lunes, 9 de abril de 2012

Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)... De Alguna Manera...

El TOC...

El Trastorno obsesivo-compulsivo, un trastorno que puede volver la vida una pesadilla. Los especialistas explican cómo reconocerlo, y cómo es el tratamiento.

A Carla la obsesionan los gérmenes. Su ritual diario consiste en trapear los pisos de su casa una y otra vez con lavandina. A Raúl, en cambio, le preocupa al extremo el orden, la simetría y la exactitud. Gran parte de su rutina cotidiana se basa en acomodar –por ejemplo– su escritorio de trabajo. Raúl y Carla son dos de las 800.000 personas que padecen un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) en nuestro país. Es un problema que afecta a niños, adolescentes y adultos y que, por lo general, comienza de una manera sencilla hasta paralizar por completo a la persona; inclusive puede llegar a complicar a todo su entorno familiar.

“Es infinita la serie de amenazas que pueden surgirle a una persona que padece TOC”, explica Pedro Horvat, médico especialista en psiquiatría y psicoanálisis y miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). Horvat añade: “Es un trastorno en el cual un impulso se apodera de la persona, que de inmediato tiene que hacer algo porque siente que si no lo anula, algo muy grave puede ocurrir. Hay un montón de teorías acerca de las causas que lo originan. Van desde la genética a alteraciones de transmisores neuroquímicos. Aunque, seguramente, la verdad está en el medio”.

Despegarse de las obsesiones es difícil. “Las personas intentan apartarlas, pero no lo logran. Se trata de un trastorno que impide el desarrollo de una vida cotidiana normal, ya que insume mucho tiempo del día y energía psíquica”, detalla Liliana Novaro, médica psicoanalista y psiquiatra de la Asociación Psiquiátrica Argentina. ¿Cuál es el ADN del TOC? “Tiene obsesiones y compulsiones. Uno puede tener obsesiones y no tener un TOC”, cuenta Juan Cristóbal Tenconi, psicoanalista de la APA y psiquiatra, presidente del Capítulo de Psiquiatría de Interconsulta y Psiquiatría de enlace de la Asociación de Psiquiatras de la Argentina. “La compulsión es un movimiento, un acto motor, que realizás para evitar tener la obsesión”, grafica Tenconi. Y sobre la naturaleza del TOC agrega: “Es un trastorno grave, no livianito. La persona que lo tiene la pasa realmente mal. Pierde gran parte del día en hacer rituales o está carburando todo el tiempo la obsesión”.

Para desterrarlo, los especialistas recomiendan un tratamiento combinado con psicofármacos y terapia. Depende de la gravedad del entorno, de las sugerencias de los profesionales y hasta de la preferencia del paciente, pero existen varios tipos de psicoterapias que abordan el trastorno. El tratamiento debe extenderse hasta que la persona restablezca una vida normal con capacidad afectiva, de disfrutar, de trabajar. “Muchas veces, las personas interrumpen los tratamientos cuando se sienten bien, pero es prematuro porque la mejoría no se encuentra aún consolidada”, agrega Liliana Novaro.

Más allá del tratamiento, los expertos dicen que reducir el nivel de ansiedad también contribuye para ayudar a la persona afectada. Los ejercicios de relajación, meditación, respiración o de gimnasia como la natación favorecen para disminuir el grado de ansiedad, permitiendo controlar nuestra mente y proporcionando un estado de tranquilidad y descanso físico y mental.

Claves

* Estos son algunos tips que sugieren los especialistas para reconocer si una persona padece trastornos obsesivo-compulsivos.

* Suele presentarse una idea desagradable sucesivamente por diversas razones que se le impone en la mente a la persona y le causa malestar (obsesión).

* Hay algún acto o pensamiento que es precedido por una fuerza mental interna o una obsesión apremiante que genera angustia y lucha interna (compulsión).

* Ese acto (compulsión) suele ser reiterado, ocupar mucho tiempo, ser rígido y sin sentido aparente para un observador. Al realizarlo, disminuye la angustia.

* No hay consumo de sustancias, otro cuadro psiquiátrico o problemas médicos que puedan justificar el cuadro.

* Si estas premisas son afirmativas (sobre todo las tres primeras, ya que la cuarta no la puede evaluar directamente el sujeto involucrado) es probable estar en presencia de un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

© Escrito por María Eugenia Pintos y publicado por el Diario Clarín de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el lunes 9 de Abril de 2012.


Tratamiento psicológico de los trastornos emocionales...


© INFOCOP ONLINE 2007

Un artículo publicado este mes en la revista Monitor on Psychology (una publicación de la American Psychological Association), recoge las claves para el tratamiento psicológico de los trastornos emocionales. Dicho protocolo de intervención psicológica fue presentado por David H. Barlow durante la 116º Convención Anual de la APA celebrada en Boston este verano.

Según Barlow, profesor de Psicología y Director Emérito del Centro para la Ansiedad y los Trastornos Relacionados de la Universidad de Boston, “el protocolo se basa en 3 o 4 conceptos básicos que parecen estar presentes en todos los tratamientos que han resultado exitosos para los diferentes trastornos emocionales”, entre los que se incluyen los trastornos de ansiedad, la depresión y las fobias.

El protocolo tiene en cuenta tres aspectos:

- Los nuevos conocimientos sobre cómo funciona la terapia de exposición. Las investigaciones más recientes han encontrado que es más eficaz exponer a las personas a sus experiencias emocionales actuales – ya que les ayuda a aceptar mejor su vida emocional y a desarrollar maneras más positivas para regular sus emociones – que simplemente exponerles a condiciones aversivas externas que pueden despertar temporalmente dichas emociones sin prestar atención en la manera en que están procesando la experiencia.

- Los recientes hallazgos que demuestran que los patrones emocionales y las respuestas afectan diferentes regiones cerebrales. Por ejemplo, algunos estudios de neuroimagen han demostrado que la terapia cognitiva y otras técnicas de regulación emocional modulan la respuesta de la corteza prefrontal y la amígdala, de tal manera que reducen las emociones negativas e incrementan las emociones positivas.

- Los estudios que muestran que algunas personas reaccionan ante la experimentación de determinadas emociones negativas (como miedo, ansiedad, depresión o ira) con evitación y rechazo, así como empleando grandes esfuerzos por suprimir dichas reacciones.


El protocolo presentado por el grupo de Barlow para el manejo general de los trastornos emocionales consta de siete módulos, en los que se incluyen los siguientes componentes:

  • Psicoeducación.
  • Aumento de la motivación para facilitar la adherencia y el compromiso con el tratamiento.
  • Entrenamiento en auto-conciencia emocional.
  • Evaluación y re-evaluación cognitiva.
  • Modificación de la evitación emocional y de las conductas para el manejo de las emociones.
  • Exposición a situaciones y sensaciones somáticas internas.
  • Prevención de recaídas.
  • Entrenamiento en auto-conciencia emocional centrada en el presente.
Según los autores del programa, una de las ventajas que ofrece es la posibilidad de ser adaptado de manera flexible en función de las características del problema específico que presente el paciente, pudiendo ser aplicado a una amplia variedad de trastornos emocionales.

© Publicado por Monitor on Psychology el martes 24 de Febrero de 2009.


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