lunes, 5 de noviembre de 2012

Hasta siempre Leonardo Favio... De Alguna Manera...


Leonardo Favio...

 Leonardo Favio.

Según informó Crónica TV esta tarde, falleció Leonardo Favio. El productor y director cinematográfico, guionista, compositor, cantante y actor tenía 74 años, y estaba internado en el Sanatorio Anchorena hace varias semanas por una neumonía.

Sus películas Crónica de un niño solo y El romance del Aniceto y la Francisca han sido consideradas como las mejores de la historia del cine argentino en varias encuestas entre especialistas.

Como cantante fue uno de los precursores de la balada romántica latinoamericana en las décadas de 1960 y 1970, alcanzando el éxito en toda América Latina. Entre sus canciones más populares se encuentran Fuiste mía un verano, Ella ya me olvidó, Para saber cómo es la soledad (Tema de Pototo) de Luis Alberto Spinetta y Chiquillada de José Carbajal. Sus canciones han sido versionadas en más de catorce idiomas.

Favio nació el 28 de mayo de 1938 en el distrito de “las Catitas” (Departamento de Santa Rosa), de la Provincia de Mendoza, aunque pasó parte de su niñez en Luján de Cuyo. Una parte sustancial de su vida se relaciona con su adhesión y militancia en el Peronismo. Resultado de ello es su película Perón, sinfonía del sentimiento de 1999, un documental con una duración de seis horas.

© Publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el lunes 5 de Noviembre de 2012.

domingo, 4 de noviembre de 2012

8N y 7D: la Argentina de los extremos... De Alguna Manera...


8N y 7D: la Argentina de los extremos...

Dos poderes, ambos extremos...

Las divisiones políticas recorren, de punta a punta, toda la historia argentina. Pero en algunas etapas recrudecen a tal punto que dominan completamente la escena y terminan licuando a los sectores que no se alinean en alguno de los bandos para la supuesta "batalla final".

Ese es el clima político que se respira en el país a escasos días de la protesta nacional conocida como el 8N y a poco más de un mes del 7D, una fecha clave para el calendario oficial. Mientras tanto, hay señales que dan cuenta del nivel de ansiedad y nerviosismo que se apodera de distintos estamentos del poder.

El violento discurso del diputado oficialista Andrés Larroque y la reacción opositora con su retirada intempestiva del recinto de la Cámara baja, dieron cuenta cabal de esta situación. Así las cosas, la virulencia política le restó apoyo a la flamante ley para que los jóvenes puedan votar desde los 16 años.

La desafortunada actuación del jefe de La Cámpora le valió un pase de facturas interno en el bloque oficialista, que ahora deberá esforzarse más de lo previsto para aprobar el "per saltum" y la modificación del mercado de capitales, contando los "porotos" hasta de aliados como los diputados neuquinos y santiagueños.

Sin embargo, no todo el camporismo actuó de la misma manera: en la Legislatura porteña, Juan Cabandié selló un acuerdo con el PRO y el kirchnerismo dio su apoyo a un paquete de leyes que reclamaba el alcalde Mauricio Macri. A cambio, obtuvo otras tantas, ante la impávida mirada del resto del arco opositor de la Ciudad.


La reclusión presidencial


Cristina Kirchner permaneció casi toda la semana recluida en la quinta de Olivos, afectada por un cuadro de baja presión, y luego partió hacia El Calafate un día antes de lo previsto. Sólo apareció en público en un acto en la Casa Rosada donde aseguró que la Argentina pagará su deuda externa en dólares.

El mensaje presidencial recogió el guante luego de que las calificadoras Standard&Poor´s y Fitch pusieran en duda la capacidad de pago de la Argentina, en un contexto en el que sobresalen el penoso caso de la Fragata Libertad retenida en Ghana y un fallo favorable de la Justicia de Nueva York para los "fondos buitre".

Encima, el Gobierno de Sudáfrica le confirmó al canciller Héctor Timerman —de visita oficial en Pretoria— que la corbeta Espora de la Armada argentina corre serio riesgo de ser embargada mientras siga amarrada en el puerto de Ciudad del Cabo, hasta donde llegó para reparar un desperfecto técnico.

