lunes, 24 de agosto de 2009

Señora presidente...

"Señora Presidenta, no profane lo que es del orden de lo sagrado"

Los dichos de Cristina Kirchner, en la mirada de una legisladora, hermana de dos desaparecidos.

"Que los gritos de gol del Mundial no tapen el dolor de los torturados". La frase dicha en portugués era repetida cada hora por la radio Renascensa de Portugal el día que comenzó el Mundial de Fútbol de 1978. Poco debo agregar para describir lo que hoy me produce escalofríos con sólo con evocar.

Vivía como exiliada en Lisboa. Tenía libertad para hablar, para oír, para denunciar lo que aquí sucedía, en tanto millones de mis compatriotas, de buena fe, creyeron que la argentinidad se reducía a la camiseta de la Selección. De modo que el fútbol está íntimamente vinculado a nuestra tragedia, pero no por las razones que invocó nuestra Presidenta.

Tal vez, ella fue traicionada por la culpa inconciente del alarido de los goles, como grito de triunfo, para no oír los ayes de dolor de nuestros torturados. No hay culpa en eso. Apenas ignorancia. Al final, el fútbol fue la eficaz mascarada utilizada por la dictadura precisamente para ocultar lo que sucedía en los sótanos de los cuarteles. Una estrategia deliberada de ocultamiento y mentira que lleva también la marca de Argentina. No deja de resultar odiosamente paradojal que en tanto Pinochet abrió el Estadio Nacional, en Santiago de Chile, para llenarlo de presos y convertirlo en un centro de detención, brutal, abierto a los ojos del mundo, entre nosotros se utilizó deliberadamente el Mundial del 78 para mostrar que "los argentinos somos derechos y humanos". Una campaña macabramente ingeniosa para contrarrestar las denuncias de los secuestros y las torturas que se hacían fuera de nuestro país.

El resto es historia reciente. El Juicio a las Juntas no sólo reconstruyó y condenó al terrorismo de Estado sino que por primera vez en nuestro país se consagró que tortura y democracia son incompatibles, que autoritarismo y derechos humanos son dos concepciones antagónicas.

Con todo, más cerca en el tiempo, otra tragedia colectiva está también emparentada al fútbol. Aquel julio del 94, cuando los bares de Buenos Aires comenzaron a incorporar el televisor como parte del mobiliario. La televisión estrenaba los canales de noticias y la mayoría de las transmisiones eran en "vivo y en directo". Pero cuando nos sentamos en los bares para compartir con otros los goles del mundial de Estados Unidos la frustración colectiva vino de la mano de la expulsión de Maradona. Y los televisores terminaron trasmitiendo la muerte en directo: el atentado de la AMIA. Primero fue el ataque a la Embajada de Israel, pero nunca antes el terror se había transmitido en vivo para mostrar la muerte. Ya no escondido ni oculto. El terrorismo sin atenuantes, descarnado en su expresión de violencia criminal que puso ante nosotros la dimensión de terror que anida en rincones de nuestra sociedad, en el espíritu de tantos compatriotas. Por eso, somos muchos los que nos erizamos ante cualquier manifestación pública que retrotraiga el pasado, no para sanarlo sino para ahondar las diferencias que sustentaron ese violento pasado.

Por mis orígenes semitas tengo un enorme respeto a esa fuerza poderosa que los árabes llaman "azar". Desde que la coincidencia de los nombres de mis dos hermanos desaparecidos, Néstor y Cristina, fueran también los de la pareja presidencial, me he cuidado de no hacer referencias personales. No tengo nada personal contra la pareja presidencial, pero sí muchísima aversión a la concepción de poder autoritaria que el llamado "kirchnerismo" encarna. Pero ahora tengo necesidad de hacerle un pedido público. Por la autoridad de tener familiares desaparecidos y por el derecho ciudadano de ser su igual ante la ley: Señora Presidenta, no profane lo que es del orden de lo sagrado, la inmolación de tantos de nuestros compatriotas para que los argentinos finalmente entendamos la importancia de vivir pacíficamente en democracia. Hoy se profanan los derechos humanos cuando se los reduce sólo a la muerte o a condenar los crímenes de lesa humanidad. La Declaración Universal de los Derechos fue el mayor grito de vida y esperanza tras los horrores del nazismo y la Segunda Guerra Mundial.

¿No hay acaso una idea de divinidad, de sagrado, detrás de esa maravillosa concepción del ser humano definido por su dignidad? Por eso, es inadmisible que quien ostenta la mayor y más noble investidura a la que puede aspirar un argentino/a utilice símbolos profanos para justificar o popularizar una decisión de gobierno. Los buenos gobernantes son los que ejercen el poder con autoridad y no como imposición, extorsión o descalificación. Nadie puede arrogarse derechos sobre lo que es de todos, la historia del desencuentro de los argentinos. Y como me dijo hace muchos años el entrañable Fontanarrosa: "el límite son los desaparecidos, con eso no se puede hacer humor". Ni propaganda.

A cuarto siglo de la restauración democrática ya nadie ignora que la libertad es un derecho, no una concesión de los gobernantes. Sabemos, también, que debemos restituir lo que fue violado: la convivencia democrática. Y en un país sin tumbas que comienza a levantar monumentos a la memoria debiéramos antes construir una liturgia de respeto para no herir ni abrir la herida mas honda de los argentinos.


© Escrito por Norma Morandini y publicado en el Diario Clarín de la ciudad de Buenos Aires el domingo 23 de agosto de 2009

domingo, 23 de agosto de 2009

22 de agosto de 1972... Masacre de Trelew...

El 15 de agosto de 1972 miembros de las organizaciones guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Montoneros intentaron concretar una fuga masiva de la cárcel de Rawson, donde se encontraban recluidos. Durante la huida murió un guardiacárcel. Seis jefes guerrilleros –Mario Roberto Santucho, del PRT, Marcos Osatinsky, de las FAR, Fernando Vaca Narvaja, Roberto Quieto, Enrique Gorriarán Merlo y Domingo Menna- lograron subirse a un avión secuestrado y refugiarse en Chile, desde donde partirían más tarde hacia Cuba.

