domingo, 19 de marzo de 2017

Abril no será fácil… @dealgunamanera...

Abril no será fácil…

Fuerzas Especiales, Patricia Bullrich. Foto: Pablo Temes

El paro de la CGT inaugurará un mes en el que el Gobierno necesita mostrar resultados.

© Escrito por Nelson Castro el domingo 19/03/2017 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Estamos en un punto de quiebre. El saneamiento de la economía que tenía que ver con la herencia que dejó el kirchnerismo está encaminado. La mejoría debería empezar a verse en el corto plazo –segundo trimestre–, aunque las dudas tienen que ver con la demora en las inversiones más grandes y la reactivación interna en un mercado muy contraído. Ante esta situación no queda otra que tener confianza porque no hay otro camino”.

Con una mezcla de seguridad y preocupación, un hombre de consulta en materia económica del oficialismo trataba de poner en palabras la sensación que se vive en el Gobierno.

“El campo es un motor importante, aunque las divisas que genera no tienen su contracara en la creación de empleo directo; la construcción –de la mano de la obra pública– también inició su repunte y los acuerdos sectoriales con industrias como la automotriz tienen que empezar a revertir la historia”, sentenció la misma fuente en el marco de una semana que dejó un saldo negativo para el Gobierno, por el impacto en el humor social que produjo tanto la gran cantidad de protestas en la calle como el interminable conflicto con los docentes. Lo que viene no será sencillo. 

Abril despunta con el paro general decretado por la CGT que el Gobierno no podrá desactivar. En la central obrera, el sector más dialoguista está desbordado por las bases, donde el malestar crece motivado por tres razones: la inflación, el miedo a perder el empleo y la falta de cariño hacia Mauricio Macri.

A estos factores hay que agregarles dos más: uno, la CTA que ya ejerció presión intentando imponer su propia fecha de huelga para fines de marzo y otro, el fantasma de la agitación kirchnerista que se parece cada vez más a una realidad.

El tiempo no juega a favor del Gobierno, y el propio Presidente había advertido días atrás a sus espadas políticas sobre la necesidad de bajar la línea hasta las intendencias con una orden: las obras no se pueden demorar más; los resultados deben estar a la vista. Está claro: ya entrado el año electoral de nada sirven el dinero ni las partidas aprobadas si no se transforman en mejorías concretas y palpables por la gente. Ese es uno de los problemas de la administración de Cambiemos. 

Por falta de experiencia o por miedo a poner la firma en obras, todo se ha demorado más de lo esperado. Pero esa demora se ha adueñado de la ejecución hasta los niveles de toma de decisión política.

Del otro lado de la biblioteca, los economistas que coinciden con el rumbo económico del Gobierno mantienen una postura crítica con algunas de sus medidas, señalando que se ha llegado bien hasta fines del año pasado pero que el estancamiento producto de las altas tasas, un dólar quieto y una desesperada lucha contra la inflación va a terminar por anclar la economía perjudicando el crecimiento.

“Tienen un miedo tremendo a no poder cumplir con las metas prometidas. La inflación es una muestra. Una cosa es honrar la palabra y otra muy distinta es ser tozudo. No se pueden pelear uno o dos puntos de la paritaria en contra del trabajador porque después no hay plata en la calle para mover nada. No sólo eso, en este tren han llegado al extremo de meterse a controlar la paritaria de privados con tal de que no se les desacomode la planilla del Excel”, expresaba uno de los economistas a los que el Gobierno suele escuchar en referencia a la paritaria bancaria que terminó judicializada innecesariamente.

“En un año electoral tenés que ponerle un mango más en el bolsillo a la gente porque en un país como el nuestro el humor social te voltea una elección. En cambio, los cerebros de los CEO hasta se dieron el lujo de permitir que se cambie la ecuación que terminó quitándole 20 pesos en el recálculo de haberes a los jubilados. Esto es producto de mentes brillantes con posgrados en el exterior que piensan para adentro que cien pesos no le cambian la vida a nadie”, sentenció la fuente.

