miércoles, 12 de octubre de 2011

Venezuela 1 vs. Argentina 0... Eliminatorias Mundial de Fútbol Brasil 2014... De Alguna Manera...

Derrota histórica de la Selección...

Cinco defensores en la formación titular no alcanzaron para evitar la caída del equipo de Sabella, que sólo prevaleció 20 minutos. Después no atacó más, Messi se fue apagando, el local se agrandó y transformó en figura a Andújar.

La Selección Argentina se convirtió en el chivo expiatorio de la mayor victoria de Venezuela en la historia de su fútbol, en la segunda fecha de las Eliminatorias para Brasil 2014. Con un planteo un tanto timorato, no pudo anotar cuando prevaleció y luego fue superado claramente por un rival muy afilado, que aprovechó esa falta de confianza para imponer su juego.

El crecimiento de Venezuela en los últimos siete u ocho años, primero con Richard Páez y ahora con César Farías como entrenadores, no explica por sí sola el resultado de anoche. Pese a ello, todavía no existen tantas equivalencias entre un fútbol campeón del mundo y otro que todavía no jugó un Mundial. La Selección renunció a ejercer rotundamente el protagonismo en terreno ajeno, dio señales de cautela jugando con cinco defensores (aunque Zabaleta y Rojo se dedicaron menos a marcar que atacar, pero lo hicieron mal) y su predominio duró apenas los primeros 20 minutos. Demasiado poco para un equipo que lleva a bordo al mejor futbolista del mundo.

En ese rato se vio lo mejor del equipo nacional, controlando el balón, haciéndolo circular con paciencia, generando las pocas situaciones de peligro que creó, con Messi lejos del arco e Higuaín sin tanta libertad. Dos remates de Messi, una buena combinación entre Higuaín y Sosa, una jugada colectiva que terminó mal cuando Zabaleta no se decidió a patear al arco.

Duró escasamente 20 minutos. Cuando Venezuela entendió que el cuco que tenía enfrente no era tal, se adelantó en el campo, recuperó el balón y lo manejó con el tradicional cuidado que emplea para imponer su juego, a través de Arango en el primer tiempo y de César González en el segundo. Adelante, el grandote Rincón se las arregló siempre para complicar a los centrales –y a veces, a los tres juntos– y en el medio, entre Rincón y Lucena, se las compusieron para robarles terreno a Di María y a Messi, con la colaboración de los lungos Vizcarrondo (jugador de Olimpo de Bahía Blanca) y de amorebieta (del Athletic Bilbao de Bielsa).

Sin un conductor claro, sin prestancia en el medio –porque Mascherano empezó a perder en la marca, solo en el mar de camisetas oscuras, y porque Sosa ni marcó ni generó juego–, con las mismas dudas en el fondo, la Selección comenzó a irse a pique. No se le abrió el partido al comienzo como contra Chile y el excesivo respeto que le tuvo al rival se transformó, para cuando arrancó el complemento, en una barrera infranqueable.

Sin poder recuperar la posesión del balón, sin un creador real de juego, sin profundidad (el lateral Cichero fue clave para evitarlo), Argentina terminó siendo un partenaire en la cancha. Ni siquiera el ingreso tardío de Banega (por Zabaleta) sirvió para equilibrar el partido en el medio. El esquema que más le gusta a Sabella, el 5-3-2, no era el apropiado para un partido como el de ayer: el técnico se decidió a poner un delantero por afuera, para ganar en profundidad, recién en el último cuarto de hora, cuando incluyó a Palacio por Sosa. Parecía tarde. Lo mismo que el ingreso de Pastore a menos diez minutos del final.

Venezuela se floreó con los remates de larga distancia y fue transformando a Andújar en la figura argentina. Cascoteado, sin mucha ayuda de su defensa, el arquero sacó un remate al corner, y de allí vino el centro que Amorabieta transformó en el único gol del partido. Un resultado histórico. Para ambos, está claro.

VENEZUELA 1

Vega, Rosales, Vizcarrondo, Amorebieta, Cichero; C.González, Rincón, Lucena, Arango; Fedor; Rondón.

DT: César Farías.

ARGENTINA 0

Andújar, Zabaleta, Burdisso, Demichelis, Otamendi, Rojo; Sosa, Mascherano; Messi, Higuaín, Di María.

DT: Alejandro Sabella.

Estadio: General Anzoátegui (Puerto La Cruz).

Arbitro: Roberto Silvera (Uruguay). Gol: 61m, Amorebieta (V).

Cambios: 65m, Banega por Zabaleta (A); 74m, Palacio por Sosa (A); 75m, Fletscher por Rondón (V); 82m, Alvarez por Rincón (V); 83m, Pastore por Di María (A); 89m, Moreno por Fedor (V).