Igualmente, se trata de casos aislados, porque la Argentina no entró en zona de default. Esto se debe centralmente a que en los últimos años cambió el perfil de la deuda y actualmente el 55 por ciento de los bonos están en poder del Estado, que se financió a sí mismo con recursos como los de la Anses.

En el campo económico también se destacó esta semana la aprobación del Presupuesto 2013 a nivel nacional y en la provincia de Buenos Aires, donde el gobernador Daniel Scioli respiró aliviado luego de afrontar este año más de un dolor de cabeza por recursos que fueron mal calculados en su oportunidad.

 La reforma y la protesta

 Pero toda la atención del momento se la lleva la política, en vísperas de una semana conflictiva. Hasta el senador Carlos Reutemann rompió su habitual mutismo para augurar que las elecciones legislativas serán "un gran desafío" para el Gobierno, dado el "deterioro de la imagen de la Presidenta".

El santafesino fue uno de los 28 senadores nacionales que firmaron una declaración contra la reforma constitucional, en una jugada destinada a anticipar una maniobra del oficialismo en ese sentido. A su vez, la diputada oficialista Diana Conti habló de "alternancia boba" y ratificó su apoyo a la re-reelección.

Alejada de estas especulaciones, la Presidenta afrontará desde mañana una agenda cargada de apariciones —con cadena nacional incluida— en un intento por controlar la escena y desinflar la protesta del jueves. Será difícil que lo logre, entre otras cosas por la polarización que fomenta el propio kirchnerismo.

Mientras tanto, sectores de la oposición anunciaron su apoyo a la marcha, desde peronistas como José Manuel de la Sota y Francisco de Narváez hasta el macrismo, pasando por los gremios afines a Hugo Moyano; y una porción del radicalismo. Aunque está claro que no primarán las identificaciones partidarias.

Los oficialistas con perfil propio como Scioli, el intendente Sergio Massa y el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey también tendrán un ojo puesto en la protesta, para desentrañar el mensaje en caso de que logre empardar o superar la convocatoria que tuvo el cacerolazo del 13 de septiembre último.

Aunque, en definitiva, será una nueva demostración de la Argentina dividida que supimos conseguir.

©Mariano Spezzapria de la Agencia NA y publicado por Tribuna de Periodistas el domingo 4 de Noviembre de 2012.

Cortinas de humo… De Alguna Manera...


Cortinas de humo…
Menemización Kirchnerista. Néstor Kirchner. Dibujo: Pablo Temas.
 
Menemizacion y relato… El planeta K demoniza a Menem pero lo imita. Falsas épicas y problemas cada vez más graves.

En medio de la fenomenal regresión al pasado a la que se ha lanzado el Gobierno, se asiste desde lo institucional a un singular proceso de “menemización”, a través del cual el oficialismo pretende dos cosas: la primera, la obtención de la suma del poder público; la segunda; su permanencia en el poder por un tiempo indefinido sintetizado en el slogan “Cristina eterna”. Los hechos a través de los cuales se verifica el citado proceso de “menemización” son los siguientes:

El per saltum. Ese mecanismo fue instaurado por el menemismo con el objetivo de evitar que algún juez independiente pusiera freno a cualquiera de las medidas que pretendía imponer el gobierno de Carlos Menem. Se utilizó en el caso de la escandalosa y desastrosa privatización de Aerolíneas Argentinas y en la concesión de los Aeropuertos. Más allá de la injerencia en el Poder Judicial que significa esa medida, lo más criticable de esta iniciativa es que el único propósito es el de lograr la destrucción del Grupo Clarín. De ahí el apuro con el que el Congreso sancionara la norma. El per saltum es un mecanismo claramente anticonstitucional ya que anula el derecho del recurso que está consagrado en el Pacto de San José de Costa Rica al cual adhiere la Constitución Nacional.

El voto a partir de los 16 años. Esta fue otra iniciativa que pretendió concretar el ex presidente Carlos Menem. Lo hizo en aquellos años en los que buscaba nuevos instrumentos destinados a posibilitar su perpetuación en el poder. Lo mismo sucede hoy. La forma como el kirchnerismo obtuvo la sanción de esa norma en Diputados habla a las claras de que lo que se busca es cooptar a un grupo etario de votantes que le dé la cantidad de sufragios necesarios para conseguir los dos tercios de ambas Cámaras del Congreso que haga posible la reforma de la Constitución y, consecuentemente, habilite la re-reelección.

