martes, 11 de septiembre de 2012

Paraguay 1 vs. Argentina 3... De Alguna Manera...


Córdoba deliró con Argentina y Messi…

 Messi grita como corresponde su golazo de tiro libre. Fotobaires

En su primer partido por eliminatorias en la provincia, la Selección venció 3-1 a Paraguay y quedó puntera. Golazo de La Pulga.

Con un Lionel Messi nuevamente brillante que marcó un golazo de tiro libre, Argentina le ganó a Paraguay 3-1 en su primer partido por eliminatorias mundialistas en Córdoba y llegó a la punta del certamen clasificatorio para el Mundial de Brasil 2014.

El elenco que dirige Alejandro Sabella se puso por primera vez en ventaja cuando apenas se llevaban jugados 2 minutos, por un disparo desde fuera del área de Angel Di María que se desvió en la espalda de Ezequiel Lavezzi antes de ingresar al arco.

A los 17, el argentino nacionalizado paraguayo Jonathan Fabbro igualó aprovechando un penal sancionado por mano de Braña, pero el primer tiempo terminó 2-1 para Argentina ya que a los 30 Gonzalo Higuaín desniveló valiéndose de un remate rasante y cruzado, que entró en la valla a la derecha de Justo Villar.

El 3-1 por la séptima fecha de las Eliminatorias lo terminó de decretar Messi con su magistral tiro libre, a los 18 del segundo tiempo.

Este representa el sexto triunfo consecutivo del conjunto de Alejandro Sabella, de los que tres se produjeron en el marco de las Eliminatorias.

El equipo albiceleste no lució mucho y por momentos mostró serias falencias en la transición de ataque a defensa, pero las apariciones determinantes de sus cracks fueron demasiado para un deslucido conjunto paraguayo.

El primer gol llegó luego de que Fernando Gago jugara al claro para Ezequiel Lavezzi; el del Paris Saint Germain aguantó la pelota de espaldas, giró hacia la derecha y entregó a Higuaín, quien devolvió de primera, y tras un rebote el balón le quedó a Di María, cuyo remate con cara interna a la derecha de Justo Villar se desvió en la espalda del Pocho y cambió levemente su trayectoria antes de ingresar al arco.

Pese a la tempranera ventaja y a que tuvo el balón más tiempo que su adversario, al equipo argentino le costó sobremanera elaborar jugadas de peligro, un poco por malas decisiones en los metros finales y otro tanto porque los mediocampistas paraguayos recurrieron a las faltas cuando Messi o Di María tomaban el esférico.

Paraguay, replegado en defensa, sólo pudo inquietar al equipo argentino con intermitentes escaladas de Víctor Ayala o guapeadas de Roque Santa Cruz que casi nunca llevaron real peligro para Sergio Romero.

El primer acercamiento guaraní fue a los 12, cuando, tras un centro de Ayala, Antolín Alcarez ganó de cabeza y la pelota se fue apenas desviada junto al palo derecho de Romero.

Cuatro minutos más tarde, y aunque no había hecho nada para merecerlo, la visita se encontró con la igualdad. Rodrigo Braña intentó despejar de cabeza dentro del área, la pelota le dio increíblemente en la mano y el brasileño Menezes marcó penal. El argentino nacionalizado Fabbro se hizo cargo y con un remate violento y muy bien ubicado a la derecha de Romero consiguió el empate.

Pero como el fútbol muchas veces carece de lógica, y al igual que sucedió con el empate paraguayo, Argentina se puso nuevamente en ventaja cuando menos lo merecía, esta vez gracias a un error de la defensa albirroja: Higuaín aprovechó una muy mala salida de los centrales visitantes, ingresó al área a pura potencia y marcó con un remate bajo y cruzado, a la derecha de Villar.

Pudo aumentar Argentina, pero un preciso tiro libre ejecutado por Messi desde la izquierda se estrelló en un palo del arco paraguayo.

La segunda etapa mostró una mejor versión del elenco de Sabella y en eso mucho tuvo que ver la aparición decisiva de Messi, quien participó más del juego y fue el abanderado de los ataques argentinos.

Tanto fue así que a los dos minutos, La Pulga tomó el balón en tres cuartos de cancha y comenzó a eludir rivales hasta quedar sólo frente a Villar y picar la pelota, que otra vez dio en un palo.

