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domingo, 22 de febrero de 2026

Reformas estructurales, votos asegurados e inflación en alza… @elprofesorcapomasi

Reformas estructurales, votos asegurados e inflación en alza…

Deforma laboral. Dibujo: Pablo Temes.

Con victorias legislativas y concesiones a gobernadores y gremios, el oficialismo exhibió músculo político.

© Escrito por el Doctor Doctor Nelson Castro el domingo 22/02/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

La semana comenzó difícil para el oficialismo. El tiro en los pies que se dio con la inclusión del inadmisible artículo 44 en el proyecto de ley de reforma laboral generó un ida y vuelta de reproches de alto volumen no solo desde toda la sociedad, sino también desde el interior del Gobierno. Los reproches de unos hacia otros fueron y despiadados. ¿A quién se le ocurrió ese disparatado artículo? Esa era la pregunta que todos se hacían en el oficialismo. Los que presumían de saberlo todo respondían con total contundencia que solo una persona podría haberlo hecho: Javier Milei. Incomprobable, pero, a la vez, absolutamente posible.

Le costó varios días al Gobierno darse cuenta de que no había ninguna posibilidad de que el proyecto de ley fuera aprobado en la Cámara de Diputados si no se eliminaba de un plumazo ese artículo. Finalmente, eso ocurrió el miércoles. En el ínterin fue penoso ver a la senadora Patricia Bullrich fatigando los sets de televisión y los micrófonos de las radios tratando de defender lo que era claramente indefendible. El objetivo de esa defensa cerril era evitar que la modificación del proyecto de ley obligara a remitirlo nuevamente al Senado para su tratamiento definitivo. Esa meta fue imposible de alcanzar.

Si la victoria del Gobierno fue contundente, también lo fue la derrota del peronismo en general y de la CGT en particular.

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Resignado y ya con la perspectiva de lo inevitable, el oficialismo enfrentó la sesión, con la perspectiva de una victoria parlamentaria segura y la certeza de que a la batalla en la Cámara baja le seguiría una nueva en la Cámara alta. El triunfo en la Cámara de Diputados fue contundente y holgado: 145 votos a favor y 115 votos en contra. Los gobernadores de Santa Cruz, Catamarca, Tucumán, Salta y Misiones –todos peronistas– más el de San Juan aportaron los votos de sus diputados, dándole así robustez política a la aprobación del proyecto.

Si la victoria del Gobierno fue contundente, también lo fue la derrota del peronismo en general y de la CGT en particular. El artículo 44 le dio vida a la dirigencia sindical para enarbolar la bandera de la protesta y abocarse a la concreción de un paro general nacional. Hay que subrayar que, en principio, la CGT permaneció silente ante la aprobación del proyecto de ley. Esa alerta la dimos varios periodistas, a partir de una declaración de Federico Sturzenegger, quien en un providencial “sincericidio” se refirió a este artículo queriendo justificarlo. Fue explicar lo inexplicable. Recién ahí el sindicalismo reaccionó. Recuérdese, por otra parte, que el triunvirato y la cúpula habían dado luz verde al proyecto de ley una vez que se habían garantizado los fondos y aportes patronales que les permiten seguir haciendo política. Nótese el detalle: seguir haciendo política.

Sturzenegger cometió un sincericidio al intentar justificar los descuentos por enfermedad

Producida la eliminación del artículo, esa medida de fuerza carecía de sentido. Debió haber sido levantada. Hubiera sido una medida verdaderamente revolucionaria, porque hubiese sido una muestra de sensatez, astucia y de reflejos políticos también. Pero nada de ello ocurrió. Por lo tanto, el paro fue absolutamente irrelevante desde el punto de vista político, social y económico. En lo político, porque, finalmente, el proyecto de ley se aprobó; en lo social, porque la mayoría de la población quiere y necesita trabajar, no parar; y en lo económico, porque se perdieron centenares de millones de pesos. Esa es plata que pierde la gente y, en especial, dentro de ese universo, los que menos tienen.

Para completar el cuadro de lo sucedido el jueves, hay que mencionar los episodios escandalosos protagonizados por la diputada kirchnerista Florencia Carignano, quien procedió a desconectar los micrófonos de los taquígrafos y se dirigió de manera vulgar a la diputada Lilia Lemoine que grababa todo y, cuyo léxico tampoco apela a las más refinadas y elegantes expresiones y palabras tan abundantes en la lengua española.