© Publicado por el Diario Página/12 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el miércoles 12 de Octubre de 2011.

Andújar fue el más destacado

Sus atajadas impidieron que la caída fuera más amplia ante Venezuela. La defensa nutrida no mostró solidez, el medio no logró superar la marca en el complemento y no aparecieron las estrellas del equipo albiceleste.

La decepcionante actuación de la Selección Argentina ofreció al arquero Mariano Andújar como el más destacado. Ese fue el ejemplo claro del nivel que tuvo el plantel.

Andújar: Terminó siendo el más destacado. En la primera etapa sólo fue exigido en un tiro libre de Arango. Pero en la segunda tuvo mucha participación: respondió bien ante sendos remates de Arango y transmitió seguridad al resto. No tuvo incidencia en el gol de Amorebieta.

Zabaleta: Muchas intermitencias. Se mostró como salida al principio, pero luego fue perdiendo incidencia. En la llegada más profunda pudo haber rematado al arco, pero prefirió habilitar a Messi.

Burdisso: Se ubicó sobre la derecha y tuvo varios problemas para controlar a Rondón. En su mejor intervención salvó justo ante una entrada del mismo Rondón, que se preparaba para definir.

Demichelis: Fue el más retrasado de la defensa, casi como un líbero. Primero cubrió bien las espaldas de sus dos compañeros en esa línea, pero luego fue exhibiendo las mismas dudas que en el último Mundial.

Otamendi: Apareció por la izquierda y no se lo vio cómodo como stopper. En un envío aéreo perdió la marca de Rondón y el cabezazo de éste se fue muy cerca del arco.

Rojo: Estuvo más en la mitad de la cancha, y se notó que su función no luce desde ese lugar. No terminó de definirse entre lateral y volante y el equipo lo sintió. Perdió la marca de Amorebieta en el gol.

Sosa: Con poca participación, de la misma manera que sucedió ante Chile. No se juntó con los delanteros y tampoco con Di María. Otra actuación decepcionante del ex Estudiantes.

Mascherano: Correcto en su rol de recuperar la pelota. Trató de participar del circuito ofensivo, pero pocas veces lo consiguió. En el final pareció sin respuestas físicas.

Di María: Buenas intervenciones por la izquierda, abasteciendo a los dos delanteros. El del Real Madrid se quedó sin acompañantes en el tramo final, y sus intentos eran apenas esfuerzos individuales.

Messi: El más activo en el ataque. Fue el que más probó al arco: primero con un tiro libre largo que atrapó el arquero. Luego encaró por la derecha, remató con esa pierna y controló el arquero. Y más tarde probó de zurda y el arquero la sacó al corner. Más tarde se lo vio fastidioso y sin prevalecer con su gambeta.

Higuaín: Pocas intervenciones con riesgo. En una le dio de zurda luego de una buena jugada combinada con Di María, y en otra se animó con una volea y la pelota salió al lado del palo. Pudo empatar en el final, pero Lucena apareció a tiempo.

Banega: Ingresó para intentar de controlar la pelota, pero el desconcierto del equipo fue mayor.

Palacio: Se movió como delantero junto a Higuaín, pero ni siquiera pudo probar al arco.

Pastore: Quedaban pocos minutos cuando ingresó y no logró revertir la situación.

© Publicado por el Diario Página/12 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el miércoles 12 de Octubre de 2011.





lunes, 10 de octubre de 2011

Un sabio consejo del Che... De Alguna Manera

Un sabio consejo del Che...

El rosario de bases militares con las cuales Estados Unidos ha cercado nuestra región y la reactivación de la IV Flota para patrullar nuestros mares y ríos interiores, confirman que, una vez más, el Che tenía razón. No olvidemos su consejo y actuemos en consecuencia.

En estos días se conmemora el 44º aniversario del cobarde asesinato del Che en Bolivia. Pero hay otra fecha que también merece ser recordada: en agosto se cumplieron cincuenta años del brillante discurso que el guerrillero heroico pronunciara el 8 de Agosto de 1961 en la Conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social de la OEA celebrada en Punta del Este. La reunión, impulsada por la Administración Kennedy, tenía dos objetivos: organizar el “cordón sanitario” para aislar a Cuba y lanzar con bombos y platillos la Alianza para el Progreso (ALPRO), como alternativa a los ya inocultables éxitos de la Revolución Cubana. En el tramposo marco de esa conferencia el Che no sólo refutó las calumnias lanzadas por el representante de Washington, Douglas Dillon, y sus lenguaraces latinoamericanos sino que también hizo gala de su notable ironía para dejar en ridículo a quienes proponían como panacea universal para América Latina a la ALPRO, la “mal nacida”, como la fulminara en su obra el inolvidable Gregorio Selser.

