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miércoles, 3 de octubre de 2012

La revista "Todo es historia" cumple 45 años... De Alguna Manera...


La revista "Todo es historia" cumple 45...


Considerada la revista de historia más importante de nuestro país y una de las de mayor trayectoria entre las revistas de su género en habla hispana, Todo es historia pasa como en puntas de pie por el amplio espectro editorial existente en nuestro país. Fue condecorada por la legislatura porteña. Su historia

Por sus tapas "pasaron" presidentes, cantante, aborígenes, inmigrantes, locos, revolucionarios, ricos y pobres por igual, y hoy, en la época de los multimedios, la digitalización y la banalización de los intereses populares, se aferra a los ideales que le dieron vida.

Por eso, esta semana fue condecorada por la Legislatura porteña en reconocimiento a sus 45 años de existencia y por "aportar mes a mes claves de la historia argentina para esclarecer el pasado, comprender el presente y mirar el futuro".

Fundada en mayo de 1967 por el abogado, periodista, historiador, poeta y ensayista Félix Luna, la revista lleva a cabo desde entonces -de forma ininterrumpida- el trabajo de contar la historia desde el presente, con un archivo de más de 5.000 artículos y 1.600 colaboradores, entre los que se incluyen historiadores o periodistas de renombre y nuevos investigadores que dieron en ella sus primeros pasos.

En una entrevista concedida, su directora María Sáenz Quesada, y su editora, Felicitas Luna, hija del fundador de la revista, reflexionaron acerca de los desafíos pasados y presentes del emprendimiento. Apoyadas por un pequeño equipo editorial, en una redacción de la calle Viamonte, atiborrada de ejemplares que pueden adquirirse o consultarse, las entrevistadas aseguran que la revista sale mensualmente con el mismo propósito que tuvo hace 45 años: "Mostrar un aspecto distinto, desconocido, de algo de nuestro pasado", asegura María Sáenz, quien centra su trabajo en encontrar material original y con nuevos enfoques. "Pero siempre sin el recurso del escándalo, eso no nos interesa", explica.

Testigo privilegiado del nacimiento y crecimiento de la revista, Felicitas Luna asegura recordar siempre "el esfuerzo que significaba para papá y los editores de cada momento sacar mes a mes la revista, tanto en la época de Onganía, en el Proceso, en la época de la hiperinflación, la crisis del 2001...". Según Felicitas, el historiador decía que la revista era "como una hija menor". "Nosotras somos tres mujeres, y creo que para nosotras la revista fue como una hermana menor", dice para ejemplificar el cariño que siente.

La revista -o, mejor dicho, la idea- nació en las calles de Berna, Suiza, país en el que Luna ocupaba en los años 60 un puesto diplomático. Según Sáenz, Luna volvió a Argentina con la idea de "hacer una revista de historia, argentina y para Argentina" contemplando en los kioscos suizos las revistas europeas dedicadas a la historia, como la francesa "Miroir de l'Histoire", que fue el verdadero modelo que siguió en la Argentina. La segunda mitad de la década de 1960 encontró al historiador en Buenos Aires, frente a varios periodistas importantes a quienes la idea no les convencía.

"Finalmente", narra Sáenz, "en la editorial donde él trabajaba, donde se editaba la revista Folklore, propuso hacer una revista de historia, precisamente en el año 1967, cuando la política estaba congelada, porque estaba la dictadura de Onganía, y el tiempo político había sido suprimido, entre comillas, por decisión presidencial o militar.

Entonces, Luna pensó que era un buen momento para que la gente leyera historia, porque la historia, de alguna manera, es la política del pasado, y la historia es la que forma al ciudadano. Entonces, estando congelada la política partidaria y la actividad política, nada mejor que mantener al ciudadano alerta mediante el estudio de su historia".

