eso y un preso político. Aun cuando no lo reconozca públicamente, sabe que la corrupción fue un emblema del kirchnerismo. “Lo de Hotesur es desprolijo”, dijo entre sus más cercanos. “Cristina es autoritaria pero no una ladrona”, sentenció. El problema que tiene es que, cuando se lo confronta con los hechos, se le hace muy difícil mantener una línea argumental que le dé sustento a su afirmación.  

Hay que subrayar que los procesos judiciales contra CFK y compañía han sido llevados adelante por jueces nombrados según las disposiciones de la Constitución Nacional durante gobiernos peronistas.

Como en tantas otras áreas, en su relación con la Justicia, el kirchnerismo funciona con su lógica binaria de siempre, cuya ecuación es bien simple: si un juez falla a su favor, es bueno y hace justicia. Si lo hace en contra, es malo y hace persecución política.

Para el kirchnerismo, Norberto Oyarbide –que sobreseyó en forma exprés a CFK en la causa por enriquecimiento ilícito– era un buen juez.

Cuando Claudio Bonadio sobreseyó a la ex presidenta y a su difunto esposo por la compra de 2 millones de dólares en 2008, fue considerado un buen juez. En cambio, ahora que la investiga por causas de corrupción es Lucifer en el mundo de las tinieblas.  

Binario. En esa estructuración binaria del pensamiento, el tema de la persecución política también merece un párrafo. El kirchnerismo fue un emblema de esa práctica deleznable. Sus víctimas fueron muchas. Una de ellas fue Alberto Fernández. Gustavo Beliz podría hablar horas de lo que sufrió por haber denunciado las prácticas corruptas del gobierno de Néstor Kirchner. Y tan fuerte fue esa persecución que tuvo que irse del país. Y ni que hablar del entonces cardenal Jorge Bergoglio, a quien durante su tiempo como arzobispo de Buenos Aires, el matrimonio Kirchner maltrató y persiguió. Algún día se contará completa la historia de cómo Néstor Kirchner buscó que el papa Benedicto XVI lo eyectara a Bergoglio de su cargo.

¿Cómo manejará Alberto Fernández esta situación? ¿Estamos frente a algo episódico o es este el preludio de lo que será un gobierno en el que el kirchnerismo buscará imponerle su voluntad al Presidente a cualquier precio? ¿Qué es lo que quiere CFK?

Cristina. Empecemos por el final. En el fondo, lo que la vicepresidenta quiere no es solo salir indemne de los procesos judiciales que la complican a ella y a sus hijos, sino algo más: una reivindicación. Nada que sorprenda. Es la consecuencia lógica de su personalidad patológica en la que dominan los rasgos de su enorme yo y la ausencia de frenos sociales.

Para ella, nada de lo que se hizo en sus gobiernos estuvo mal. Las “autocríticas” que aparecen en su libro Sinceramente son muy lavadas y casi de circunstancia. Una prueba de que en la psicología política y personal de CFK nada ha cambiado –ni cambiará– es que los funcionarios que ha ido nombrando son los mismos que la acompañaron en sus traumáticas presidencias. Y así como ella no ha cambiado, tampoco la esencia del kirchnerismo ha cambiado.

La vicepresidenta es consciente de lo que significan cada una de estas cosas. Ella sabe que una de las incógnitas que debe despejar cuán independiente el Presidente es o será de ella. Ella sabe que cada uno de sus gestos cuenta.

Axel. Entre esas disrupciones está la de Axel Kicillof. Todo el batifondo armado –con acusaciones a María Eugenia Vidal– por el pago o no pago del bono de 249.975 millones de dólares emitido el 26 de enero de 2011 durante la primera gestión de Daniel Scioli sigue demostrando que el gobernador todavía no se dio cuenta de la diferencia que hay entre estar al frente de una provincia y estar al frente de una asamblea estudiantil.