Un botón de muestra lo ofrece la crítica que el Che dirigiera en contra de los proyectos de desarrollo pergeñados “por técnicos muy sesudos” -decía, mientras su rostro se iluminaba con una sarcástica sonrisa- para los cuales mejorar las condiciones sanitarias de la región no solo era un fin en sí mismo sino un requisito previo de cualquier programa de desarrollo. Guevara observó que, en línea con esa premisa, de 120 millones de dólares en préstamos desembolsados por el BID la tercera parte correspondía a acueductos y alcantarillados.

Y añadía que “Me da la impresión de que se está pensando en hacer de la letrina una cosa fundamental. Eso mejora las condiciones sociales del pobre indio, del pobre negro, del pobre individuo que yace en una condición subhumana; ‘vamos a hacerle letrinas y entonces, después que le hagamos letrinas, y después que su educación le haya permitido mantenerla limpia, entonces podrá gozar de los beneficios de la producción.’ Porque es de hacer notar, señores delegados, que el tema de la industrialización no figura en el análisis de los señores técnicos (entre los cuales figuraba con prominencia Felipe Pazos, economista cubano que había buscado “refugio” en Estados Unidos ni bien triunfara la revolución). Para los señores técnicos, planificar es planificar la letrina. Lo demás, ¡quién sabe cuándo se hará!” Y remataba su ironía diciendo que “lamentaré profundamente, en nombre de la delegación cubana, haber perdido los servicios de un técnico tan eficiente como el que dirigió este primer grupo, el doctor Felipe Pazos. Con su inteligencia y su capacidad de trabajo, y nuestra actividad revolucionaria, en dos años Cuba sería el paraíso de la letrina, aun cuando no tuviéramos ni una de las 250 fábricas que estamos empezando a construir, aun cuando no hubiéramos hecho Reforma Agraria.”

Al exponer las falacias de la ALPRO, mismas que con diferentes imágenes hoy sostienen los ideólogos del neoliberalismo, el Che atacó también la pretensión de los economistas que presentan sus planteamientos políticos como si fueran meras opciones técnicas. La economía y la política, decía, “siempre van juntas. Por eso no puede haber técnicos que hablen de técnicas, cuando está de por medio el destino de los pueblos.” Al insistir en la inherente politicidad de la vida económica el Che subrayaba una verdad que la ideología dominante ha ocultado desde siempre, haciendo que las opciones de política económica que deciden quien gana y quien pierde, quien se empobrece y quien se enriquece, aparezcan como inexorables resultados de ecuaciones técnicas, “objetivas”, incontaminadas por el barro de la política. Así, si hoy en Estados Unidos o Europa crecientes sectores de la población son arrojados al desempleo o por debajo de la línea de la pobreza mientras que la rentabilidad de las grandes empresas y los salarios de sus máximos ejecutivos se miden en millones de dólares esto no puede ser adjudicado a ningún factor político sino que es el gélido corolario de un juicio técnico. Si invariablemente el ajuste neoliberal empobrece a los pobres y enriquece a los ricos es porque técnicamente resulta mejor y no porque haya una clase dominante que promueva ese resultado y para la cual es mejor salvar a los bancos que salvar a los pobres. Guevara destruyó implacablemente aquellos argumentos, predecesores de los actuales.

Medio siglo después, la relectura de ese apasionado discurso del Che lo pinta como un personaje dotado de una clarividencia fuera de lo común. Imposible enumerar en estas pocas líneas tanta sabiduría condensada. Elegimos, para terminar, una sentencia más válida hoy que ayer: “una nueva etapa comienza en las relaciones de los pueblos de América. Nada más que esa nueva etapa comienza bajo el signo de Cuba, Territorio Libre de América.” Y ante los cantos de sirena que hoy como ayer pregonan la armonía de intereses entre Washington y las naciones sometidas a su imperio nos advertía que “(E)l imperialismo necesita asegurar su retaguardia.” Una retaguardia, recordemos, pletórica en recursos (petróleo, gas, agua, biodiversidad, minerales estratégicos, alimentos, selvas y bosques) que según informes de los estrategas norteamericanos constituyen insumos esenciales para el mantenimiento no sólo del “modo de vida americano” sino también de la seguridad nacional. Y, el Che ya lo advertía en Punta del Este, la preservación de esa retaguardia era un objetivo no negociable del imperio.

El rosario de bases militares con las cuales Estados Unidos ha cercado nuestra región y la reactivación de la IV Flota para patrullar nuestros mares y ríos interiores, confirman que, una vez más, el Che tenía razón. No olvidemos su consejo y actuemos en consecuencia.

© Escrito por Atlio Borón en la Ciudad de Buenos Aires el 8 de Octubre de 2011 y publicado por http://www.dariovive.org