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jueves, 12 de marzo de 2026

Economía y Tributos - El IVA marca la caída… @elprofesorcapomasi

 Economía y Tributos - El IVA marca la caída…

Consumo. El IVA es la principal fuente de ingresos tributarios y depende en buena medida del consumo. Fotografía: NA.

La recaudación volvió a caer en febrero y acumuló su séptimo retroceso real consecutivo. Este impuesto, termómetro del nivel de actividad interna, y el comercio exterior explican el derrumbe fiscal.

© Escrito por Cristian Carrillo el sábado 07/03/2026 y publicado por la Revista Acción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

La recaudación tributaria volvió a caer en febrero y encadenó su séptimo retroceso interanual consecutivo en términos reales, en un contexto en el que el consumo interno y el comercio exterior muestran niveles inferiores a 2025 y en el que las decisiones de política económica adoptadas por el Gobierno de Javier Milei impactan sobre la estructura de ingresos fiscales.

De acuerdo con los datos informados por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), en febrero de 2026 la recaudación totalizó 16.231.830 millones de pesos, con una suba nominal interanual de 20,1%, que al descontar una inflación mensual estimada entre 2,6% y 2,8% se tradujo en una caída real de entre 9,5% y 9,7%, según los cálculos de la consultora LCG y del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).

En el primer bimestre del año, el total acumulado alcanzó 11,6 billones de pesos y mostró un descenso de 13,1% real interanual para LCG y de 8,7% para Iaraf, diferencia explicada por criterios de medición y supuestos de inflación, aunque con una tendencia coincidente: el retroceso es sostenido. El informe de LCG señala que febrero marcó el séptimo mes consecutivo de caída real de la recaudación. A excepción del impuesto a los combustibles, que creció 19% interanual real según esa consultora y 18,8% según Iaraf, el resto de los tributos mostró variaciones negativas.

El Impuesto al Valor Agregado (IVA), principal fuente de ingresos tributarios y termómetro del nivel de actividad interna, registró una contracción que concentró más de la mitad de la caída total. Según LCG, lo recaudado por IVA (DGI+DGA) se derrumbó 14% en términos reales interanuales. Iaraf estimó una baja de 13,6% real en febrero y de 12,5% en el primer bimestre. ARCA informó que el IVA Neto recaudó $5.405.501 millones y tuvo una variación nominal interanual de 13,7%, con un IVA Impositivo que aumentó 28,4% y un IVA Aduanero que cayó 16,1% nominal.

El componente aduanero del IVA explicó casi el 50% de la caída total de la recaudación, con un retroceso de 36,7% real interanual según LCG y de 37% según Iaraf. En el acumulado de dos meses, la caída del IVA DGA fue de 33% real interanual. Las razones señaladas por ARCA incluyen la derogación, a partir de marzo de 2025, de la suspensión de los certificados de exclusión de percepciones aduaneras, la desaceleración de las importaciones luego de una base de comparación elevada, y dos días hábiles menos que en febrero del año anterior. También incidió positivamente el tipo de cambio, aunque no compensó el resto de los factores.

El IVA DGI, vinculado de manera directa con el consumo interno, cayó 3,2% real interanual, según LCG, y 3,3% según el economista Gabriel Caamaño, acumulando ya un cuatrimestre en contracción. ARCA indicó que el fuerte incremento del acogimiento de deuda corriente a planes de pago atenuó la variación interanual, lo que sugiere un mayor financiamiento de obligaciones tributarias por parte de empresas y contribuyentes, en un escenario de menor liquidez. Además, lo recaudado por el impuesto a los Créditos y Débitos bancarios, también asociado con la actividad doméstica, cayó 7,5% real interanual en febrero.

Reducción.

La persistencia de una caída real cercana al 10% mensual interanual en febrero, luego de seis meses previos en descenso, plantea un escenario en el que el financiamiento del Estado depende cada vez más de la dinámica de la actividad y de la estructura tributaria vigente.Con un IVA q

ue retrocede entre 13,6% y 14% real y que por sí solo explica más de la mitad de la caída total, el margen para sostener el nivel de ingresos sin modificar alícuotas o bases imponibles se reduce.