Sin embargo, el objetivo perseguido -la fuga masiva de más de un centenar de personas- no logró alcanzarse. “Se formaron distintos grupos: un primer grupo de seis, que se fuga, un segundo grupo de 19, que es el que queda en el aeropuerto, y un tercer grupo de 110, que no alcanzó a fugarse”, señala el ex jefe montonero Fernando Vaca Narvaja, uno de los protagonistas de la fuga del penal de Rawson.

Las 19 personas a las que alude el líder montonero no llegaron al aeropuerto a tiempo para subir al avión y se rindieron el 16 de agosto ante los efectivos militares, solicitando garantías públicas por sus vidas en presencia de periodistas y autoridades judiciales. El capitán de corbeta Luis Emilio Sosa los condujo a hacia la Base Aeronaval Almirante Zar de Trelew.

“Lanusse sacó de jurisdicción al penal de Rawson y al Aeropuerto de Trelew y decretó el estado de sitio en el momento en que se estaba negociando. De esta forma, la máxima autoridad ya no era el juez civil sino el jefe militar de la base. Entonces, en vez de reintegrarlos al penal, se los trasladó a la base militar Almirante Zar y en la madrugada del 22 se da esta salvajada del fusilamiento. Los responsables directos fueron los capitanes Sosa y Bravo y parte del cuerpo de suboficiales de la Marina”, sostiene Fernando Vaca Narvaja.

En la madrugada del 22 de agosto los detenidos fueron instados a salir de sus celdas formando dos hileras. En ese momento, los militares dispararon sus ametralladoras y mataron a dieciséis de los diecinueve detenidos. De acuerdo con la versión oficial, uno de ellos, Mariano Pujadas, había intentado arrebatarle la pistola a Sosa en un nuevo intento de levantamiento. Sin embargo, los tres sobrevivientes de la masacre, María Berger, Carlos Alberto Camps y Ricardo René Haidar, gravemente heridos, aportaron sus denuncias y testimonios sobre el fusilamiento.






La versión de la Marina

“Los hechos ocurridos (en Trelew) han despertado dos actitudes en la gente que nos rodea. Unos pretenden acusar a la Armada de haber provocado una masacre intencional. Los otros, ante el hecho consumado, lo justifican y hasta lo aplauden, dada la peligrosidad de los presos. Ni unos ni otros tienen razón. La Armada no asesina. No lo hizo, no lo hará nunca. Se hizo lo que se tenía que hacer. No hay que disculparse porque no hay culpa. No caben los complejos que otros tratan de crear. La muerte de seres humanos es siempre una desgracia. Estos muertos (alude a los sediciosos) valen menos, en el orden humano, que el guardia cárcel Valenzuela (muerto el 15 de agosto en el operativo de fuga de la conducción guerrillera), que los humildes argentinos del orden público muertos en servicio.” (Declaraciones de Horacio Mayorga, jefe de la Aviación Naval –uno de los responsables de la represión en el campo de concentración que funcionó en la ESMA-, en La Prensa, 6 de septiembre de 1972.

© Testimonios extraídos del libro Lo pasado pensado, de Felipe Pigna, editorial Planeta, 2005. http://www.elhistoriador.com.ar

sábado, 22 de agosto de 2009

Riachuelo... Conocé como lo contaminan...

¿Cómo contaminan el Riachuelo? Mirá nuestra animación y enterate...

Como sabés, la cuenca Matanza – Riachuelo es una de las zonas más contaminadas del país. Muchos creen que los únicos responsables de su contaminación son las empresas que vierten sus desechos tóxicos directamente en sus aguas, sin embargo el problema es más complejo.

Miles de industrias emplazadas en la cuenca, algunas a cientos de metros de la costa, realizan sus vertidos al sistema cloacal y pluvial urbano, de forma ilegal y sin ningún tratamiento previo. Otras hacen sus descargas en pequeños arroyos que forman la cuenca. Todos estos desperdicios tóxicos confluyen en el Riachuelo y lo envenenan.

Conocé cómo se contamina el Riachuelo y ayudanos a denunciar a los responsables. Si conocés o tenés datos de vertidos de líquidos industriales o puntos de descarga de sustancias contaminantes en ríos, arroyos, sistema cloacal y pluvial en la cuenca Matanza – Riachuelo, danos su ubicación.

Ya hemos recibido cientos de denuncias sobre vertidos industriales en la cuenca. Estamos identificando sus fuentes y analizando el contenido de los efluentes. Son miles las industrias que desprecian el ambiente, la salud y la calidad de vida de las millones de personas que viven en sus márgenes. Por eso es fundamental el compromiso de todos. Gracias por ser parte del Rescate del Riachuelo.

© Juan Carlos Villalonga. Director de campañas de Greenpeace Argentina





jueves, 20 de agosto de 2009

The wall...

Roger Waters realiza una pintada en el tramo del muro que atraviesa Belén.

Otro ladrillo contra el muro...

La ONU estrena un documental narrado por Roger Waters, de Pink Floyd, sobre el impacto de la barrera de 700 kilómetros que divide a israelíes y palestinos.

Cuando Roger Waters, fundador de Pink Floyd, aterrizó en Israel para tocar ante 50.000 personas hace tres años, no sospechaba que su visión de la zona y del conflicto de Oriente Próximo iba a dar un vuelco. Pero el día antes del concierto, funcionarios de la ONU lo pasearon por Cisjordania con un objetivo: que el autor del legendario álbum El muro viera la mole de hormigón que divide Israel de los territorios palestinos.

"Había visto fotos, había oído hablar mucho de él, pero sólo cuando lo ves te das cuenta de lo opresivo que es y de lo triste que es ver a la gente pasando por esos pequeños agujeros. Es una locura", dijo entonces el compositor.

Naciones Unidas espera 'colgar' hoy en YouTube 'Horizontes vallados'

El impacto que le produjo aquella experiencia no se ha borrado con el paso del tiempo y ahora, tres años más tarde, Waters se ha convertido en actor y narrador de Horizontes vallados, una película que Naciones Unidas presentó ayer en Jerusalén Este, que piensa colgar a partir de hoy en YouTube y con la que pretende dar a conocer el impacto de la barrera en la vida diaria de los palestinos.

