jueves, 26 de abril de 2012

Néstor Vicente... De Alguna Manera...

Néstor Vicente…

  
Néstor Vicente cuenta con una dilatada trayectoria como militante político. En sus inicios fue candidato a consejero estudiantil universitario y ocupó la vicepresidencia de la Acción Católica porteña. En 1961 se sumó a la Democracia Cristiana y en 1973, como parte del Frente Justicialista de Liberación ( frejuli ), resultó electo concejal de la ciudad de Buenos Aires. El golpe militar del 24 de marzo de 1976 lo encontró en ejercicio de ese mandato y como secretario general del Partido Popular Cristiano. Meses después se incorporó a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Junto con Augusto Conte, Enrique de Vedia y Carlos Auyero fue uno de los fundadores de la corriente Humanismo y Liberación de la Democracia Cristiana , que hizo punta en la lucha a favor de los derechos humanos y en el enfrentamiento a la dictadura militar.

Durante la reinstauración democrática de 1983 pugnó junto con Conte por que los derechos humanos llegaran al Parlamento. Viajaron juntos a Cuba y Nicaragua en 1984, invitados por el régimen sandinista. A pocos meses del regreso de esa importante experiencia dejó las filas de la Democracia Cristiana para incorporarse al Partido Intransigente.

Luego de fundar con Eduardo Luis Duhalde y el coronel Luis César Perlinger la Izquierda Democrática Popular ( idepo ), integró la alianza Izquierda Unida, de la que fue candidato a presidente de la Nación en 1989, luego de haber protagonizado la primera interna abierta que tuvo lugar en el país.

El 1 de mayo de 1990 fue junto con Luis Zamora orador principal en la denominada Plaza del No, en abierta oposición al proyecto menemista que comenzaba a desarrollarse.

Compartió con Oscar Alende, José Maria Rosa y Conrado Storani la autoría del libro El ocaso del Proceso , publicado en diciembre de 1981. Los reportajes que le realizaron Mona Moncalvillo (1985) y Juan José Salinas (1989) fueron publicados como libros.

Fue diputado de la Ciudad en 1999, y nunca dejó de expresar su predilección por el tango y su afición a la poesía. La pasión que puso en la actividad política también fue un signo singular de su quehacer como dirigente deportivo. Fue presidente de Huracán y escribió dos libros sobre la historia del club y otro sobre política deportiva, Puntapié inicial (2000), publicado por la editorial Galerna.

Augusto Conte: padre de la Plaza

  
Augusto Conte: Padre de la Plaza rinde tributo a uno de los fundadores del Centro de Estudios Legales y Sociales ( cels ), padre de un hijo detenido-desaparecido por la última dictadura militar, e infatigable luchador por los derechos humanos. El autor de este libro a mitad de camino entre la biografía y el sentido homenaje, Néstor Vicente, fue compañero de ruta de Augusto Conte en la militancia política durante las décadas del '70 y del '80. Integrantes activos de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos desde sus inicios, sus voces fueron de las primeras en denunciar los crímenes de lesa humanidad perpetrados por el Proceso.

A través de los recuerdos del autor y los testimonios de personas allegadas a Augusto Conte, Padre de la Plaza reconstruye una parte de la trágica historia de nuestro país, cuando el disenso o la militancia podían llevar al exterminio clandestino, así como también narra los años de la reinstauración democrática, con su esperanza, sus promesas y sus desencantos. Augusto Conte fue durante esos años diputado nacional y luchó por el esclarecimiento de los delitos cometidos por la dictadura y por la construcción de un proyecto político de emancipación nacional. Tan lúcido como atormentado, Conte, cercado por la depresión y el persistente recuerdo del hijo, desencantado por los indultos de diciembre de 1990 y por el giro ideológico de Menem, se suicidó en 1992. Su recuerdo, al que este libro contribuye, sigue oficiando al día de hoy como ejemplo de integridad y respeto por la vida, la dignidad humana y la justicia.

