Mostrando las entradas con la etiqueta Jorge Lanata. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Jorge Lanata. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de junio de 2016

Luis Novaresio: "Del desamor no te reponés, son cicatrices que quedan"... @dealgunamanera...

Luis Novaresio, el costado desconocido de un hombre formal: "Del desamor no te reponés, son cicatrices que quedan"...


El reconocido periodista se entregó a una charla íntima con Ciudad.com. El recuerdo de su padre, su vida en Buenos Aires, su relación con el dinero, el día que la muerte le tocó el hombro, la fama, el ego y el periodismo, y mucho –pero mucho- más. ¡Pase y lea!

© Escrito por Sergio Florez el  domingo 19/06/2016 y publicado por ciudad.com de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Llegó a Buenos Aires hace cuatro años como un periodista consagrado en su Rosario natal. Y en poco tiempo, Luis Novaresio (52) clavó el talón en la tierra y supo hacerse un lugar en el competitivo mundo de los medios nacionales. Sin chicanas, sin escándalos y haciendo gala del respeto y la cordialidad como premisas fundamentales, se ganó el cariño del público y el reconocimiento de sus pares, que lo nominaron en la categoría Mejor Labor Periodística Masculina en los últimos premios Martín Fierro.

Con tono calmo y café de por medio, Novaresio se entregó a una charla íntima con Ciudad.com. El recuerdo de su padre, su vida en Buenos Aires, su relación con el dinero, el día que la muerte le tocó el hombro, la fama, el ego y el periodismo, y una herida que nunca cerró… “Del desamor no te reponés. Que te digan que no te quieren cuando vos estás profundamente enamorado… No, no te reponés. Lo piloteas a lo largo de la vida, pero el amor no cura todo. El amor posterior puede ser único, maravilloso, feliz, pero del anterior… Mmm, son cicatrices que quedan y ahí están”, asegurará convencido.

-¿Cómo estás viviendo este gran momento profesional?
-Yo estoy muy contento porque que te reconozcan tu laburo, tener laburo de lo que te gusta hacer. El año pasado y este fueron muy buenos. Hace cuatro y un poquito que me vine a vivir a Buenos Aires. Estoy muy contento y súper agradecido.

"No la paso bien con la mirada ajena, para socializar soy medio asqueroso. Diferencio entre los que somos notorios y los que son famosos. Los que somos notorios, te pasa porque trabajás de esto y te conocen. Los famosos son los que han hecho de su profesión su vida: Mirtha, Tinelli, Susana y Rial".


Se te ve un tipo reservado, ¿te resulta difícil esto de convertirte en un personaje de los medios?
-Tuve un muy buen entrenamiento porque antes trabajé 20 años en Rosario en un programa de televisión y otro de radio sumamente reconocidos. A mí me gusta decir que diferencio entre los que somos notorios y los que son famosos. Los que somos notorios, te pasa porque trabajás de esto y te conocen. Ahora, los famosos son los que han hecho de su profesión su vida.Mirtha, Tinelli, Susana, Rial y no sé quién más.

-¿Y cuál es la diferencia?
-Estos son personajes famosos como tales, donde toda la gente conoce absolutamente todo de sus vidas. Es más, en el caso de Mirtha, no forma parte de su vida si no lo hace público, es como una sinergia extraña. Nosotros somos notorios y la verdad que me llevo bien porque generalmente las devoluciones son muy amables y las que no, son por discrepancia, no por maltrato.

-¿Entonces te llevás bien con la mirada ajena, con sentirte mirado?
-Ah, no, no la paso bien porque soy muy tímido. Suelo tropezarme con las cosas, tirarlas al suelo… pero bueno, ya estoy un poco más acostumbrado. A mí no me vas a ver nunca en eventos, no la paso demasiado bien. Por ejemplo, los Martín Fierro son todo un esfuerzo para mí. Hay mucha adrenalina, hay que hablar, tenés que socializar… no vas a cenar, entonces es un esfuerzo extra en el que no me muevo ni cómodamente ni con soltura. Si me encuentro con amigos, todo bien, pero para ir a socializar soy medio asqueroso.

