sábado, 8 de septiembre de 2018

Selección Argentina. Amistoso: Argentina 3 vs. Guatemala 0... @dealgunamanera...

Una versión renovada de Argentina no tuvo piedad de la limitada Guatemala…

El primer equipo de la era Scaloni goleó en el debut a Guatemala.

La Selección argentina, con el interinato de Lionel Scaloni y jugadores que representan la renovación en el plantel tras el Mundial de Rusia 2018, mostró una buena versión en el primer tiempo del amistoso frente a Guatemala, en el que logró la ventaja de 3 a 0 que le permitió imponerse en Los Angeles, Estados Unidos.

© Publicado el viernes 07/09/2018 por el Diario La Jornada de la Ciudad de Trelew, provincia del Chubut.

Un penal polémico convertido por Gonzalo "Pity" Martínez, un tremendo zurdazo de Giovanni Lo Celso y una buena definición de Giovani Simeone -todos debutantes como goleadores- llevaron al marcador la superioridad que Argentina demostró durante los primeros 45 minutos.

Argentina, que no cuenta en esta gira con la presencia de Lionel Messi, demostró la diferencia de jerarquía en todos los frentes, con una muy buena presión ante la pérdida para imponer condiciones, sin dejar prácticamente cruzar la mitad de cancha a Guatemala y con un volumen de juego acorde al despliegue de sus jugadores.

En la continuidad de la gira por Estados Unidos, la Argentina enfrentará el próximo martes a Colombia, en Nueva Jersey.

Necesitó de veinte minutos, Argentina, para marcar las diferencias lógicas ante una Selección que estuvo dos años inhabilitada por la FIFA.

El triángulo de Lo Celso, Paredes y Palacios circuló el balón con mucha precisión, y encontraba rápido por afuera a Pavón y "Pity" Martínez, para el desequilibrio.

Lo tuvo Gio Simeone de cabeza tras un preciso centro de Saravia -de buen rendimiento-, también Pavón intentando picar la pelota sobre el arquero, y por último Palacios ingresando por el segundo palo, pero se la sacaron en la línea.

Era un vendaval de los dirigidos por Scaloni, que iban a poder romper el maleficio con un penal muy polémico sancionado por el árbitro Héctor Rodríguez.

Lo Celso remató de media distancia y el balón pegó en el codo -contra el cuerpo- de Elías Vásquez: "Pity" Martínez se hizo cargo y definió con un fuerte zurdazo cruzado.

Con la ventaja, la tranquilidad de Argentina fue notoria, sin bajar la intensidad y buscando constantemente las triangulaciones ofensivas.

Lo tuvo otra vez Pavón mano a mano, pero esta vez buscó el centro al medio para Simeone, pero justo fue cerrado por la defensa guatemalteca.

Hasta que a los 35 minutos, Lo Celso calzó un rebote desde 30 metros, controló y de sobrepique metió un zurdazo tremendo que perforó el bloqueo de la defensa y se transformó en el 2-0 para la Argentina.

Recién a los 39 minutos de la etapa inicial, Guatemala tuvo un córner que peinó Martínez y que fue el primer y único tiro al arco, que descansó sin problemas en las manos de Rulli.

Y por si fuera poco, tras un robo en la primera línea de presión, Argentina llegó al tercero con una buena definición a pura habilidad de Simeone.

Scaloni movió el banco de entrada en el complemento, lógicamente, ya que había prometido a los jugadores que todos tendrían su oportunidad durante la gira.

Así, con el resultado a su favor como marco, Argentina bajó notablemente su desempeño, compartió y dividió la posesión de la pelota con Guatemala, y ya no tuvo fluidez en el juego.

Simeone pudo haber sellado su doblete entrando por el segundo palo, pero el arquero Paulo César Motta lo impidió sobre la línea.

El partido se hizo chato, con muchas imprecisiones en un terreno de juego que dejó que desear, y Argentina se llevó una sólida presentación para ilusionarse.

Síntesis:

Argentina 3
 

Gerónimo Rulli; Renzo Saravia, Germán Pezzella, Ramiro Funes Mori, Nicolás Tagliafico; Leandro Paredes, Giovanni Lo Celso, Exequiel Palacios; Cristian Pavón, Giovani Simeone y Gonzalo Martínez. DT: Lionel Scaloni.