Video: © eldoce

El peronismo sigue sin advertir que comete un grueso error si cree que con el patoterismo va a amedrentar a la militancia y/o la dirigencia de La Libertad Avanza. En verdad, es exactamente al revés. El oficialismo –empezando por el Presidente– se siente absolutamente cómodo navegando por las aguas siempre procelosas de la vulgaridad, la descalificación y la agresión verbal. ¡Ya deberían haberse dado cuenta!

El cierre de Fate

En el medio de todo esto, surgió el cierre de FATE (Fábrica Argentina de Telas Engomadas). El momento elegido por la empresa productora de neumáticos generó una abundancia de hipótesis conspirativas que aún no ha cesado. Javier Madanes Quintanilla, el principal accionista de la firma, supo exponer hace unos años una curiosa afinidad con el kirchnerismo. En efecto, durante un acto sucedido en junio de 2012, Madanes Quintanilla le agradecía a Cristina Fernández de Kirchner por la colaboración de su gobierno por la posibilidad de reinvertir y generar una mayor cantidad de puestos de trabajo (sic).

Más allá de estos vericuetos, el caso es representativo de la crisis por la que atraviesan muchos rubros del sector industrial. La caída del consumo, la cantidad de productos importados que entran al país sin aranceles, la alta carga impositiva de la Argentina y la dificultad de obtener créditos a tasas accesibles constituyen un combo altamente dañino para el entramado productivo de la Argentina. De esto se habló en la reunión que el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo con los representantes de la UIA.

Ambas partes se encargaron de señalar que la reunión había sido cordial. Dato: cuando de un encuentro de semejante importancia, el subrayado hace hincapié en “reunión cordial” es que, respecto del fondo de las cuestiones, nada trascendente pasó y que no se arribó a ninguna solución para un problema. Y eso fue lo que sucedió: mucho ruido y pocas –muy pocas– nueces.




domingo, 14 de julio de 2024

Paradojas. La Biblia y el calefón… @dealgunamanera...

Paradojas. La Biblia y el calefón…

Por gracia recibida, Federico Sturzenegger. Dibujo: Pablo Temes

La Argentina se mueve a velocidad crucero entre extremos: la economía no despega, pero todo el mundo habla del país.    

© Escrito por Nelson Castro el sábado 13/07/2024 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. 

Finalmente hubo Pacto de Mayo. El acto fue una demostración de lo extravagante del momento que se vive en el ámbito de la política. En plena noche, con algún gobernador dormido y otros luchando para no caer en las garras de Morfeo, todos pasmados de frío y sometidos a una solemnidad que les quedaba lejana y los incomodaba visiblemente. Ni que hablar del disgusto de Mauricio Macri, cuyo protagonismo ausente se hizo notorio.

El expresidente no pudo disimular su enojo por considerar que debió haber recibido algún tipo de trato diferencial. Yendo a la substancia de lo que se firmó esa medianoche ávida de historia, a nadie escapa que el decálogo de buenas intenciones que se plasmó en el documento adolece de originalidad. Cada uno de sus puntos ya está enunciado en la Constitución Nacional. Dicho esto, es menester señalar que los gobernadores que no asistieron –Axel Kicillof, Ricardo Quintela, Gildo Insfrán, Sergio Ziliotto y Gustavo Melella– exhibieron la nociva miopía política que los aqueja desde siempre. La firma del Pacto de Mayo en nada afectaba sus convicciones ideológicas, a las que antepusieron a sus responsabilidades institucionales. La errónea concepción que tienen del ejercicio del poder les impide darse cuenta de que cada uno de ellos no está al frente de una facción partidaria sino de una provincia –en la que viven ciudadanos de diferentes pensamientos políticos– a la que deben representar y cuyos intereses deben defender. Parece mentira tener que recordarles a estos gobernadores esta verdad de Perogrullo.

El ministro Caputo tuvo que repetir esta semana que no está pensando en una devaluación.