El filme comienza con una imagen de Waters paseando a lo largo del muro y con una declaración de principios:

"Hola, soy Roger Waters. Soy inglés. Soy compositor y he escrito mucho sobre los muros externos e internos a lo largo de mi carrera. Siempre me han despertado un deseo de entender el porqué de esos muros. Y las causas son siempre el miedo".

A la aparición del fundador de Pink Floyd le sigue la comparecencia de 2002 del ex primer ministro Ariel Sharon, hoy en coma, en la que anuncia que para "mejorar la seguridad de los ciudadanos de Israel", su Gobierno creará una barrera de separación.


"Hemos decidido empezar inmediatamente", comentó el político israelí, en un momento en el que los ataques suicidas palestinos arreciaban y se llevaban por delante la vida de civiles en todo el país. Lo que no dice Sharon y sí explica la película de la ONU es el impacto que los 705 kilómetros de muro y verja que surcan Cisjordania (en un 85% del recorrido) y la frontera con Israel (15%) iban a tener sobre la vida de cientos de miles de palestinos.

Cómo los campesinos se iban a quedar sin acceso a sus tierras, cómo los jóvenes palestinos iban a ver que su escuela o su universidad se quedaban al otro lado de la barrera, o cómo de un día para otro los enfermos iban a tener el paso cortado de camino al hospital.

La ONU ha decidido presentar la película cuando se cumplen cinco años desde que el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya declarara la ilegalidad de la barrera "por crear una anexión de hecho de territorios palestinos" y ordenara su demolición. Ya entonces, el Gobierno israelí anunció que no pensaba acatar el dictamen, y así ha sido. El muro continúa su curso, hoy plagado de graffitis, incluidos los del enigmático artista británico Banksy, que estos días expone en el museo de Bristol.

Horizontes vallados termina con una imagen del multitudinario concierto de Waters en Israel en 2006. Después de tocar Another brick in the wall, el músico británico hace una petición al público, a los jóvenes cuyo Gobierno puso en pie la barrera y que aún hoy sigue construyéndola: "Nosotros, el resto del mundo, necesitamos que esta generación de israelíes tire abajo los muros".


© Escrito por Ana Carbajosa (en Jerusalén) el jueves 20 de agosto de 2009 y publicado por el diario El País de Madrid



sábado, 15 de agosto de 2009

El racismo no desapareció... Toni Morrison...

““El éxito de Obama es estimulante, y marca el deseo
de superar las divisiones por razas”, opina Morrison."

En su nueva novela, Una bendición, Toni Morrison vuelve a tratar el tema de la esclavitud y cuestiona el mito del sueño americano. En esta entrevista, la Premio Nobel habla además de los temas recurrentes en su obra y dice que Obama representa el inicio de algo nuevo.

Unas antiguas dependencias de la policía de Nueva York, reconvertidas en imponente edificio de departamentos de lujo, acogen en la Gran Manzana el dúplex que la escritora Toni Morrison llama modestamente "mi estudio". Allí nos recibe para una entrevista que se prolongará, unos días después, en el cercano campus de Princeton, en el que da clases y tiene otra casa, en la avenida principal. Morrison es un auténtico ídolo en EE.UU., la gente la detiene por la calle, la abraza y le comenta sus inquietudes más personales, como si la conocieran de toda la vida ("A mi marido ya no le hago tanta ilusión, ¿sabes?").


Antes de llegar a su piso, en el quiosco de la esquina, encontramos varias revistas negras, escritas por periodistas negros y que hablan de famosos negros (deportistas, presentadores, actores, políticos...), como si existiera un mundo sólo de negros, al igual que, al lado, hay revistas que se diría sólo de blancos.


Estados Unidos tiene un problema racial aunque, con la llegada de Barack Obama a la presidencia, las cosas estén cambiando a marchas forzadas. La novela favorita de Obama es, precisamente, La canción de Salomón, que Toni Morrison escribió en 1977, una saga familiar ambientada en los guetos raciales de los años 60. Morrison es el único Premio Nobel vivo de Literatura con nacionalidad estadounidense, y la principal testigo literaria de todos esos cambios que se están produciendo.


Cronista de la epopeya de una raza castigada, de personajes que sufren, viven y aman con intensidad, ha publicado recientemente la novela Una bendición. Su voz y sus gestos derrochan tanta autoconfianza como feminidad ("¡No, no me hagan fotos ahora! –comenta–, espérense a la fiesta de fin de curso en la universidad, por favor, que me habré arreglado y puesto guapa").

-¿Por qué vuelve al tema de la esclavitud en su nueva novela?

-No escribía sobre la esclavitud desde 1987, cuando publiqué Beloved. Entonces quise mostrar cómo aquel sistema nos convirtió en infrahumanos a todos. Ahora he querido cuestionar la mitología de este país, ese cuento de hadas nacional sobre cómo era EE.UU. en sus inicios. En los siglos XVII y XVIII, este fue el punto de encuentro de todo el mundo, vino gente de todos los lugares del planeta. Y la esclavitud todavía no se había asociado a la raza negra.

-Gracias a esta novela, se descubre que también había esclavos de raza blanca...

-Así es. Los esclavos eran los parias, los más pobres, miserables y desafortunados, fueran del color que fueran. Más tarde, el racismo separó a los pobres blancos de los pobres negros y se creó una subclase nueva, incluso por debajo de los peores.

-En los años en que se desarrolla su novela, ni siquiera existía Estados Unidos...

-Había colonias y una recepción constante de gente, un movimiento de población humana enorme, un aluvión de gente de todo el mundo que venía aquí atraída por los recursos naturales, por el oro, por la vegetación...

-En ese contexto, las religiones fueron muy importantes...

-Lo relaciono con esa idea tan americana del individualismo: el mito de vivir solo, sin familia o abandonándola para irse a vivir aventuras, es algo que forma parte del imaginario de la nación americana, con la figura del cowboy, un tipo duro, como su máximo exponente. Pero a mí me importa saber qué sucede cuando el hombre se va. ¿Qué tipo de familia y de personas genera eso? La mujer se queda sin ningún apoyo, sola con los niños, y entonces llama a las puertas de la iglesia, que le ofrece ayuda e integración en una comunidad. También he querido transmitir la experiencia que supone llegar a un país desconocido, solo, sin nada en los bolsillos... pero eludiendo esas mentiras del sueño americano.