El propósito inicial de la publicación sería un recurso que, a lo largo de las siguientes cuatro décadas, le serviría para sortear las sucesivas crisis, tanto económicas como políticas, y mantenerse alejado de la polémica. "Se hizo la convocatoria a aficionados, a historiadores profesionales de renombre, periodistas de investigación, egresados de la carrera... Y todo ello formó un elenco de unos 1.600 colaboradores", asegura su actual directora, agregando que desde sus inicios la revista mantiene su propósito de contar la historia "de los próceres, pero también de figuras menores, marginales, de locos, de bandidos, y de mujeres...".

Durante la última dictadura militar, catalogada como la más dura del siglo XX, TEH "se manejó de forma independiente siempre, dependiendo fundamentalmente de sus lectores que la compraban en los kioscos", afirma María Sáenz. "Tuvo poco poder, poca relación con el poder, y esto en momentos tan difíciles como fue la última Dictadura, la favoreció". Para fines de los años 70, TEH mantenía un perfil política y financieramente independiente, que le permitió incluso publicar historias de partidos políticos y personajes de nuestra historia en años de silencio político.

Felicitas Luna asegura que, mirando hacia atrás, el balance el positivo, aún cuando factores económicos de la actualidad -como por ejemplo, las trabas en la importación de determinados productos- dificultan la publicación. En su opinión, el balance es positivo sobre todo por haber cumplido el propósito de "haber llegado a tantos lectores en Argentina y afuera de Argentina, y más ahora con todas las posibilidades que dan Internet y Facebook".

"Es un mundo que a nosotras nos fascina, y nos llena de orgullo", asegura. "Y es un desafío muy grande porque hay que estar, todos los meses, actualizando material, proponiendo temas y debates nuevos. Pero yo creo que nuestra gran alegría son los lectores, porque la revista se sigue comprando y sigue gustando, sigue siendo aceptada. Y no sólo por los lectores, también por los anunciantes, que apoyan la revista mes a mes, los kiosqueros que piden la revista mes a mes..."

María Sáenz afirma lamentar el no haber podido ampliar aún más los horizontes de la revista: "Ha tenido poco alcance", reconoce, "pero al mismo tiempo nos ha preservado de endeudarnos excesivamente, por ejemplo. A mí, me gustaría que la revista fuera mucho más latinoamericana, que convoque gente que escriba sobre estos temas, pero esto me resulta muy difícil. Lo sigo intentando, y quizá en en algún momento lo pueda lograr".

© Escrito por Dario Silva D´Andrea y publicado por el Diario Perfil de la Ciduad Autónoma de Buenos Aires el miércoles 3 de Octubre de 2012.

Las fotos:














domingo, 4 de octubre de 2009

Mercedes Sosa... De Alguna Manera

Mercedes Sosa


Estaba internada desde el 18 de septiembre en el Sanatorio Trinidad. Desde el jueves recibía asistencia respiratoria mecánica. La tucumana, la voz del pueblo, falleció como consecuencia de un problema hepático pulmonar.

La gran cantante argentina Mercedes Sosa -quizás, para muchos, la mejor de la historia del país- falleció este domingo a las 5.15 en el Sanatorio Trinidad de la Ciudad de Buenos Aires. La tucumana tenía 74 años, sufría un problema hepático pulmonar y se encontraba en coma farmacológico, con asistencia respiratoria mecánica, desde el jueves.

Haydée Mercedes Sosa -ese era su nombre completo- había comenzado el 2009 con reiterados problemas de salud. El 30 de marzo debió suspender la presentación ante la prensa de su último disco, Cantora. Al principio se habló de una gripe, pero luego se confirmó una neumonía. "Mi madre tiene 73 años, es una persona mayor y necesita ciertos cuidados especiales", declaró entonces Fabián Mathus, su hijo.

En julio último, pocos días después de cumplir 74, "La Negra" volvió a ser internada en el Sanatorio Trinidad, y luego de que le dieran el alta, la recuperación no fue tan buena como se esperaba.