Ya con el Pacto de Mayo firmado y la Ley Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos sancionada, el Presidente y su gabinete deben a partir de ahora enfocarse decididamente en la tarea de gobernar. Por si Milei no lo advirtió aún, la ausencia de gestión es uno de los principales problemas de su administración junto con la catarata de renuncias –y, sobre todo, despidos–en un contexto en el que nombres propios es lo que falta. El Gobierno festejó el índice de inflación del mes de junio que, a pesar de haber sido levemente superior al de mayo, permaneció bajo el guarismo de 5%. El 4,6% es producto fundamentalmente de la recesión económica reinante más allá de algún leve repunte que se evidencia en unos pocos rubros. El bolsillo está lejos de percibir algún alivio significativo y el aumento de las tarifas de los servicios públicos fue un azote. Es cierto que se ven caídas de precios, pero aún esos nuevos valores son altos para el menguado poder adquisitivo de la mayoría de los ciudadanos. La canasta básica está en 873.169 pesos. Por si alguien no cayó aún en la cuenta: una inflación del 4,6% mensual es alta. La pregunta que queda sin responder es si será posible perforar ese piso de entre el 4 y el 5%. La Argentina sigue siendo un país muy fuera de norma.

Es claro que el Gobierno enfrenta ahora un problema crucial: la falta de dólares. Esto lo aleja de levantar el cepo, medida esencial para la concreción de sus objetivos. Hasta que ello no ocurra, las ansiadas inversiones no vendrán. Sin levantamiento del cepo también se restringirán las liquidaciones de los productores agropecuarios, única manera que tiene el país de acumular dólares. Lo dijo con todas las letras Fernando Villela, el ahora exsecretario de Bioeconomía, cesanteado de un plumazo a comienzo de semana. Esta es la realidad. Por eso el Presidente produjo una sorpresa negativa cuando salió a acusar al banco Macro de estar boicoteando el plan económico. El fantasma de Sergio Massa allegado a Brito volvió a sobrevolar la escena. Esa acusación no solo sorprendió, sino que hizo ruido y generó incertidumbre. Le respondió el mercado con otra suba del blue. El intento de Luis Caputo de minimizar los dichos de Milei fue vano. Como hombre de la economía, el primer mandatario debería saber que los mercados reaccionan –ante todo– basados en la confianza o, mejor dicho, ante la falta de ella.

Una semana de furia.

Por otro lado, cuando durante los veinte minutos de chats abiertos al público que Milei tuvo el martes 9 a la mañana, Lucas Morando le preguntó sobre una posible fecha para la eliminación del cepo, la respuesta del Presidente fue interpretada de forma negativa por los mercados y los inversores. “El cepo no se levanta más”, fue la lectura que muchos hicieron. Como dijo Carlos Melconian: “No hay fideos ni hay tuco”. Al menos por ahora. La realidad demuestra que, por primera vez de manera insoslayable, a Caputo le hacen sombra los nubarrones. Esta semana tuvo que repetir que no está pensando en una devaluación. El Gobierno deberá pensar de manera urgente cómo reactivar la economía aun en un entorno desfavorable y con un Banco Central flaco en sus bolsillos. Las reservas de libre disponibilidad se acercan a cero.

Federico Sturzenegger acelera el comienzo de su gestión con fotos impostadas con el ministro de Economía. Habrá que ver hasta dónde llegan los tentáculos del nuevo hombre fuerte del Gobierno.

Mientras tanto, la Argentina sigue siendo un país pendular que se mueve a velocidad crucero entre los extremos: es el país que no logra despegar en materia económica, pero que tiene un presidente del que habla todo el mundo; es el país que no puede encontrar a un niño que desapareció de su hogar hace casi un mes; es el país del fútbol que, por los buenos resultados, le perdona todo a un presidente de la AFA muy flojo de papeles, es el país donde seis de cada diez niños son pobres, es el país que vive aferrado al pasado y con un futuro incierto... Argentina es el país de la Biblia y el calefón.



   

domingo, 30 de junio de 2024

Desinteligencias. Palabras devaluadas... @dealgunamanera...

 Desinteligencias. Palabras devaluadas...

El Messi de la economía... ¿Va al banco? Dibujo: Pablo Temes.

El Gobierno debe evitar hacer un dogma del doble discurso y la falta a la verdad como en el kirchnerismo.