"Mis amigos de toda la vida no tienen nada que ver con esto, para mí son un cable a tierra fenomenal. Les importa la nada misma que yo trabaje en la tele. A veces uno se monta un poco en esta soberbia de la notoriedad y, los que de verdad te quieren, te bajan de un sopapo".


-Solés decir que a los periodistas se los come el personaje por sus egos, ¿tiene que ver con eso tu bajo perfil?
-Sí, totalmente, creo que lo peor que tenemos los que trabajamos en la tele y en la radio es nuestro ego. A veces nos juega muy malas pasadas. Hoy noto especialmente en el periodismo que hay un nivel de egolatría patológica, en donde se privilegia más al quién que al qué. Entiendo que hay firmas o presencias muy importantes, pero sin el qué que lo sostenga me parece un ejercicio de puro ego. Entonces, como mis amigos de toda la vida no tienen nada que ver con esto, para mí son un cable a tierra fenomenal. Les importa la nada misma que yo trabaje en la tele. A veces uno se monta un poco en esta soberbia de la notoriedad y, los que de verdad te quieren, te bajan de un sopapo.

-Nombrás los premios Martín Fierro y me parece ineludible la referencia Jorge Lanata y sus discursos.
-Si yo hubiese tenido que votar por la terna, hubiera votado por Lanata porque lo tiene absolutamente merecido. Era obvio, no había dudas. Lo que pasó posteriormente, con el discurso, los silbidos, sus enojos, bueno, Lanata es Lanata. A mí no me saldría nunca porque yo no tengo esa personalidad, esa cosa de exigir el reconocimiento, incluso de los que no me quieren. A veces me da la impresión de que Lanata tiene el gesto de un niño enojado, a pesar de ser uno de los tipos más inteligentes y creativos del medio.

-¿Y con el dinero cómo te llevás? ¿Lo sufrís, lo disfrutás, lo compartís?
-Yo soy un gringo clásico ortodoxo y culposo de tradición judeocristiana. Quizá es porque vengo de una familia de clase media laburante de inmigrantes. Mi papá vino después de la Segunda Guerra Mundial a laburar acá con 18 años. Recuerdo a mi padre, que tenía un taller metalúrgico, levantándose a las 4 de la madrugada para ir a laburar. La verdad es que la guita trato de disfrutarla, pero siempre está el ‘no vaya a ser cosa que en el futuro venga la mala…’.

"En el periodismo hay un nivel de egolatría patológica, en donde se privilegia más al quién que al qué. Si yo hubiese tenido que votar por la terna de los Martín Fierro, hubiera votado por Lanata porque lo tiene absolutamente merecido. A veces me da la impresión de que tiene el gesto de un niño enojado, a pesar de ser uno de los tipos más inteligentes y creativos del medio".


-Hablaste de la tradición judeocristiana, ¿sos religioso?
-Soy absolutamente agnóstico, la enseñanza católica me volvió agnóstico. No soy ateo porque guardo la esperanza de que si alguna vez existe la posibilidad racional de probar la existencia de Dios, entonces veremos. Mientras tanto, camino muy cómodamente en la duda que supone el agnosticismo.

-¿Y te analizás?
-Sí, desde hace muy poquito. Esta ciudad, que es maravillosa, si no venís loco, te ayuda y te da el empujón final, ja, ja, ja.

