domingo, 30 de octubre de 2016

Puede fallar… @dealgunamanera...

Puede fallar… 

Cubilete parlamentario, Mauricio Macri. Dibujo: Pablo Temes

Nada salió como Macri quería. Viejas facturas en el Congreso.

© Publicado por Nelson Castro el domingo 30/10/2016 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En la semana que pasó, hubo un hecho parlamentario que al Gobierno le marca el nuevo tiempo que ha comenzado a correr en la dinámica de la política vernácula. Fue la derrota que la oposición unida le infligió en la votación por el proyecto de participación privada en la obra pública. He aquí algunos de los secretos de ese episodio. Nada salió como estaba previsto.

El propio Mauricio Macri y Mario Quintana habían presionado al presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, para que generara acuerdos confiables entre propios y ajenos a fin de que el tema fuera  aprobado y convertido en ley. “Parece que el apuro del Gobierno tuvo que ver con alguna promesa de más que hizo a empresarios que participaron de la Mini Davos”, argumentó un diputado de la oposición. 

El proyecto, tal como estaba redactado, había generado tal revuelo durante su tratamiento en comisión que hasta los propios radicales aliados de Cambiemos iban a votarlo tapándose la nariz. Es que el proceso de contrataciones del Estado tiene protocolos muy precisos y controles detallados de transparencia que, según varios diputados opositores, aparecían demasiado laxos en el proyecto. 

Aquí empiezan las especulaciones políticas que terminaron con el proyecto de vuelta en comisión: desde Cambiemos no dudan en apuntarle a Sergio Massa, a quien acusan de haberse vengado por el desplante de Elisa Carrió en los acuerdos para la votación de la modificación de la Ley del Ministerio Público Fiscal. La líder de la Coalición Cívica se había negado a convalidar un proyecto “que tenía nombre y apellido”.

El propio Massa desmintió la posible venganza pero desde las entrañas del Frente Renovador aseguraron que “algo de eso hubo. Sergio había trabajado en la búsqueda de acuerdos para votarle a Cambiemos el proyecto del Ministerio Público Fiscal que acortaría el mandato de su actual titular, la controvertida Alejandra Gils Carbó, y cuando Carrió salió a pegar cuatro gritos, nos dejaron a todos pagando. No pueden controlar su propia tropa”,  reconoció una conspicua voz del FR. Al propio Massa se le escuchó advertir que “votando la nueva ley de participación de privados todos nos van a correr por izquierda. Ya nos sacrificaron  una vez”. 

El proyecto de ley que derribó el "No" de Carrió era no sólo inconstitucional, sino también peligroso.




Desde Cambiemos señalan que en realidad la supuesta venganza es una fachada para ocultar que nunca pudieron controlar los deseos de Facundo Moyano y de José Ignacio de Mendiguren en contra de la nueva ley. Así las cosas, se trató de una derrota parlamentaria que dejó al Gobierno mal parado frente a los empresarios de los cuales espera inversiones inmediatas.

Ese es el otro tema. La reactivación de la economía y la llegada de dólares contantes y sonantes cada vez se demoran más. “Los índices de la economía han tocado fondo, todo lo que viene debería ser mejor”, vociferan desde el Gobierno; pero lo cierto es que la realidad sigue a contramano de este mismo argumento que se viene escuchando repetitivamente en los últimos dos meses. Según los analistas de consumo, “el ciudadano común no pierde la esperanza pero las ventas aún no repuntan. En el Gobierno apuestan a diciembre y enero por los movimientos que generan las fiestas y las vacaciones”.

Un hombre de consulta respetado como Orlando Ferreres ha reconocido que la reactivación podría demorar seis meses más.

El proyecto de modificación del Ministerio Público Fiscal merece un párrafo. No hay dudas de que su titular, Alejandra Gils Carbó, ha venido desempeñando su cargo con un objetivo fundamental: ser un alfil del kirchnerismo. Al momento de su designación, Elisa Carrió hizo escuchar su voz de advertencia en soledad. Ella predijo lo que otros no vieron o no quisieron ver. Esta circunstancia le da un valor extraordinario a su férrea oposición al proyecto de marras.

¿Cuál era su defecto original?: el de ser una ley con nombre y apellido. Y eso es incompatible con los conceptos elementales de la vida republicana. Es algo que, por otra parte, abundó a lo largo de los doce años del kirchnerato. Sirvan como botones de muestra la Ley de Medios y la Ley de Reforma Judicial. La primera tenía como objetivo  la destrucción de Clarín y la segunda, el copamiento del Poder Judicial. El proyecto de ley que derribó el “No” de Carrió era no sólo inconstitucional, sino también peligroso. Le daba al Poder Legislativo un poder tal que ponía en serio riesgo la independencia de los fiscales.

Quien se va acercando al universo de los tribunales de Comodoro Py es Daniel Scioli.  La decisión del fiscal Álvaro Garganta de citar a declaración indagatoria a su ex jefe de Gabinete, Alberto Pérez, y al ex subsecretario administrativo de la Jefatura de Gabinete, Walter Carbones, en una causa por supuesto manejo fraudulento de fondos públicos pertenecientes a la gobernación de la provincia de Buenos Aires, es mala noticia para el ex candidato a presidente.

Junto con esto, la realidad se encarga de dejar a la intemperie su desastrosa gestión durante sus dos mandatos; inundaciones por falta de obras de infraestructura, rutas en mal estado, hospitales en situación calamitosa y corrupción tanto en la Policía como en el Servicio Penitenciario representan un abanico de males que, a manera de una plaga, castigan y ponen en riesgo la vida de los bonaerenses.

En estas horas se definen los aspectos fundamentales del presupuesto. Uno de los reclamos más intensos sobre la así llamada ley de leyes tiene que ver con los posibles recortes en el área de Ciencia y Tecnología. Curiosa circunstancia ésta para un gobierno poseedor de un discurso en el que permanentemente se habla de la modernidad y del desarrollo. Llamativo también, si se tiene en cuenta que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, es nieto de Eduardo Braun Menéndez, quien fue la mano derecha de Bernardo Houssay, nada menos.

La decisión de Macri de designar en el cargo de ministro de Ciencia y Técnica a Luis Barañao, quien había desempeñado idéntica función durante el gobierno de CFK, fue un gran acierto no sólo por  la actitud de apertura política que representó, sino también por ser un hecho concreto en la  búsqueda de confluencias para el establecimiento de una política de Estado. De concretarse el recorte presupuestario que están denunciando los científicos tendrá consecuencias letales para muchos proyectos de investigación y dejará al garete a muchos científicos que se verán forzados a emigrar. Dejará sin sustento también la gestión de Barañao.

“Los países ricos lo son porque dedican dinero al desarrollo científico-tecnológico, y los países pobres lo siguen siendo porque no lo hacen. La ciencia no es cara, cara es la ignorancia.” (Bernardo Houssay).

Producción periodística: Santiago Serra



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