Guatemala 0

Paulo César Motta; Héctor Moreira, Elías Vásquez, Rafa Morales, Allen Yanes; Rodrigo Saravia, José Manuel Contreras, Kevin Norales, Frank de León; Jorge Vargas y José Carlos Martínez. DT: Walter Claverí.

Goles en el primer tiempo: 26m Martínez (A), de penal; 35m Lo Celso (A) y 43m Simeone (A).

Cambios en el segundo tiempo: Al inicio Santiago Ascacíbar por Paredes (A), Matías Vargas por Pavón (A), Cristian Jiménez por Allen Yanes (G), Carlos Gallardo por Vásquez (G) y Wilber Pérez por Jorge Vargas (G); 12m Alan Franco por Pezzella (A) y Franco Vázquez por Martínez (A); 15m Jean Márquez por Saravia (G) y Marvin Ceballos por Norales (G); 20m Walter Kannemann por Funes Mori (A) y Franco Cervi por Palacios (A).





miércoles, 5 de septiembre de 2018

El informe de la BBC que revela por qué hay hambre en la Argentina… @dealgunamanera...

El informe de la BBC que revela por qué hay hambre en la Argentina… 

En Argentina, el mayor productor de alimentos per cápita de la región, tiene índices de hambre tan altos como México o Trinidad y Tobago.

¿Por qué hay hambre en Argentina si se produce comida para 440 millones de personas (10 veces su población)?

© Escrito por Daniel Pardo corresponsal de BBC Mundo en Argentina el miércoles 05/09/2018 y publicado en https://www.bbc.com (Copyright © 2018 BBC)

El tercer productor mundial de miel, soja, ajo y limones; el cuarto de pera, maíz y carne; el quinto de manzanas; el séptimo de trigo y aceites; el octavo de maní.

Sí, Argentina produce muchos alimentos.

Y, sin embargo, entre uno y tres millones de argentinos sufren hambre.

Puede verse como una paradoja o como una injusticia o como una apreciación técnicamente fallida que pasa en muchos otros países, como China, el mayor productor mundial de alimentos, o Brasil, el más grande exportador de comida de América Latina.

Pero en ninguna otra nación la brecha parece ser tan grande como en Argentina, donde hoy una nueva crisis económica -hubo diez graves en 70 años-probablemente se traduzca, según el presidente, Mauricio Macri, en un nuevo aumento de la pobreza. 

La indigencia en Argentina, parecido al resto de la región, es común. Con un agravante: las constantes crisis económicas en el país perjudican, sobre todo, a los más pobres.

En un dato oficial que muchos argentinos saben de memoria, Argentina produce alimentos para abastecer a casi 440 millones de personas.

Y su población, según varios estudios, apenas pasa los 44 millones.

Es difícil saber cuántos de los 13 millones de pobres (30%) que se registran en Argentina sufren hambre; las dos variables no van necesariamente de la mano.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de Naciones Unidas reporta poco más de 2 millones de argentinos con déficit alimentario.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) habla de 1,5 millones y el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (ODS-UCA) estima 3 millones.

Se trata de entre un 3% y 4% de la población, muy cerca de la media de la región.

Pero de nuevo: no hay país en este continente que se jacte de ser, o haber sido, "el granero del mundo", como Argentina.

¿Qué es, entonces, lo que pasa? ¿Para dónde va toda esa comida? ¿Por qué no llega al sector más vulnerable? 

Una de las quejas más frecuentes de los pequeños agricultores en Argentina es que la propiedad de la tierra es muy desigual. 

Los grandes problemas

El hambre en Argentina, coincidieron varios expertos en conversación con BBC Mundo, no se debe a escasez de alimentos, sino a falta de ingresos, distribución desigual de la riqueza o ausencia de generosidad.

Aunque hay países más desiguales que Argentina, la economía de este país es una de las más frágiles de la región, azotada por años de políticas de Estado ambivalentes que han resultado en traumáticas etapas de inflación, devaluación y recesión.

Hoy gran parte de la producción, sobre todo de granos, se exporta, pero hay rubros como la carne, el vino y el trigo que en su mayoría se quedan y abastecen el mercado local.