A esta altura, es evidente que el Gobierno no ha sabido ni ha podido enfrentar con medidas de coyuntura los efectos colaterales del sinceramiento de la economía al que lo obligó la realidad. Fijó así un rumbo que en el mediano y largo plazo es compartido por la mayoría de los economistas reconocidos del país, entre ellos los que hubieran sido hoy día ministros y secretarios en caso de que Scioli hubiese ganado la elección de 2015.

Recién en estos días, el Gobierno parece ir tomando nota de la verdadera dimensión de la compleja situación socioeconómica del país a la que, es evidente, subestimó. El índice de desempleo que dio a conocer el Indec el jueves pasado es una muestra. El 7,9% habla de una baja muy leve en la que mucho tuvo que ver el que mucha gente, desesperanzada, dejase de buscar trabajo.

En ese despertar está también el darse cuenta de que la lluvia de inversiones con la que se ilusionó –o lo hicieron ilusionarse– tras el arreglo con los holdouts no sólo no llegó sino que no se sabe cuándo llegará. “Parece que nadie se acuerda de lo que vivimos. Por eso la angustia de hoy es doble: por un lado no estamos totalmente convencidos de los resultados del rumbo actual; por el otro, sabemos que si esto fracasa volver a los Moreno o a los Kirchner sería terrible. Ninguna multinacional quiere otra Venezuela entre sus filiales”, graficó un empresario del rubro mecánico con central en Europa.

Desde el Frente Renovador especulan con el presente pero sin aportar mucho a la discusión. Critican la falta de definición del plan económico y resaltan que si bien hay buena voluntad por tratar de entender la Argentina profunda, aún no hay conciencia de cuán fuerte impactan en la gente las medidas que se están tomando. “Es cierto que se ha aumentado la ayuda social, pero eso en el contexto actual, no alcanza para paliar significativamente los niveles de pobreza e indigencia”, sostiene un legislador de extracción gremial. Hay sectores como el textil y algunos rubros metalúrgicos donde ya no sólo preocupa la baja de presión impositiva, sino el futuro de las empresas, porque no están vendiendo.

En el kirchnerismo se solazan con esta realidad que los hace ilusionarse con la vuelta de Cristina. Las encuestas en el Gran Buenos Aires dan vuelo a esa ilusión.

El país asiste a un aumento de la conflictividad social que algunos –sectores afines al kirchnerismo y de la izquierda dura– intentan aprovechar para instalar la idea del caos social e inestabilidad política. Es la Argentina de siempre que da vida a la famosa frase de Aldous Huxley: “Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia”.

Producción periodística: Santiago Serra.



Vuelve el TORO con un diseño ¡Excelente!... @dealgunamanera...

El Nuevo Torino… Vuelve el TORO con un diseño ¡Excelente!


¿A quién no le gusta el TORINO?, para mi uno de los mejores autos fabricados hasta el momento. Sabemos que el  Torino fue uno de los autos más emblemáticos de la empresa automotriz Argentina, el cual fue fabricado en Córdoba entre los años 1966 hasta 1982, fue un vehículo totalmente ARGENTINO que es reconocido a nivel mundial y que paso a la historia, el auto tenía fanáticos en todos los rincones del planeta.  Te invito a ver lo que podría ser el nuevo TORINO. 


© Publicado el sábado 18/03/2017 por Blog de Coches por de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Se desea lograr un diseño moderno que pueda competir con los deportivos actuales, por tal razón se están evitando los aspectos retro. La actualización del Torino 380 es realmente asombrosa, se están utilizando sus líneas agresivas y su porte imponente, pero se le está dando líneas mucho más modernas, que si dejaría de ser un prototipo, estaría en la gama alta del momento. 

Diseño del nuevo TORINO 


Para darle un aspecto más juvenil y a la moda al Torino se le agregaron y sacaron algunas cosas como es el caso de que se reemplazaron los detalles cromados por negro, ya que el cromo hace ver al auto más elegante y señorial, dando la sensación de que está destinado para el público de mayor edad. Además se decidió agregarle musculatura al auto para darle más presencia y se vea un poco más joven y a la moda.