El director técnico de los paraguayos, el uruguayo Gerardo Pelusso, intentó darle más poderío al ataque y puso en cancha a Nelson Haedo Valdez y Oscar Cardozo, quienes al igual que Fabbro y Santa Cruz no pudieron inquietar a la defensa albiceleste.

Luego del 3-1 ya no hubo partido. Argentina tocó la pelota a su antojo y a Paraguay, agobiado por el desequilibrio de los atacantes argentinos, sólo le quedó refugiarse en su campo para evitar sufrir una goleada y apostar a algún contragolpe, que nunca llegó.

© Fuente: DyN. y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el viernes 7 de Septiembre 2012. Fuente: DyN.

Las fotos

 Los hinchas argentinos se dieron cita desde muy temprano en el Mario Kempes. Télam

Paraguay festeja el empate de Fabbro. Una alegría que le duró muy poco. DyN

Higuaín y un festejo que ya es costumbre. DyN

Toda Argentina se abraza a Higuaín tras su gol. DyN

 Rojo e Iván Piris intentan ganar de arriba. DyN

El gobernador cordobés José Manuel De la Sota, presente en el estadio. DyN

Mauricio Macri, con casaca argentina. DyN

Messi recibe el abrazo de Rojo tras su golazo. Lavezzi se les acerca. DyN

La Pulga ya clavó su gran tiro libre. Es el 3-1 para Argentina. DyN

El gobernador De la Sota, Macri y Miguel Del Sel, felices en Córdoba. DyN

Messi grita como corresponde su golazo de tiro libre. Fotobaires

 Los equipos posan para los himnos en Córdoba. DyN

 El equipo paraguayo posa antes del partido. Fotobaires

 Los titulares que mandó a la cancha el DT Sabella. Fotobaires

Di María y Messi se unen en el festejo del primer gol argentino. Télam

 Di María corre al encuentro de Braña en el festejo del primer gol. Télam

El grito de Di María es el de toda Argentina tras la apertura del marcador. Télam

 Lavezzi en acción. El rosarino colaboró de un extraño modo con el rápido 1-0 para Argentina. Télam

 Messi hace valer su habilidad en Córdoba. DyN

 Lavezzi saca un centro pese a la marca paraguaya. DyN

 Garay no logra impedir un cabezazo rival. DyN

Los goles



Las estadíticas:


Argentina no tuvo una gran actuación colectiva, pero las individualidades le permitieron llegar al triunfo. Entre ellas, Di María, Messi y Gago fueron los que más resaltaron.

- Romero: Dio mucha seguridad cuando tuvo que salir a cortar pelotas aéreas. En el penal de Paraguay se tiró bien pero no pudo rechazar ante la potencia del tiro de Fabbro.

- Campagnaro: Se proyectó poco por la franja derecha y no aportó mucho en ofensiva. No tuvo inconvenientes para controlar a Estigarribia.

- F. Fernández: Trató de salir jugando por su sector y lo hizo con acierto. Sus problemas fueron cuando tuvo que salir a buscar a sus rivales cerca de la mitad de la cancha, debido a que lo superaban con facilidad.

- Garay: Ofreció una gran capacidad para cabecear, sobre todo en su propia área. Estuvo demasiado contenido y no eligió lanzarse hacia adelante.

- Rojo: Uno de los más flojos de la última línea. El jugador de Benfica estuvo impreciso con la pelota, le resultó complicado marcar a Santa Cruz y tampoco se acopló al circuito de ataque.

- Gago: Se destacó mucho en la zona media y se juntó con acierto con los hombres de ataque. Además, cuando tuvo que lateralizar la pelota lo hizo con seguridad e inteligencia.

- Braña: Corrió demasiado y eso provocó que su juego fuera muy acelerado. De un error suyo llegó el penal para los paraguayos, luego de una mano en el área al intentar rechazar la pelota.

- Di María: Definió con gran categoría en el primer gol, cuando apenas habían pasado dos minutos de juego. El volante le pegó con la cara interna del pie izquierdo y la pelota ingresó luego de rozar en Lavezzi. Fue un colaborador permanente con los tres de adelante.