Si el consumo interno continúa mostrando variaciones negativas, reflejadas en un IVA DGI en torno al -3% real y en un impuesto a los Créditos y Débitos en -7,5%, la recuperación de la recaudación quedará atada a un repunte de la actividad que todavía no se verifica en los datos fiscales. Al mismo tiempo, la reducción de derechos de exportación y la caída de importaciones limitan el aporte del comercio exterior, que en febrero registró bajas de hasta 39,6% en exportaciones y 26,7% en importaciones.

El esquema actual implica que una parte significativa del ajuste en los ingresos recae sobre tributos no coparticipables, afectando principalmente a la Nación. Con una caída de 10% real en los recursos nacionales frente a 8% en los provinciales, el Tesoro enfrenta una reducción que, de sostenerse, puede condicionar la programación financiera del año.

La brecha.

En este contexto, la proyección de una caída de 7% real anual en 2026 y el impacto adicional de 0,29% del PIB asociado a la reforma laboral plantean la posibilidad de que el Gobierno evalúe nuevas medidas para compensar la merma de ingresos. Las alternativas incluyen profundizar la reducción del gasto, revisar exenciones o modificar anticipos y alícuotas, como ocurrió con el esquema de Ganancias que elevó los anticipos del 8,33% al 11% mensual.

La dinámica de los planes de pago y del mayor financiamiento con ARCA, señalada como uno de los factores que incidieron en la caída interanual del IVA, también sugiere que parte de la recaudación se posterga hacia adelante, lo que puede suavizar algunos meses pero no altera la tendencia si la base imponible continúa disminuyendo.

Con siete meses consecutivos de caída real y un bimestre que acumula retrocesos de entre 8,7% y 13,1% según la fuente, el desempeño del IVA y de los tributos vinculados al comercio exterior se convierten en referencias centrales para evaluar el rumbo fiscal. Si el consumo interno no se recupera y las importaciones no revierten su descenso, la recaudación seguirá condicionada por una estructura que hoy muestra más contracciones que expansiones y que obliga a definir cómo se cubrirá la brecha entre ingresos proyectados y compromisos asumidos.



lunes, 12 de enero de 2026

Todavía contamos… @elprofesorcapomasi...

Todavía contamos…

Revista Acción

Es difícil creerlo, pero el calendario ya nos empuja hacia 2026. Termina un año muy duro para los sectores populares y no solo por las políticas del Gobierno nacional. Hace apenas un año, pocos –muy pocos– imaginaban la velocidad y la profundidad con la que el nuevo Gobierno de Estados Unidos iba a sacudir el tablero global. El regreso de Donald Trump no fue solo un cambio de nombres en la Casa Blanca: fue la consolidación de un giro ultraderechista que volvió a marcar la agenda internacional, habilitó discursos que creíamos más o menos saldados y reordenó, una vez más, el campo mediático a escala planetaria.

© Escrito por Ulises Gorini, Director de la Revista Acción, el miércoles 31/12/2025 y publicado por la © Revista Acción de las Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Desde este lado del mundo, en la Argentina, ese temblor no se sintió como algo lejano. Al contrario: ya estaba instalado por Milei y, con Trump, solo se amplificó. En un país atravesado por una crisis económica persistente, con un Gobierno que hace una bandera del desprecio y la agresión al periodismo –como en el caso extremo del reportero gráfico Pablo Grillo–, el clima global funciona como legitimación y combustible. Si Trump insulta a la prensa y acusa de «enemigos» a los medios críticos, acá tiene ejecutores propios. Si las grandes plataformas tecnológicas ajustan algoritmos, monetización y reglas según sus intereses y los de un puñado de multimillonarios, los medios hegemónicos locales hacen lo suyo. 

El periodismo alternativo atraviesa hoy desafíos enormes: financieros, políticos, judiciales y también culturales. Las audiencias se achican y se fragmentan, la precarización avanza y la presión –explícita o solapada– desde el poder se vuelve moneda corriente. En un escenario dominado por las decisiones opacas de big techs y por empresarios que conciben a los medios como herramientas de disciplinamiento o negocios personales, sostener una voz crítica no es fácil. Pero sigue siendo imprescindible. 