Después de 50 años estas tres personas rediseñaron el modelo más importante de Argentina, como se sabe un rediseño, es para homenajear el modelo original y no para competir contra él, así lo explicaron los diseñadores. El Torino es un gran auto que con el pasar del tiempo, aún se encuentra en el corazón de las personas, ya que algún amigo, familiar o conocido tuvo la dicha de poseer al poderoso auto.


Con esta nueva creación puedes darte una idea de cómo sería el poderoso Torino del siglo XXI, con un gran motor V8 de 5.0 litros. Pero hasta los momentos Renault, quien es la compañía propietaria de la marca Torino, no ha dicho si el proyecto se convertirá en realidad. Aunque es seguro que si hay personas que desean revivir este auto espectacular.




Huracán 2 vs. Defensa y Justicia 0... @dealgunamanera...

Victoria frente a Defensa y Justicia para seguir sumando…


Huracán venció esta noche por dos a cero a Defensa y Justicia por la décimo sexta fecha del Campeonato de Primera División en el estadio Tomás Adolfo Ducó.

© Publicado el sábados 18/03/2017 por el Departamento de Prensa del Club Atlético Huracán de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Nicolás Romat y Mariano González convirtieron para el Globo en lo que pareció haber sido un punto de inflexión tras la llegada de Juan Manuel Azconzábal. Ya quedó atrás la derrota en Venezuela -más adelante se recordará para intentar ser remontada- con las victorias a San Martín en San Juan y la de hoy, de manera contundente ante un rival que en la reanudación del campeonato había mostrado muy buenos argumentos.

A los 14 y 19 minutos del primer tiempo, Huracán encontró las conquistas que le dieron la victoria junto a la rebeldía y desparpajo de Julio Angulo. El otro responsable del triunfo fue Marcos Díaz, quién consiguió mantener la valla invicta otro encuentro y exhibió mucha seguridad con tapadas espectaculares.

Huracán 2 

Marcos Díaz; Nicolás Romat, Hugo Nervo, Federico Mancinelli, Lucas Villalba; Mauro Bogado, Matías Fritzler, Mariano González; Norberto Briasco, Diego Mendoza y Julio Angulo. DT: Juan M. Azconzábal.

Defensa y Justicia 0

Gabriel Arias; Hugo Silva, Mariano Bareiro y Alexander Barboza; Ignacio Rivero, Gonzalo Castellani, Leonel Miranda, Jonás Gutiérrez y Rafael Delgado; Agustín Bouzat y Nicolás Stefanelli. DT: Sebastián Beccacece

Goles en el primer tiempo: 15m. Romat, 19m. M. González (H).

Cambios en el segundo tiempo: 15m. Andrés Ríos por Castellani (DyJ), 27m. Carlos Araujo por González (H), 32m. Fernando Elizari por Silva (DyJ), 37m. Daniel Montenegro por Mendoza (H), 40m. Juan Cruz Kaprof por Stefanelli (DyJ) y 42m. Lucio Compagnucci por Bogado (H).

Amonestados: Compagnucci (H); Bareiro, Silva, Bouzat (DyJ)

Árbitro: Diego Abal.











¿Tiene que ir presa Cristina para que haya inversión?... @dealgunamanera...

¿Tiene que ir presa Cristina para que haya inversión?

¿Tiene que ir presa Cristina para que haya inversión? Foto: Página 12

La ex presidenta envió carta documento a Felipe González intimándolo a desmentir que le hubiera dicho a Macri durante su visita a España que las inversiones no llegarán a Argentina hasta que Cristina Kirchner vaya presa, versión publicada por Clarín el viernes.

© Escrito por Jorge Fontevecchia el domingo 19/03/2017 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La ex presidenta envió carta documento a Felipe González intimándolo a desmentir que le hubiera dicho a Macri durante su visita a España que las inversiones no llegarán a  Argentina hasta que Cristina Kirchner vaya presa, versión publicada por Clarín el viernes. El ex jefe de Estado español se desdijo el mismo día, pero la cuestión de fondo no es si fue verdad que Felipe González se lo dijo a Macri, sino si es verdad que las inversiones no vendrán hasta que Cristina Kirchner vaya presa, idea que se instaló en el debate y cobró vida propia aunque González la haya desmentido.

