lunes, 22 de junio de 2015

Las doce fórmulas que competirán en las PASO presidenciales… @dealgunamanera

Cuáles son las doce fórmulas que competirán en las PASO presidenciales…

A contrarreloj para presentar las listas de precandidatos a las primarias nacionales, hoy se conocieron las doce fórmulas que intentarán llegar a las elecciones de octubre. CEDOC.

A las definiciones conocidas esta semana, se formalizaron hoy otras diez opciones.

A contrarreloj para presentar las listas de precandidatos a las primarias nacionales, hoy se conocieron las doce fórmulas que intentarán llegar a las elecciones de octubre para disputar la Presidencia de la Nación, algunas de las cuales competirán entre sí el 9 de agosto.

Quienes presentarán binomios presidenciales únicos en las PASO de agosto serán:


- Frente Progresistas, con Margarita Stolbizer y Miguel Angel Olaviaga;

- Compromiso Federal, de Adolfo Rodríguez Saá y Liliana Negre de Alonso;

- Frente Popular, de Víctor de Gennaro y Evangelina Codoni;

- MST-Nueva Izquierda, que llevará a Alejandro Bodart-Vilma Ripoll.

En tanto, los frentes que tendrán verdaderas internas son Cambiemos, que llevarán a los binomios Mauricio Macri-Gabriela Michetti; Ernesto Sanz-Juan Llach y Elisa Carrió-Héctor "Toty" Flores.

También Una Nueva Alternativa (UNA) tendrá internas con el binomio Sergio Massa-Gustavo Sáez que enfrentará a la dupla José Manuel de la Sota-Claudia Rucci.

En tanto en las PASO del Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT) competirán Nicolás del Caño y Myriam Bregman versus Jorge Altamira y Carlos Giordano.

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© Publicado el domingo 21/06/2015 por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 




domingo, 21 de junio de 2015

Viaje a las Islas Malvinas (Argentinas por cierto)… @dealgunamanera...

Viaje a las Islas Malvinas (Argentinas por cierto)…

Una semana de turismo en Malvinas cuesta US$ 1.500. 

Junto a la pesca representa el 90 % de los ingresos de las islas. Pese al nacionalismo de la sociedad, dicen no discriminar a los argentinos.

Por más curioso que parezca elegir como destino turístico las islas Malvinas, varias compañías argentinas realizan viajes desde el territorio continental hacia el archipiélago, en disputa con Gran Bretaña desde hace más de cien años. El turismo representa, en conjunto con la pesca, el 90% de la economía isleña. En los últimos años recibieron entre 40 mil y 60 mil pasajeros por año, lo que deja unos 12 millones de dólares en las islas. 

El director de la empresa de turismo a las Malvinas Magallanika Tours, Fernando Gatti, explica que existen tres tipos de viajeros: por un lado están los ex combatientes, que son la mayoría de quienes contratan sus servicios. También muchos interesados en la historia, o periodistas, y muchos amantes de la flora y la fauna.

Para Gatti, cada pasajero tiene una motivación muy distinta para viajar a las islas, pero afirma que a los ex combatientes los une un mismo motivo: reencontrarse con su historia y rendir homenaje a sus compañeros caídos en la guerra de 1982. Además, relata que lo primero que hacen los soldados es ir al campo de batalla donde estuvieron y buscar su posición. “El resto de los días –asegura– lo dividen entre visitar el cementerio de Darwin y recorrer otros lugares de combate”.

“La primera vez que fui, lo primero que hice fue buscar mi posición, el pozo donde estuve. Y encontrarla es muy fuerte, muy emocionante”, relata el integrante del Centro de Ex Combatientes de Islas Malvinas (Cecim), Luis Aparicio, quien en total viajó a las islas tres veces.

Gatti observa que en el caso de los ex combatientes no es necesario oficiar de guía turístico sino de conductor, ya que “los soldados son los que mejor conocen las islas, saben algo que los civiles no conocen, porque compartieron vivencias con sus compañeros”. 