“La lectura de estas páginas me conmovió hasta las lágrimas. Su contenido nos deja ver la integridad de una familia que fue golpeada por el monstruo del poder militar, sin control ni límite .” Obispo ( e ) Aldo Etchegoyen, Co-presidente de la apdh

Puntapié Inicial


Sobre el deporte como objeto de análisis se ha escrito poco en nuestro país si se tiene en cuenta el espacio que ocupa el tema en la vida cotidiana y en el show mediático. Recién en las últimas décadas ha comenzado un romance, por momentos sobreactuado, entre la cultura y el deporte, particularmente con el fútbol.

Hoy nadie duda de la trascendencia cultural del deporte y su significación en la calidad de vida de las personas. No obstante no se instaló aún una fuerte conciencia que considere a esta disciplina en el marco de las políticas de estado.

"Amor a la camiseta", merecido homenaje a Herminio Masantonio         


Buenos Aires. Pasión, contribución a la memoria, un homenaje tal vez demorado pero más que merecido para un ídolo histórico de Huracán y de todo el fútbol argentino: de eso trata “Amor a la camiseta”, la biografía del legendario Herminio Masantonio que escribió Néstor Vicente, ex presidente del club de Parque Patricios, y que acaba de publicar Ediciones Al Arco.

El libro cuenta con prólogo del periodista Horacio Pagani y un texto en la contratapa a cargo de otro gran ídolo de los hinchas de Huracán, César Luis Menotti.

En más de 100 páginas, Vicente repasa con cariño y pasión vida y obra de Masantonio: explica las razones de su grandeza y descubre un personaje único, “metedor”, noble, un guapo bien entendido, que defendió a Huracán en forma casi ininterrumpida desde 1931 a 1945, el tercer goleador histórico del fútbol nacional detrás de Arsenio Erico y Angel Labruna, a través de una serie de entrevistas con amigos, familiares y compañeros y una búsqueda minuciosa en los archivos.

“Era tan grande su leyenda, que un día le pregunté a Adolfo Pedernera por la figura de Herminio Masantonio. ‘Era un hombre de verdad, noble, buen amigo’, me dijo Adolfo, que nunca fue de regalar elogios. Así que hago propias sus palabras y me sumo a este merecido homenaje”, dice Menotti en la contratapa del libro.

A su turno, y desde el prólogo, Pagani agrega: “Son pocos los futbolistas símbolo, los que le dieron identidad al fútbol argentino. Y Masantonio tiene mezclada su imagen con la del Globo de Huracán. Como si se tratara de un patrimonio mutuo. No fue nunca campeón, paradójicamente. Pero fue un ganador. Por nobleza y por talento futbolero. Y lo pinta con certezas y emoción Néstor Vicente. Como para que valga la pena la recordación y el homenaje”.

Y el propio Néstor Vicente explica la necesidad ahora satisfecha de que la gran figura huracanense tuviera su libro homenaje.

“La mayoría de los hinchas del Globo no lo vimos jugar, pero escuchamos testimonios de sus hazañas. Estoy convencido de la importancia que tiene dejar escrita la trayectoria de un ídolo fundamental, como una contribución para la memoria huracanense, y espero que este homenaje sirva para mirar hacia adelante empujados por ese Globo que era temido tanto en cancha propia como ajena”.

“Amor a la camiseta”, la biografía de Herminio Masantonio, es el séptimo libro de Al Arco en 2006 y será repartido gratuitamente entre los socios de Huracán.

El autor: Un flechazo al corazón fue el que ligó al autor con su entrañable Huracán. Néstor Vicente no nació en Patricios ni heredó la pasión “quemera”; no obstante, acredita que “Desde chiquito me enamoré del Globo y de la Quema”, como el puso por título a su libro de 1994. Y en 2001 escribió “El Sexto Grande”. 

Escribió un libro sobre política deportiva (“Puntapié inicial”) y este año presentó “Augusto Conte, padre de la Plaza”, que rescata la figura del defensor de los Derechos Humanos y fundador del CELS. Vicente fue Concejal en 1973 y Diputado de la Ciudad en 1999. Fue candidato a Presidente de la Nación en 1989. La pasión que puso en la actividad política también fue un signo distintivo de su quehacer como dirigente deportivo. En junio de 2003 fue elegido Presidente de Huracán, y atesora ese momento como uno de los más significativos de su vida.

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