Esa idea asume que habría inversiones que están esperando para venir, lo que por sí solo sería útil a Macri, independientemente de que no se tratara de que la ex presidenta fuera literalmente presa sino que perdiera las elecciones de octubre y simbólicamente quedara “presa en el pasado”.

Es funcional al Gobierno porque candidato es aquel a quien se le cree una promesa, y para las elecciones de octubre Macri precisa sostener su gran promesa electoral de 2015, centrada en que habrá crecimiento económico de la mano de las inversiones que no venían por culpa del gobierno anterior. Primero sostuvo  que, tras la salida del cepo y el acuerdo con los holdouts, comenzaría la lluvia de dólares, luego en el segundo semestre, luego... luego.

Creer ahora que no llegaron las inversiones porque la vigencia de Cristina aún no se eclipsó definitivamente es un potente eslogan electoral para octubre pero es una simplificación. Es verosímil que aquellas inversiones que tienen un repago de largo plazo, y cuya actividad está regulada por decisiones del gobierno de turno, se sentirían más seguras si pudieran confirmar que no hay un regreso del mismo tipo de populismo a corto plazo. Pero extender eso a todas las inversiones futuras o atribuir la incumplida llegada de inversiones a esa causa, ilusionándose con un boom de inversiones en noviembre si Cambiemos ganara las elecciones, puede ser un error similar al de esperarlas tras el acuerdo con los holdouts.

Quedados en los 90. En los años 90, Menem deslegitimaba a quienes se le oponían desde dentro del peronismo diciendo que se habían quedado en el 45, por el primer peronismo. Un embajador de Francia, impresionado por la importancia que en nuestra universidad pública tenían desde Foulcault hasta Lacan, dijo que Argentina se había quedado en la Francia de los 70, la de mayo de 1968. Y se puede hacer un paralelismo económico diciendo que Néstor Kirchner se quedó en los años 70 y Macri en los 90. Que se cristalizaron en el paradigma en el que cada uno se formó. 

Que Néstor Kirchner creyó que la economía argentina de 2003-2008 crecía por sus políticas estatistas, cuando era por el aumento de los precios de las materias primas, por eso países como Perú, con economías anti-Estado y pro mercado, crecieron igual o más durante esos años. Y cuando los precios de las materias primas se estancaron y redujeron, su heredera, Cristina, no tuvo ninguna idea más que profundizar en la misma línea, sin descubrir que el país cavaba en un hoyo, y arengando con el discurso de “liberación o dependencia” sin haberse adaptado a la caída del Muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría.

La misma ceguera paradigmática podría tener Macri si creyera que la fuerza imparable del libre comercio y la globalización alcanzarían para propulsar la economía argentina si se liberaran las fuerzas de las ataduras con que las habían amarrado los Kirchner. Sin comprender que en aquel mundo de los 90 tras la caída del Muro de Berlín, cuando Europa se hacía una sola y surgía el euro, la palabra “globalización” era sinónimo de progreso y crecimiento mientras que ya en la segunda década del siglo XXI se la percibe como una amenaza de pérdida de empleo en los países de medianos salarios hacia arriba, y pérdida de empresas e industrias. En 2015, cuando Macri preparó su plan de gobierno, todavía el Brexit y Trump no habían emergido, aunque su germen ya se estuviera gestando.

La misma falsa ilusión reside en creer que el conflicto social de las últimas semanas es el resultado de una puja por quiénes se aferran a las ventajas que les dio la inflación pidiendo más salario o más subsidio a un Estado que genera un déficit que sólo puede pagar con emisión monetaria. En Brasil, la inflación es del 6% y hay conflictos sindicales, puja distributiva y recesión sin que haya inflación. Lo mismo podría decirse de España, donde el conflicto social y la recesión son crónicos a pesar de la inexistente inflación.