"El problema de Argentina no es que falten alimentos", dice Iván Ordoñez, economista especializado en el campo. "No somos India ni Haití ni Venezuela; nosotros no importamos alimentos, todo lo que comemos es industria local".

"Lo que debería pasar, y no ha pasado, es que el mercado interno compita con el mercado externo, que se exporte más, se genere más riqueza y eso genere más empleo", asegura.

Los analistas coinciden en que la relación entre los gobiernos argentinos y el campo, marcada por el alza y la reducción de impuestos, es una historia de amor y odio que ha impedido la planificación y ha exacerbado la concentración de la propiedad y la producción. 

El boom sojero en Argentina sacó a muchos de la pobreza, pero cuando pasó la bonanza y volvieron los problemas económicos, se vio que no era una solución a largo plazo.

"Los beneficios de la producción —explica Agustín Salvia, director del ODS-UCA— solo llegan al primer segmento de la sociedad, que es un 30% integrado al mundo, desarrollado, con altos estándares de consumo".

"Eso permite un derrame de ingresos al sector medio, que es el 40%, que vive de la prestación de servicios, pero apenas gotea al 30% más pobre, que depende de las asistencias".

"No solo hay que tener mejores programas sociales, sino una economía menos informal y más participativa, con pequeños centros de producción, de reciclaje y de cuidado", concluye el especialista en pobreza.

Como en casi toda América Latina, la tasa de informalidad en Argentina roza el 50% del empleo, una problemática que golpea a los más vulnerables, sobre todo en momentos de inflación y recesión.

Francisco Yofre, director de la FAO Argentina, atribuye una parte del problema a la falta de educación.

"Argentina es uno de los países que más desperdicia alimentos y uno de los de mayor consumo de azúcar y bebidas azucaradas", advierte.

Según números de la FAO, el 12% de la producción de alimentos en Argentina es desperdiciada y el 45% de eso es frutas y hortalizas, el rubro más caro y nutritivo.

"Estamos trabajando con el actual gobierno para concientizar a los hogares en estos aspectos, pero esto solo se soluciona con una política de Estado de corto, mediano y largo plazo", asegura. 

Argentina es uno de los mayores productores del mundo de aceites vegetales.

Vocación de generosidad

Juan Carr es un porteño de ojos azules, bajito y risueño que a sus 56 años ha sido siete veces postulado al Nobel de la Paz.

A través de su Red Solidaria, un "hecho cultural" que organiza gente en 23 países para ayudar a poblaciones vulnerables, Carr es probablemente el argentino que más tiempo le ha dedicado a luchar y pensar el fenómeno del hambre.

Sentado en su oficina de Red/acción, un recién lanzado medio de comunicación enfocado en lo social, Carr le dice a BBC Mundo que hay dos razones para ser optimista.

Una, que el hambre ha bajado: "A finales de los años 90 morían 25 niños por día por desnutrición y hacia 2010 esa cifra, que hoy debe estar por ahí, era de 4 al día".

"Es un logro tremendo, que, en mi intuición, se logró gracias a una alianza entre el Estado, (la fundación católica) Cáritas y el campo", asegura.

En segundo lugar, Carr celebra que el hambre ya no solo es una preocupación de las organizaciones sociales o la izquierda: "Es un éxito cultural que los sectores conservadores también se preocupen por esto".

Las ollas populares son todo un símbolo en Argentina. Muchos, sobre todo en el interior, dependen de ellas. Pero los expertos dicen que eso no es suficiente ni soluciona el problema de fondo.

Ahora: ¿por qué sigue habiendo hambre en el país de la abundancia? Carr tiene una mirada distinta a los especialistas.

"Puede ser una razón económica o puede ser una razón técnica, pero desde mi intuición de no especialista creo que esto pasa, primero, por una cuestión cultural".

El problema con el hambre, explica, es que parece invisible: la gente que la padece es marginal dentro de la marginalidad.

"El hambre no necesariamente habla de la pobreza, sino de la invisibilidad, de la dispersión, de la marginación".

"Lo que se necesita —concluye— es levantar la mirada de los 43 millones (de argentinos) que sí comen (…) para comprender, entender y abrazar a una de esas personas que está entre el millón de gente con hambre".

"El argentino es muy reactivo, muy solidario. Pero solo voltea a mirar cuando el problema está ante sus ojos. Y en el hambre falta una maquinaria de visibilización".