-Estás en radio La Red de 6 a 9, así que te despertás muy temprano. Después vas a Desayuno Americano y de ahí, a Infobae. ¿Tenés tiempo para una vida social?
-Me levantó a las 4.01 porque tengo una manía con los número pares y trato de acostarme temprano, tipo 11 de la noche. De golpe la noche te atropella, por eso trato de ser disciplinado, si salgo a cenar, que sea temprano. Cito a Magdalena (Ruiz Guiñazú) cuando digo que somos los peores compañeros de vida los que hacemos la primera mañana en la radio. Duermo un rato de siesta a la tarde, pero te liquida descansar así. Este año me apareció un síntoma que me bajoneó eternamente porque me sentí de 105 años: la hipertensión. Cuando me dijeron que tenía que empezar a controlarme la presión, a comer con menos sal, me dio un bajón… Es el viejazo, el principio del fin.

"Este año me apareció un síntoma que me bajoneó eternamente porque me sentí de 105 años: la hipertensión. Cuando me dijeron que tenía que empezar a controlarme la presión, a comer con menos sal, me dio un bajón… Es el viejazo, el principio del fin".


-¿Y dónde encontrás los pequeños placeres?
-Me gusta leer, voy muchísimo al teatro, yo soy un bicho de teatro, voy a ver de todo, el cine me cuesta más. (Carlos) Rottenberg dice que soy un enfermo del teatro, de cruzármelo nos hicimos compinches de charla. Salir a comer me encanta, me gusta comer rico con amigos, con familia. Volví a nadar, no todo lo que debiera y quisiera, pero volví. Y también, viajar, cuando puedo.

-A los 52 años, ¿hacés balances de tu vida?
-Para atrás no soy de mirar, es más, soy mi propio enemigo respecto de lo que hago. Soy muy severo en la crítica y bastante poco afectuoso en el elogio. Objetivamente, puedo decir que me fue muy bien y que laburo de lo que quiero, pero me cuesta.

-Contaste que tu papá era metalúrgico y que murió hace unos años. ¿Sos de reflexionar sobre la muerte?
-Mi viejo falleció en el 95, en plena revolución productiva de Carlos Saúl de Anillaco. De hecho, el menemismo liquidó a mi padre como a tantísimos otros. La apertura indiscriminada de importaciones liquidó todo lo que fue el gran cordón industrial de Rosario. Mi padre se murió de tristeza, tuvo un infarto, pero yo sostengo que se murió de tristeza. De ver que un taller que era próspero ya no funcionaba más. Tenía 61 años, era un hombre muy joven. Muy joven. Fue la pérdida más grande y más inesperada de mi vida. Me llamaron una noche y me dijeron que se sentía mal, fui a la casa de mis padres y se murió.

"El menemismo liquidó a mi padre. Se murió de tristeza, de ver que un taller que era próspero ya no funcionaba más. Fue la pérdida más grande y más inesperada de mi vida. Lo extraño enormemente, me hubiese encantado que estuviera acá y que viera mi desarrollo profesional".


-¿Cambió tu relación con la muerte a partir de ahí? ¿Le temés?
-No, a mí muerte no le temo la verdad. Cambió mi modo de percepción de un montón de cosas. No muchas veces pasa que uno quiere y admira a sus padres, y a mí me tocó esta suerte. La verdad que es una gran cagada porque yo extraño enormemente a mi viejo. Me hubiese encantado que estuviera acá y que viera mi desarrollo profesional. Era un tipo de una enorme referencia para mí, un autodidacta de una lucidez y una brillantez genial. Mi padre vino de Italia sin saber una palabra de castellano y aprendió solo. Era un lector empedernido, un curioso hacedor, la verdad es que lo extraño un montón.

-¿Alguna vez la sentiste cerca?
-Sí, la verdad que sí, es una experiencia de la que no me gusta hablar demasiado, pero sí.

"La sentí cerca a la muerte, es una experiencia de la que no me gusta hablar demasiado. Fue una enfermedad y en aquel momento la verdad que lo sobrellevé con más entereza de la que yo esperaba de mí mismo. Uno comprueba a lo largo de la vida que frente a situaciones extremas, hace lo que puede y no lo que quiere. Estoy acá y fue una gran enseñanza".