-Aquí, como en otros de sus libros, aparece un hombre que transforma a la mujer.

-No quise darle un nombre propio, lo llamo el herrero. Libre, africano, negro... Para él, la esclavitud es una cuestión de mentalidad. La esclavitud fue algo universal, se dio en todos los países y regiones. La aportación de mi país fue asociar la raza negra a la falta de libertad, eso fue algo premeditado, construido, legalizado por diferentes procedimientos especiales, con el fin de proteger los privilegios de los más ricos, creando un sistema político, económico y social a gran escala que descansaba sobre la base del trabajo no pagado. Y el racismo todavía sigue operando hoy, mostrando su eficacia como instrumento para perpetuar las divisiones en contra de lo que debería ser una verdadera democracia.

-¿Entonces el racismo no ha desaparecido?

-No. Ni tampoco la esclavitud, que ya no es una institución formal, pero sí existe la absoluta falta de libertad, que es lo mismo.

-¿Cómo describiría a Florens, su personaje principal?

-Ella es joven, hermosa... y se enamora. Lo que suena normal, pero después se convierte en una obsesa, de un modo en que eso ya no es amor, es como una...

-¿Pero todo amor no es una obsesión?

-Nooooo. (Se ríe) He escrito el libro Amor, en el que intento distinguir diferentes tipos de amor: a Dios, a los amigos, a esto y lo otro... Hay muchos tipos de amor. Y sólo los niños tienen amor auténticamente puro.

-Muchos de sus personajes son niños, de hecho.

-Tal vez por eso. Busco en ellos esa pureza de amar. Mi personaje sirve para darse cuenta de que nunca hay que entregarse completamente a nadie de ese modo.

-En los 90, usted dijo: "Mi misión es dar voz a los que no la han tenido, a los negros de América". ¿Lo ha conseguido?

-Sí. La primera generación de un pueblo oprimido es siempre gente silenciosa, desarrollan en su interior una conciencia de la opresión pero no hablan sobre ello. La siguiente generación ya lo hace un poco, empieza a exteriorizar su queja. El silencio es roto, por ejemplo, en las canciones. En el caso de los americanos africanos, bastante gente escribió libros acerca de su historia, pero esa realidad no estaba presente en las novelas. Y ese reto me fascinó, el sentimiento de ser capaz de hacerlo.

-¿Escribe sobre un personaje colectivo?

-Yo lo veo muy diferente. No hago una moralización del negro, no hay los negros que son de una manera. Hay negros buenos, hay negros malos, algunos vagos, otros racistas, otros felices, otros cansados... como el resto del mundo. De hecho, con el tiempo, los críticos están analizando mis novelas de otra manera: se dan cuenta de que la raza no es el único tema presente en ellas, de que hablo del amor, del perdón, de la sexualidad, de los cambios en la estructura familiar, de cuestiones éticas y filosóficas.

-¿La América posracial existe, ahora con Obama?

-Hay algunos cambios, lo veo en los estudiantes que tengo, son más maduros. La diversidad del campus se ha multiplicado. Pero todavía hay profundas zanjas que dividen a la gente por el color de su piel, no hay más que mirar las estadísticas sobre pobreza, crimen o nivel educativo y cruzarlas con los datos de las etnias.


El éxito de Obama es estimulante, extremadamente importante, y marca el inicio de algo nuevo, el deseo de superar las divisiones por razas. Se puede sentir por todos lados esta nueva actitud, una excitación que lo invade todo. Hará cosas que no nos gusten, a mí me rebela el mesianismo que algunos profesan hacia su figura. Pero el simple hecho de su victoria ha hecho que a mucha gente le desaparezca el miedo. Es como ponerse en marcha otra vez, hay cosas elementales que ya no hay que explicar.

-Usted tardó en apoyarlo...

-Me gusta mucho Hillary Clinton. Cualquier persona capaz de ganarle a Bush me parecía bien. Estudié detenidamente a los candidatos demócratas y, al final, lo apoyé a él, pero no me basé en criterios de raza ni de género para decidirme, lo apoyé porque estaba muy preparado. La gente no ha votado a Obama porque fuera negro, sino por las cosas que proponía.

-¿Cómo ve a Obama? ¿No va a decepcionarla?

-Espero que no lo haga, claro, porque no me llama cada día por teléfono para preguntarme: "Toni, he pensado emprender esta medida, ¿a ti qué te parece?". No vivimos en un mundo perfecto.

-¿Cuándo fue la última vez que la llamó?

-Hablé con él dos veces, durante la campaña electoral.

-Parece que es un fan de "La canción de Salomón", ¿no?

-¡Sí! Me estuvo hablando de ese libro y de lo que le había afectado. Mire, él tiene que gobernar y eso significa que tiene que tratar con mucha gente, con los congresistas y senadores, no puede hacer las cosas solo, decidir: "OK, sanidad para todos" y ya está, para conseguirlo tiene que persuadir, maniobrar, hablar con mucha gente, transaccionar... Eso es gobernar, es un trabajo duro y complicado. Considerando que sólo lleva unos meses, y que ya ha hecho que se muevan más cosas que en toda una década, creo que hay que verlo positivamente.

-Usted aprecia, además, sus cualidades literarias.

-¿Ha leído sus memorias? Es un buen escritor, muy bueno, cosa que pocos políticos son porque no suelen leer nunca literatura. Es ameno, tiene ritmo, utiliza metáforas profundas.

-Vivió la depresión de los 30. ¿Cómo ve la crisis de ahora?

-En los años 30 vivimos una vida realmente miserable porque éramos pobres, había un montón de familias realquiladas viviendo en las habitaciones de pisos de otras familias... Sobre la situación actual, lo más precioso de todo es que el capitalismo está acabado. Toda aquella mierda se ha acabado. Parece un milagro. En The New York Times vemos aparecer esposados a esos millonarios que tenían tantos yates y tanto dinero escondido en Suiza, a esos oligarcas que ganaban un millón de dólares a la semana.


