domingo, 15 de noviembre de 2015

El Estado Islámico y la realidad... @dealgunamanera...

El Estado Islámico declaró una guerra global...

Contexto. Los ataques en París se inscriben en la misma lógica de extrema violencia que caracterizó las tres operaciones anteriores, destinadas a “sancionar” a los enemigos del EI, que en los últimos meses intensificaron su participación en la guerra contra los yihadistas en Siria. Ahora faltarían Irán, Estados Unidos y varios países europeos. Foto: AFP

Las cinco horas que duró el múltiple ataque en París permitieron comprender, entre otras cosas, que se amplió el perímetro de la confrontación con el terrorismo yihadista y que el mundo entró en una dimensión atroz de la política, con la cual será necesario convivir durante un largo tiempo.

Los horrendos atentados del viernes en París representan una escalada en la estrategia del movimiento yihadista Estado Islámico (EI) para extender el perímetro de la guerra al exterior de Oriente Medio y, en particular, a Estados Unidos y a las principales potencias europeas. Pero ese círculo del terror ciego también incluye otros países en lucha contra los grupos islamistas más radicales, como Rusia, el movimiento chiita Hezbollah y probablemente Irán.

Esa interpretación, formulada por expertos en cuestiones de terrorismo islamista y por los servicios de inteligencia franceses, confirma el sentido que tiene la serie de recientes atentados reivindicados por el grupo terrorista que dirige el autoproclamado califa Abu Bakr al-Baghdadi.

También surge de una proclama difundida en marzo pasado por el vocero oficial del EI, Abu Mohammad al-Adnani, anunciando que su movimiento proyectaba atacar París “antes de Roma y antes de Al-Andalous” (nombre de España durante la dominación árabe de 711 a 1492). En la misma declaración, prometía igualmente “hacer explotar la Casa Blanca, el Big Ben y la Torre Eiffel”, clara alusión a posibles ataques contra Washington, Londres y París.

En esa lista, curiosamente, no figura Alemania. Esa ausencia se explica, tal vez, por el hecho de que ese país tiene una participación extremadamente limitada en la lucha contra el EI, también conocido como Daesh o ISIS, por sus siglas en árabe o en inglés.

La extensión del perímetro de la guerra comenzó con el atentado perpetrado el 11 de octubre en Turquía, que provocó 97 muertos y 507 heridos durante una manifestación kurda por la paz en el centro de Ankara. El ataque, oficialmente reivindicado por Daesh, fue el más sangriento de la historia moderna del país. Desde el punto de vista político, constituyó una agresión contra el presidente Recep Tayyip Erdogan, que había mantenido una posición ambigua en el conflicto sirio hasta que pactó una revisión de su alianza con Estados Unidos. Erdogan aceptó facilitarles el uso de la base aérea de Incirlik y lanzar ataques contra el EI a cambio de tener manos libres para bombardear a los resistentes kurdos en la frontera sirio-iraquí.

Detrás de ese episodio se produjo la explosión de una bomba colocada en un Airbus A-321 de la empresa rusa Metrojet, que había despegado poco antes de la estación balnearia de Sharm el-Sheikh, en la península del Sinaí. El atentado perpetrado el 31 de octubre, que provocó 224 muertos, fue reivindicado por el grupo yihadista Wilayat Sina (Provincia del Sinaí), rama egipcia de Daesh, en represalia por la intervención rusa en Siria desde fines de septiembre.

El tercer ataque de gran envergadura ocurrió el jueves pasado en el barrio de Bourj al-Barajné, un feudo del movimiento chiita Hezbollah ubicado en el sur de Beirut. Dos kamikazes hicieron estallar sus cinturones con explosivos en una calle comercial, en lo que constituyó el atentado más sangriento perpetrado en el Líbano desde el final de la guerra civil, en 1990: 41 muertos y más de 200 heridos.

Los ataques de París se inscriben en la misma lógica de extrema violencia que caracterizaron las tres operaciones anteriores, destinadas a “sancionar” a los enemigos del EI que en los últimos meses intensificaron su participación en la guerra contra los yihadistas en Siria.

Si el EI continúa con ese método, faltarían ahora Irán, Estados Unidos y los países europeos descriptos por Al-Adnani en marzo último.