En ese contexto, cada mensaje de apoyo, cada suscripción nueva, cada lector que decide bancar un proyecto periodístico serio y honesto funciona como un recordatorio potente: aquí estamos. Hay una parte de la sociedad que entiende que sin información confiable, sin investigación, sin preguntas incómodas, la democracia se vacía rápido. Que el periodismo no es un lujo ni un capricho corporativo, sino un bien público. 

A lo largo de este año cubrimos la Argentina real: la de los ajustes que no cierran, la de los conflictos sociales, la de las discusiones culturales, la de las resistencias pequeñas y grandes, las de la economía social y cooperativa. Y también miramos al mundo, porque lo que pasa afuera importa, condiciona y muchas veces anticipa lo que después aterriza acá. El avance de la ultraderecha no es un fenómeno aislado ni una excentricidad ajena: es parte del mismo clima de época que nos atraviesa. 

Cerrar el año es, inevitablemente, un ejercicio de balance. Y en medio de tanta incertidumbre, hay algo que vale la pena subrayar: el periodismo alternativo sigue en pie porque hay lectores que lo sostienen. Porque hay quienes, incluso cansados, incluso golpeados, eligen no resignarse a la desinformación, al grito fácil o al cinismo. 

Gracias por haber estado del otro lado en 2025. Por leer, compartir, criticar y apoyar. Si estás festejando, o simplemente intentando descansar un poco en medio del ruido, ojalá tengas un buen cierre de año y un respiro merecido. El año que viene nos volveremos a encontrar, con los mismos desafíos –y la misma convicción– de que contar lo que pasa sigue valiendo la pena.





miércoles, 7 de enero de 2026

Cuando la historia la escriben los magnates… @elprofesorcapomasi...-

Cuando la historia la escriben los magnates…


Ideas descabelladas, teorías conspirativas y racismo son los condimentos del último capricho de Elon Musk: reformular la totalidad del conocimiento humano con inteligencia artificial. Los secretos de una enciclopedia hecha a la medida del hombre más rico del mundo en la nota de la semana de Revista Acción. 

© Escrito por Esteban Magnani el miércoles 07/01/2026 y publicado por la Revista Acción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.​​​​​​​

«La historia es escrita por los vencedores», dice una famosa frase atribuida al escritor George Orwell publicada en el diario Tribune en 1944. Ahora que Elon Musk lanzó su propia «enciclopedia universal», llamada Grokipedia, habrá que adaptarla a una versión más moderna: «La historia la escriben los ultrarricos». 

​​​​​​​A fines de octubre, el magnate sudafricano sumó a sus responsabilidades empresariales ‒Tesla, SpaceX, X, Neuralink‒ la tarea de reescribir el conocimiento humano, pero «purgado de la propaganda» que, según él, inunda fuentes muy consultadas como Wikipedia. Para la tarea no utilizará expertos, como lo haría una enciclopedia tradicional o una comunidad de colaboradores, como la ya mencionada Wikipedia, sino que recurrirá a una Inteligencia Artificial Generativa llamada Grok. 

​​​​​​​Llenar los baches.

​​​​​​​Musk hace tiempo que es parte de la desmesura que caracteriza el discurso sobre la IA (Inteligencia Artificial). Hace unos meses aseguró que Grok, un modelo de lenguaje desarrollado por su empresa xAI, podría reescribir la «historia del conocimiento humano» para despojarla de sesgos, «agregar información perdida y borrar los errores». Esa información ya no solo estará disponible en su red social, sino que se sistematizará en una «Grokipedia». Se trata, según Musk, de «un paso necesario hacia el objetivo de xAI de comprender el universo». 