© Escrito por Nelson Castro el domingo 30/06/2024 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Javier Milei obtuvo, finalmente, su primera ley. La sanción definitiva que le dio la Cámara de Diputados en su sesión del jueves terminó con el largo trámite de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos iniciado allá por enero. Luego de seis meses, el tortuoso camino que siguió el proyecto hasta su aprobación desnudó no solo la falta de poder que el oficialismo tiene en el Congreso, sino también la ineptitud de muchos de sus funcionarios para conducir la negociación política. Esto último dio pie a un profuso pase de facturas en el gabinete en el que aún persisten los recuerdos amargos de la gestión de Nicolás Posse. Como ya se dijo aquí, fue la mano del flamante jefe de Gabinete, Guillermo Francos, la que permitió llevar a buen puerto las complejas tratativas que fueron necesarias para sacar la ley adelante.   

Le corresponde ahora al Presidente poner manos a la obra y concentrarse en la gestión, el déficit más significativo que exhibe su administración. Eso mismo le señaló Mauricio Macri en el mensaje que le hizo llegar por medio de un tweet. 

Le corresponde ahora al Presidente poner manos a la obra y concentrarse en la gestión, el déficit más significativo que exhibe su administración. Eso mismo le señaló Mauricio Macri en el mensaje que le hizo llegar por medio de un tweet.

En la entrevista que le concedió a Antonio Laje en LN+ el viernes por la mañana, el Presidente adelantó algunas de las decisiones y medidas que dispondrá. Una de ellas es la confirmación de la designación de 
Federico Sturzenegger para llevar adelante la compleja trama de regulaciones que complican a nuestro país. El pensamiento del oficialismo para con la tarea del economista se resume en una frase: “No hacen falta muchas más leyes –todo lo contrario–; necesitamos derogar unas cuantas para avanzar sector por sector en diferentes desregulaciones”.

Entre los “devaluadores seriales” contra los que cargó el ministro Luis Caputo está el Fondo Monetario.

El expresidente del Banco Central en la gestión macrista tendrá un rol fundamental que lo llevará de manera ineludible a una alta exposición. Eso generará ineluctablemente tensiones con el ministro estrella Luis Caputo. Hablando del titular de la cartera económica, en su exposición del martes en el encuentro organizado por la Cámara de la Construcción, embistió duramente contra los que hablan de la existencia de un atraso cambiario. “Devaluadores seriales”, los llamó. Entre esos “devaluadores” se encuentra el Fondo Monetario Internacional, con alguno de cuyos funcionarios la relación es decididamente mala. Concretamente con Rodrigo Valdés, director del Hemisferio Occidental.  

No hubo una euforia extraordinaria en los mercados, ni aun con el elogio que a Milei le prodigó el FMI. Ocurren dos cosas: la primera es que el cepo todavía está lejos de levantarse. La caída de reservas que viene experimentando el Banco Central muestra la falta de dólares que complica el presente de la economía. Y sin el levantamiento del cepo, las inversiones con las que se ilusiona el Gobierno no llegarán, más allá de las que se experimentan en el ámbito de la minería y el petróleo. El dólar blue reflejó esta semana algunas de aquellas tensiones. Caputo presentó un nuevo borrador de acuerdo para el FMI, pero fue bruscamente rechazado por Valdés y la cúpula del organismo. “Nos hacen una caricia en el lomo, pero piden más ajuste sin valorar todo lo que hemos venido haciendo”, braman cerca de Luis Caputo y Javier Milei. Esa incomprensión los disgusta. Sobre todo, porque hace más difícil la llegada de nuevos desembolsos. Junto al fallido borrador, los funcionarios argentinos habían pedido unos 10 mil millones de dólares. Habrá que esperar a que cambie el viento. En el FMI prefieren que el país comience a devolver lo adeudado. 

Por otra parte, la falta de acuerdos políticos, sus expresiones confrontativas y sus conductas insólitas son factores negativos a los que el Presidente debería atender prioritariamente. En ese sentido, sus conductas no ayudan. Alguien tendría que asesorarlo bien para evitar situaciones como la que se produjo con el canciller Olaf Scholz. Según declaró el vocero del gobierno alemán, Steffen Hebestreit, Milei pidió poco antes del encuentro suspender la conferencia de prensa conjunta con Scholz y que la reunión durara una hora (sic). El Presidente negó que durante la conversación, el canciller le haya expresado su preocupación sobre la situación social y económica de la Argentina. Sin embargo, el señor Hebestreit señaló que en la reunión, Scholz habló, entre otros temas, de las consecuencias sobre el pueblo producidas por la reformas implementadas por Milei, a quien le insistió en la necesidad de mantener la cohesión social, subrayando que, en su opinión, la compatibilidad social y la protección de la cohesión social deberían ser estándares importantes.