Todo ello no minimiza la importancia de la inversión para que la economía argentina retome su crecimiento, ni dejar de reconocer que el modelo kirchnerista la inviabilizó; o que la reducción de la inflación no es imprescindible para que la Argentina vuelva a crecer sostenidamente. 

Pero ponderar su importancia relativa es fundamental para que el Gobierno no vuelva a sobreestimar sus fortalezas, como hizo al comienzo de su gestión, cuando creyó que el solo fin del gobierno kirchnerista atraería las inversiones de todo el mundo y en las oportunidades que el comercio mundial les daría a los productores argentinos, junto a que el populismo había pasado definitivamente de moda.

Dicen que en privado Macri está enojado y de muy mal humor, atemorizando a sus colaboradores. Debería estar enojado con él mismo. No por haber errado en el diagnóstico sino en la potencia que tenía la medicina que pensaba utilizar para la cura y la velocidad con la cual se restablecería la salud de aquello que venía a reparar. Aunque nadie que no se sobreestime podría ser presidente.




sábado, 18 de marzo de 2017

Lo que está en crisis es la sociedad, no el gobierno... @dealgunamanera...

Lo que está en crisis es la sociedad, no el gobierno...


Desde que asumió Mauricio Macri la presidencia, hemos descubierto que en Argentina había cosas que, durante la década kirchnerista no existían. Por ejemplo, descubrimos que había empleados estatales que no eran empleados estatales, que estamos inmersos en la peor crisis energética de la historia, que había inflación, que se podía levantar el cepo cambiario, que uno de cada tres argentinos vive en situación de pobreza y, fundamentalmente, que la pobreza es estructural.

© Escrito por Pablo Dócimo el s 16/03/2017 y publicado por Tribuna de Periodistas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

No solo descubrimos que la pobreza es estructural, sino que además descubrimos la palabra "estructural". Palabra que, durante los gobiernos kirchneristas rara vez hemos escuchado.

Sin embargo, Argentina vive una crisis estructural desde hace muchísimo tiempo, y esto da evidencia de una sociedad que está, lamentablemente, en un proceso de crisis de larga duración.

El funcionamiento de la justicia, el sistema sanitario, la seguridad, la educación, y por supuesto la inflación están atravesando una crisis estructural.

Pero vayamos más allá, a un ejemplo tan burdo como válido. Miles de veces escuchamos decir que el fútbol es el fiel reflejo de la sociedad. ¿Cabe alguna duda, de que hasta el fútbol está padeciendo una crisis estructural?

La sociedad argentina, toda, está siendo atravesada por una crisis estructural. Esta última semana hemos asistido a tres hechos que lo demuestran claramente. La principal, y más grave, es la extorsión de un grupo de sindicalistas que supuestamente defienden los derechos de los maestros. Seguimos con el lamentable acto de la CGT, y finalizamos con una marcha que pretendía reclamar por los derechos igualitarios de las mujeres que terminó con un intento de incendio de un grupo de feministas a la Catedral Metropolitana, al más puro estilo fascista.

Todos estamos de acuerdo en que las mujeres deben ser respetados y tener los mismos derechos, y que todos los docentes deberían ganar más de lo que ganan, eso es indiscutible. ¿Pero no deberían ganar más, además, los médicos, los policías, los empleados de tribunales, los enfermeros, los pintores, los mecánicos, los empleados municipales, las empleadas domésticas, los albañiles y los plomeros, por citar algunos casos?

Claro, hay un pequeño detalle. No alcanza la plata. No alcanza para todos los que aspiran a ganar más. Y es que mientras estas mismas personas que hoy reclaman estuvieron embobados durante 12 años escuchando un relato que decía que “la patria es el otro”, y les hicieron creer que pagar 50 pesos de luz, gas o agua, o viajar gratis en el transporte público “no fue magia” un grupo minúsculo de delincuentes disfrazados de funcionarios públicos que viven en lujosos pisos en Puerto Madero se hicieron multimillonarios, al punto tal de tener como propio la cantidad de metros cuadrados de tierra equivalente a una provincia, o más.