Las presiones sobre jueces y fiscales que molesten al poder. En el gobierno de Carlos Menem, fue moneda corriente en cada caso en el que un fiscal o un juez, a través de sus investigaciones o sus decisiones, puso en aprietos al entonces presidente o a algunos de sus funcionarios. Uno de los casos más conspicuos fue el del fiscal Carlos Stornelli que, con su investigación en el caso del contrabando de armas, enfureció al doctor Menem que hizo todo lo posible por apartarlo de la causa. Eso mismo es lo que hace el actual gobierno. Hace unos meses sucedió con el fiscal Esteban Righi, que fue prácticamente forzado a renunciar a su cargo, y con el juez federal Daniel Rafecas y con el fiscal Carlos Rívolo, que fueron desplazados de la escandalosa causa que complica –y mucho– al vicepresidente Amado Boudou. Ahora eso se repite con la reagudización de la guerra contra Clarín en la que el Gobierno ha forzado la renuncia del juez Raúl Tettamanti, e intenta el desplazamiento del doctor Ricardo Recondo de su cargo en el Consejo de la Magistratura y del doctor Francisco de las Carreras de la Cámara Federal en lo Civil y Comercial.

Lo que está haciendo la Presidenta en su desenfrenado enfrentamiento contra Clarín es de una profunda gravedad institucional presente y futura. La colonización judicial que está produciendo el kirchnerismo es brutal y peligrosa. Están siendo nombrados jueces de dudosas cualidades éticas y que, en muchos casos, exhiben un muy pobre conocimiento del Derecho. Jueces como éstos son fácilmente manipulables, lo que es ideal para cualquier gobierno. En ese tren, el ministro de Justicia Julio Alak –quien, como abogado, algún día recapacitará sobre los disparates que dice y hace– ha señalado que la Corte debería votar a favor del Gobierno en la controversia por los artículos 161 y 45 de la Ley de Medios, porque de no hacerlo así habría un conflicto de poderes porque un poder sanciona una ley y otro impide su aplicación. Lo primero que hay que señalar es que lo que está en discusión no es una ley, sino sólo dos artículos de una ley. Lo segundo que hay que decir –cosa que cualquier abogado por más pobre que sea su nivel técnico sabe– es que es tarea de los jueces es hacer el control de constitucionalidad de una ley. Vaya un ejemplo: en el año 2001, el entonces juez federal Gabriel Cavallo declaró la inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Esas leyes, como tales, habían sido aprobadas por el Congreso. Más allá de las naturales controversias que un fallo puede generar, a nadie se le ocurrió decir que el juez estaba cometiendo ninguna atrocidad institucional. Ese fallo, además, fue la piedra angular sobre la que después cabalgó toda la política de derechos humanos instrumentada por Néstor Kirchner.

El 7D le sirve al Gobierno como cortina de humo perfecta. Lo ubica dentro del marco de la épica, que es donde más cómodo se encuentra. Al fin y al cabo es más cómodo enmarcar la realidad dentro de esa épica que enfrentar sus problemas. Algo de ello están experimentando los representantes sindicales de la CGT Balcarce, donde algunos ya han comenzado a darse cuenta de que, lejos de traerles alegrías, las cercanías del poder pueden arrojarlos al mundo de las tempestades. Ellos saben que el problema de la inflación no se arregla con la sucesión de los Aló Presidenta por la Cadena Nacional de Radio y Televisión. “Qué fácil se la están haciendo a Moyano”, se sinceró un dirigente sindical que tiempo atrás se enfrentó al líder de los camioneros y que se va decepcionando todos los días un poco más con el Gobierno. Es que el grave problema de la inflación no es un título de Clarín; el déficit energético no es un título de La Nación; el cepo cambiario no es un título de PERFIL. Estos y otros títulos son datos de la realidad, de una realidad a la que mucha gente conoce no por haberla leído en los diarios, escuchado en la radio o visto en la televisión, sino por padecerla en su vida de todos los días.