El viaje para los argentinos dura una semana, ya que los vuelos entre el continente y el archipiélago sólo llegan y salen los sábados. Con respecto a los costos, el empresario señala que un turista de cualquier parte del mundo gasta en una semana hasta 1.500 dólares entre alojamiento, comida y el alquiler de un vehículo para movilizarse. En el caso de los argentinos, los vuelos también son caros: “Si se elige la opción de volar vía Santiago de Chile se gastan 1.400 dólares más de pasajes; en cambio, si se toma un vuelo con escala en Río Gallegos, que sale un sábado por mes desde Buenos Aires, el costo de aéreos disminuye a menos de 900 dólares”. 

Playas con arenas blancas, cinco colonias de pingüinos diferentes y vegetaciones vírgenes comprenden el recorrido que realizan quienes no buscan la parte histórica de las islas. “Es muy hermoso porque se conserva lo salvaje de la naturaleza”, afirma el guía de Magallanika Tours, y aclara: “El problema es el clima, porque es muy frío y en un solo día pueden coincidir las cuatro estaciones del año”. 

“La segunda vez que viajé miré un poco más el entorno de la ciudad, cómo viven los isleños. Tienen paisajes muy hermosos, con playas muy recortadas, y siempre hay muchos turistas”, cuenta Aparicio. “Esas cosas no las pude ver en el primer viaje porque estaba dentro de una nube de recuerdos, no paraba de llorar”, recuerda. Aparicio detalla que en el Cecim los ex combatientes viajan en pequeños grupos de manera independiente.

Esteban Raffetto es pianista y llegó de casualidad a las islas porque el crucero en el que tocaba con su banda arribó a Puerto Argentino. De su estancia cuenta que no se sintió observado por los isleños, y opina que hay mucho respeto de los habitantes con los argentinos. “Lo que más me llamó la atención es el nacionalismo, en todas las casas hay banderas inglesas colgadas”, recuerda.

“Siendo ex combatiente, los kelpers tienen mucho respeto y comprenden la necesidad de volver”, dice Aparicio, aunque aclara: “Si hay un lugar donde un argentino sabe que juega de visitante es en Malvinas”. 

“Nos sentimos totalmente cómodos con la gente que venga a visitarnos, sean argentinos o de otras partes del mundo –arranca Alex Olmedo, un malvinense encargado del hotel Waterfront en las islas–. Recibimos a ex combatientes o familiares de caídos en la guerra y no tenemos ningún problema con ellos”, explica con un castellano perfecto, y aclara: “No existe discriminación ni se mira con recelo a los argentinos”. 

Según Olmedo, el lugar central para que visiten los turistas, sean argentinos o del resto del mundo, es la capital Puerto Argentino, que Olmedo denomina Puerto Stanley. 

Además de recibir pasajeros del exterior, durante los últimos años existió un gran movimiento de turismo interno a lo largo de las distintas islas que componen las Malvinas, que en total son 700 en los alrededores de la Soledad y la Gran Malvina, las dos mayores.

Llegar hasta Malvinas no es complicado: a los argentinos no se les exige visa, pero sí pasaporte, al igual que a los británicos. Además, se pide una reserva hotelera contratada de antemano y un seguro médico que incluya evacuación sanitaria de hasta cien mil dólares.

© Escrito por Agustín Gulman el domingo 07/04/2013 y Publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Copa América... Argentina 1 vs. Jamaica 0... @dealgunamanera...

Pudo ser fiesta, pero volvió a quedar en deuda…


El equipo no pudo desplegar todo su potencial y repitió errores como en los partidos anteriores. El único gol lo convirtió Gonzalo Higuaín, para darle el primer puesto de la zona B. El rival de cuartos de final se conocerá hoy.

Juegan Argentina y Jamaica y vos sos argentino. Entran a la cancha Messi, Di María, Pastore y compañía contra una banda de entusiastas grandotes caribeños. Te invitan a la fiesta. Imaginás que te vas a encontrar con una entradita de salmón ahumado o gambas al ajillo, y después tal vez un lomo a la pimienta, una trucha a la manteca negra con alcaparras y puré duquesa o ranas a la provenzal. Te creés que el vino va a ser Rutini, ponele, o un Escorihuela Gascón, y que de postre habrá frutos del bosque con helado de crema americana. Vas, mirás, olés y algo de eso te sirven, pero apenas te dejan probar un poquito, no pasás de la degustación. Esas cosas te ocurren con la Selección Argentina. Se dieron contra los paraguayos y te volvieron a pasar ayer. Te amenaza con el banquete y te termina dejando medio vacío, con gusto a poco.

