domingo, 30 de junio de 2013

Doble apriete… De Alguna Manera...


Doble apriete…

El regreso de 'SUPERTIGER' Sergio Massa. Dibujo: Pablo Temes.

Con Massa y el jefe de la Corte en la mira, el kirchnerismo sube la apuesta. La decisión de Sergio Massa de presentar su candidatura a diputado nacional por fuera del Frente para la Victoria pegó fuerte dentro del Gobierno y despertó la ira de Cristina Fernández de Kirchner, estado de ánimo del que hace gala cada vez con mayor frecuencia para sufrimiento de varios de sus funcionarios. 

Según narran quienes conocen al dedillo la trama de esta historia, hasta el sábado 22 por la tarde –es decir, a pocas horas del vencimiento del plazo para presentar las listas de candidatos–, la Presidenta estaba convencida de que Massa no competiría. 

No eran pocos los colaboradores que le informaban que intendentes, diputados de diversos colores políticos, actores y varios nombres conocidos dentro y fuera del kirchnerismo se estaban pasando al bando del intendente de Tigre. 

Sin embargo, en todos los casos la respuesta de la jefa de Estado a sus allegados fue tajante y contundente: “Terminen de preocuparse por Massa; yo les digo que no va a jugar; eso es lo que me confirmó la SIDE”. Por eso, horas más tarde, cuando la candidatura del intendente de Tigre se hizo realidad, el desconcierto y la furia de Fernández de Kirchner fueron mayúsculos.

Entre los operadores políticos del kirchnerismo, las preguntas fueron recurrentes: ¿cómo es que Cristina no se dio cuenta de que Massa nos iba a traicionar? ¿Cómo es que dejamos escapar a este hombre que hoy tiene tan buena imagen en las encuestas creíbles?

Las fuentes que saben los detalles de la negociación señalan que el intendente de Tigre recibió un llamado sobre el cierre de los plazos para presentar las listas, de uno de los armadores políticos del kirchnerismo –todos señalan a Carlos Zannini– con un mensaje muy claro: si jugaba en estas elecciones por fuera del oficialismo, desde el Gobierno se encargarían de comenzar con los carpetazos referidos a algunas presuntas irregularidades cometidas por Massa durante su gestión al frente de la Anses. Lejos de amilanarse, el ahora candidato a diputado respondió con firmeza: “Hagan lo que quieran, pero no se olviden de que yo fui jefe de Gabinete y me tocó viajar con Néstor en varias oportunidades”. 

No hizo falta agregar nada más. Massa dejó mudos y preocupados a quienes intentaron apretarlo sin éxito.

“No va a pasar nada. Tan sólo habrá un poco de aspaviento por unos días y después la tormenta amainará.” Palabras más, palabras menos, éstas fueron las expresiones con las que el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, buscó llevar calma a los miembros del cuerpo preocupados por la virulenta reacción que el Gobierno mostró ante el fallo que declaró la inconstitucionalidad de las modificaciones al Consejo de la Magistratura. 

Los ministros, que lo escucharon con atención, no coincidieron con esa apreciación. “Los ataques de la Presidenta van a seguir”, dijo uno de ellos, que no imaginaba cuán pronto los hechos le darían la razón para disgusto particular, en este caso, del mismísimo Lorenzetti. De eso fue de lo que se habló en la dramática reunión –acordada– de la Corte que tuvo lugar el martes pasado. Ese día, el presidente del alto tribunal dio detalles sobre la investigación que está realizando la AFIP –verdadera Gestafip– contra su persona y contra su hijo. Si ese momento produjo impacto, lo que ocurrió el jueves por la noche ahondó la convicción existente de que el Gobierno no cejará en su objetivo de vaciar de poder a la Corte. Ese es el objetivo del proyecto que reflotaron Diana Conti y Carlos Kunkel para retirarle el manejo de los fondos.