​​​​​​​Semejante afirmación implica un gran desconocimiento (o la omisión deliberada) de lo que es y lo que puede hacer una IA Generativa de lenguaje. Estas herramientas funcionan sobre modelos estadísticos que estiman la probabilidad de que una palabra siga a otra, a partir de millones de ejemplos con los que fueron entrenadas. De esta manera se logran productos sorprendentes, sobre todo si los datos con los que se entrenó son confiables. Algo cada vez más complicado, porque los modelos avanzan y utilizan crecientes cantidades de textos, poder de cómputo y parámetros. Estos desarrollos toman todo lo que pueden de la web sin demasiado criterio ni esfuerzo por eliminar datos inciertos, chistes, ficción, noticias falsas, etcétera. En ese cambalache conviven la Enciclopedia Británica y una revista humorística en un plano de igualdad. 

​​​​​​​Según la mirada de Musk, las limitaciones técnicas de la IA Generativa para este tipo de tareas no son un obstáculo sino una ventaja. Es que esta herramienta puede ser ajustada según el gusto del usuario para, por ejemplo, priorizar ciertas fuentes, idiomas, libros, medios o redes sociodigitales y hacerle decir lo que uno desea. 

​​​​​​​Así funciona Grokipedia. Por ejemplo, al buscar la historia de la esclavitud en los Estados Unidos, en cuarto lugar aparecen las justificaciones ideológicas de la esclavitud. Luego lo siguen subtítulos como «Esclavitud voluntaria», «Esclavitud de blancos» y «Esclavitud natural». Otros temas, como «matrimonio gay», simplemente no tienen lugar. 

​​​​​​​Queda claro que Musk considera «propaganda» a todo aquello con lo que no está de acuerdo. Y para lograr la «objetividad» con su chiche nuevo simplemente toquetea algunas variables, recorta unas fuentes, da más peso a otras, hasta que el resultado coincida con aquello que él cree. Para el resto, Grokipedia aporta resultados tremendamente similares a los de Wikipedia, a la que Musk admiraba, pero que llamó a boicotear en 2024 a medida que el magnate se corría ideológicamente a la derecha. 

​​​​​​​El iluminismo ya fue.

​​​​​​​La posibilidad de reescribir la realidad es algo que siempre tentó a los poderosos. Sin embargo, la discusión sobre las interpretaciones, al menos desde el campo científico o la responsabilidad que implica cierta autoridad, debe apoyarse de alguna manera en fundamentos, evidencias y estudios, no en un remix sin criterio. Aceptar que las respuestas de la ciencia siempre pueden ser cuestionadas implica que debe haber nuevas evidencias que avalen ese cuestionamiento. El iluminismo, aun con sus problemas, funcionó históricamente como un límite para que los poderosos no pudieran decir cualquier cosa. 

​​​​​​​En Grokipedia, una tecnología sobrevalorada como la IA Generativa funciona como coartada; por eso puede asegurarse allí que la exposición al paracetamol durante el embarazo «ha sido asociada por múltiples estudios al aumento de riesgo de desórdenes del espectro autista», algo que Donald Trump afirmó públicamente en los Estados Unidos sin proveer evidencia científica, incrementando el dolor y la culpa de padres y madres. 

​​​​​​​Por eso, Grokipedia es parte del plan. En tiempos en que, en Argentina, el movimiento antivacunas hace eventos en el Congreso Nacional con un hombre que se pega objetos en el cuerpo como en una feria medieval, partir de saberes fundamentados es imprescindible. Una nueva plataforma que se esconde bajo el nombre de «enciclopedia» para legitimar los caprichos de un ingeniero tan rico que cree saberlo todo es otro paso en la construcción intencional de más confusión, algo funcional a proyectos de ultraderecha que la usan para destruir lazos sociales, canalizar frustraciones y empujar a mucha gente a tomar posiciones que van en contra de sus intereses y hasta de su salud.​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​ 

​​​​​​​Gracias a esa confusión, los ultrarricos pueden seguir distrayendo al resto mientras acumulan aún más dinero y poder.



jueves, 18 de diciembre de 2025

2025, AÑO INTERNACIONAL DE LAS COOPERATIVAS... @dealgunamanera...

2025. Cooperativismo y políticas públicas...

¿Qué relación existe entre el cooperativismo y las políticas públicas?; y  ¿Qué rol tiene el cooperativismo y cuál es su incidencia en el campo político? 