Producción periodística: Guido Baistrocchi.

© Escrito por Nelson Castro y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el sábado 3 de Noviembre de 2012.

Entrevista a Graciela Borges... De Alguna Manera...


Graciela Borges: “No me divierte nada actuar”...

Borges habló de todo y de todos. Foto: Cedoc. 

Entrevistada por Andrea Taboada para Ámbito Financiero, Graciela Borges habla de política, de ser actriz, y adelanta los planes que tiene para el año que viene.

-¿Cómo ve a la Argentina hoy?
-Éste es el país que tenemos y que amamos. Yo quiero a este país con todo el alma. Es el que elegí para vivir. Pienso hoy que más allá de lo bueno o malo de este Gobierno, siempre estamos haciendo hincapié en la denuncia. Me provoca irritación la crítica ancestral. Y me pregunto qué hacemos nosotros por el país, cada uno de los ciudadanos.

-¿Qué ideas políticas tenía su familia?
-Parte de mi familia era conservadora y la otra socialista.

-¿Y usted?
-No puedo definirme políticamente. Quizás, y es muy difícil para mí decirlo, pero cuando uno va a un acto peronista donde hay gente que fluye… hay tanto amor, tanto fervor, como decía Borges: “Soy tan escéptico, pero si hay un partido que provoca el alma… ese es el peronismo…”. Yo creo que disentir es el gran ejercicio de la inteligencia; tendríamos que liberarnos más y escuchar sin oponernos permanentemente.

-¿Le ofrecieron alguna vez un cargo político?
-Sí, todo el tiempo. Pero yo no sé de política, y para ocupar cargos hay que saber.

-¿Cómo ve al Gobierno?
-Me gustó mucho lo que hizo Néstor Kirchner; y por nuestra Presidenta tengo una gran piedad. Es sumamente difícil ser jefe de Estado y mucho más siendo mujer. Debe estar rodeada de gente que, me imagino, muchos no le deben decir verdades, muchos deben ser obsecuentes.

-¿Pudo conocerla?
-A Cristina la traté porque fui vicepresidenta de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina, y fue muy placentero estar con ella. Fue fácil, ella ama el cine y tengo un muy buen recuerdo.

-¿Evita o Cristina?
-¡Son incomparables! Evita es mundial, Evita capitana. Cristina es nuestra Presidenta que intenta hacer todo lo mejor posible, controvertida pero mujer y fuerte.

-Hoy hay una disputa entre el Grupo Clarín y el Gobierno por la ley de medios. ¿Cómo la analiza?
-De medios no hablo, no oigo bien a ninguno de los dos, debería estar muy informada para hacerlo, de verdad no lo sé. Me muevo en aguas que sí manejo: el cine, el arte…

-¿Le preocupa no poder comprar dólares libremente?
-Soy una persona muy austera. Como todos los argentinos de mi generación, he vivido lo mejor y lo peor, y sabemos que podemos salir adelante. Tuve viajes maravillosos, estuve en los mejores y peores hoteles. Siempre fui muy prudente, no soy “shopinera”. Supongo que me enojaría si no pudiera comprar dólares para viajar, pero usaría dólares ahorrados para poderme ir.

-¿Cuáles son sus proyectos laborales?
-Tengo dos proyectos para el próximo año. Uno es para los estudios Universal, para realizar trece capítulos como conductora. Voy a recorrer los lugares donde nacieron, vivieron y murieron las trece personalidades más importantes de Estados Unidos a nivel actoral. Será una especie de “roadmovie”, donde cada uno de los episodios mostrará los acontecimientos más relevantes de figuras como Marlon Brando, Gary Cooper, Ava Gardner, entre otros. El otro proyecto es filmar con “Maxi” Rodríguez, director de “El Vagoneta”. El escenario será en Córdoba y el título posible es “Los sueños de Gloria”. Todavía no están definidos todos los actores, pero seguro estará mi amigo del alma Martin Bossi.

-¿El cine es su gran amor?
-Al cine lo amo. Una película es para toda la vida, es amor eterno. Pero lo que más relajadamente hago es radio, me reconforta, me divierte mucho crear ese momento que aparentemente nadie está escuchando pero hay miles de orejas que están del otro lado vibrando y aunque no las vea, están presentes.