Es cierto que el equipo argentino consiguió el cuádruple objetivo: 1) ganar el partido; 2) clasificarse en primer lugar de la zona; 3) que no se lesionara ningún jugador; 4) que no recibiera amarilla ninguno de los que estaban en capilla.

Y una mirada resultadista llevaría a pensar entonces que está todo bien, que no hay nada de qué quejarse. Pero si se rasca un poco, si se sale de lo superficial quedará claro que se desaprovechó una gran oportunidad de lograr una goleada, elevar la autoestima y avisarles a los contrarios que tengan cuidado. Vale decir, algo de lo que sí hizo Chile en su partido contra Bolivia.

El equipo de Martino pudo haber goleado porque oportunidades no le faltaron. Después del gol (una buena media vuelta de Higuaín luego de un pase lateral de Di María), el mismo Higuaín metió un tiro en el travesaño, Di María metió un zapatazo que rebotó en el horizontal, y el arquero atajó dos pelotas dificilísimas ante remates de Di María, Messi (gran volada hacia atrás en un tiro de emboquillada) y Pastore.

Pero la goleada no llegó. Como ante Paraguay o ante Uruguay, generó muchas llegadas, pero concretó pocas. ¿Mala suerte? Sí, puede ser. Pero problemas de definición también hubo: un pase de más, un tiro apresurado, un remate al arco cuando había un compañero mejor colocado.

Y lo peor de todo es que, como no se convirtieron los goles, el equipo terminó apretado, asustado, comprometido con los centros de un rival muy inferior que se agrandó en el final del partido. Bastó que los jamaiquinos cambiaran sobre el final el plan A (tratar de que no los goleen) por el plan B (má si, vayamos un poco al frente) para que la Selección Argentina se derritiera en el fondo, mostrara grietas, inseguridad, susto. El síndrome de Paraguay, volviendo a las cuestiones psicológicas que tanto juegan en el fútbol. Fueron cinco, diez minutos que causaron estupor.

Esos mismos rivales que en el primer tiempo no habían pasado la mitad de la cancha, esos mismos que mostraban su torpeza con algunas faltas ingenuas, esos que sólo mostraban buena voluntad, de pronto pasaban al ataque, llegaban hasta el fondo y metían la pelota en el área. Los fantasmas de Paraguay entraron a la cancha, al punto que en una jugada se dio una situación de flipper entre tres defensores argentinos, que querían sacar la pelota del área y mandarla a Puerto Montt.

Algo de responsabilidad se les puede achacar a los técnicos, que sacaron a Pastore (que no estaba jugando tan bien como contra Uruguay, pero no desentonaba) y pusieron a Pereyra, con lo que se perdió algo de posesión de la pelota. Pero no se debe caer sólo sobre Pereyra; todos se cayeron en picada y cuando entró Tevez el equipo ya estaba deshilachado.

Lo flojito de ese final terminó opacando los buenos momentos que produjo el equipo en la primera parte, en la que se empezó a cumplir con el trámite de liquidar el partido en el marco de algunos toques de lujo y buenas triangulaciones para atravesar una férrea defensa rival. Pudo ser fiesta, pudo ser goleada, pero quedó gusto a poco. Muy poco.


Estadio: Sausalito (Viña del Mar).

Arbitro: Julio Bascuñán (Chile).

Gol: 10m Higuaín (A).

Cambios: 58m Pereyra por Pastore (A), 70m Taylor por Hector, Dawkins por Laing (J) y Tevez por Higuaín (A), 77m Barnes por Brown (J), 83m Lamela por Di María (A).


© Publicado el domingo 21/06/2015 por el Diario Página/12 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 





Dedo mata voto… @dealgunamanera...

Dedo mata voto…

Vía muerta, Florencio Randazzo. Dibujo: Pablo Temes

El efecto Zannini no sólo se sintió en el kirchnerismo. El PRO y sus raras decisiones.

