La historia prohibida del contador de los K que contó todo…
Víctor Manzanares. Fotografía: Cedoc
Los relatos de Víctor
Manzanares son increíbles: bolsos en avión, coimas a jueces y el robo a los que
robaron.
© Escrito por Carlos Claá el sábado 15/11/2025
y publicado en la Revista Noticias de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
República Argentina.
Cuando Víctor Manzanares empezó a
trabajar con el matrimonio Kirchner, conoció a una pareja con más ambiciones
políticas que recursos económicos. El rico era él, que venía de una familia con
sobrado patrimonio. Ellos no tenían demasiado, pero Néstor acababa de
convertirse en intendente de Río Gallegos y soñaba en grande.
Manzanares
vio de cerca, y ayudó a acrecentar, el patrimonio que el matrimonio fue
incorporando a través de la política, hasta llegar a recibir bolsos de coimas
por entre dos y tres millones de dólares por semana que venían de Buenos Aires
para colocar en distintas inversiones.
Fue el primero que cayó en desgracia con la causa Los Sauces, en 2017. Fue
detenido y sintió la traición. Cristina Kirchner le hizo llegar un mensaje: “De
ahora en más te manejas con la plata de tu familia. Yo soy una vieja jubilada y
embargada”. Supo que estaba sólo y por eso, al año siguiente, decidió hablar.
A través del testimonio de arrepentimiento del contador Manzanares y de la
investigación que el fiscal Carlos Stornelli pudo realizar, que llevó a más de
20 funcionarios y 65 empresarios al banquillo de los acusados en un juicio oral
que marcará un hito en la Justicia, es que se conocieron decenas de historias
insólitas de guita negra. Escenas pornográficas de millones de dólares robados
al Estado durante el kirchnerismo.
El inversor. La declaración como imputado colaborador de Manzanares fue valiosa
para la causa en cuanto el contador aportó datos que, hasta allí, se habían
escapado del expediente: aparecieron nombres de sociedades y bienes que estaban
en otros países.
Manzanares lo sabía porque había sido el encargado de negociar con compañías
internacionales esos acuerdos. “Los bolsos llegaban a Río Gallegos en el avión
presidencial e iban a parar a la casa de los padres de Néstor”, reconstruye su
abogado, Roberto Herrera, de acuerdo a las declaraciones de su defendido. “Un
par de esos bolsos, calculale entre dos y tres millones de dólares, le llevaban
a ‘Polo’ (tal como le dicen a Manzanares) para que invierta. Así, todas las
semanas”.
Entre las compañías que metió en el expediente, apareció el nombre de San-Up,
una empresa de capitales franceses, líder en el mercado de nebulizadores e
instrumentales para el cuidado de la salud. Manzanares la negoció a pedido de
Muñoz y en nombre de un testaferro, Carlos Cortez, y la terminaron adquiriendo
por 34 millones de dólares: tres veces el valor de tasación del mercado. En una
década la justicia comercial terminaría decretando la quiebra. Como esas,
varias.
La zona de influencia del contador era la Patagonia. No solía viajar a Capital
Federal y conocía las historias de la plata por lo que le relataba Daniel
Muñoz, ex secretario de Néstor y Cristina, que terminó la era K con propiedades
en Nueva York y Miami y sociedades en otras partes del mundo.
Pocas veces acompañó a los Kirchner a Buenos Aires. De las más recordadas fue
la de 2009, cuando Néstor le pidió que fuera a arreglar con el juez Norberto
Oyarbide su primera causa de enriquecimiento ilícito. El contador se juntó con
el magistrado e hicieron que le cierre el blanco. El expediente se cerró en
tiempo récord.
Ventajeros. El fiscal Stornelli pudo avanzar más con la investigación. Y se
encontró con el relato de más escenas disparatadas, como el “mexicaneo” entre
compañeros de la investigada asociación ilícita.
El dinero debía terminar todo en el mismo lugar: el departamento del matrimonio
Kirchner en Juncal y Uruguay o la Quinta de Olivos. Pero en el camino había
quienes se tentaban con el botín. “Se robaban entre ellos”, indicó el fiscal.
De acuerdo a su investigación, incluso mandaron a confeccionar bolsos más
chicos, para que faltaran 10 mil dólares de cada uno sin que los jefes se
dieran cuenta del detalle. “Es que contaban por bulto. Era tal el volumen, que
era imposible contar los billetes con la maquinita”, dijo Stornelli.
Las historias de “mexicaneos” incluyeron a Oscar Centeno, el chofer y autor de
los cuadernos que iniciaron esta investigación. En un viaje, el conductor del
vehículo se le animó a Roberto Baratta, mano derecha de Julio De Vido:
“Acuérdense un poquito de los pobres, nosotros también puchereamos”, le rogó.
El funcionario tuvo un gesto que le despertó mucha bronca. Le regaló un bolso, pero vacío. Las escenas incluyen intrusiones a domicilios y hasta asesinatos que quedaron bajo un manto de sospecha, como el del secretario Fabián Gutiérrez. “Hubo varios robos en casas de distintos secretarios”, contó Stornelli. Y agregó: “Hacían pozos en el patio y rompían paredes”. El tesoro era tan grande que la búsqueda era incesante.
El funcionario tuvo un gesto que le despertó mucha bronca. Le regaló un bolso, pero vacío. Las escenas incluyen intrusiones a domicilios y hasta asesinatos que quedaron bajo un manto de sospecha, como el del secretario Fabián Gutiérrez. “Hubo varios robos en casas de distintos secretarios”, contó Stornelli. Y agregó: “Hacían pozos en el patio y rompían paredes”. El tesoro era tan grande que la búsqueda era incesante.
El
juicio oral por la causa Cuadernos ayuda ahora a revivir historias increíbles
de los millones de dólares del desfalco al Estado durante el kirchnerismo. Los
robos de los robos. La corrupción en su máxima expresión.

