-¿Disfruta de actuar? ¿Le divierte?
-No me divierte nada actuar. La gente cree que uno goza, yo nunca gocé. Agradezco muchísimo esta profesión, gracias a Dios que la tengo, pero me genera mucha tensión, mucha angustia, y sé que con esto que digo estoy haciendo una declaración muy valiente.

-¿Cuál es el último papel que disfrutó?
-El papel que actué y que más disfruté fue en “Viudas”, de Marcos Carnevale. Adoro esa película, tal vez porque el personaje era muy parecido a mí. También me gustó mucho cuando filmé “Funes, un gran amor”, de Raúl de la Torre, porque mi personaje tocaba el piano. También recuerdo “Pobre mariposa”, de De la Torre; “El dependiente”, una gran película de Leonardo Favio, aunque también yo estaba muy preocupada por mi actuación. A los que no disfruté prefiero no mencionarlos, para no herir a nadie.

-Si tuviera que elegir un actor o actriz de los tantos con los que trabajó… ¿cuál sería?
-Bibi Andersson en “Pobre mariposa”, que es una actriz maravillosa. Fueron momentos inolvidables. También Gian Maria Volonté y Fernando Fernán Gómez. Me maravilla además haber trabajado con tantos actores argentinos: Alfredo Alcón, Jorge Marrale, Lautaro Murúa…

-¿Juan José Campanella o Adolfo Aristarain?
-Según en qué tema, Campanella crea un fresco maravilloso de la historia actual, inigualable; y Aristarain es un director intenso que cuenta historias geniales desde otra visión del mundo. De todos modos, para mí, el director es Leonardo Favio. Ante cualquiera, siempre él.

-¿Por qué razón?
-Me pueden gustar algunas películas más que otras, pero Leonardo tiene un alma en la cámara que no tiene otro, una visión en su mente para crear grandes personajes hasta para los más pequeños papeles, y una mirada de los mundos más oscuros que no la tiene nadie. Es el gran Favio. Amo a Leonardo Favio.

-¿Cómo es su relación con los premios?
-Los premios tienen un valor simpático, el del momento, es pasajero, pero las nominaciones son más importantes. Sí recibo todos con mucha emoción.

-¿Cuál es ese que más deseaba y recibió?
-El que recibí por “La ciénaga” en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, en 2001. Los cubanos son muy fervorosos del cine, son muy cultos. Recibirlo ante tantas personas fue emocionante, se levantaron todos de sus butacas, gritaban y me aplaudían, recordaban cada una de las escenas. Fue maravilloso y estoy muy agradecida.

-¿Cuáles son los programas de televisión que le gusta ver?
-No veo demasiada televisión abierta, por cuestiones de horario. Soy seguidora de las series por cable; por ejemplo “Lost”, la seguí del principio al fin. Sí disfruto muchísimo de las actuaciones de “Graduados”, son muy talentosos. Es muy buena la idea de la tira.

-¿Y el programa de Marcelo Tinelli?
-Sí lo veo, me encanta cuando hay alguien deslumbrante y talentoso bailando o algún personaje que me resulta gracioso; pero me horrorizo con las peleas. Me parece retrógrado. No me gusta ver gente peleando y repudio a las personas que ensucian el vocabulario, me horroriza que se ensucien las palabras. La verdad, me enoja. Prefiero algo que me haga bien al alma.

-¿Se enoja con facilidad?
-No, tengo muy buen humor, soy divertida, los primeros que me lo dicen son los directores que he tenido, sobre todo Lucrecia Martel, con la que filmé “La ciénaga”. Ella siempre me dice: “Borges, me falta tu humor negro”. Tengo un humor muy ácido.

-¿Qué la pone hoy de mal humor?
-Estoy más tranquila porque cada vez me acepto más. Estoy más grande. Eso sí, cuando me enojo no tengo retorno. De todos modos, muy pocas veces enfurezco. Como dice Enrique Pinti: “Para enojarse con la Borges hay que hacer un master en maldad”.

© Escrito por Andrea Taboada Publicado por http://exitoina.com