El Presidente no puede darse el lujo de que lo desmientan a viva voz. Con ese tipo de “desinteligencias” corre el riesgo de ver devaluada su palabra, algo que era una marca registrada del kirchnerismo, que supo hacer de la falta a la verdad y el doble discurso un dogma que lo acompañó durante toda su gestión. No se puede cruzar esa marcada línea roja.




   

domingo, 23 de junio de 2024

Lo imprevisible. Confusión e incertidumbre… @dealgunamanera...

 Lo imprevisible. Confusión e incertidumbre…

Matador con traje de luces (Apagadas) Javier Milei. Dibujo: Pablo Temes

Esta es la combinación que provoca la falta de lógica que prevalece en muchas de las conductas y decisiones del presidente Javier Milei.

© Escrito por Nelson Castro y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Cuando en cualquier actividad de la vida prevalece la lógica de la ilógica se genera confusión e incertidumbre. Esta combinación lleva a la creación de un estado de cosas en el que reina la imprevisibilidad. Y esto termina afectando el curso de muchas decisiones, planes, procedimientos y pensamientos.

Mucho de esto es lo que prevalece en las conductas y en las decisiones de Javier Milei. Y lo que no advierte, es que las consecuencias de este comportamiento terminan complicando a su gobierno, que queda afectado por las consecuencias adversas que se vuelven imposibles de evitar. Veamos.

Es ilógico que el Presidente azuce permanentemente la conflictividad. En estas horas lo hemos visto en Madrid durante el discurso de agradecimiento a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien le otorgó la medalla internacional. Allí habló de las “manos porosas de los políticos”, para agregar: “Quizá la de un hermano, la de una pareja. Quien quiera entender, que entienda”. La alusión al presidente del gobierno de España no pudo haber sido más directa: tanto la esposa de Pedro Sánchez, Begonia Gómez, como su hermano, David Sánchez, conocido con el nombre artístico de David Azagra, están siendo investigados por casos sospechados de corrupción. ¿Era necesario meterse en un barro que hace a la vida política interna de España? ¿Más allá de sus acólitos y/o fanáticos, esto favorece la proyección de la figura de un hombre de Estado que antepone los intereses del país que representa a los gustos personales?

Ese afán por la conflictividad no es exclusivo del trato que Milei les dispensa a sus opositores o, a quienes no siéndolo, osan criticarlo o discrepan de algunas de sus medidas u opiniones. Al interior del Gobierno también reina este ámbito de desasosiego. El último episodio –aún en desarrollo– tiene que ver con la eventual designación de Federico Sturzenegger para ocupar un cargo aún no precisado dentro del gabinete nacional. No hubo que ser ningún zahorí ni analista político demasiado avezado para entrever el clima enrarecido que este posible nombramiento genera con el ministro de Economía, Luis Caputo. La relación entre ambos viene dañada desde diciembre de 2017. Tal daño se agravó tras la decisión adoptada por el entonces presidente Mauricio Macri, quien, el 14 de junio de 2018 designó al frente del Banco Central a Caputo en reemplazo de Sturzenegger, quien, en su renuncia expresó que  “en los últimos meses diversos factores fueron deteriorando mi credibilidad como presidente del Banco Central, atributo clave para llevar adelante la coordinación de expectativas tan importantes en la tarea que se me había encomendado”.  Uno de los “factores” de aquel deterioro tenía nombre y apellido: Luis Caputo.

Del infierno al paraíso.

La situación creada por el posible desembarco del asesor estrella de Milei –autor del mamotreto original de la así llamada ley Ómnibus– ha encendido luces amarillas y anaranjadas en el ministro de Economía y su entorno. Eso viene generando movimientos por parte de Caputo y su gente para de alguna manera blindarse ante las apetencias de poder –que las tiene y muchas– de Sturzenegger. De movida, pretende que su designación tenga rango de ministro. Pero fundamentalmente se frota las manos pensando en medidas más drásticas que su archirrival no se animó a tomar: liberar el cepo y meterse de lleno en la baja de impuestos al sector productivo. Cerca del ministro advierten lo siguiente: “este apuro tendría no sólo consecuencias peligrosas para la economía.