Carr, graduado en veterinaria, se preocupa por no sonar prepotente, por no jugar de especialista, por no criticar a 43 millones de argentinos que no sufren hambre.

Pero lanza una pincelada: "Yo no sé por qué no le llega comida a ese millón, pero creo que tiene que ver con una falta de vocación por la generosidad".

Cuando los agricultores protestan en Argentina, regalan comida, un reflejo de que el problema no es que falten alimentos, sino que la retribución por su venta no da para vivir.


lunes, 3 de septiembre de 2018

Superliga Argentina San Martín de San Juan 1 vs. Huracán 2... @dealgunamanera...


Huracán volvió a la victoria en San Juan…


El elenco de Parque Patricios consiguió la primera victoria del campeonato por dos a uno frente al Santo con goles de Andrés Chávez y Carlos Araujo.

© Escrito por Rodrigo Da Silva el sábado 01/09/2018 y publicado por el Departamento de prensa del Club Atlético Huracán de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Los dirigidos por Gustavo Alfaro obtuvieron un triunfo clave en la Superliga frente a un duro rival que todavía no conocía la derrota. En el comienzo del encuentro, el local tuvo las primeras aproximaciones con la búsqueda constante de un ex Huracán, Nazareno Solís y la presencia de Martín Bravo en el área del Globo. 

Sin embargo, a los veinte minutos de juego, la visita hizo provecho de la efectividad y tras una jugada colectiva que inició Juan Garro y que no pudo terminar con Andrés Chávez en un intento de pared, fue el comandante quien remató desde afuera del área para abrir el marcador gracias a un desvío.

Nueve minutos más tarde, luego de sufrir la expulsión de Marcos Gelabert, el local alcanzó la igualdad por medio de la pelota parada. Bravo aprovechó el centro al corazón del área y de volea, concretó el empate.

La paridad en el marcador generó un ida y vuelta que hacía peligrar las ambiciones Quemeras. A pesar de las intenciones verdinegras, en el epílogo de la primera parte, Huracán volvió a pegar en el mentón. La conducción de Andrés Roa, el lujo de taco de Chávez y la definición magistral de Carlos Araujo con el pie abierto, volvían a poner al Globo arriba.

En la segunda etapa, Marcos Díaz apareció en distintas ocasiones para mantener la diferencia y terminar de resolver el triunfo.

Síntesis:

San Martín 1

Luis Ardente; Jonatan Goitía, Facundo Erpen, Juan Rodríguez, Federico Milo; Marcos Gelabert, Franco Cristaldo, Nazareno Solís, Claudio Mosca, Martín Bravo; Gonzalo Castillejos. DT: Gastón Coyette.

Huracán 2

Marcos Díaz; Cristian Chimino, Saúl Salcedo, Federico Mancinelli, Carlos Araujo; Israel Damonte, Iván Rossi, Carlos Auzqui, Andrés Roa, Juan Garro; Andrés Chávez. DT: Gustavo Alfaro.

Estadio: San Martín (SJ).

Árbitro: Silvio Trucco.


















domingo, 2 de septiembre de 2018

Fernando Haddad, el hombre llamado a sustituir a Lula da Silva… @dealgunamanera

Fernando Haddad, el hombre llamado a sustituir a Lula da Silva… 


El ex ministro de Educación y ex alcalde de São Paulo está posicionado en primer lugar para concurrir a las presidenciales de Brasil en caso de no poder competir finalmente Lula da Silva.

© Escrito por Juan Royo Gual el domingo 02/09/2018 y publicado por el Diario El Mundo de la Ciudad de Madrid, España.


Hijo de inmigrantes libaneses y formado en Derecho, Haddad representa un ala moderada dentro del Partido de los Trabajadores (PT). Militante en la izquierda desde joven, fue llamado por Lula en 2005 para diseñar su ambiciosa política educativa. Como ministro de Educación, Fernando Haddad fue el artífice de una de las banderas de los Gobiernos de Lula, la democratización de la enseñanza.