En cualquier caso, a la luz de los atentados de París, resulta evidente que en las últimas semanas el EI dio un verdadero salto cualitativo y cuantitativo en su acción. En lugar de los ataques punitivos puntuales contra objetivos simbólicos, como ocurrió en enero último en París con el semanario satírico Charlie Hebdo y el supermercado judío, ahora las operaciones tienen un carácter masivo e indiscriminado.

“Entramos en una nueva etapa del terrorismo. Ya no hay blancos privilegiados. Matan donde ven que hay vida”, analizó Christophe Caupenne, ex negociador del RAID (siglas francesas de Investigación, Asistencia, Intervención y Disuasión), cuerpo de élite de la Policía francesa.

Otra característica de esa escalada es que eligen “objetivos extremadamente vulnerables, en los que hay una gran presencia de público y que, por definición, son extremadamente difíciles de proteger”, indicó por su parte el profesor Mathieu Guidère, experto en geopolítica e historia del mundo árabe y musulmán. “El único objetivo que persiguen es causar miedo, miedo, miedo”, agregó. Conociendo ese modus operandi, las fuerzas de seguridad se preparan desde hace años para ese tipo de acciones.

El cambio de estrategia comenzó a operarse después de la toma de rehenes en el teatro de la Dubrovka de Moscú, en octubre de 2002, y en la escuela de Beslan (Rusia), organizada en septiembre de 2004. Ambos ataques, perpetrados por terroristas chechenos, tuvieron como pretexto emprender una larga negociación con las autoridades con el argumento de organizar la liberación de rehenes a cambio de los prisioneros de ese grupo separatista. Pero, en realidad, “el verdadero objetivo es lograr un fin propagandístico: ganar tiempo para que crezca el sentimiento de miedo en la población”, explica Frédérik Gallois, ex responsable del Grupo de Intervención de la Gendarmería Nacional (GIGN).

Por esa razón, cuando se trata de tomas masivas de rehenes –como el viernes en París–, los cuerpos de élite no se dejan arrastrar a un proceso de negociación porque saben que, in fine, los secuestradores quieren dilatar el desenlace y nunca liberarán la gente que tienen en su poder.

Fue esa experiencia la que indujo al RAID y al GIGN a desechar los contactos que intentó el comando que irrumpió a sangre y fuego en la sala de espectáculos Bataclan. En dos ocasiones, aparentemente, los terroristas intentaron tomar contacto con la policía para abrir discusiones. Pero, sabiendo que el comando había provocado numerosas víctimas y que seguía matando uno a uno a los rehenes, la única posibilidad de poner término a ese baño de sangre era intervenir en forma inmediata, explicaron Caupenne y Gallois.

Las cinco horas que duró el múltiple ataque de París permitieron –entre otras cosas– comprender que se amplió el perímetro de la confrontación con el terrorismo yihadista y que el mundo entró en una dimensión atroz de la política con la cual será necesario convivir durante un largo tiempo.

© Escrito por Christian Riavale el domingo 15/11/2015 desde la Ciudad de París y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 


sábado, 14 de noviembre de 2015

Horror en Francia, 13N... @dealgunamanera...

Atentados en París: más de 120 muertos y 300 heridos…


Tres explosiones cerca del Estadio de Francia y varios tiroteos en el centro de París convulsionaron a los franceses en la noche del viernes. 

Los ataques han causado más de 127 muertos. La ola de atentados duró horas y la Alcaldía de París pidió a sus habitantes que no salieran de sus casas

El Hexágono se encuentra en estado de emergencia y con las fronteras cerradas. Hay, además, más de 300 personas hospitalizadas, de los que 80 se encuentran en estado muy grave.

Un total de seis puntos han sido golpeados en la capital: el Estadio de Francia, la sala de espectáculos 'Bataclan' -82 personas fueron asesinadas en este lugar-, el restaurante 'Le Petit Cambodge', el local 'Belle Équipe', el bar 'Le Carillon' y en el Boluevar Fontaine.

Siete de los ocho terroristas tras los atentados fallecieron al hacer explotar sus cinturones explosivos, informó la Fiscalía. El ministerio público informó de que tres de los cuatro asaltantes de la sala Bataclan llegaron a detonar su carga explosiva. El cuarto fue abatido durante el asalto que lanzaron las fuerzas especiales en ese teatro del centro de París. Otros tres atacantes murieron al detonar las bombas que portaban en las inmediaciones del Estadio de Francia. Por ahora, se desconoce si hubo más individuos implicados.