Es un golpe de efecto político que apunta a llevarse el crédito mientras que Toto hizo todo el trabajo sucio”.

Como telón de fondo, en el Gobierno preocupa –y mucho– las nuevas (viejas) exigencias del FMI. Una fuente que camina los pasillos de la Rosada asegura que “hay bronca ante la falta de comprensión del board del Fondo de los logros alcanzados”. El organismo de crédito internacional primero elogia y luego exige: devaluación y mayor aumento de tarifas. Traducido más ajuste. El choque está claro si recordamos que Javier Milei –cada vez que puede– señala lo hecho hasta el momento como “el mayor ajuste en la historia de la humanidad”. El FMI no come vidrio y va por más; sabe que la Argentina sigue siendo un paciente en terapia intensiva.

En política doméstica el Gobierno sigue andando el camino para la aprobación de la ley Bases. En ese trajín la figura de Victoria Villarruel volvió a ganar terreno no sólo por su discurso previo al desempate en el Senado, sino por su impronta propia como una de las mujeres fuertes dentro de La Libertad Avanza. Teléfono para el Jefe. La vice gana adeptos y tiene su propio club de fans en las redes sociales.

Villarruel cruzó de forma contundente a Irene Montero –exministra de Igualdad y referente de Podemos–, quien había criticado las políticas del gobierno libertario y le pidió a la Comisión Europea que actúe para “garantizar los derechos del pueblo argentino, sobre todo de las mujeres y personas Lgtbi”. La vice se movió como pez en el agua y mandó a la eurodiputada a que “se preocupe por su país” recordándole que Argentina es soberana y “no se deja presionar por ningún país extranjero”. Tampoco pasó desapercibida vestida de gaucho y montando a caballo en el acto conmemorativo de la muerte del General Martín Miguel de Güemes en Salta. Hay quienes ven en ella la intención de perfilarse como la sucesora en el sillón libertario. Un poco rápido para meterse en esa discusión, aunque es justo decir que lo que despierta las alarmas de algunos fanáticos de Milei es su discurso filoso, con una alta dosis de sentido común que no suele abundar en la política local.

Como reza el dicho popular: En todos lados se cuecen habas.



   

domingo, 26 de mayo de 2024

Ajuste que no cesa. Nadie es irreemplazable… @dealgunamanera...

Ajuste que no cesa. Nadie es irreemplazable…


En tránsito, Nicolás Posse. Dibujo: Pablo Temes.

Javier Milei ha dejado en claro que todos sus ministros y funcionarios de alto nivel están bajo análisis permanente. No hay respiro para nadie.

© Escrito por Nelson Castro el sábado 25/05/2024 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.


Hay un estado de revulsión dentro del Gobierno. El anuncio hecho por parte de Javier Milei en el reportaje con Luis Majul acerca de los cambios que habrá en el gabinete después de la aprobación de la ley Bases y Punto de Partida para la Libertad de los Argentinos es la confirmación de las tribulaciones que se viven en el corazón del poder. El hombre señalado es Nicolás Posse. El actual jefe de Gabinete, cuya voz conocimos recién hace diez días, cuando presentó su informe ante el Senado, no es cualquier funcionario. Por el contrario, es alguien que conoce al jefe de Estado desde hace años, de quien fue jefe en Aeropuertos Argentina 2000. Desde hace semanas las cosas no venían bien con el funcionario. Su relación con Karina Milei era tensa y crecientemente complicada. A él se le atribuyó el error de los aumentos de sueldos a los miembros del Poder Ejecutivo. A eso se le suman críticas por sus dificultades para encarar la gestión. Y no están ausentes también las sospechas que apuntan a cosas poco claras en el ámbito de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).