-¿Una enfermedad?
-Sí... No me gustaría morirme, no tengo ganas de morirme. Me encanta esto y en aquel momento la verdad que lo sobrellevé con más entereza de la que yo esperaba de mí mismo. Un poco me gusté por cómo reaccioné en aquella oportunidad. Uno comprueba a lo largo de la vida que frente a situaciones extremas, hace lo que puede y no lo que quiere. Estoy acá y fue una gran enseñanza.

-Parecés un tipo nostálgico. ¿Sufriste mucho por amor?
-Creo científicamente que del desamor no te reponés. Que te digan que no te quieren cuando vos estás profundamente enamorado… No, no te reponés. Probablemente te vuelvas a enamorar, pero de aquel duelo que significa que quien vos amás no te ame, no te reponés. Lo piloteas a lo largo de la vida, pero el amor no cura todo. El amor posterior puede ser único, maravilloso, feliz, pero del anterior… Mmm, son cicatrices que quedan y ahí están.

-La última: ¿tenés cuentas pendientes?
-Hacer dieta, ja, ja, ja. Montones de cosas. Mi deseo de futuro es inabarcable. Dentro de lo personal, descansar y disfrutar un poco más. Yendo a lo estrictamente profesional, conseguir un espacio de entrevista en calma, de charlar. Me parece que lo mejor que me sale es charla con la gente y ese espacio está medio vacante en la tele de hoy. Hay como una fiebre de la agilidad y hay que volver a la medianía de la charla y la tranquilidad.


domingo, 28 de febrero de 2016

“No existe el periodismo independiente”, dice el nuevo dueño del diario Página/12... @dealgunamanera...

“No existe el periodismo independiente”, dice el nuevo dueño del diario Página/12...

Dirigente. Santa María es el titular del gremio de encargados de edificios y del PJ porteño. Fotografía: Juan Obregon

El gremialista acordó con los actuales directivos del matutino una fusión con su grupo. Asegura que no va a cambiar la línea editorial.

© Escrito por Gabriel Ziblat y publicado el domingo 28/02/2016 por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Los convulsionados tiempos que viven los medios de comunicación con los nuevos vientos políticos también afectan a Página/12, diario que quedó fuertemente emparentado al kirchnerismo por su línea editorial y que tendrá un nuevo dueño: Víctor Santa María, titular de Suterh (gremio de encargados de edificios) y del PJ en la Ciudad de Buenos Aires.

Ya tiene un acuerdo para fusionar su grupo de medios Octubre con el de los dueños del matutino. Todavía resta la firma definitiva, pero ante Perfil Santa María ya habla como si fuese un hecho.

—¿Por qué decidió comprar Página/12?
—Fue una decisión de todo el grupo, charlando con la gente de Página/12. No compramos, sino que fusionamos los dos grupos. Y vamos a trabajar, como se viene haciendo, con una línea editorial que compartimos. Y tiene muy buenas plumas que hacen lo que hoy es Página/12, un formador de opinión y un generador de agenda política.

—¿Qué es lo que le atrae?
—Nosotros creemos que las grandes transformaciones son culturales. Y que los medios para llevarlas adelante son los de comunicación. Cambio que vemos desde nuestra visión, que es la visión de los trabajadores, y también de un contexto de país, que tiene que ver con nuestro movimiento nacional.

—¿Qué cambio se imagina en Página/12?
—La idea no es hacer grandes cambios. Nuestro aporte estará en modernizar ciertas cosas que nos permitan llegar más al público. Hoy por ejemplo no tiene una aplicación web importante. Y por el contexto nacional yo creo que la gente va a consumir mucho más medios como los de Página, porque va a buscar ahí la campana disonante fuera de la hegemonía que ya vemos.

Página/12 quedó muy emparentada con el kirchnerismo, ¿eso se va a mantener?
—Página no está dentro de lo que fue el periodismo militante. Tuvo también posiciones críticas. Pero sí fue cercano a muchas de las medidas que se tomaron en los gobiernos de Néstor y Cristina. Me parece que lo que pasó estos años es que hubo un corrimiento con la información. Hoy todos sabemos que Magnetto es Clarín, qué defiende La Nación, qué Perfil. Hay una transparencia más clara. Se demostró que no existe el periodismo independiente. Todos tenemos posiciones, algunos más objetivas que otros.