“Un poder sin manejo de los fondos que necesita para funcionar casi deja de ser poder”, confiesa un ministro del cuerpo que viene advirtiendo con creciente preocupación esta voluntad del Poder Ejecutivo de quedarse con la suma del poder público. “Si tiene todo en orden, no tiene nada que temer”, se apresuró a señalar el flamante ministro de Defensa, Agustín Rossi, al referirse al apriete a Lorenzetti. Curiosa afirmación del funcionario de un gobierno que, en una de sus tantas contradicciones, acaba de premiar a evasores con un blanqueo escandaloso. “Es evidente que vienen por nosotros”, siguió diciendo ese ministro, cuyas expresiones, a esa altura, eran compartidas por todos sus colegas presentes. 

El único ausente era Eugenio Zaffaroni, ocupado por uno de sus frecuentes viajes al exterior. En tren de especular, una fuente inobjetable que conoce el pensamiento de varios de los integrantes de la Corte señalaba: “Es poco probable que la Presidenta intente forzar el desplazamiento de los ministros Carlos Fayt o Enrique Petracchi, quienes han superado el límite de los 75 años. ¿Pero qué pasaría si, en cambio, le solicitara la renuncia a Zaffaroni a fin de nombrar en su lugar a la actual procuradora general de la Nación, Magdalena Gils Carbó, una militante furiosa del kirchnerismo?”.

“Nos equivocamos con la Corte”, es lo que se escucha en la Babel de Olivos. Es la expresión más acabada de un gobierno que no acepta que su poder tiene un límite. Ese límite es la Constitución a la que la Presidenta juró observar, algo que hoy demuestra haber olvidado.

Producción periodística: Guido Baistrocchi.

©Escrito por Nelson Castro el sábado 30/06/2013y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


miércoles, 26 de junio de 2013

Ganándole a la Diabetes... De Alguna Manera...


Una cirugía contra la diabetes ya se realiza en hospitales públicos...

Expertos. Susana Fuentes, Martín Garaycoechea y Marcelo Rondina de los hospitales El Cruce y Evita Pueblo. Foto: Cedoc

Médicos lograron normalizar los valores de glucosa de once pacientes. Se inyectaban insulina dos o tres veces al día, tomaban una variedad de medicamentos y sentían culpa cada vez que comían algo dulce. Hoy ya no. Su diabetes mejoró o está en remisión, gracias a una cirugía metabólica sin precedentes en los hospitales públicos del país.

Once pacientes diabéticos con sobrepeso fueron operados por un equipo interdisciplinario de los hospitales bonaerenses “El Cruce” de Florencio Varela y Evita Pueblo de Berazategui. La cirugía metabólica, similar al by pass gástrico, eliminó su dependencia de la insulina y normalizó sus valores de glucosa.

“Siete de los pacientes dejaron de requerir insulina y los demás pasaron de tomar tres medicamentos por día a uno solo”, le dijo a PERFIL Marcelo Rondina, cirujano del equipo. Los médicos presentaron la experiencia en el VII Congreso Internacional de Cirugía Bariátrica y Metabólica que se llevó a cabo recientemente en Mendoza.

La cirugía metabólica es una consecuencia inesperada del by pass gástrico. El 30% de los obesos mórbidos son diabéticos. Los médicos observaban que al operarlos para que bajaran de peso, “sin querer” corregían la diabetes.

Rondina señaló que este tratamiento “solo se aplica a personas diabéticas que cumplen condiciones específicas”. Actualmente, operan a diabéticos tipo 2, con un nivel de obesidad bajo, cuyo índice de masa corporal está entre 30 y 35. “Nunca hablamos de cura, porque la diabetes es una enfermedad genética. Sí hablamos de remisión o de mejoría –aclaró Rondina–. Tampoco es ‘el’ tratamiento sino una opción terapéutica más que, en casos bien seleccionados, puede tener resultado favorable”.

Hace tres años que el equipo trabaja en este tema en el país. Los profesionales del hospital, encabezados por Martín Garaycoechea, fueron capacitados en Brasil por el especialista Ricardo Cohen, pionero en estas intervenciones.