Esos excesos se han acabado, ya no podemos más. Eso es bueno. Este país puede volver a empezar. Tras el 11-S, ¿cuál fue el mensaje que nos envió el presidente Bush? Apareció solemne en la tele y nos dijo: "Vayan al cine, a las tiendas, ¡compren!". ¡Compren! ¿Usted cree? Era un comerciante, no un presidente, hablaba no a ciudadanos sino a consumidores. No nos dijo que fuéramos a ver a nuestros vecinos y les diéramos un abrazo.

-¿Cómo la cambió el Nobel?

El principal cambio se dio en cosas superficiales como el dinero. Lo mejor es que he concentrado mucha más atención sobre mí y mi obra. Pero no he cambiado mi vida doméstica, o mi vida como escritora. Ni el Nobel ni nada de lo que me ha dado me hace mejor escritora o mejor persona.

-¿Cómo es un día normal en su vida?

-No soy muy disciplinada, en los períodos en que escribo lo hago dos o tres horitas al día. Para mí no es un trabajo, siempre me he ganado la vida de otra manera: como editora, como profesora...

-¿Quién es Chloe Wofford?

-Soy yo. Es el nombre que figura en mis documentos y como me llaman mi familia y mis seres queridos.

-¿Y quién es, entonces, Toni Morrison?

La mayoría de la gente me conoce por este nombre. Pero los que me conocen bien me llaman Chloe, Toni Morrison es como un apodo. Me sirve para separar al personaje, la escritora que ganó el Nobel, de la persona real, que es la importante.




Toni Morrsion nación en Lorain, Ohio (RR.UU.) en 1931, es Escritora.

Estudió Humanidades en las Universidades de Howard y Cornell. Publicó su primera novela, Ojos azules, en 1970, pero fue con La canción de Salomón (1977) que cosechó el elogio de la crítica especializada y el interés de los lectores. Esa novela ganó el National Book Critics Award. Beloved (1987), donde narra la historia de una esclava que mata a su pequeña hija para salvarla de la esclavitud, le valió su consagración definitiva y el Premio Pulitzer. Siempre escribió a favor de los derechos civiles y ha sido notable su compromiso en la lucha en contra de la discriminación racial. Autora de otros títulos como Jugando en la oscuridad (1992), Paradise (1999) y Amor (2003). En 1993 ganó el Premio Nobel de Literatura.


© Escrito por Xavi Ayen en la Revista Ñ de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el sábado 15 de agosto de 2009.


lunes, 3 de agosto de 2009

Alguien que defiende al kirchnerismo a capa y espada, y que supo aparecer en cuanto medio y lugar fue requerido a fin de ponerle el cuerpo al duro conflicto entre el Gobierno y el campo, se sinceraba, hacia el fin de la semana que pasó, con aire de desconcierto.

Alguien que defiende al kirchnerismo a capa y espada, y que supo aparecer en cuanto medio y lugar fue requerido a fin de ponerle el cuerpo al duro conflicto entre el Gobierno y el campo, se sinceraba, hacia el fin de la semana que pasó, con aire de desconcierto. Decía, entre otras cosas, que “es increíble lo que está pasando. No lo podemos entender. Los que nos identificamos con los postulados progresistas del kirchnerismo estamos haciendo una evaluación autocrítica de todo este proceso y vemos cómo todas las acciones que llevó adelante el Gobierno han terminado por favorecer la concentración de los grandes pooles de siembra y de los feed lots en desmedro de los pequeños productores.


Escapa a nuestra comprensión las causas por las que ni Néstor ni Cristina se dan cuenta de esto”.

Hasta ayer mismo eran muchos los que no atinaban a poder explicar claramente en qué dirección concreta se mueve en este y otros rubros la administración compartida por la Dra. Fernández de Kirchner y su esposo. Y entre esos muchos que comparten esta incertidumbre, hay numerosos miembros del Gobierno.

El matrimonio presidencial sigue demostrando una capacidad infinita de perder oportunidades.

Esto también lo reconoce un número creciente de funcionarios del Gobierno en confesiones en las que aflora el desconsuelo.

Sólo un puñado de ellos parece ajeno a esa realidad. El problema es que estos son los que, paradójicamente, tienen una mayor cercanía y llegada segura a quien es la principal fuente de poder de esta administración: Néstor Kirchner.

Es impresionante comprobar cómo siguen vigentes tanto su injerencia como también su participación en el gobierno de su esposa.

Aníbal Fernández comprendió, desde el primer momento de su gestión al frente de la Jefatura de Gabinete, que el tema del campo era y es prioritario.

Esto no tiene que ver sólo con una realidad económica sino también con otra de dimensión política.

El Dr. Fernández recuerda lo que el matrimonio presidencial ha olvidado: la Dra. Fernández de Kirchner ganó la elección presidencial de octubre de 2007 con el aporte de una gran cantidad de votos provenientes del sector rural.

El jefe de Gabinete, a quien no le sorprendió la derrota de Néstor Kirchner en la provincia de Buenos Aires, sabe, a su vez, algo que tanto el ex presidente en funciones como su esposa parecen ignorar: no hay posibilidades ciertas de triunfo del justicialismo en las elecciones presidenciales de 2011 sin el apoyo de sectores vastos del ruralismo.

Esta circunstancia, de no corregirse, también tendrá efectos en el presente.

La diáspora que se está produciendo dentro del bloque de legisladores del Frente para la Victoria es un botón de muestra. Ha comenzado ya con tres diputados por la provincia de Entre Ríos. Promete seguir.

A la luz de esto, alguien le advirtió a la Presidenta que había que hacer algo para exhibir algún atisbo de iniciativa ante un panorama francamente adverso que se avecina en el Congreso y al que los legisladores más fieles no saben a ciencia cierta cómo enfrentar.

La respuesta a eso fue el anuncio del proyecto de ley por el que se recortan los así llamados “superpoderes”. Esto que antes del 28 de junio hubiera sido considerado como un gran gesto republicano, ahora fue tan sólo un acto de realismo político.

“No podemos engañarnos a nosotros mismos; era claro que si la Presidenta no hacía algo la oposición nos los derogaba de un plumazo”, reconoce un legislador K que sigue azorado al ver las cosas que pasan en el poder.

Pero volvamos a la novela Gobierno versus campo.

Estábamos en las intenciones de Aníbal Fernández. Aquí hay que señalar que el jefe de Gabinete es el único funcionario del Gobierno a quien el matrimonio presidencial le permite una cierta independencia de movimientos.