Aún se desconoce si entre las víctimas mortales hay ciudadanos españoles aunque sí se ha confirmado que hay un herido, aunque sus lesiones son de caracter leve.

El Ministerio de Exteriores español recomienda llamar al teléfono de emergencia consular de París a todos los que hayan podido verse afectados por los atentados: 06 15 93 87 01, (desde España :+33 615 93 87 01).


¡Alá es grande!

Hombres armados con un Kalashnikov dispararon a quemarropa contra los clientes de varios locales en la capital gala. Varios testigos relataron que un agresor gritó antes de disparar 'Alá es grande', así como que las explosiones las causaron con el lanzamiento de granadas. En concreto, el terror golpeó de lleno el distrito X y XI de París.

"Fuimos a tomar una copa después del trabajo, como cada viernes. Estábamos en el interior del bar y desde un coche empezaron a abrir fuego sobre el local", contaba un testigo a Europe 1. Otro describía una "carnicería", con decenas de cuerpos tendidos por la calle.

Mientras los tiroteos tenían lugar, se supo de una toma de 100 rehenes en la sala de espectáculos Bataclan, donde se había producido también un tiroteo y una explosión en plena actuación de heavy metal. La policía francesa organizó unaoperación para liberar la sala, concluyendo con el resultado de tres terroristas muertos y 80 víctimas mortales. Dentro de 'Bataclan' habían llegado a concentrarse más de un millar de personas.

Hollande: 'Es el horror'

Respecto al estadio de fútbol, en él se encontraba el presidente galo, François Hollande, con motivo de la celebración del partido amistoso Francia-Alemania. El mandatario fue inmediatamente evacuado, aunque el encuentro de fútbol no llegó a ser suspendido. En el estadio, donde se encontraban más de 80.000 personas, se pudo escuchar las granadas que dos terroristas hicieron explotar en los alrededores en Saint-Denis, al norte de la ciudad.


Hollande organizó una célula de crisis en el Ministerio del Interior francés, junto al primer ministro Manuel Valls y el titular Bernard Cazeneuve. El líder francés se dirigió posteriormente a sus ciudadanos notablemente emocionado y anunciando con voz temblorosa: "Es el horror [...] Sabemos de dónde vienen estos ataques". Poco después, y tras finalizar el asalto a la sala 'Bataclan', se dirigió en persona al lugar de la masacre.

El presidente francés, François Hollande, reunió esta mañana en un Consejo de Defensa a varios miembros de su Gobierno para analizar la oleada de atentados que sacudió anoche París, evaluar la situación y ajustar el dispositivo excepcional puesto en marcha en las últimas horas. Participaban en este consejo iniciado poco después de las 9.00 locales (8.00 GMT) el primer ministro, Manuel Valls, y los titulares de Interior, Bernard Cazeneuve; Defensa, Jean-Yves Le Drian; Justicia, Christiane Taubira; Sanidad, Marisol Touraine, y Ecología, Ségolène Royal.

Anoche, el jefe del Estado ya organizó un consejo de ministros extraordinario que tomó básicamente dos medidas: la declaración del estado de urgencia en todo el territorio de la Francia metropolitana y el restablecimiento de los controles en las fronteras. También ordenó el refuerzo del dispositivo de seguridad en París con 1.500 militares, que se suman a los policías y gendarmes que han acudido de toda la región.

Numerosas fuerzas especiales han sido desplegadas por todo el centro de París, mientras la Fiscalía Antiterrorista se hace cargo de la investigación. Todos los hospitales de Île de France se mantuvieron abiertos con la incorporación inmediata de más de 1.000 profesionales para ayudar en el terrible balance de víctimas. La Policía ha confirmado que cinco asaltantes han sido neutralizados, informó el fiscal general, François Molins.

La ola de atentados en la capital tiene lugar diez meses después del ataque en la revista 'Charlie Hebdo' y un supermercado de comida judía, donde fallecieron 18 personas. Asimismo, se produce en medio de la participación de Francia en la coalición liderada por Estados Unidos para luchar contra el Estado Islámico en Irak y Siria. Es más, este mismo viernes se había realizado el anuncio de la muerte por un drone de EEUU del mayor verdugo del IS, 'Yihadi John'. Simpatizantes del Estado Islámico han celebrado lo que ya es el mayor atentado de la historia de Francia.

© Escrito por María D. Valderrama el sábado 14/11/2015 y publicado por el Diario El Mundo de la Ciudad de Madrid, España.