Este podcast se enmarca en el Año Internacional de las Cooperativas 2025. En este episodio, el objetivo es situar y contextualizar las políticas públicas desde la perspectiva cooperativa tomando en consideración la dimensión económica y política del cooperativismo, la relación con el Estado y la incidencia en procesos de coproducción y coconstrucción de políticas públicas.

Valeria Mutuberria Lazarini, cooperativista y coordinadora del Departamento de Economía Social, Cooperativismo y Autogestión del CCC, y Malena Hopp, trabajadora social, magíster en Políticas Sociales y doctora en Ciencias Sociales, además de investigadora del CONICET y del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.

© Publicado viernes 09/12/2025 por la Revista Acción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Audio del Podcast.



sábado, 13 de diciembre de 2025

Montgomery, 1955: historia de un asiento vacío… @dealgunamanera...

Montgomery, 1955: historia de un asiento vacío… 

Rosa Parks. La activista en un autobús con el periodista de United Press, Nicholas Chriss, un año después del comienzo del boicot. Fotografía: Getty Images.

Derechos Civiles en los Estado Unidos. Hace 70 años, en Alabama, una mujer afroamericana se negó a cederle su lugar en el colectivo a un hombre blanco. En la nota de la semana de Revista Acción, la historia de Rosa Parks y de una lucha colectiva que ilumina las injusticias del presente.


© Escrito por Federico Lorenz el 05/12/2025 y publicado por la Revista Acción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.
 

El 5 de diciembre de 1955 comenzó una protesta en apariencia modesta: hombres y mujeres afroamericanos de la ciudad de Montgomery, en Alabama, Estados Unidos, decidieron no subir a los autobuses. No había pancartas en cada esquina ni cámaras registrando el inicio de una huelga que cambiaría el siglo. Solo un ausentarse silencioso, casi doméstico, de un espacio cotidiano. Pero ese vacío ‒los asientos sin pasajeros, las paradas sin las figuras habituales que esperaban el transporte‒ fue un golpe político de una contundencia inesperada.

La chispa había sido la detención de Rosa Parks unos días antes, después de negarse a ceder su asiento de colectivo, reservado a los pasajeros «de color», a un hombre blanco. La imagen suele simplificarse en la iconografía pública: la mujer, costurera, serena, aferrada a su dignidad. Sin embargo, alrededor de ese gesto gravitaban siglos de humillaciones, estrategias de organización y una comunidad entera que venía madurando la idea de convertirse en protagonista de su propia historia. La fortaleza de Parks no surgió del instante, sino de una trama compleja de resistencias cotidianas, esas que brotan en las sobremesas familiares, en las conversaciones entre vecinas, a la salida del trabajo. Esas reuniones silenciosas de grupos que comprenden que el cambio solo llega si se arriesga algo propio.

Cuando el joven pastor Martin Luther King Jr. tomó la palabra ante la multitud que se reunió para definir los pasos del boicot, no habló desde la soberbia de quien guía, sino desde la responsabilidad de quien sabe que está siendo elegido para encarnar una demanda que lo excede. Su discurso inicial fue una mezcla de prudencia y audacia, de llamado a la dignidad y advertencia contra la violencia. Lo notable ‒lo que aún hoy sorprende‒ es que aquella multitud, cansada de décadas de segregación, apostó por un camino disciplinado y paciente. El boicot duró 381 días, sostenido por redes de solidaridad, por autos compartidos, por caminatas interminables, por la convicción colectiva de que la vida podía ser distinta.

Es fácil, desde la distancia, romantizar esa lucha. Convertirla en una epopeya ordenada, poblada de líderes luminosos y victorias inevitables. Pero quienes participaron recuerdan otra cosa: el cansancio, el miedo, la posibilidad permanente del fracaso. Cada paso hacia el trabajo, los colectivos semivacíos, eran un recordatorio de que el Estado y buena parte de la sociedad blanca estaban dispuestos a hacerlos retroceder por cualquier medio. Aun así, la comunidad sostuvo la presión, y el sistema legal ‒ese mismo que tantas veces los había traicionado‒ terminó reconociendo la inconstitucionalidad de la segregación en el transporte público.