Se nota en él, además, un cambio en el tono y el vocabulario de su lenguaje.

Puesto a trabajar en el tema, el Dr. Fernández logró que hubiera movimientos de acercamiento entre las partes.

Consiguió así que hubiera enviados del Gobierno que se entrevistaron con los representantes de las cuatro entidades que conforman la Mesa de Enlace.

En una de ellas, que tuvo lugar en San Pedro, hubo un mensaje transmitido por el emisario en cuestión: que entre los pedidos a realizar por los dirigentes del campo hubiera uno referido a dotar a estas negociaciones de un marco institucional.

Esto fue acogido y aceptado por las entidades.

Prueba de ello es que en el documento que le presentaron al Dr. Fernández en la reunión del viernes pasado, encabezaba la lista de pedidos uno referido a la necesidad de rejerarquización de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, organismo cuya trascendencia política ha sido pulverizada por el Organismo Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) y la Secretaría de Comercio Interior, en la que sigue reinando Guillermo Moreno.


“Les tiramos todos los centros que nos pidieron para la reunión del viernes y no llegamos a entender por qué el Gobierno no hizo ni siquiera un gol”, confesaba alguien que participó activamente en la preparación del documento de tres carillas que llevaron los ruralistas al encuentro en la Casa Rosada.

El Gobierno le dedicó también su tiempo al asunto.

En esa línea fue que pergeñó el anuncio para el sector lechero que la Presidenta hizo en la ciudad cordobesa de Villa María, el jueves por la tarde. En ese acto quedó exhibida, una vez más, la metodología del “divide y reinarás” que el Gobierno utilizó con relativo éxito en el pasado. Pero claro, el presente es otro.

Si bien algunos tamberos aprobaron el acuerdo, fueron muchos los que lo salieron a criticar.

El viernes hubo una reunión extensa e intensa en la Residencia de Olivos en la que la Presidenta escuchó las posturas existentes dentro de su gobierno.

Hubo halcones y palomas. Entre las palomas estuvieron Aníbal Fernández, el ministro de Infraestructura y Planificación, Julio De Vido, y el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi. Entre los halcones, Guillermo Moreno, el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, el titular de la ONCCA, Emilio Eiras y la ministra de la Producción, Débora Giorgi. Triunfaron estos últimos. De hecho, la postura que llevó el Gobierno al encuentro con el campo fue la que propuso el señor Eiras.


La reunión en la Casa Rosada fue cordial.

Incluso hubo un pedido de disculpas por parte de la dirigencia agropecuaria por algunos dichos vertidos durante la semana en la Rural.

La alusión fue directa a expresiones francamente reprochables por su nivel de intolerancia hacia el Gobierno, volcadas por el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati.

Biolcati y el resto de los dirigentes deben comprender que el protestar y reclamar son actos legítimos de los que se nutre toda democracia, pero que esto no da derecho a fomentar la intolerancia o cualquier idea o acción que siquiera sugiera la posibilidad de la remoción de un gobierno por una vía diferente de la del voto popular.

A este respecto es importante insistir –en momentos en que el tema de lo institucional afortunadamente parece ganar espacio en la consideración pública– que es necesario que el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner complete hasta el último segundo del último minuto de su mandato.

El campo sabía que el tema de las retenciones a las exportaciones de la soja no iba a ser resuelto en esa reunión. Aspiraba a otras cosas concretas. Eran tres: leche, carne y maíz.

No hubo avances significativos en ninguna de ellas.

La postura del Gobierno, tal cual lo expresó la ministra de la Producción, fue la de “ya les hemos dado demasiado”. Así las cosas, el futuro depara sólo interrogantes. Nadie sabe cómo seguirá esta historia. Lo único seguro es la incertidumbre y su secuela de dudas que, en un marco de crisis económica, no hace más que agregar dificultades a las ya existentes, que son muchas.

La oposición debería hacer también su aprendizaje de todo esto. En su paisaje abunda la pobreza de propuestas. Una buena tarea sería la de proponer ideas alternativas, serias y factibles, a las que hasta aquí ha llevado adelante el Gobierno.

Este es un aporte que falta y que representa un desafío al que aún la oposición mayoritariamente no ha respondido. Además, algunos parecen haberse quedado todavía en el 28 de junio. Mientras tanto, en la intimidad de Olivos, Néstor Kirchner sigue con sus maquinaciones. Acumula bronca y más bronca contra los “traidores” del Conurbano bonaerense.

Promete venganzas.


Alguna vez, alguien que supo creer en él le escuchó decir a bordo del Tango 01 en vuelo hacia México que “ahora que asuma Cristina, habrá una renovación total del Gobierno y yo me voy a dedicar a viajar por el mundo respondiendo a las 46 invitaciones de distintas universidades que desean otorgarme el título de Doctor Honoris Causa”.

De aquella promesa, de aquel momento y de aquel apogeo de poder, hoy nada queda.

© Escrito por Nelson Castro en el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el sábado 1º de agosto de 2009.

domingo, 2 de agosto de 2009

Pizza Argentina... Las 10 mejores pizzerías barriales de Buenos Aires...

Basta de rúcula y queso brie: acá te contamos dónde conseguir las mejores zapis de barrio.


Las pizzerías de Buenos Aires parecen ser como el hombre, que a su vez, como se sabe, es como el oso: cuanto mas feo, más hermoso. En materia de muzza, cuanto mas rústico y más grasoso... más rico. Será por eso que en los barrios la pizza de soja en colchón de hojas verdes no marcha. PLANETAJOY te tira la posta: este es el top 10 en materia de muzza arrabalera.

1. Pirilo. Para minimalistas. Ni platos tiene. Ni mesas, ni baños, ni nada que no sea muzzarella, fainá, fugazza, fugazza rellena y un público fiel que espera que abran cuando se les cante. Un local de ocho metros cuadrados que saca pizzas en moldes de 60 centímetros de diámetro y las despacha en caja o servilleta. Si te portás bien te venden un vaso de moscato. Lo único que sobra es la mística. Mentira: también chorrea el queso y desbordan los clientes. Funciona desde 1932; desde que Pirilo murió atienden sus hijas, bastante distintas a Narda Lepes. Suelen ser las únicas mujeres en ese antro con tacheros que no dicen "hasta mañana". La fainá estaba a cargo del hermano de Pirilo, y cuando éste murió, en los años ochenta, dejaron de ofrecerla. Fue más de una década de luto para los paladares de San Telmo. Por suerte, ya hace tiempo que el dúo sale completo. Un mediodía cualquiera se escuchó a alguien decir: "Sólo por esto valió la pena haber vuelto a Buenos Aires".

