Argumentos caídos - Un pacto se rompió…
Run, Manuel,
run... Dibujo: Pablo Temes.
© Escrito por Nelson Castro el domingo 05/04/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.
El Gobierno está atravesando la mayor crisis de
credibilidad desde que asumió el poder. El affaire Adorni ha sido, sin lugar a
dudas, el punto de inflexión que desató una catarata de investigaciones sobre
hechos que han comenzado a salir a la luz. El viaje del jefe de Gabinete con su
esposa en el avión presidencial fue la punta del iceberg. Ya no se trata del
uso personal o familiar de un bien público, hay además, cuentas poco claras,
jubiladas que oficiaron de prestamistas y que –en principio– negaron conocer al
exvocero, posibles omisiones en su declaración jurada y un blanco que no
cierra. Por si esto fuera poco la escribana que certificó la compra de las
propiedades del jefe de Gabinete, había trabajado para narcos que traficaban
efedrina. La función pública es tan delicada que exige ser y parecer. ¿Es
posible que un economista que trabajó en los medios y fue crítico del poder en
tiempos de los Fernández haya podido pasar por alto tantas luces amarillas? La
respuesta es sí. El poder nubla la visión.
La orquestada defensa del Gobierno para uno de los alfiles de Karina
Milei se cumplió a regañadientes. “Ponele que es cierto que Manuel es un tipo
querido puertas adentro. Muchos de los que tuvieron que salir a poner la carita
en fotos y agendas de trabajo no tuvieron opción. Hay un punto en que lo soltás
o te hundís. Y nosotros estamos pagando un costo político altísimo” –dijo una
fuente libertaria que conoce cómo está el humor en Balcarce 50. La cosa no terminaría
ahí. El fiscal federal Gerardo Pollicita está investigando un nuevo viaje del
jefe de Gabinete junto a su familia –esta vez a Aruba– la isla caribeña a fines
del 2024.
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A mitad de semana otra alarma comenzó a sonar. Parte de la oposición en
el Congreso pidió investigar el pasado miércoles los millonarios créditos
hipotecarios que se otorgaron a través del Banco de la Nación Argentina (BNA) a
funcionarios y legisladores del gobierno libertario. Cabe aclarar que desde
2024 existe una línea diferencial de préstamos para empleados y funcionarios
públicos, con beneficios que no tienen los clientes regulares. Miembros del
equipo económico, directivos del Banco Central (BCRA) y hasta un tuitero
oficialista obtuvieron créditos hipotecarios de hasta US$ 350 mil. La
información se divulgó desde el sitio web “¿Cuánto deben?”, desarrollado por el
programador Andrés Snitcofsky. Parece que es más fácil el acceso al crédito
cuanto más cerquita se está del mostrador.
Otros tiempos. En octubre de 2024 la ministra de Capital Humano Sandra
Pettovello exigió la renuncia de una funcionaria de la Secretaría de Niñez,
Adolescencia y Familia, ya que en su área se registró la compra de una cafetera
por casi 2 millones de pesos. Es evidente que, con el correr del mandato,
algunas buenas costumbres se fueron perdiendo.
Cuando estalló el caso de la criptomoneda $Libra, difundida por el
Presidente en su cuenta de la red social X, un manto de duda tiñó el accionar
del primer mandatario y de su hermana Karina. Para ser más claros: en los
primeros días y por el desconocimiento de lo que para muchos son los vericuetos
del mundo cripto, se les otorgó el “beneficio de la duda”. Ha transcurrido más
de un año desde aquel 14 de febrero en que todo comenzó y la investigación
periodística y judicial –que incluyó la apertura de celulares de los
principales implicados– arrojó una cantidad abrumadora de datos que compromete
seriamente al Presidente y su entorno y que terminó derribando de un plumazo
todas las explicaciones oficiales. La Justicia tendrá la última palabra pero, a
esta altura, la supuesta transparencia en la que creyeron millones de
argentinos se aleja del capital político del Gobierno. Cuando la vara se pone
alta, hay que ir con pie de plomo.
Asoma –también– un problema de política electoral. Si Adorni no da un
paso al costado, o recibe asilo político en algún rincón del Gobierno con menos
exposición, ya poco importa en términos de imagen. Una encuesta realizada por
la consultora Zuban Córdoba reveló que el 70% cree que debería renunciar. Su
supuesta candidatura a Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires pende de
un hilo y, pese al disgusto que pudiera generarle a Karina, los porteños ven
con muy buenos ojos a Patricia Bullrich. Las internas siguen a la orden del día
y nadie está dispuesto a ceder.
Es justo mencionar que muchos de los que hoy se rasgan las vestiduras y
señalan al Gobierno no tienen la más mínima autoridad moral para hacerlo. El
kirchnerismo tiene a su conductora condenada y con tobillera. Si hurgamos tan
sólo un poco en el pasado reciente –y no tanto– del peronismo no alcanzaría el
espacio en esta columna para enumerar sus fechorías. El problema, sin embargo,
sigue siendo del actual gobierno que, con su conducta, le ha dado una vida más
a quienes pretende combatir. “Kukas”; “zurdos”; “comunistas” y muchos otros
aplauden desde la tribuna.
Ni siquiera el Indec le dio un respiro al Gobierno. El anuncio de que la
pobreza bajó al 28,2% en el segundo semestre de 2025 –el nivel más bajo desde
2018– no alcanzó para tapar los escándalos y, por otra parte, en el Ministerio
de Economía saben que el dato no debería tomarse sólo cuantitativamente. La
actividad, tal como reconoció el propio Luis Caputo, no se está reactivando a
la velocidad deseada y los sueldos siguen siendo una de las preocupaciones
principales de millones de argentinos. Familias con dos trabajos en blanco no
llegan a fin de mes. El multiempleo –para quien tiene la suerte de alcanzarlo–
es la regla entre quienes pueden llenar la heladera entrada la segunda quincena
en el calendario.
En un país en donde los períodos entre elecciones son cortos, es una incógnita si el oficialismo podrá afrontar el 2027 sin sobresaltos.







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