Lo que ganaron entonces no fue solo un asiento en un medio de transporte, sino el derecho a ocupar el espacio público sin renunciar a la dignidad. Fue, también, una lección sobre cómo los sujetos comunes pueden torcer el curso de una estructura injusta sin armas ni privilegios. En ese sentido, el boicot de Montgomery sostiene su poder como espejo incómodo: nos recuerda que el poder no es un bloque monolítico, sino un entramado vulnerable cuando se quiebra la obediencia cotidiana. 

Prontuario. Parks tras su segundo arresto, en febrero de 1956, durante una huelga que cambiaría el siglo. Fotografía: Getty Images.

Hoy, en un mundo donde resurgen proyectos autoritarios y políticas que buscan reducir derechos conquistados, la experiencia de Montgomery ilumina debates contemporáneos. Tanto en Estados Unidos como en muchos otros países, América Latina incluida, emergen Gobiernos que se presentan como salvadores mientras erosionan instituciones, desfinancian políticas sociales y criminalizan la protesta. Frente a ese avance, es tentador imaginar que la resistencia debe ser inmediata y ruidosa, o que requiere figuras heroicas capaces de concentrar todas las expectativas. Sin embargo, el ejemplo de 1955 muestra otra vía: la persistencia organizada, la solidaridad artesanal, la construcción lenta pero firme de un «nosotros».

En Argentina, por ejemplo, no faltan coyunturas en las que amplios sectores sociales sienten que se los empuja hacia la marginalidad mientras se glorifica un orden que los excluye. Las tensiones entre un Gobierno que concentra decisiones y una sociedad que intenta defender sus derechos no son nuevas. Lo singular del presente es la velocidad con la que se pretende desarmar consensos democráticos construidos a lo largo de décadas. En ese escenario, las luchas del movimiento por los derechos civiles ofrecen un recordatorio urgente: las transformaciones profundas se sostienen en la participación, y los retrocesos solo se frenan cuando las personas comunes se reconocen mutuamente como protagonistas.

Hay algo especialmente poderoso en la imagen de miles de habitantes de Montgomery caminando para ir a trabajar, día tras día, mientras los colectivos circulaban casi vacíos. Es una metáfora de la terquedad colectiva, de la dignidad que avanza a pie, sin atajos. En tiempos en que los discursos del odio buscan fragmentar comunidades y convertir al vecino en enemigo, recuperar esa persistencia puede resultar vital. No se trata de imitar literalmente aquello ‒cada lucha tiene sus particularidades‒, sino de entender que la resistencia se construye más en la obstinación cotidiana que en los grandes gestos.

Al final, lo que comenzó con una mujer que decidió no ceder su asiento terminó revelando una verdad que ninguna política represiva logra borrar: cuando una comunidad se organiza y confía en su propia fuerza, incluso las estructuras más rígidas pueden resquebrajarse. Y esa certeza, setenta años después, sigue siendo un faro para quienes enfrentan Gobiernos autoritarios, proyectos antipopulares o intentos de restringir libertades. La historia de Montgomery no pertenece al pasado, es un recordatorio persistente de que cada asiento vacío puede convertirse en un espacio para imaginar un mundo más justo. 


2025, Año Internacional de las Cooperativas.

En junio de 2024, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas declaró al 2025 como Año Internacional de las Cooperativas, una resolución que por segunda vez (ya lo había hecho en 2012) las reafirma como aliadas estratégicas en la construcción de un futuro sostenible e inclusivo.

Entre los fundamentos del documento difundido por el organismo, se destaca que «las cooperativas, en sus distintas formas, promueven la máxima participación posible en el desarrollo económico y social de las comunidades locales y de todas las personas, incluidas las mujeres, la juventud, las personas de edad, las personas con discapacidad y los pueblos indígenas».

Para difundir el rol de estas entidades, se realizarán actividades, reuniones y conmemoraciones en todo el mundo, con el fin de visibilizar y sensibilizar sobre los beneficios de no poner el centro en el lucro, sino en el bienestar de las comunidades.

El reconocimiento de la ONU llega en un momento crítico a nivel global, donde urge encontrar respuestas a los desafíos económicos, políticos y climáticos del presente, para construir un futuro mejor.



miércoles, 15 de octubre de 2025

La muerte de Internet... @dealgunamaneraok...