Fabián, otra vez y como lo hizo hasta el último día, intentó explicar lo que sucedía: "Cuando salió de la clínica los médicos dijeron que necesitaba mucho descanso, nada de actividad laboral y seguir tomando antibióticos. Pero la verdad es que esto se está haciendo muy largo y los resultados no son los que los médicos anunciaban en un primer momento". Este viernes el Padre Farinello le dio la extramaunción.

El último 18 de septiembre, Mercedes entró por última vez al Sanatorio Trinidad. Su estado fue reservado desde la primera noche y, con el correr de los días, la partida de "La Negra" ya parecía inevitable. El jueves, con algo de resignación y anticipando el final, Fabián Mathus solamente pudo decir: "Es momento de oración".

Trajo a un pueblo su voz. 

Mercedes Sosa nació en San Miguel de Tucumán el 9 de julio de 1935 y, desde 1962 hasta 2009, editó 47 discos, siendo el primero de ellos La voz de la zafra. Su carrera comenzó bajo el nombre de Gladys Osorio, cuando junto a su marido, Manuel Oscar Matus, y a Armando Tejada, se convirtieron en símbolos del "Movimiento del nuevo cancionero".

Ya en 1965 su verdadero nombre era muy conocido. Fue ese año en el que por primera vez subió al escenario en el Festival de Cosquín, invitada por Jorge Cafrune. Apenas dos años más tarde realizó su primera gira por Estados Unidos y Europa. La cálida voz de "La Negra" comenzaba a seducir a todo el mundo y el camino a la fama era irreversible.

En 1970, además de editar dos discos con Ariel Ramírez y letras de Félix Luna, realizó el homenaje a Violeta Parra que inmortalizó en el inconsciente colectivo argentino Gracias a la vida. Pero durante esa década, que parecía rendida a sus pies, Mercedes sufrió dos grandes golpes: la muerte de su marido y el exilio durante la dictadura militar; todo en un año, 1978.

"La Negra" regresó al país en 1984. Había hecho una breve escala en 1982 para cantar, pero según ella misma contó, "el general Lacoste dijo: '¿Quién dio permiso a Mercedes Sosa para estar en mi país?'" y ella se fue todo lo rápido que pudo.

Esos años de exilio la marcaron tanto que fueron el motivo por el cual lloró por única vez en un escenario. En una entrevista realizada por Víctor Amela, confesó: 

"¡Cometí el peor de los errores que pueda cometer un artista! Porque cuando subes al escenario debes ser poderoso, dominar, y no ser juguete de tus sentimientos. Cantaba Volver a los 17 y pensé en mi nieta, que la había dejado con 3 años al exiliarme. Ese día ella cumplía 17 años".

La fama, a Mercedes, nunca acabó de agradarle. Sí por el cariño de su público, pero nada por mantenerla tanto tiempo alejada de Tucumán. "Recuerdo a una amiga que me decía: 'Me muero por ir a Buenos Aires' y sigue en Tucumán. Y yo, ¡le juro que no me apetece nada ir a India, a Pekín! Son cosas que no he buscado. Yo no he buscado nada en la vida", declaró en la misma entrevista.

Tras una fuerte depresión de cinco meses en 2001, "La Negra" dejó una de sus mejores autodefiniciones: "Nací en Tucumán y vivo en Buenos Aires. Soy cantante. Soy viuda. Tengo un hijo, Fabián Ernesto y dos nietas, de 23 y 14 años. Soy cáncer. Conduzco un Audi chiquito. He estado muy enferma y me he reencontrado con Dios. Soy progresista. Soy embajadora de Unicef".

Así, sin grandilocuencias, porque eso de "la voz de América" para ella era "rimbombante": "Quien dice eso no conoce América Latina. Es un continente enorme, diverso, variado. Hay mil voces, no una".

Creyente fiel, Mercedes Sosa confiaba en que su madre la estaba esperando "allá". Ahora ya lo sabe. Si pueden estar otra vez juntas, seguro elijan estar en Tucumán.

© Publicado en el Diario Crítica de la Argentina de la Ciudad de Buenos Aires el domingo 4 de Octubre de 2009.