Defensa 821, San Telmo

2. San Antonio. Más de 70 años de buena pizza explican que un martes a las 11 de la noche haya gente esperando mesa. Como entrada sale la fugazzeta, alta y rellena. Después arrasa la San Antonio: media masa con muzzarella, jamón, morrones, tomate, longaniza, huevo y aceitunas (pero sobre todo longaniza). La decoración no pasa de los potus de plástico, y ni falta que hace. Hay empanadas y sándwiches... pero todo el mundo pide pizza. Eso sí, al final de la noche acecha la torta Lujuria, tan pecaminosa que mejor ni describirla. En el mostrador esperan los que eligieron ser su propio delivery boy: San Antonio no tiene servicio de envíos. Si la querés, andate hasta Boedo.

Av. Juan de Garay 3602, Boedo

3. Napoles. La definición de la media masa: ni una lámina imperceptible ni un bollo para atragantarse. Pero por un pesito de recargo, pueden sacarla a la piedra. Sale finita pero no maricona: jugosa, aceitosa, lo mejor de ambos mundos. El local, con plantitas vivas, tiene un auténtico mostrador de estaño donde todo cuesta un poco menos (y por cómo atienden los mozos, mejor el mostrador). Todavía se puede pedir con éxito un vasito de agua de la canilla y disfrutar un rato de Crónica TV. Se lucen las pizzas de tomate, jamón y espinaca (con salsa blanca, pero también un poquito de tomate). Gran gama de copas heladas para los estómagos de acero.

Av. Corrientes 5588, Villa Crespo

4. El Fortín. Desde 1962, el horno de El Fortín es el centro geográfico y sentimental de Monte Castro, entre Vélez, Villa Luro y Devoto. Funciona a leña, mide tres metros de diámetro y se aguanta hasta 25 moldes a la vez. La gente saca números frente a banderitas de All Boys y Vélez Sársfield, porque no, no hay delivery. Sale generosa la muzza con fainá, para comer de dorapa en el sector ad hoc. La masa es aireada, alta, liviana; las especias, precisas; la fainá mide 15 milímetros de alto. Una vez una limusina blanca paró enfrente y el chofer pidió tres grandes de jamón y morrones; cuando arrancaba, se vio saludar a Diego Maradona, feliz, con la boca llena de pizza. Pobre doctor Cahe, así no hay dieta que aguante.

Av. Alvarez Jonte 5299, Liniers

5. El Cedrón. Más de 50 metros de fondo, y tres cajas: una para los mozos, otra para llevar y otra para la rotisería. Pero a la zapi: la de salsa blanca con espinaca, perdón, espinaca con salsa blanca sale esponjosa, gratinada, milagrosa. Atenti a la de doble muzzarella y la fainá con cebolla. El sitio se fundó en 1908 como el almacén "La primera curva", en honor al recorrido del tranvía. Por eso, se atreve a tomar como propio el escudo del barrio y usarlo de logotipo. Decir Mataderos es decir El Cedrón. En verano todo pasa en la vereda (techada). Desde la puerta controla todo un busto en honor al boxeador Justo Suárez, el Torito de Mataderos. Parece decir: nadie se atreva a tocar a mi pizza.

Av. Alberdi 6101, Mataderos

6. Santa María. Qué difícil es elegir la mejor pizza de Chacarita. En 150 metros se apiñan Albamonte, Santa María, San Remo y el Imperio de la Pizza, todas instituciones. Esta carabela cósmica apabulla con su variedad. La Gran Santa María propone un atracón de muzza, jamón, morrones, huevo, tomate, palmitos y provenzal; la Especial Carabela innova con durazno y manzana; la Carioca, con naranja y whisky. Para almas un poco más conservadoras, salen la de pavita con champiñones, la de sardinas y la de humita. En el salón hay un área de pizza de parado, otra de empanadas, otra de pastelería y confitería (atenti a los bombones) y un mostrador de café con promos de desayuno. Santa María es un amigo de fierro: siempre está cuando lo necesitamos.

Av. Corrientes 6801, Villa Crespo

7. Burgio. Toda una rareza: excelente pizza al molde en gran ambiente pizzeril, ¡en Belgrano! Las señoras se cruzan de vereda para no sentir el olorcito a muzzarella, ese canto de sirenas que emite el horno a leña. No por nada la barra brava de River se camina todo para venir a calmar la lija. Es que no hay otro lugar así en kilómetros a la redonda. Adelante está el triple mostrador, atrás el salón con paredes de azulejitos de colores que en Palermo serían pop. La oferta es básica: muzza, anchoas, jamón y morrones, tomate, fugazzetta y algún postre. En las paredes se apilan latas de tomate que en Palermo serían Warhol. Y la muzza -media masa- chorrea. Con dos porciones estás bien. Con una grande alimentás a la barra brava.

Cabildo 2467, Belgrano

8. Angelito. Durante décadas El Imperio, de Scalabrini Ortiz y Corrientes, fue un templo del buen comer. Cuando transmutó en un pizza café igual a todos, más de uno quiso suicidarse tragándose el cosito ése de plástico que ponen en las cajas para que no se aplasten. Pero cuando hay muzza hay esperanza. Hace ya varios años, los maestros pizzeros de Imperio -y algunos de sus mozos- pusieron Angelito, un localcito a sólo cien metros del original. A puro banderín y hazaña deportiva, despachan parrilla, minutas, empanadas y pizzas buena onda. La masa ni tan alta ni tan baja, con el queso en su punto justo y sin amarretear nunca jamón, tomate y demás delicias. La fugazzetta, doradita. Lo que es mejor: sale de 6 am a 2 am, o a veces hasta más tarde, según lo exija la muchachada villacrespense que copa el local y la vereda. Y más: ¡No se les cae ningún anillo y hacen delivery! Una napolitana de ésas, acompañada por un postre Balcarce casero, es un plan perfecto -y de lo más barato- para un domingo a la noche. Y si querés ver el partido, seguro que lo pasan.