La Federación Internacional de Diabetes declaró en 2011 que “hay evidencia suficiente de que la salud de las personas obesas con diabetes tipo 2 puede beneficiarse de la cirugía bariátrica en determinados casos”. En 2007 hubo un consenso internacional entre clínicos y cirujanos, en el que se reconoció a esta operación como alternativa para pacientes con mala respuesta farmacológica. “A partir de ese momento se empieza a hablar de cirugía metabólica. No la llamamos cirugía para la obesidad porque la técnica no es la misma y el paciente tampoco”, diferenció Susana Fuentes, diabetóloga del equipo interdisciplinario y miembro de la Sociedad Argentina de Diabetes.

“Los resultados son alentadores”, reconoció Rondina. Tras la cirugía, mejora el funcionamiento del páncreas y baja la tasa de problemas relacionados con la diabetes. “No se revierten las complicaciones que la persona tiene, salvo en el caso de la nefropatía (enfermedad del riñón), pero no aparecen lesiones nuevas”, detalló Fuentes.

Debate. La polémica en torno a la cirugía metabólica es si el paciente lograría los mismos resultados haciendo régimen. Sin embargo, para los médicos los efectos no se explican solamente por la pérdida de kilos. “Las personas vuelven a su casa sin medicación”, describió Rondina. “Tardan más o menos un año en bajar de peso, pero los resultados se ven inmediatamente después de la cirugía”, agregó Fuentes.

La redistribución del pasaje del alimento en el tubo digestivo es la clave. Tras la operación, la comida entra en contacto inmediato con el intestino y esto estimula la secreción de una hormona (GLP1) que promueve la producción de insulina. “Los fármacos actuales para tratar la diabetes son incretinas, están hechos a base de hormonas que libera el intestino. Son las mismas que el paciente empieza a producir dentro de su cuerpo después de la cirugía”, aclaró la diabetóloga.

Un estudio de la Universidad de California publicado a principios de junio en la revista de la Asociación Médica de Estados Unidos (JAMA), revisó la evidencia de la cirugía bariátrica en el control de la diabetes, y concluyó que “puede ayudar a las personas diabéticas moderadamente obesas, pero se necesitan más pruebas antes de promover su generalización”.

Los autores señalaron que se necesitan más estudios, en particular sobre cómo les fue a los pacientes después de dos o más años, así como las tasas de complicaciones y efectos secundarios. Los médicos locales reconocieron que aún son pocos los casos de pacientes operados en el mundo y todavía se desconocen los resultados a largo plazo, aunque enfatizaron que las perspectivas son muy alentadoras. “Todavía no es un procedimiento generalizado porque la casuística mundial es reducida y el tiempo es corto. Pero las perspectivas a largo plazo son buenas. A medida que se profundice el conocimiento, pienso que se va a expandir”, concluyó Rondina.

“La intervención mejoró nuestra calidad de vida”

La vida de estas cuatro personas tiene un punto en común: todos sufrieron diabetes y, también, todos experimentaron un cambio de vida gracias a la cirugía metabólica. “No estamos curados sino que la enfermedad está como en stand-by”, resumió Rita Prieto, de 52 años. Manuel Silva, de 38 años, se enteró que tenía diabetes hace tres años, en un test preocupacional. Pasó por todos los tratamientos: medicamentos, dietas e insulina hasta que su médica le ofreció la posibilidad de la cirugía. “No lo dudé”, destacó el joven, que se operó el año pasado. Manuel pesa 25 kilos menos que en 2012 y hoy solo necesita tomar una pastilla a la noche para controlar su diabetes. “Antes portaba la heladerita con las inyecciones de insulina a todos lados.

Me inyectaba dos veces por día. Ahora ya no; gané calidad de vida”, resumió.

Eva Perfumo, de 53 años, fue otra de las 11 pacientes que se realizó la cirugía metabólica. En su caso, le costaba muchísimo cuidarse con las porciones de comida, que ponían en jaque sus valores de glucemia. Después de la operación, bajó 20 kilos y ya no toma medicación.