Son los mismos políticos millonarios que hablan de gobernantes ricos y de combatir a la oligarquía. Todos los mismos que formaron parte de la otra década infame, la menemista, y hoy se horrorizan hablando de neoliberalismo. Los mismos que entonan la marcha peronista que dice “combatiendo el capital”, y lavan plata con supuestas cadenas hoteleras.

Y aquí comienza la crisis ideológica, que es estructural, obviamente, de gran parte de la sociedad. Esa parte de la sociedad que dice “vamos a volver”, pero que no asimila, vaya uno a saber si por ignorancia o con cierta intencionalidad, que piden que vuelva el gobierno más corrupto de la historia, y para ello colaboran —y en este punto también cabe la duda de que si es por ignorancia o intencionalidad— a hacer de idiotas útiles en el intento del peronismo, como siempre, de voltear al gobierno.

Estas mismas personas, incluso, son arriados hasta con sus hijos en brazos, por 400 pesos, para ir a aplaudir a quien les robó. Pero claro... el punto es que no se dan cuenta de que lo que a ellos les robaron no es dinero, sino algo mucho peor, les robaron la dignidad, y lo más triste es que les robaron hasta el futuro de esas criaturas que llevan en brazos.

Esa es la verdadera crisis estructural argentina, no la del gobierno. El gobierno de Macri, muy por el contrario, tiene un gran desafío, tratar de revertir esta crisis que muchos llaman herencia recibida, pero más que una herencia, no cabe dudas de que lo que se heredó es una hipoteca, y muy difícil de levantar, por cierto.



La Paradoja de los Cajones de Bertrand… @dealgunamanera...

La Paradoja de los Cajones de Bertrand…

Los cajones de Bertrand. Figura 1

Quiero contar un problema que suele generar múltiples controversias. Y está bien que eso suceda. En principio, la intuición indica una potencial respuesta. En general, esa respuesta no está bien y, por lo tanto, despierta –con toda razón– una  rebelión frente al interlocutor. Téngame un poquito de paciencia y ya verá a qué me refiero.

© Escrito por Adrián Paenza el sábado 18/03/2017 y publicado por el Diario Página/12 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

De hecho, cuando el matemático francés Joseph Bertrand lo presentó en 1889 en su libro “Calcul des Probabilities” (“Cálculo de Probabilidades”), la comunidad científica de la época entró en múltiples discusiones sobre si la solución presentada en el libro está bien o no. Es posible que a usted le pase lo mismo... o no, pero en cualquier caso, creo que vale la pena aprovechar este ejemplo para educar la intuición o, en todo caso, ponerla a prueba.

Supongo que es innecesario, pero lo escribo igual: el problema tiene respuesta única. Es decir, más allá de lo que yo escriba acá abajo, en ciencia no existe el principio de autoridad. Si usted no se queda satisfecha/o con lo que va a leer, ¡no lo acepte! Discútalo internamente (ya que yo no estoy allí con usted), hasta convencerse que o bien estoy equivocado yo... o usted. A mí... no me crea nada: lo único que vale es su propia deducción.

Lo curioso es que –de acuerdo con mi experiencia– aún en el momento en el que uno escucha/lee/entiende cuál es la verdadera respuesta... decía, ni aún así uno se queda conforme. ¡Y está muy bien que sea así! Acá voy.

En una habitación hay tres escritorios iguales con dos cajones cada uno (como los que se ven en la Figura 1).

Uno de los escritorios tiene una moneda de oro en cada cajón; otro tiene una moneda de plata en cada uno mientras que en el restante hay una moneda de cada metal. Desde afuera no hay manera de decidir qué contiene cada cajón.

Usted entra en esa habitación y elige un cajón de cualquiera de los tres escritorios. Lo abre y descubre que adentro hay una moneda de oro. Aquí es donde viene la pregunta (y el problema):

“¿Cuál es la probabilidad de que en el otro cajón del mismo escritorio, haya también una moneda de oro?”