Cristina Fernández de Kirchner nunca imaginó que Florencio Randazzo reaccionaría tan mal ante la orden de bajar su precandidatura presidencial y contentarse con una candidatura para la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Por eso el viernes en la Babel de Olivos se vivía un clima de gran tensión. La Presidenta estaba furiosa por dos razones: una, la complicación política que produjo el portazo del por ahora ministro de Interior y Transporte en el armado electoral de la provincia de Buenos Aires; la otra, una cuestión de imagen. Vayamos por partes. La idea de la jefa de Estado era evitar las internas.

Por eso bajó a Randazzo de la carrera presidencial y le ofreció la candidatura a la gobernación en una fórmula compartida con Wado de Pedro. Las encuestas indicaban que esa fórmula tenía el triunfo asegurado. El inesperado desplante del ministro obligó a idear una ingeniería electoral para la que en lo alto del poder no estaban preparados. Esa ingeniería incluyó dar de baja de la postulación a vicegobernador a De Pedro.

Respecto de la cuestión, una voz que sabe lo que pasa en las entrañas del randazzismo afirma que “una cosa es segura: que le haya dicho que no a Cristina en la forma que lo hizo y que encima toda la oposición haya salido a bancarlo como un paladín de la coherencia no va a ser gratis. No esperábamos esa reacción. Fue un error de cálculo porque Cristina quedó como la déspota y él salvó la ropa puertas afuera, pero se quemó puertas adentro. No hay tuit ni declaración que pueda revertir esta situación”.

En su intimidad, Randazzo sabía que la Presidenta se inclinaría por Daniel Scioli. El ministro conocía las encuestas que se manejaban en el centro del poder. Esas encuestas coincidían en señalar el liderazgo del gobernador. “Hubiéramos necesitado algunos meses más con sucesivas reaperturas de ramales ferroviarios para acercarnos más en los números y tener chances ciertas de ganar la interna”, confiesa una fuente del ministerio. Esa realidad había sido hablada también con Zannini. De todos modos, la forma como se comunicó la decisión presidencial de encumbrar a Scioli sorprendió y malhumoró a Randazzo.

La jugada de Cristina Fernández de Kirchner de elegir a dedo la fórmula presidencial del Frente para la Victoria pone fin a la vida democrática de su partido y deja al desnudo su absolutismo. Que el compañero de fórmula de Scioli sea Zannini demuestra que, al día de hoy, la Presidenta se siente segura del triunfo del kirchnerismo. Zannini no le suma votos a Scioli y sí, en cambio, le asegura a la jefa de Estado la posibilidad de mantener una cuota de poder una vez que deje el gobierno. Como dijo Máximo Kirchner en su primera aparición pública en noviembre de 2014, “dejaremos el gobierno pero no el poder”.

Por estas horas Randazzo y su gente no la pasan bien. Hasta el jueves muchos creían que podría llegar a diciembre, pero los reportes que llegan desde distintas estructuras del Gobierno y de sectores bajo la órbita del propio ministro (trenes, CNRT, etc.) son desalentadores. Una fuente de Transporte que pidió reserva de su nombre expresó con preocupación: “Le están poniendo cada vez más áreas en contra, muchos se preparan para darse vuelta y desconocerlo, otros intentarán hacer la plancha hasta donde puedan”. Desde otros sectores del ministerio, el panorama no es diferente: “La fecha no es diciembre, lo van a hacer renunciar, lo que se dice aquí adentro es que no pasamos de la semana que viene”, describió otra fuente con preocupación.

Reacción. Mauricio Macri pareció haber reaccionado sobre la hora ante una pasividad incomprensible frente al crecimiento de Scioli en las encuestas. El efecto Zannini también llegó al PRO, que volvió sobre sus pasos e incluyó a Gabriela Michetti en la fórmula presidencial. Marcos Peña no le aportaba nada. Hay una endogamia en el PRO que es producto de una falta de estructura el partido, circunstancia que lo obliga ineludiblemente a concretar alianzas a las que después, paradojalmente, terminan desestimando o depreciando. La elección a gobernador en Santa Fe así lo muestra.