—¿Se lo imagina como foco de resistencia kirchnerista?
—No lo diría como un tema de resistencia. Seguramente como una voz muy crítica a muchas de las medidas que viene tomando el gobierno de Macri. Visión crítica que no van a dar Clarín ni La Nación.

Página/12 se vio beneficiada por la publicidad oficial durante estos años, ¿su solidez estará garantizada?
—Si va a mantener la pauta o no es una pregunta para hacerle al Gobierno. Hoy Página es un proyecto económicamente viable y depende de dos factores: la venta y la publicidad. Página/12 ha tenido publicidad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires cuando estaba Mauricio. Por ahí tenemos que desarrollar más el canal de la pauta privada, algo que no tenemos y es importantísimo para seguir creciendo.

—El Grupo 23 fue otro beneficiado y termina diluido.
—No sé cuál es el esquema de negocios de ellos. Ni qué hicieron con la plata que les dieron.

¿Cómo analiza el nuevo escenario de los medios?
—Los medios dependen de los intereses. Hay cierto cerrojo en los dos medios más grandes, que cuidan de modo militante al actual presidente. Y después medios con una posición un poco más crítica.

 —¿Los cambios a la Ley de Medios cómo los toma?
—Son un retroceso grande para la democracia argentina. Nuevamente tiende al monopolio de los medios, achica la diversidad de voces. Yo hoy podría comprar diez radios y estaría dentro de la ley.

¿Por qué considera que las empresas, tanto K como anti K, apoyaron?

—Porque fueron beneficiadas. El que tiene posibilidad de agrandarse, algo que la ley impedía, por supuesto que va a estar a favor. El capital no tiene ideología.

De Lanata a los Kirchner

El primer número de Página/12 salió a la calle el 26 de mayo de 1987 y en sus ya casi 30 años de vida atravesó por diferentes etapas. Su fundador fue Jorge Lanata, que con menos de 30 años le dio una impronta novedosa al diario, que rápidamente se destacó en el mercado de los diarios en la Argentina. Lo acompañaba Ernesto Tiffenberg, quien actualmente es su director periodístico.
Con un estilo irreverente, el matutino se posicionó por su línea editorial crítica de los poderes de turno, ya sea políticos como empresariales, judiciales o militares.
Luego de su salida, Lanata lanzó que Clarín había comprado Página/12, algo que nunca se comprobó.

Finalmente, durante el kirchnerismo el diario no ocultó su simpatía con el gobierno, algo que también se vio reflejado en la distribución de la pauta oficial, donde fue uno de los más beneficiados. Sus actuales dueños son Fernando Sokolowicz, Jorge Prim y Hugo Soriani.

Un sindicato con varios medios

Tras más de 20 años en la conducción, Víctor Santa María logró que el gremio de los encargados de edificios tenga su propio grupo de medios de comunicación, Octubre. Hoy tiene Diario Z, dos radios (AM 750 y FM 89.1 Malena), y dos revistas (Caras y Caretas y El Planeta Urbano).

—¿Cómo hace un sindicato para armar un grupo de medios?

—Con tiempo... Hace 20 años creamos una fundación, donde canalizamos lo que es educación, medios y cultura. En medios empezamos hace unos 15 años comprando Caras y Caretas. Desde ahí empezamos a desarrollarnos. Y ahora sumamos Página/12, con los que ya fuimos socios en la AM 750.

—¿Y eso se hizo con fondos del sindicato?

—En un principio sí, pero después se fueron sustentando cada uno de estos medios. Ya hace tiempo que el grupo no está subvencionado por el sindicato. 


martes, 2 de febrero de 2016

El periodismo que se cayó en la grieta… @dealgunamanera...