Camargo 490, Villa Crespo

9. La Mezzetta. Si sos de Villa Ortúzar, sos tachero o ibas a New York City, ya sabés de qué estamos hablando. Y si no, deberías ir sabiéndolo. Hablamos de una fugazzetta de casi cinco centímetros de alto y un kilo y medio de queso, que cortada en porciones calienta el plato de aluminio hasta quemar la mano. Por ella la gente hace cola y la come ahí mismo, en banquitos amurados a la pared. Los taxis en doble fila alteran el tránsito de Alvarez Thomas. La alta rotación da vértigo, sobre todo con la fugazzetta en la panza.No hay delivery y los domingos arreglate, porque ellos descansan. Empezaron en 1939. En los ‘50 decidieron ofrecer, si no mesas, al menos cubiertos. Es que esa muzza quema feo.

Av. Alvarez Thomas 1321, Villa Ortúzar

10. Kentucky. A pasitos de Puente Pacífico hay un cartel símil pizarra: "Maestros pizzeros: Día: Víctor Sánchez. Noche: Leopoldo Vázquez". Está en Kentucky, la única pizzería con olor a pizza de Palermo, que saca zapis sin cesar desde 1942. La oferta es amplia: hay toda una gama de especiales de provolone, otra de roquefort, y todas salen en porciones para comer al paso. La de espinaca con huevo y morrones es un escándalo. Al fondo, las heladeras de coca enfrían decenas de botellas de moscato. Tradicionalmente el espacio se dividía en las mesas altas para comer de dorapa y el salón, también cafetería. En los últimos años, pensando en su fiel clientela, hicieron un tremendo salón fumador. Un seleccionado de promos -con pizza grande, porciones o desayuno- logran que la vida te sonría.

Av. Santa Fe 4602, Pacífico





© Escrito por Marcela Basch. Fotos: Pablo Mehanna. Fuente: http://www.planetajoy.com

Miguel Pavlovsky... Desde chico, al galope...

Miguel Pavlovsky junto a Moro Tigre, el árabe con el que competirá en el próximo mundial. Foto: Leonardo García

El médico Miguel Pavlovsky dedica el tiempo libre a sus grandes pasiones: los caballos árabes y las competencias de endurance.

Miguel Pavlovsky tiene dos grandes pasiones: la profesional y la personal. La primera es aquella que siempre fue su vocación, la medicina, y dentro de ésta, la hematología; mientras, el resto del tiempo lo emplea en la cría de caballos árabes y anglo-árabes, y en competir en pruebas de endurance.

"Los caballos son mi pasión desde que era un chico", admite Pavlovsky, que se volcó hace años al endurance, una de las disciplinas hípicas más duras y exigentes cuyo lema es llegar es ganar . En estas pruebas probamos la velocidad y la resistencia de caballos y jinetes con recorridos de muchos kilómetros por terrenos poco convencionales", cuenta.

Y agrega: "Si bien esta práctica comenzó hace muchos años en Arabia, hoy está creciendo fuertemente en varias naciones, entre las cuales figura nuestro país, hasta el punto que la Federación Ecuestre Argentina realiza torneos federales y campeonatos nacionales e internacionales, y es el país con mayor crecimiento en el nivel mundial".

Una muestra de esta realidad es que en el último mundial realizado en Dubai, nuestro representativo consiguió el cuarto puesto sobre 37 naciones participantes. Y ahora van por más, ya que a Pavlovsky lo espera otro gran desafío: el Campeonato Mundial que se realizará desde el 21 de agosto próximo, en Aachen, Alemania. Allí participará como miembro del equipo argentino junto con Mercedes Tapia, Josefina Chas, Susana Lima, Carolina Greenwalt y Hugo Méndez; Eduardo Beccar Varela será el jefe de equipo.

Al respecto, detalla: "Todos las mañanas, a las 7, estoy montado en Moro Tigre, un pura sangre árabe de nueve años con el que nos entrenamos dos horas diarias como mínimo, porque las carreras de endurance son de 160 kilómetros y no sólo el caballo debe estar en buen estado atlético, sino también el jinete. A eso le sumo muchos ejercicios de columna, porque a mi edad tengo que pelearla para no perder el estado físico. Si bien lo principal para mí es ser médico, a mis demás actividades les pongo la misma pasión que a la medicina".

Fiel compañera de muchos años, Celina no sólo es su mujer, sino también su mano derecha y la persona que está en todos los detalles organizativos.

"Yo también me crié arriba de los caballos, porque vivía en el campo -cuenta Celina-, pero ahora me dedico más a acompañar a mi familia en esta pasión desde el suelo, porque es indispensable el trabajo en equipo. Mi misión es organizar los eventos de la Asociación Argentina de Criadores de Caballos Arabes y apoyar a mis cuatro hijos y catorce nietos en todo lo que necesiten para practicar esta actividad."

Respecto de las vivencias que le fue dejando esta actividad, Pavlovsky dice: "Si bien participé en muchísimas carreras, nunca me voy a olvidar de la primera vez que Moro Famoso corrió en el hipódromo de San Isidro, no sólo porque ganó, sino porque retuvo el título durante tres años seguidos. Después se lo entregamos al sultán Bin Khalifa al-Nayan, de Emiratos Arabes, que nos invitó a visitarlo y realmente nos impactó recorrer esos lugares", finaliza .

Miguel y Celina Pavlovsky reciben el trofeo de manos de Mario Conforti.

© Escrito por Clara Zapiola
en el Diario La Nación de la ciudad Autónoma de Buenos Aires, el sábado 24 de junio de 2006.

Nota del editor:

El Doctor Miguel Pavlovsky es mi médico personal, su especialidad es la Hematología y su principal caraterística personal a nivel paciente es su
-Inmensa Humanidad-

Como Médico Hematólogo, Miguel Pavlosky es indiscutido y gracias a su intervención allá por 1989, mi salud física pudo equilibrarse y mejorar notablemente en todos los aspectos. Por ello, siempre le estaré agradecido y esta publicación es un homenaje hacia Él.