Más allá de Miguel del Sel, la performance del PRO fue decididamente mala. En la intención sucedió algo similar con la fórmula que competiría por la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Macri bajó a Cristian Ritondo como compañero de María Eugenia Vidal y, en acuerdo con Ernesto Sanz, colocó al radical Daniel Salvador, un hombre que conoce la provincia pero es desconocido para la mayoría de sus habitantes. Sin embargo, el distrito más importante del país no se gana con buenas intenciones.

“Hicieron esta jugada temerosos de que el radicalismo no traccione a su favor. En la provincia la UCR va a mirar esta elección desde la tribuna. No veo que Sanz ponga todo el fervor necesario para esta campaña. Él podría intentar movilizar toda la estructura provincial y no lo está haciendo. Parecería que está a media máquina, sólo para cumplir”.

El que habla es un radical que conoce muy bien el distrito, caminó la provincia y fue diputado nacional. Reconoce, además, que hoy la UCR no tiene dirigentes importantes a nivel provincial, falencia tanto del PRO como del partido de Elisa Carrió. Lo que se esperaba del radicalismo es que hubiera un aporte de fiscales para todas las mesas del distrito bonaerense: eso hoy está en dudas. “No hay enojo. Hay desilusión ante una fórmula desangelada. Vidal puede ser muy capaz, pero no tiene estatura para este desafío”.

La demora de Sergio Massa de dar a conocer la integración de sus listas de candidatos volvió a mostrar las dificultades de una fuerza que dilapidó gran parte de su potencial político.

Todo este azaroso proceso del armado de las nóminas de candidatos ha dejado, como corolario, un mensaje: en la vida de las agrupaciones políticas de nuestro país vale más el dedo del que manda que el voto de sus militantes. En ese marco, no debe sorprender el nivel de personalismo y tendencia al absolutismo que exhibe la democracia argentina.

Producción periodística: Guido Baistrocchi, con la contribución de Santiago Serra.

© Escrito por Nelson Castro el sábado 20/06/2015 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

sábado, 20 de junio de 2015

La toma del poder… @dealgunamanera...

La toma del poder…

Zannini. ¿Podrá o logrará Scioli transformarlo en otro Mariotto? Foto: Cedoc Perfil

Una vez que fracasó el proyecto de “Cristina eterna”, se obsesionó por mantener lo conseguido.

El liderazgo carismático es fastuoso, colorido, escenográfico. Tiene más que lo que la República ofrece como simbolismo abstracto o panteón nacional. Roberto Rossellini, el gran director italiano, filmó La toma del poder por Luis XIV, una película cuyo título ya es significativo: por herencia, Luis XIV era sucesor indiscutido, pero debió construirse como figura para tomar realmente el poder. En una escena inolvidable, el joven rey decide los detalles de las ropas que vestirá en la Corte, singularidades estilísticas de una majestad nueva y personal.Seguramente, la Presidenta aprende estas cosas en Game of Thrones, no en Rossellini.

El poder puede heredarse. El carisma, en cambio, sólo se traspasa si se cumplen condiciones que han sido vastamente explicadas por la teoría política. El pasaje de un gobernante carismático a un gobernante legítimo, pero despojado de los sortilegios del carisma, implica dificultades y rituales. Cuando murió Néstor Kirchner, muchos nos preguntamos si su esposa renovaría el aura del jefe desaparecido. Nos preguntamos también si conservaría la potencia de mandar y ser obedecida.

Cristina hizo una prolongada ceremonia del luto: velorio con miles de fieles (incluyendo jefes de Estado, Tinelli y Maradona), Ave María de Schubert cantado a capella por el hermano de un funcionario de los medios públicos, multitudes en la Plaza, bóveda en Río Gallegos. En el centro, Cristina, cubierta de paños negros, el color que la protegía como heredera y la engalanaba.

Hasta que las cosas no cambien mucho, lo que hagan los peronistas se relaciona con "la realidad" de todos.

Tuvo éxito. Se convirtió en una figura doble: Viuda y Líder. Habría podido suceder que las dos caras de esa figura doble no coincidieran de modo tan impecable. Sin embargo, dosificó el dolor y la decisión de modo tal que la supuesta debilidad de la Viuda potenció la fortaleza demostrada por la Líder, y la soledad de una multiplicó la fortaleza de la otra. Una mezcla de tragedia y marcha triunfal.