Así no se solucionan los problemas; por el contrario, así los problemas se agravan. Lo mismo hizo en 2014 durante la negociación con los fondos buitre en Nueva York, donde pateó el tablero y maltrató al juez Thomas Griesa y al mediador Daniel Pollack, dejando un pesado lastre que luego debió renegociar Macri y pagar todos los ciudadanos. Otra vez, pues, la repetición de los mismos vicios y los mismos errores. 

“Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve a enfrentarme con mi vida”, reza un párrafo de Volver. Cristina Fernández de Kirchner es eso; es un viaje al pasado. ¿Podrá el presidente Alberto Fernández llevarnos al futuro?




El día que Pepe Eliaschev anticipó el pacto con Irán... @dealgunamanera...

El día que Pepe Eliaschev anticipó el pacto con Irán en Perfil…

Datos. Todo el proceso que termina en la denuncia de Alberto Nisman comienza con un artículo de Pepe Eliaschev en Perfil en marzo de 2011. El periodista no pudo ver que su artículo fue fundamento de la Justicia. Foto: CEDOC.

El periodista fue el primero en revelar la trama secreta que derivó en el Memorándum que se firmaría dos años más tarde. Nisman reconoció no haberla tenido en cuenta.

© Escrito por Julian Grinblat el domingo 19/01/2020 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El sábado 26 de marzo, Pepe Eliaschev demostraba que para hacer buen periodismo (y buena escritura, en general) no es necesario apelar a recursos impactantes. A veces, basta con brindar una información con economía de recursos, tal como la recibió y chequeó el periodista, para conmover a toda una sociedad. Comenzó su artículo con los siguientes dos párrafos, como un estilete: “El gobierno de la presidenta Cristina Kirchner estaría dispuesto a suspender, de hecho, la investigación de los dos ataques terroristas que sufrió este país en 1992 y 1994, en los que fueron destruidas las sedes de la embajada de Israel y de la AMIA en Buenos Aires, según revela un documento hasta hora secreto, recientemente entregado por el ministro de Relaciones Exteriores de la República Islámica de Irán, Alí Akbar Salehi, al presidente Majmud Ajmadineyad. Para la diplomacia de Irán, las investigaciones argentinas habrían quedado cerradas. El canciller iraní le asegura en su informe al presidente Ajmadineyad que “la Argentina ya no está más interesada en resolver aquellos dos atentados, pero que en cambio, prefiere mejorar sus relaciones económicas con Irán”.

La información dada por el periodista había llegado a la tapa del diario. El artículo se llamó “Argentina negocia con Irán dejar de lado la investigación de los atentados”. Los sucesos posteriores demostraron el rigor con el que trabajó el colega. Y también funcionaron como un detector de síntomas (sociales y políticos), que demuestran cómo actúa la sociedad y sus representantes.

El mismo Alberto Nisman en un primer momento descartó lo publicado por Perfil. El canciller Héctor Timerman reaccionó duramente y mantuvo una polémica pública con Pepe. Lo cierto es que el artículo contaba con información y datos, tenía detalles de encuentros con precisión: el informe secreto, al que ha accedido PERFIL porque ha comenzado a ser analizado en las cancillerías de varios países, fue redactado luego de la reunión que el canciller argentino, Héctor Timerman, mantuvo con su contraparte de Siria, Walid al-Mohalem, y con el propio presidente Bashar al-Assad el 23 y 24 de enero último en la ciudad siria de Alepo.

“El gobierno de la presidenta Cristina Kirchner estaría dispuesto a suspender, de hecho, la investigación de los dos ataques terroristas que sufrió este país en 1992 y 1994”

Sugestivamente, Timerman se apartó de la delegación argentina que encabezó Cristina Kirchner en Kuwait, Qatar y Turquía, para conversar con el dictador sirio en una ciudad convenientemente ubicada a 400 kilómetros de la capital, Damasco. El cable de la agencia oficial de noticias siria dijo en ese momento que Timerman y Al-Assad abordaron el proceso de paz en Medio Oriente “paralizado a causa de las políticas israelíes y el fracaso que ha demostrado la administración estadounidense en presionar a Israel para que cumpla con la legalidad internacional”.