Una deriva insólita, de los hechos a las “interpretaciones”.


Fue Luciana Geuna quien me dijo, durante la era k “el periodismo se ha transformado en una cuestión de fe”. Su diagnóstico de entonces fue exacto: durante el kirchnerismo desaparecieron los hechos, y todo se llenó con interpretaciones.

© Escrito por Jorge Lanata el martes 02/02/2016 y publicado por el Diario Clarín de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

–Lo que usted está viendo es un vaso.

–No, es una vaca.

¿Cómo sigue ese diálogo? Esta costumbre fue advertida primero por los periodistas –porque nos afectaba directamente en el trabajo– pero al poco tiempo también el público descubrió la trampa.

El combate del kirchnerismo contra el periodismo fue básico pero efectivo:

* Desacreditar a quien denunciaba sin mencionar jamás los hechos que constituían la denuncia.

* Sostener que la “desmentida” del funcionario cuestionado alcanzaba para derrumbar la denuncia. (¿Qué esperaban? ¿Que, entre lágrimas, él tipo se confesara culpable?).

* Argumentar que la denuncia era “política”, algo que podría resumirse así: el gobierno (político) acusa al periodismo (político) de hacer política. Esta conducta puso de moda un término del argot periodístico-político: “operación”, y entonces cada noticia se convirtió en una “operación”, con lo cual, al calificarla así, se trataba de evitar sus efectos. Esa vieja lógica siguió, gracias a Dios sin resultado, Aníbal Fernández cuando nos acusó de operar en su contra semanas antes de las elecciones, como si tuviéramos que pautar las notas según el calendario electoral de cada partido.

De esta manera el intento ilegal de quedarse con la Casa de la Moneda de Boudou, los bolsos con euros de Fariña, Lázaro y Cristina, las sociedades de Cristóbal López y Electroingeniería con Cristina y Néstor, los hoteles del Nene, etc., etc., con la ayuda de jueces tan abyectos ayer como ahora mismo, se transformaron en ”opiniones” y eran “hechos”. Un sector de la sociedad aceptó la existencia del “periodismo militante” como una parte de la realidad deseada: todos opinan, todos operan, todos interpretan.

En la madrugada del 17 de junio de 1972, Frank Wills, guardia de seguridad del Complejo Watergate de edificios en Washington, advirtió que alguien había penetrado violando los controles de seguridad: eran agentes de la CIA y del Comité de Reelección de Nixon. Llamó a la policía y minutos después cinco hombres fueron arrestados dentro de la oficina del Comité Nacional del Partido Demócrata, el principal partido de la oposición.

Nixon y su equipo conspiraron para ocultar el allanamiento sólo seis días después de los hechos. Después de dos años reuniendo pruebas contra el entorno del presidente, que incluía a miembros de su equipo testificando contra él en una investigación del Senado de los Estados Unidos, se reveló que Nixon tenía un sistema de grabación de cintas magnéticas en sus oficinas y que había grabado una gran cantidad de conversaciones dentro de la Casa Blanca.

Con la certeza de una acusación de parte de la Cámara de Representantes y de una condena en el Senado, Nixon dimitió diez días más tarde. Se convirtió así en el único presidente estadounidense que renunció al cargo.

Nadie se preguntó nunca, en esos años, si el Watergate era una “operación” de los demócratas, o si Frank Wills se había drogado alguna vez. Nixon, obviamente, intuyendo a Aníbal Fernández, desmintió los hechos hasta que fue sepultado por las pruebas. Otro detalle nada menor: los legisladores y los jueces que investigaron eran honestos. Aquí hoy, a un año de los hechos, sentado sobre el cadáver del fiscal, Horacio Verbtisky aún deja abierta la hipótesis del suicidio del fiscal Alberto Nisman.