Es cierto que tuvo un séquito de seguidores fieles que, como no estaban en condiciones de disputar el  liderazgo, consideraron que la fidelidad les daba más ventajas. Además, el derecho de sucesión fue confirmado, como se confirma el carisma en sociedades modernas, por  las elecciones de 2011. 

Hasta allí la sucesión carismática tenía bases que habían sido construidas antes de la muerte de Néstor y, muy probablemente, sin pensar en tal eventualidad. Se trataba simplemente de un anillo de Moebius, sobre el cual marido y mujer planearon sucederse indefinidamente, respetando la forma de la letra constitucional. Mezclaban la sucesión por traspaso de los atributos del poder con la sucesión por elección democrática. Esa mezcla no nos gusta nada a quienes valoramos el espíritu republicano, seamos de derecha o de izquierda (empleo estas denominaciones no para irritar a los asesores amarillos, sino copiando los adjetivos que se usan en casi toda Europa y algunos países de América Latina: son abreviaturas políticas).

Pero la cinta de Moebius fue cortada por la muerte de Néstor y, desde entonces, Cristina estuvo obsesionada por una sucesión que le permitiera conservar el poder, una vez que fracasó el electrizante proyecto que la instalaba como “eterna”. Es interesante que los kirchneristas que llegan del Partido Comunista a calentarse bajo el sol sean los que han demostrado un desprecio tan cínico ante la palabra eternidad, cuyo ejemplo está en la isla de Cuba, donde también la sucesión pasó por el derecho de sangre de hermano a hermano.

Los teóricos señalan una forma especial de traspaso del carisma que es a la vez simbólico y refrendado por el voto de los súbditos (o ciudadanos). Se asegura la cualidad al nuevo líder, pero este reconocimiento, en vez de provenir de la gracia de Dios, proviene de la gracia del pueblo. Nada asegura que ese pueblo refrende una segunda sucesión carismática, simplemente por portación de documento de identidad. Tampoco es seguro que el carisma no se pulverice al estar separado del poder. Carisma y poder se necesitan, aunque la supervivencia carismática de Juan Domingo Perón indica otras, muy difíciles, alternativas. 
La Presidenta, que es inmediatista, para evitarse estos problemas, resolvió estar material y simbólicamente presente en la fórmula presidencial que une a Daniel Scioli y a Carlos Zannini.

Si Scioli fuera capaz de “mariottizar” a Zannini, es decir, de neutralizar su tarea de convertir al presidente en un delegado de la ex presidenta, la batalla la ganaría la paciencia fría y estólida del gobernador. Si Zannini convierte a Scioli en el representante indispensable pero poco significativo de la Señora y de La Cámpora, estamos frente a una aventura personalista, carismática y autoritaria que adhiere formalmente a las instituciones, para transformarlas o reemplazarlas. Un paso hacia Venezuela.

Con característicos golpes de efecto, el peronismo armó el tinglado y apuró a la oposición. En el PRO, la estrategia ecuatoriana era amarillo canario, pero Cristina cantó antes el falta envido. Macri se equivocó cuando el miércoles dijo: “Lo que ellos hagan tiene que ver con su realidad”, refiriéndose a la fórmula diseñada por la Presidenta. Hasta que las cosas no cambien mucho, lo que hagan los peronistas tiene que ver con “la realidad” de todos. Por eso Macri perdió escenario. El viernes al mediodía eligió a Michetti. Jugó con lo que ofrecía pureza amarilla y algo más según las encuestas.

Y lo que sucede con el kirchnerismo tiene un malsano poder expansivo, lo que es una desgracia.

La decisión de Stolbizer también pierde, porque lo que sucede con el kirchnerismo tiene un malsano poder expansivo. Lo cual es una verdadera desgracia para el escenario donde  se representa la política ante los ciudadanos.
Stolbizer tendrá que triplicar esfuerzos frente al miedo de que gane Scioli bajo la tutela del lugarteniente de Cristina. Tendrá que triplicar esfuerzos para que sus votantes elijan una perspectiva de futuro y crean que vale la pena plantearse una pregunta: ¿tiene futuro el progresismo?


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© Escrito por Beatriz Sarlo el sábado 20/06/2015 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.