Memorándum. Eliaschev daba detalles de cómo se habría urdido el entendimiento. Señalaba vinculaciones comerciales detrás de la firma, dos años más tarde, se firmaba el Memorándum de Entendimiento con Irán. Fue votado y aprobado por el Poder Legislativo en 2013. El Memorándum constaba de nueve puntos, entre los cuales se destacaba la creación de una Comisión de la Verdad, que estaría compuesta por juristas internacionales para cooperar con la investigación. Además, establecía que el juez de la causa, Rodolfo Canicoba Corral y el fiscal Alberto Nisman, argentinos, podrían interrogar a los sospechosos iraníes con notificación roja de Interpol.

En su momento, Cristina Kirchner consideró que el acuerdo era un paso histórico para el esclarecimiento de la causa AMIA. Mucho más tarde, en su libro Sinceramente, la actual vicepresidenta consideró que era una “ingenuidad” haber firmado el Memorándum, más allá de la denuncia por traición a la patria que hizo el fiscal en 2015 pocos días antes de morir.

Polémica. Timerman sostuvo por entonces una polémica con Eliaschev. Ajmadineyad era el presidente de Irán.

La fuerza del texto de Eliaschev seguía siendo contundente. Y usaba el mismo significante: ingenuidad: “Según las conclusiones de la inteligencia iraní, que hace suyas la cancillería de Teherán, el gobierno argentino habría renunciado a llevar ante la Justicia al actual ministro de Defensa, Ahmad Vahidi, y otros funcionarios iraníes sospechados de complicidad en esos episodios terroristas. La cancillería iraní considera que si estos temas son dejados de lado, ambos países pueden encarar una nueva etapa que permita superar dos décadas de frialdad total, lo que permitiría a Irán recuperar terreno en el desarrollo de unos vínculos que se han venido de todos modos fortaleciendo en los últimos años. El informe secreto iraní, filtrado al exterior por medios opositores al régimen de Teherán, subraya el interés del régimen fundamentalista en la situación del ministro de Defensa, Vahidi, un personaje clave en el esquema de poder, ya que era el comandante de la llamada Fuerza Quds de los Guardias Revolucionarios cuando la embajada israelí en la calle Arroyo de Buenos Aires fue demolida con un coche bomba en marzo de 1992. Siguió ostentando esa posición militar clave en julio de 1994, cuando el turno le tocó a la AMIA.

“El informe secreto al que ha accedido Perfil, porque ha comenzado a ser analizado en las cancillerías de varios países, fue redactado luego de la reunión con el canciller”

Las propias investigaciones que se hicieron en la Argentina detectaron años después que Vahidi fue uno de los principales organizadores de estos ataques, de los que el gobierno iraní ha tratado de despegarlo hace ya años, pero sin éxito. En sus recomendaciones a Ajmadineyad, el canciller Salehi propone que autoricen a su contraparte argentina para solicitarle que revoque las órdenes de arresto que el Gobierno ha solicitado a Interpol contra Vahidi y otras figuras prominentes del régimen. El informe que ha trascendido sostiene que para la inteligencia iraní ya es un hecho que, incluso si una tercera parte demandara secretamente la extradición de Vahidi, la Argentina lo rechazaría. El ministro de Defensa incriminado ya puede viajar al exterior sin problemas, porque el asunto de los ataques contra la Argentina ha quedado muy olvidado a nivel mundial y a nadie le interesa mucho, ni siquiera a Interpol.


El blanqueo de Vahidi es un asunto delicado que solo puede prosperar si la cuestión permanece en la oscuridad o se mantiene en silencio, dicen fuentes familiarizadas con estos sombríos espacios de marginalidad internacional. En Teherán, lejos de toda ingenuidad, saben que el gobierno argentino jamás admitirá este retroceso en público y menos aún que ha cambiado de posición”.

Comunidad. La nota también tenía otro efecto esclarecedor. Analizaba cómo afectaba a la comunidad judía: “En su ahora filtrado documento secreto a Ajmadineyad, el canciller Salehi elogia la estrategia –originalmente concebida por el llamado “Líder Supremo”, Alí Jamemei, y luego adoptada por el gobierno iraní– de no ceder a las acusaciones argentinas. Dice Salehi que fue un acierto no cooperar con la Justicia argentina durante esas investigaciones, que siempre terminaron abortadas.