Frente a todos los inconvenientes de gestión por los que atraviesa el Gobierno, el Presidente despliega una estrategia comunicacional intensamente proactiva. El objetivo es claro: concentrar la atención sobre sus excentricidades y exabruptos para generar una agenda paralela que desplace la que atañe a la situación que vive la gente de a pie, en la que se enseñorean los aumentos de precios, la caída de la actividad económica, los despidos y la penuria causada por las crecientes necesidades de los que caen súbitamente en la pobreza y la indigencia. Esta semana los ejes de la agenda comunicacional que marcó el líder libertario pasaron por la disputa personal –innecesaria– con el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez; el acto y show en el Luna Park, en donde el jefe de Estado presentó su libro y cantó, la tapa de la revista Time, la visita a La Rural y el acto sin pacto de ayer en Córdoba en la conmemoración de la Revolución de Mayo.

Hay que reconocer que, hasta el momento, todo esto le está dando resultado. El apoyo popular sigue intacto y por momentos renovado e incrementado. Lo que nadie sabe es hasta cuándo. Lo que sí está claro es que la oposición, con sus desaciertos, lejos está de poder perforar este núcleo duro de apoyos que concentra el Presidente. No solo eso. Con sus comportamientos, en los que lo que abunda es el oportunismo y la chicana de poca monta, la oposición parece empecinada en hacer todo lo posible para ayudar al oficialismo a fortalecerse. En el PRO, la imparable crisis que se viene desatando desde las elecciones del año pasado lejos está de encontrar su techo, alimentada por la fuerte interna entre Mauricio Macri y Patricia Bullrich por la conducción del partido amarillo. A la actual ministra de Seguridad le llueven reproches –según la lectura de sus detractores– por querer intentar (léase forzar) la fusión de un sector del PRO con los libertarios. Los macristas de paladar negro están que trinan: “No podés olvidarte de dónde venís solo por el hecho de tener un cargo en el Gobierno”. Y agregan con malicia: “Bueno, en realidad no está claro de dónde viene”, haciendo referencia directa a la sinuosa carrera de colores políticos de la ministra.

Halcones versus palomas

En Unión por la Patria las cosas no están mejor. El procesamiento de Fernando Espinoza por abuso sexual puso de manifiesto la doble vara moral del kirchnerismo. Para la tribuna quedaron el Ministerio de la Mujer y los derechos de las víctimas a la hora de encubrir al intendente de La Matanza. El propio Axel Kicillof y la pomposidad de Mayra Mendoza quedaron en offside al no poder hacer pie en sus declaraciones sobre el caso. El gobernador de la provincia de Buenos Aires necesita pisar sobre seguro para poder seguir construyendo poder en su territorio. No es momento de pelearse con nadie, más aún cuando aparecen encuestas que señalan que sectores medios y bajos de la población le dan su apoyo al presidente Milei. La base electoral que siempre le ha servido de sustento al peronismo –sobre todo en las profundidades del Conurbano– ya no es un lugar seguro.

A estas horas nadie sabe bien cómo y cuándo la ley Bases será aprobada. A medida que pasan las sesiones de las comisiones parlamentarias del Senado, el mamotreto pergeñado por Federico Sturzenegger se va deshilachando mientras su nombre suena cada vez más fuerte para ingresar a un posible nuevo gabinete. Un día le modifican un artículo y al siguiente, otros más. Cada cambio envalentona a los senadores de la oposición y a sectores con capacidad de lobby para encarar el intento de alcanzar más enmiendas. Se ha transformado así en algo que parece ser de nunca acabar. El kirchnerismo duro sigue festejando de manera infantil la caída del “pacto de mayo” mientras el Presidente intenta mostrarse imperturbable rockeando en un acto partidario. La presentación de su nuevo libro, Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica, fue una excusa perfecta para volver a marcar la cancha y concentrar la atención pública, pero no bastó para apaciguar el malestar que se vive puertas adentro de La Libertad Avanza. La palabra correcta es incertidumbre. Eso sienten muchos de los funcionarios oficialistas respecto de su propia continuidad en el poder. Parece claro que la estrategia de Milei es que nadie se crea que tiene el lugar asegurado. Nadie es irreemplazable y todos están bajo análisis permanente. El Presidente debería entender que una cosa es la eficiencia como base sólida de continuidad y otra muy distinta es el caos interno que genera su modo de ejercer el poder, el de su hermana y el del consultor estrella, Santiago Caputo. No hay respiro para nadie, mucho menos para cada uno de los argentinos que están haciendo esfuerzos inconmensurables para seguir creyendo que habrá luz al final del túnel. Que así sea.