Creo que el enunciado es sencillo y la pregunta es muy clara. Ahora... le toca a usted.

Respuesta.


Antes de proponerle que pensemos juntos la respuesta, tengo una pregunta: ¿a qué resultado llegó usted?

La tentación es decir que la probabilidad de que en el otro cajón haya una moneda de oro es ½ (50 por ciento). ¿Por qué? Es que una posible forma de razonar es la siguiente. Como usted tiene en la mano una moneda de oro, eso sirve para descartar al escritorio que tiene las dos monedas de plata. Los dos (escritorios) que quedan en carrera son: el que tiene las dos monedas de oro y el que tiene una de cada una. Y esto es obviamente correcto.

¿Cómo seguir? Si la moneda de oro que usted tiene en la mano la encontró dentro del cajón que corresponde al escritorio que tiene dos monedas de oro, entonces, la que queda es –justamente– de oro.

Pero también podría haber sucedido, que usted haya elegido el escritorio en donde cada cajón tiene una moneda de un metal distinto. En este caso, la que queda, ¡es de plata!

Desde aquí, pareciera... y quiero enfatizar esta palabra... pareciera que uno está en condiciones de contestar la pregunta de esta forma:

"La probabilidad entonces que la otra moneda sea de oro es ½ (o lo que es lo mismo, 50 por ciento)”

Sin embargo, esta respuesta no es correcta.

¿Cómo dijo? ¿Por qué? ¿Cómo que no es correcta? Y puedo imaginarme su fastidio.

“Si yo elegí una de oro, la que queda puede ser o de oro o de plata y por lo tanto, hay justo la mitad de posibilidades de que sea una u otra.

¿No se deduce de acá que la probabilidad es justo ½ (un 50 por ciento)? ¿Dónde está el error”.

Entiendo lo que me dice, pero ahora, permítame incluir un elemento que no tuvimos en cuenta hasta acá. Para hacer más gráfico el análisis, hagamos de cuenta que las monedas que están dentro de los escritorios tienen una etiqueta.

Me explico: en el escritorio que hay una de cada metal, llamo O1 (a la moneda de oro) y P1, a la de plata. Del mismo modo, llamo O2 y O3, a las dos monedas de oro que hay en el otro escritorio (el que tiene las dos monedas de oro).

Ahora, cuente conmigo cuáles son los escenarios posibles.

1) Posibilidad 1: usted abrió el cajón que contiene O1, y por lo tanto, en el otro cajón (que usted no ve) está P1. Perfecto.

2) Posibilidad 2: usted abrió el cajón que contiene O2. En ese caso, la moneda que queda es O3....

(y creo que usted ya se imagina hacia donde apunto).... Es que hay una tercera posibilidad que hay que incluir:

3) Posibilidad 3: usted abrió el cajón que contiene O3, y en este caso, ¡la moneda que está en el otro cajón es O2!

¿Qué dice esto? Esto dice que de los tres escenarios posibles, en dos de ellos, ¡la otra moneda es de oro! O sea, de las tres posibilidades, hay dos que dan moneda de oro (en el otro cajón), mientras que solamente una es de plata.

Conclusión: la probabilidad de que la otra moneda sea de oro es de... 2/3 (o de casi un 66,67 por ciento). Dicho de otra forma: sobre los tres casos posibles, hay dos en los cuales la otra moneda es de oro. Dos sobre tres... o sea, 2/3.

Y esto es lo que genera tanta controversia, porque uno no advierte que cuando abre el cajón y encuentra una moneda de oro, pudo haber abierto cualquiera de los TRES cajones que contenían monedas de oro. Como escribí más arriba, en solamente uno de los casos (si usted eligió O1), del otro lado hay una moneda de plata, mientras que en los otros dos, la moneda restante es de oro.

Este ejemplo y este caso a mí me parece fascinante, porque no solo atenta contra la intuición, sino que muestra cómo uno puede entrenar esa misma intuición, como si fuera un músculo. Y en el camino, uno se educa... lo que ciertamente, no es poco.
                     
Usted... ¿qué pensó?