Estudiantes
de Río Cuarto venció a Huracán y celebró en su regreso a Primera...
Gol en el
primer tiempo: 32m Mateo Bajamich (EST).
Árbitro: Maximiliano Mascheroni.
VAR: Fernando Espinoza.
Estadio: Antonio Candini.
Estudiantes
de Río Cuarto venció a Huracán y celebró en su regreso a Primera...
Gol en el
primer tiempo: 32m Mateo Bajamich (EST).
El yate A.R.A. Fortuna
III (Q-76) obtuvo la Cinta Azul en la Regata Oceánica Buenos Aires –Río de Janeiro...
La embarcación de la Armada Argentina fue la primera en cruzar la línea de llegada en la ciudad carioca.
© Publicado el sábado 21/02/2026 por el Períodico Digital Gaceta Marinera de la Ciudad de Punta Alta, Provincia de Buenos ires, República Argentina.
Río de Janeiro - El
yate A.R.A. Fortuna III (Q-76) de la Armada Argentina obtuvo la tradicional
Cinta Azul al ser la primera embarcación en cruzar la línea de llegada a la
ciudad brasileña, hoy a las 00:25:28 (hora local), en el marco de la Regata
Oceánica Buenos Aires - Río de Janeiro.
El evento náutico,
organizado por el Yacht Club Argentino y el Iate Clube do Río de Janeiro,
comenzó el 14 de febrero con la participación de 14 veleros de Argentina y
Brasil, que compitieron bajo las fórmulas ORC, ORC Club Tripulación Reducida,
ORC Club Tripulaciones en Dobles y Veleros Clásicos.
El recorrido unió las ciudades de Buenos Aires y Río de Janeiro, con una distancia aproximada de 1.200 millas náuticas. Durante la travesía, las embarcaciones participantes fueron escoltadas por la corbeta A.R.A. Robinson (P-45), unidad que brindó seguridad hasta el punto de arribo.
El velero A.R.A. Fortuna III (Q-76), al mando del Capitán de Navío Gustavo Pablo Rúa, cuenta con una tripulación de 17 personas con experiencia en regatas oceánicas de estas características, lo que demandó una preparación exigente tanto física como psicológica.
En ese marco, el Comandante explicó que los primeros días de la regata resultaron particularmente exigentes al dejar el Río de la Plata, debido al fuerte oleaje y a los vientos intensos, lo que obligó a un reajuste de las guardias y a un especial cuidado del aspecto anímico de la tripulación, requiriendo un marcado espíritu de equipo. "Tras un período inicial difícil, la derrota mejoró con vientos más benévolos y el barco empezó a comportarse mejor", agregó.
Asimismo, el Capitán
Rúa resaltó que el A.R.A. Fortuna III (Q-76) cuenta con una tripulación
integrada por civiles y militares, entre ellos oficiales jóvenes en formación,
quienes aprenden maniobras de alta complejidad junto a tripulantes con amplia
experiencia náutica. En ese contexto, señaló que se prioriza la seguridad y el
aprendizaje a bordo, y afirmó: "No solamente se corre para tratar de ganar
la regata, sino que también hay una función de entrenamiento y de transmisión
de experiencia".
Al referirse al momento de la llegada, el Comandante relató: "Cuando llegamos a la puerta, ya a una milla de la línea, se acabó el viento y empezó a tirarnos la corriente. Tuvimos que esperar con paciencia y, con la marea y una leve brisa, nos fue llevando hasta que pudimos cruzar la meta. La verdad fue una satisfacción personal y del trabajo en equipo, y un momento mágico poder disfrutar la Cinta Azul; llegar primeros es todo un desafío y pudimos lograrlo", finalizó el Comandante.
El espíritu de equipo y
la capacitación resultaron fundamentales para afrontar una regata oceánica, que
presenta desafíos operativos y requiere una evaluación constante de variables
técnicas, humanas y climáticas a lo largo de la travesía.
Reformas estructurales, votos asegurados e inflación en alza…
Deforma laboral. Dibujo: Pablo Temes.
Le costó varios días al Gobierno darse cuenta de que no había ninguna
posibilidad de que el proyecto de ley fuera aprobado en la Cámara de Diputados
si no se eliminaba de un plumazo ese artículo. Finalmente, eso ocurrió el
miércoles. En el ínterin fue penoso ver a la senadora Patricia Bullrich
fatigando los sets de televisión y los micrófonos de las radios tratando de
defender lo que era claramente indefendible. El objetivo de esa defensa cerril
era evitar que la modificación del proyecto de ley obligara a remitirlo
nuevamente al Senado para su tratamiento definitivo. Esa meta fue imposible de
alcanzar.