 “Es posible llevar una vida y una dieta normal”, celebró. Silvia Paz, de 60 años, se enteró a los 50 que tenía diabetes. La acosaba el fantasma de su abuelo que había muerto ciego. La cirugía la liberó de los medicamentos y, como al resto de los pacientes, alteró su forma de comer: ahora siente saciedad enseguida y le cambió el gusto por algunos alimentos que antes adoraban. Todo los pacientes dicen que siguen cuidándose con las comidas. “No nos vas a ver devorar un kilo de azúcar. Seguimos siendo diabéticos”, concluyó Rita.

© Publicado el miércoles 26/06/2013 por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.



martes, 25 de junio de 2013

Indignados... De Alguna Manera...


Los “indignados” nacieron en España y se expandieron por el mundo…

  


El movimiento que nació de manera espontánea en Madrid se extendió por más de 50 ciudades españolas y sus reclamos fueron reproducidos en 900 ciudades de 82 países.

Entre los cientos de personas que el domingo 15 de mayo concurrieron a la Puerta del Sol, en el corazón de Madrid, para manifestarse por los efectos de la crisis, seguramente muy pocas se imaginaron que ese sería el punto de partida de un movimiento cuyas protestas trascenderían fronteras hasta llegar a más de 900 ciudades en 82 países.

Con consignas como “lo llaman Democracia y no lo es” o “que no nos representan”, los manifestante reclamaban cambios en el sistema económico y político.

En ese momento el 21% de la población española estaba sin empleo y esa cifra ascendía a 44% en los menores de 25 años. En total, unas 4,9 millones de personas no tenían trabajo, lo que convertía a España en el país con la tasa de desempleo más alta entre las naciones de la Eurozona.

Integrantes del movimiento “Democracia Real Ya!”, uno de los convocantes a la protesta, afirmaron desde el principio que los manifestantes no representaban a ningún partido político y que reclamaban que “la política se limpie de corrupción”.

También exigían la modificación de la ley electoral para terminar con el “bipartidismo”, en referencia a los dos grupos políticos que desde 1982 se sucedieron en el gobierno: el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el conservador Partido Popular (PP), al que pertenece el flamante presidente Mariano Rajoy.

Al igual que en la llamada “Primavera Árabe”, la convocatoria a las manifestaciones se realizó a través de las redes sociales y atrajo en su mayoría a jóvenes, que fueron bautizados con el nombre de “indignados”, mientras que el movimiento recibió el nombre de “15M” y “Spanish Revolution” en las redes sociales.

Con el paso de los días estas protestas, que surgieron de manera espontánea, comenzaron a organizarse a través de la creación de diferentes comisiones y las manifestaciones se transformaron en una multitudinaria acampada que culminó un mes después. El 14 de junio los manifestantes abandonaron la Puerta del Sol, pero con la consigna de que continuarían las movilizaciones.

Cumplieron.

Esta protesta desembarcó en al menos 52 ciudades españolas, donde sus propios “indignados” realizaron manifestaciones o se instalaron en acampadas.

El desencanto también llegó a París, Roma y Atenas; algunas de las primeras ciudades fuera de fronteras a las que se extendieron estas protestas.

Incluso en otro continente, y a más de cinco mil kilómetros de distancia de la Puerta del Sol, se reprodujo con fuerza este movimiento.“Ocupy Wall Street” comenzó con sus acciones en este centro financiero mundial a mediados de setiembre para reclamar contra la corrupción, la codicia y los recortes en el presupuesto del gobierno federal estadounidense y también se extendió a decenas de ciudades, logrando miles de adeptos.

Desde Madrid hasta Nueva York, pasando por Hong Kong, Sidney e incluso en ciudades de Brasil, los “indignados” se manifestaron el 15 de octubre contra la crisis económica y el sistema financiero en 951 urbes de 82 países. Algo impensable para los cientos de manifestantes que aquel 15 de marzo se congregaron en la Puerta del Sol.

© Publicado el miércoles 21/12/2011 por http://especiales.elpais.com.uy/anuario2011