El tema de la desaparición de los hechos y su reemplazo por las opiniones resurge ahora, cuando el gobierno entrante trata de convertir a los medios del Estado en medios del Estado. Veo en el programa Intratables a Hernán Lombardi & Panelistas caer en la misma trampa: discuten el pluralismo sin mencionar la capacidad.

“Hay que dejar a algunos kirchneristas para ser pluralistas”, es la entrelínea de lo que dicen. Si están discutiendo periodismo el enfoque esta errado: ¿Si fuera K o si fuera macrista –da igual– dejaría de contar lo que sucede? En ese caso ya no sería periodista. Buscamos un medio del Estado donde alguien diga “¡Lázaro es socio de Cristina, estas son las pruebas!” y el programa siguiente afirme “¡Lázaro y Cristina nunca se vieron!”. ¿En qué lugar de la grieta se perdió el periodismo? He formado redacciones durante décadas y nunca le pregunte a nadie a quién votaba –de hecho, viví la paradoja que muchos ex colaboradores de mis medios formaron luego parte de los grupos de tareas de propaganda K–.

Así planteado el “pluralismo” se parece a la brutalidad del que confiesa tener un amigo judío para demostrar que no es antisemita. Entiendo esa visión al armar un “panel”, pero no una redacción. El “panelismo” es un fenómeno reciente, parte del deterioro del nivel televisivo, un sitio en el que, como vecinas en la vereda, se mezcla a algunos periodistas con otros mediáticos, casi nunca cuentan con información propia y opinan desde ningún lugar. Hablo de medios: necesitan buenos conductores, buenos periodistas, columnistas formados; la desesperación de las señoras Veiras, García, Russo, etc., es que nunca más van a ganar cien mil pesos al mes porque no es eso lo que vale su trabajo. Los medios del Estado –y los privados, claro– necesitan buenos periodistas: gente que escriba con sujeto, predicado y datos, que tenga buenas preguntas y que sea sensible a lo que sucede en su entorno.

¿A quién votan? Es una pregunta menor.


sábado, 26 de diciembre de 2015

El pimer sobreprecio K... @dealgunamanera...

El hilo que une Afsca y Rosatti…


Los vínculos entre el rol del periodismo en el primer caso de sobreprecio K, la intervención de la Autoridad de medios y el candidato de Macri en la Corte. El triste caso de Sabbatella.

© Escrito por Jorge Fontevecchia el sábado 26/12/2015 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Al comienzo, a Néstor Kirchner le costó tener un ministro de Justicia que se adaptara a su estilo. Gustavo Beliz le duró 14 meses (tras ser el primero en denunciar a Stiuso) y su sucesor, Horacio Rosatti, sólo 12 meses (tras no firmar un sobreprecio en la construcción de cárceles decidida por De Vido).

A Cristina le fue más fácil: nombró al comienzo de su mandato como ministro de Justicia directamente a Aníbal Fernández. Pero Néstor Kirchner fue mucho más peligroso y sinuoso que su esposa. El hacía esfuerzos por parecer algo distinto de lo que era y quería ministros de Justicia (y una Corte Suprema) que le irradiara el prestigio del que carecía y no podía construir. Cristina siempre fue más obvia y fácil de decodificar. La sinuosidad de Néstor Kirchner les hizo creer a algunos diarios (y autojustificar a otros) que no había que criticar al gobierno (de reconstrucción nacional) durante esos primeros años.

Perfil aparece allí llenando ese vacío en su edición de relanzamiento al debutar justamente como el único en informar que la corrupción era el motivo de la salida de Rosatti del Ministerio de Justicia: “El primer sobreprecio K” fue el título del panorama político del primer ejemplar de Perfil, escrito por entonces por Jorge Lanata, y el título principal de la tapa del diario decía: “El ex ministro de Justicia de Kirchner renunció para no firmar una licitación con sobreprecios”.