Si
la victoria del Gobierno fue contundente, también lo fue la derrota del
peronismo en general y de la CGT en particular.
Resignado y ya con la perspectiva de lo inevitable, el oficialismo
enfrentó la sesión, con la perspectiva de una victoria parlamentaria segura y
la certeza de que a la batalla en la Cámara baja le seguiría una nueva en la
Cámara alta. El triunfo en la Cámara de Diputados fue contundente y holgado:
145 votos a favor y 115 votos en contra. Los gobernadores de Santa Cruz,
Catamarca, Tucumán, Salta y Misiones –todos peronistas– más el de San Juan
aportaron los votos de sus diputados, dándole así robustez política a la
aprobación del proyecto.
Si la victoria del Gobierno fue contundente, también lo fue la derrota
del peronismo en general y de la CGT en particular. El artículo 44 le dio vida
a la dirigencia sindical para enarbolar la bandera de la protesta y abocarse a
la concreción de un paro general nacional. Hay que subrayar que, en principio,
la CGT permaneció silente ante la aprobación del proyecto de ley. Esa alerta la
dimos varios periodistas, a partir de una declaración de Federico Sturzenegger, quien
en un providencial “sincericidio” se refirió a este artículo queriendo
justificarlo. Fue explicar lo inexplicable. Recién ahí el sindicalismo
reaccionó. Recuérdese, por otra parte, que el triunvirato y la cúpula habían
dado luz verde al proyecto de ley una vez que se habían garantizado los fondos
y aportes patronales que les permiten seguir haciendo política. Nótese el
detalle: seguir haciendo política.
Sturzenegger cometió un sincericidio al intentar justificar los
descuentos por enfermedad
Producida la eliminación del artículo, esa medida de fuerza carecía de
sentido. Debió haber sido levantada. Hubiera sido una medida verdaderamente
revolucionaria, porque hubiese sido una muestra de sensatez, astucia y de
reflejos políticos también. Pero nada de ello ocurrió. Por lo tanto, el paro
fue absolutamente irrelevante desde el punto de vista político, social y
económico. En lo político, porque, finalmente, el proyecto de ley se aprobó; en
lo social, porque la mayoría de la población quiere y necesita trabajar, no
parar; y en lo económico, porque se perdieron centenares de millones de pesos.
Esa es plata que pierde la gente y, en especial, dentro de ese universo, los
que menos tienen.
Para completar el cuadro de lo sucedido el jueves, hay que
mencionar los episodios escandalosos protagonizados por la diputada kirchnerista Florencia Carignano, quien procedió a desconectar los micrófonos de los taquígrafos y se
dirigió de manera vulgar a la diputada Lilia Lemoine que grababa todo y, cuyo
léxico tampoco apela a las más refinadas y elegantes expresiones y palabras tan
abundantes en la lengua española.
El peronismo sigue sin advertir que comete un grueso error si cree que
con el patoterismo va a amedrentar a la militancia y/o la dirigencia de La
Libertad Avanza. En verdad, es exactamente al revés. El
oficialismo –empezando por el Presidente– se siente absolutamente cómodo
navegando por las aguas siempre procelosas de la vulgaridad, la descalificación
y la agresión verbal. ¡Ya deberían haberse dado cuenta!
El cierre de Fate
En el medio de todo esto, surgió el cierre de FATE (Fábrica Argentina de Telas Engomadas).
El momento elegido por la empresa productora de neumáticos generó una
abundancia de hipótesis conspirativas que aún no ha cesado. Javier Madanes Quintanilla, el principal
accionista de la firma, supo exponer hace unos años una curiosa afinidad con el
kirchnerismo. En efecto, durante un acto sucedido en junio de 2012, Madanes
Quintanilla le agradecía a Cristina Fernández de Kirchner por la colaboración de
su gobierno por la posibilidad de reinvertir y generar una mayor cantidad de
puestos de trabajo (sic).
Más allá de estos vericuetos, el caso es representativo de la crisis por
la que atraviesan muchos rubros del sector industrial. La caída del consumo, la
cantidad de productos importados que entran al país sin aranceles, la alta
carga impositiva de la Argentina y la dificultad de obtener créditos a tasas
accesibles constituyen un combo altamente dañino para el entramado productivo
de la Argentina. De esto se habló en la reunión que el ministro de Economía,
Luis Caputo, mantuvo con los representantes de la UIA.
Ambas partes se encargaron de señalar que la reunión había sido cordial.
Dato: cuando de un encuentro de semejante importancia, el subrayado hace hincapié
en “reunión cordial” es que, respecto del fondo de las cuestiones, nada
trascendente pasó y que no se arribó a ninguna solución para un problema. Y eso
fue lo que sucedió: mucho ruido y pocas –muy pocas– nueces.