- Lavezzi: Se movió por todo el frente de ataque y provocó desborde, sobre todo cuando estuvo por la derecha. Participó en el gol de Di María y se juntó bien con Messi.

- Messi: Aportó su cuota para dejar en claro que sigue siendo diferente. Entre sus maniobras individuales, hizo estrellar la pelota en el palo dos veces: una de tiro libre y otra cuando definió por arriba del arquero. Pero se le dio finalmente con otro tiro libre, donde ubicó la pelota al lado del palo.

- Higuaín: Pura potencia en los últimos metros de la cancha, la zona donde más cómodo se siente. Marcó el segundo gol con una gran resolución cruzando la pelota al palo más lejano de Villar.

- Palacio: Estuvo por la derecha pero no pudo rematar al arco.

- Guiñazú: Jugó los últimos diez minutos y lo hizo con corrección.

- Biglia: Ingresó por Braña en el final.
 


domingo, 9 de septiembre de 2012

Un “hombre-jet” atraviesa el cielo suizo... De Alguna Manera...


Un “hombre-jet” atraviesa el cielo suizo...


Yves Rossy, autoproclamado “Fusionman” y también llamado “JetMan“, es un piloto suizo, inventor y entusiasta de la aviación. 


Acompañado por un Spitfire Mk IXB MH434 al mando de Nigel Lamb, piloto y amigo, surcó los cielos de Suiza para sorpresa de los lugareños. Todo se desarrolló en el aeródromo de Bex, próximo a Ginebra. 


Las alas del jet, pegadas al cuerpo de Yves Rossy, son impulsadas con Carbono-kevlar, lo que le da la suficiente fuerza para planear.

© Publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el sábado 8 de Septiembre de 2012.


Los Chorros y Nietzsche en Bernal…


Nietzsche en Bernal…

 Friedrich Nietzsche

Me perturban las noticias sobre robos en iglesias. Y esta semana hubo una que resultó especialmente escabrosa: el ladrón se llevó consigo el dinero de las limosnas, y no contento con eso golpeó en la cabeza al cura. Podemos colegir que ese malhechor descuenta que Dios no existe. ¿Qué otra cosa, sino ese dato cierto, pudo habilitarlo a proceder de tal forma? Yo mismo, si me lo planteo, podría coincidir con su opinión en la materia y suscribir ese ateísmo. De hecho, si el Dios de esa Iglesia existe, mi alma está condenada al infierno. Falté severamente a sus normas: mantuve relaciones sexuales prematrimoniales (dos o tres, nada más, pero es suficiente), deseé a la mujer del prójimo (de este prójimo, concretamente: Benjamín Vicuña), invoqué su nombre en vano (he dicho que Maradona es Dios, he dicho que era Dios Spinetta). No hay salvación para mí.

No obstante, me reservo estos argumentos: que no soy tan malo después de todo, que no maté ni mataría, que nunca lastimé a nadie, que no robé en ningún sitio. Me reservo estos argumentos, ¿y por qué razón? Porque creo que Dios no existe, pero no estoy seguro tampoco. Estoy convencido, estoy decidido; pero no puedo estar seguro: no me consta ni lo puedo probar.

En cambio, el ladrón de Bernal parece disponer de otras certezas. No solamente roba, lo cual de por sí ya lo condena, ¡además roba en la casa de Dios! Y roba la plata de la caridad, la plata destinada a los pobres, que como todo el mundo sabe son los bienaventurados de Dios. Y por fin, le pega al cura, ¡al cura, que está casado con Dios!, una tunda en la testa le surte, y al hospital de la zona lo manda.

Es evidente que ese hombre no duda. No es que crea que Dios no existe, es que lo sabe fehacientemente. Me estremece esa resolución. Su certeza es tan radical que sólo puede comparársela con la que exhiben los fanáticos religiosos. Así de seguro está, aunque sea en sentido contrario. En el medio de esos extremos, quedamos los apenas creyentes, los esclavos de la fe, los muchos que tan sólo creemos, que creemos que sí o que no, librados a la buena de Dios, sometidos de por vida a la vasta conjetura.

© Escrito por Martín Kohan y publicado por el Diario Página/12 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el domingo 9 de Septiembre de 2012.