Un poco de historia. Los seguidores del tema dicen recordar que luego de la sorprendente sentencia exculpatoria de la conexión local emitida por el Tribunal Oral Federal Nº 3, el entonces canciller Rafael Bielsa habría admitido en privado la existencia de una política de acercamiento de la Casa Rosada con Irán. E, inclusive, habría dado a entender que había un intermediario trabajando secretamente para lograr el reconocimiento argentino al Estado palestino, lo que finalmente anunció el actual canciller Timerman. Todo parecería revelar una clara diferencia entre la postura pública de los Kirchner y su proclamado acercamiento a Israel y a la comunidad judía argentina, y las claras muestras de acercamiento a Irán, Siria y –en cierto modo– Libia, con cuyos regímenes el kirchnerismo tiende a sentirse más cercano. En el acto del 17 de marzo, en recordación del 19º aniversario del atentado contra la embajada de Israel, los asistentes vieron a Timerman del brazo con Sergio Burstein, a quien invitó oficialmente a que participe de su próxima gira a Israel. Burstein no solo no es formalmente dirigente de la comunidad judía, sino que sus vínculos con los Kirchner no son un misterio para nadie. Pero ahora el delicado problema que confrontaría la Casa Rosada es que Timerman está en vísperas de un viaje a Israel y Cristina Kirchner siempre se ha preocupado por mostrar una imagen pública de simpatía y comprensión”.

“En Teherán, lejos de toda ingenuidad, saben que el gobierno argentino jamás admitirá este retroceso en público y menos aún que ha cambiado de posición”.

Pepe Eliaschev murió el 18 de noviembre de 2014. Casi inmediatamente después se desató el proceso de la denuncia de Alberto Nisman que, antes de morir, reconoció que le hubiera gustado darle el reconocimiento por ser el primero que mencionara el tema.

La denuncia abrió una de las ventanas para el reconocimiento de la verdad, que sigue vigente. En marzo de 2011 se publicó en las páginas de este diario una investigación cuyas consecuencias cambiaron la política argentina de los últimos años.

En un principio, Nisman desestimó la investigación.

La primera reacción del entonces fiscal de la UFI AMIA, en pleno marzo de 2011 fue muy diferente a la que haría cuatro años más tarde. En un reportaje concedido al periodista Hernán Dobry dijo que: “El hecho que plantea la nota (de Eliaschev) es absurdo, descabellado y de imposible cumplimiento. Hacía tiempo que no leía algo tan disparatado”.

Argumentó sus presunciones con el siguiente comentario: “Los iraníes no resultan creíbles en nada de lo que dicen y hacen, pero no me sorprende que puedan plantear algo así. Ellos creen que todo se maneja como su gobierno teocrático en donde el líder espiritual dice algo y todo el mundo obedece. Yo ya expliqué que no es así, que el Poder Judicial se maneja por unos carriles, el Poder Ejecutivo por otro, y hay una investigación independiente ajena al Poder Ejecutivo más allá de que ese poder ha hecho mucho reclamando las extradiciones y las capturas y juicio en un tercer país”.

También opinó que: “Es absolutamente imposible que el Ejecutivo ejerza una acción así. No basta una orden de ese poder para que un fiscal deje de investigar, para que un juez deje de hacerlo. Esto no es así. Podrá ser en Irán, pero aquí no puede ser. Para que quede claro: es absolutamente falso que el Gobierno esté detrás de eso. Pero para seguir por la vía del absurdo, si fuera cierto es algo totalmente imposible. Es como si yo dijera: me subo arriba de una escalera y voy a tapar el sol con las manos. Es de locos. Y me llama la atención en este periodista que no conozca una circunstancia así. Puede haber un documento de los iraníes que afirme que es una negociación política”.

Antes de morir, el mismo fiscal reconoció que el periodista tenía razón.