Inauguró 126 campus universitarios y estableció becas y cuotas que, por primera vez en la historia, permitieron que negros, pobres e indígenas entraran en masa en las facultades. Eran los años en que la economía de Brasil asombraba al mundo y el Gobierno de Lula tenía altísimos índices de aprobación. Aprovechando el tirón, en 2011, ya bajo el Gobierno de Dilma Rousseff, dejó el Ministerio de Educación y se lanzó a la Alcaldía de São Paulo.

Contra todo pronóstico, comandar la mayor metrópoli de Sudamérica fue algo más complejo: puso en marcha un moderno programa de movilidad urbana que llenó la ciudad de carriles bici y enfureció a la conservadora sociedad paulista. También tuvo que hacer frente a las protestas juveniles de 2013 contra la subida del precio del autobús, que derivaron en una movilización nacional sin precedentes contra la clase política en general. En las elecciones municipales de 2016 sufrió una derrota estrepitosa.

El joven alcalde, que en esos años cultivó una imagen de 'hipster' campechano, siempre capeó las polémicas con temple y buen humor, lo que le valió el apodo de Haddad Tranquilão.

Su nombre siempre estuvo en las quinielas para sustituir a Lula, pero hasta hace poco el partido no quería exponerle demasiado para no dar la imagen de que se estaba anticipando la derrota.


Ahora la estrategia tendrá que cambiar radicalmente. Haddad es relativamente conocido entre las clases medias urbanas y en la región sudeste de Brasil, la más desarrollada. Pero entre los humildes campesinos del noreste, donde Lula se movía como pez en el agua, es visto con cierta distancia. Haddad, como ya le pasó a Rousseff, tendrá que cargar para siempre con el peso de la comparación con su mentor.



Macri en su laberinto… @dealgunamanera...

Macri en su laberinto…


Consultó a Lousteau, Melconian y otros economistas. Pero teme hacer retoques y que luego la crisis los devore.

© Escrito por Nelson Castro el domingo 02/09/2018 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Hace algunas semanas, Mauricio Macri se reunió con Martín Lousteau. Quien fue primer ministro de Economía del primer mandato de Cristina Fernández de Kirchner y embajador del actual gobierno en los Estados Unidos, llevó al encuentro algunas ideas para enfrentar las dificultades por las que atravesaba ya entonces la economía. Lo presentado por Lousteau fue un aporte concreto para enfrentar los peligros que acechaban al ideario económico –por así decirlo– del oficialismo. Su decepción fue grande cuando supo que nada de lo que le había llevado al Presidente le había interesado. No fue el único al que le pasó algo así. Guillermo Nielsen, uno de los economistas que más sabe sobre negociaciones con el FMI, fue otro de los que nunca tuvo devolución acerca de sus propuestas.

El síndrome de Hubris es un mal del poder. Es un mal del cual Jaime Duran Barba –que estuvo en las reuniones del fin de semana en la quinta de Olivos– conoce mucho. Uno de los signos de este mal es que quien lo padece cree ser el dueño de la verdad absoluta y, por ende, ignora todas las opiniones que contradigan esa “verdad”.  Es lo que le está pasando a Macri.

Marcos Peña es una persona honesta a quien muchos consideran poseedor de un intelecto brillante. A pesar de ello, al jefe de Gabinete también lo aquejan los efectos del Hubris: cree que todos los que le dicen que las cosas no marchan bien están equivocados. Peña, quien ha sido clave en el diseño de la última campaña electoral, detesta la “vieja” política y cree que encarna la “nueva “política, sin advertir que, en muchas de sus actitudes y la de muchos funcionarios de su gobierno, hay elementos de aquello viejo que detesta y desprecia. Sus conductas –en las que no falta la soberbia– lo han transformado en el blanco de las diatribas de varios integrantes del gabinete y de muchos dentro del oficialismo. Que María Eugenia Vidal haya salido a enmendarle la plana el jueves  luego de que Peña dijese en el programa de Marcelo Longobardi que no había un fracaso económico lo certifica. Su oposición a la incorporación de peronistas al gobierno es bien conocida. Es la misma que tiene el Presidente. Ese es uno de los motivos de discusión al interior del Poder Ejecutivo. Peña suele disentir con Macri, a quien se atreve a discutirle de igual a igual. “Muchas veces le adjudican la responsabilidad a Marcos por cosas que él no comparte y que, en verdad, son iniciativas del Presidente”, revela un hombre de la mesa chica del poder. Pero Peña es Macri. Y es por eso que el Presidente no lo va a echar.