Sabbatella no supo decirle “no” a la Presidenta como sí hizo Rosatti en 2005 con Néstor Kirchner

Fue necesario que Néstor Kirchner cambiara tres ministros de Justicia (mientras De Vido continuaba incólume) y que le pasara el bastón de mando a su mujer para que la mayoría del periodismo profesional comenzara a criticar al gobierno. Ese punto de inflexión dio origen a la nueva Ley de Medios y a la creación de la Afsca como su organismo de aplicación.

No es casual que nuevamente el nombre de Horacio Rosatti, ahora como designado para integrar la Corte Suprema de Justicia, y la interverción de la Afsca vuelvan a ser hoy noticia casi simultáneamente. Justicia y periodismo son los dos factores de equilibrio del sistema de división de poderes, al punto que al periodismo se lo ha considerado muy exageradamente como un cuarto poder y más acertadamente como un auxiliar de la Justicia.

La Corte Suprema, al declarar constitucional la Ley de Medios, dejó expresa constancia de que debía ser aplicada con ecuanimidad y no utilizada como herramienta para castigar a medios no afines, como se había hecho con la publicidad oficial, tema que citó en ese propio fallo.

Y tampoco es casual que comienzo y fin de la historia construyan un epílogo casi de novela entre la inicial discriminación con la publicidad oficial y el último acto de la Afsca, que fue el intento de conceder licencias de televisión digital en el que nuevamente Editorial Perfil fue discriminada a favor de Szpolski y Cristóbal López. Para hacer la parábola más simple, diez años después se repite hasta el mismo actor: Szpolski (entonces López no tenía medios) en 2005 con publicidad oficial y en 2015 con licencias de televisión digital.

Así como el juicio por discriminación con la publicidad oficial que Perfil inició hace diez años sirvió para construir la evidencia sobre el uso político de la publicidad, la presentación en 2015 de Perfil en la licitación de televisión digital compitiendo con Szpolski y Cristóbal López  vuelve a servir como evidencia, en este caso de que la Afsca no aplicaba la Ley de Medios para generar pluralidad de voces.

Anteayer, al ser echado de la Afsca, y en un típico discurso de arenga, Martín Sabbatella sostuvo que el desalojo que lo arrancó de la oficina donde se había atrincherado impediría que se siguiera cumpliendo la Ley de Medios (puso el ejemplo del monitoreo de la interferencia de las ondas radiales con los radares de los aeropuertos), cuando no cumplió la principal y declamada función de promover la pluralidad de voces.

Sabbatella hoy es un político que en sólo tres años pasó de tener un gran futuro a poder perderlo todo

Sabbatella es un triste caso de destrucción de un capital político.

Cuando en 2012 asumió al frente de la Afsca, Cristina Kirchner dijo: “Nadie lo puede tildar [a Sabbatella] de oficialista. Encabezaba una lista en contra de Néstor Kirchner en 2009”. En 1999 había sido electo intendente de Morón por la Alianza, años antes había integrado el grupo que fundó el Frepaso. En 2003 volvió a ganar las elecciones para intendente de Morón ya con su propio partido, Nuevo Morón. En 2007 volvió a ganar las elecciones para intendente  de Morón con su partido Nuevo Encuentro, con el que buscó expandirse a toda la provincia de Buenos Aires. Mientras fue intendente cosechó elogios variados: The Wall Street Journal lo consideró como un político latinoamericano transparente por su “lucha en solitario contra la corrupción en Argentina”, en 2008 obtuvo el Premio Konex en Administración Pública, y en 2010 Poder Ciudadano lo distinguió como ejemplo de “transparencia” y “lucha contra la corrupción”.

En 2015 Sabbatella perdió Morón después de 16 años de controlar su intendencia. No supo, como Rosatti sí hizo con Kirchner, decirle que no a Cristina y aplicar verdaderamente la Ley de Medios. Prefirió ser candidato a vicegobernador bonaerense integrando la fórmula de Aníbal Fernández. Perdió casi todo, esencialmente su credibilidad, al dejar demostrado que la Ley de Medios no era para ampliar la pluralidad.

Contenido relacionado