Dificultad e internas.

La adversidad ha hecho recrudecer la interna que se vive dentro del oficialismo. Esta interna, que a pesar de ser educada es feroz, es un monstruo de tres o cuatro cabezas. Ahí están Emilio Monzó, Horacio Rodríguez Larreta, Rogelio Frigerio y Vidal que abogan por un cambio de nombres dentro del gabinete, y una reducción de ministerios. Aunque alguna señal se va a dar, no es la señal que espera el mercado que es la desactivación del triángulo del conflicto que integran Peña, Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, a quienes se los considera como responsables del manoseo de la economía. Una de las alternativas sobre las que se conversó fuertemente en estas horas fue la posibilidad de reincorporar al gabinete a Carlos Melconian. Pero uno de los problemas para su designación es Peña, porque fue –apoyado por Macri– quien en su momento le bajó el pulgar al entonces presidente del Banco Nación. El otro son sus propuestas. El Presidente, quien tuvo el viernes una larga comunicación con Melconian, escuchó la dureza de sus propuestas: retenciones, ajuste de impuestos, etc. “Tomemos ahora las decisiones duras que nos permitan el día de mañana llegar a unas elecciones o por lo menos llegar a las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) con chances de tener el país ordenado, no como está hoy”, sostuvo Melconian.

Evidentemente hay poca claridad intelectual respecto de qué es lo que hay que hacer. El Presidente dijo en varias oportunidades –aun en el peor momento de la crisis– “Marcos soy yo”. El problema de fondo es que el mercado espera que un cambio genuino venga de la mano de un ministro de Economía verdaderamente respetado por los mercados y el mundo de la política y de los negocios, que pueda pararse delante del jefe de Gabinete y convencer al Presidente de tomar las medidas que propone y no que tenga que pasar el filtro del jefe de Gabinete y de sus dos vicejefes, que le  pongan cara de póker para que luego Macri no las acepte. Si esto no se modifica, los cambios serán cosméticos, como está sucediendo con Dante Sica y Javier Iguacel, que en definitiva no cambiaron nada porque la esencia de la política económica es la misma.

Ante esto, el Presidente argumenta: “Si yo hago un cambio en el medio de la crisis me lo devora la misma crisis”. Y es en esa media agua en la que navega hoy en día el Gobierno. Mientras en la tarde de ayer transcurría la reunión del Presidente con Dujovne, Peña, Vidal y Rodríguez Larreta, las versiones de cambios arreciaron con fuerza.

Nombres.

Macri tiene algo en claro; el único que puede reemplazar a Peña es Rodríguez Larreta. Y Rodríguez Larreta ya le ha dicho al Presidente que no tiene interés en ese cargo y que no comparte el enfoque del actual jefe de Gabinete. Lo que propone Larreta es básicamente llegar a 2019 con mayor consenso y con una plataforma de sustentación que le permita no solo hacer los cambios urgentes que tiene que hacer ahora sino algunos cambios que se tienen que hacer en el Congreso como la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central, algunas de las cosas que no se han hecho.

Todo conlleva la necesidad de acordar con los gobernadores y con los diputados y senadores de la oposición. Ahí es donde surge la gran diferencia con Marcos Peña, que quiere insistir con el modelo “PRO puro”, con el “amarillo puro” que es más de lo mismo porque de alguna manera sienten que pierden el poder de los resultados.

La Argentina va a presentar el martes (todavía están haciendo los números) cuál sería el impacto de las medidas que tiene en la billetera para tomar. Hay una nómina de diez medidas para las que hay que hacer cuentas. Lo que hasta ahora se sabe es que volverían las retenciones a las exportaciones del trigo y del maíz y que se frenaría la baja de las retenciones a las exportaciones de la soja. Macri está enojado con este presente que lo expone a una contradicción –una más– frente a lo que fueron sus promesas de campaña. Está enojado también con muchos hombres de negocios –empresarios, banqueros, financistas, consultores– que le prometieron esa lluvia de inversiones que nunca llegaron. “No te enojes ni te sorprendas tanto, Mauricio; vos supiste ser uno de ellos”, le dijo alguien de su cercanía ante su sorpresa y su contrariedad.

Producción periodística: Lucía Di Carlo



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