La muerte de Internet...


Los bots superan en número a los humanos y cada vez cuesta más encontrar contenidos de calidad. Asfixiada por la automatización y la IA, la red de redes podría estar rumbo a su extinción. Tecnología, poder y sociedad en la nota de la semana de​​​​​​​ 
Revista Acción.

 

© Escrito el miércoles 15/10/2025 por Esteban Magnani y publicado por la Revista Acción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

 

Hace algunos días Sam Altman reflotó con un posteo una teoría de hace varios años. «Nunca me tomé muy seriamente la teoría de la muerte de internet, pero parece que realmente hay muchas cuentas de Twitter gestionadas por LLM», aseguró el CEO de OpenAI. Los «LLM» son los «Grandes Modelos de Lenguaje» como el que hace funcionar a ChatGPT y otros sistemas de IA Generativa. Históricamente, Twitter ha sido un espacio plagado de bots y cuentas automatizadas que trabajan coordinadamente para promover o silenciar ciertos temas y voces, algo que empeoró desde la compra de la red social por parte de Elon Musk, quien redujo los controles. Altman, más allá de dirigir sus dardos en particular contra X, que es propiedad de su exsocio y ahora archienemigo, puso a todos a discutir sobre las consecuencias de que las interacciones automatizadas en internet superarán a las de los humanos.

 

​​​​​​​La teoría había sido planteada en enero de 2021 por un usuario llamado IlluminatePirate, quien se quejaba de que cada vez costaba más encontrar contenidos de calidad hechos por humanos. Por aquel entonces faltaban aún más de dos años para que surgiera ChatGPT y se popularizaran otras IA Generativas capaces de hacer contenidos automatizados casi sin participación humana. Por entonces, la sentencia parecía una exageración pero, como señala Altman, la asfixia de internet empeoró.

 

​​​​​​​Un poco de historia:

Internet es la infraestructura que nace en 1969 cuando se conectan dos computadoras por primera vez. Sobre ella corren numerosos protocolos que dan vida a diferentes herramientas y plataformas. Durante sus primeras décadas de existencia, se utilizaba sobre todo para correos electrónicos y lo que se llamaba «tablones», espacios parecidos a los foros que se siguen usando hoy en día. Pero fue en 1990 que muchos se enteraron de su existencia: ese año se lanzó la World Wide Web, que permitió a millones de personas publicar sus contenidos y navegar libremente por los ajenos de manera simple. A principios del nuevo siglo, se sumaron formas más participativas de producir contenidos, como los blogs y los fotologs, precursores de una intensa actividad de los usuarios que luego capitalizarían las redes sociales para transformarlas en un enorme negocio publicitario.

 

​​​​​​​Así fue que el dinero metió la cola y la disputa por la atención de los usuarios se intensificó. Para ganarla, se requería una actividad más constante que los posteos irregulares de usuarios aislados; por eso comenzaron a utilizarse cuentas automatizadas que producen contenidos o amplifican los de otras cuentas. Como era de esperarse, la IA Generativa facilitó esta automatización, que permite generar la sensación de que las plataformas cuentan con una comunidad vibrante y activa. De esa manera se seducía a los anunciantes con promesas de visualizaciones. Hasta tal punto se explotaron estos recursos que algunos estudios indican que la actividad automatizada en la web hace tiempo que superó a la de los humanos.

 

​​​​​​​Para acelerar la asfixia, ahora se suman otros procesos de nombres extraños. Por un lado, aumenta lo que se llama «AI Slop» o «bazofia de IA»: millones de imágenes, textos y demás productos de la IA Generativa de muy baja calidad, que se producen a escalas masivas pero que comienzan a asfixiar los contenidos de calidad que aún pudieran encontrarse en la web.

 

​​​​​​​Otra de las cuestiones que expulsa a los humanos de la web es la «enshittification» o «enmierdización», término acuñado por el escritor y periodista Cory Doctorow para describir el gradual deterioro de un servicio o producto de una plataforma digital como consecuencia de su búsqueda de ganancias. Los ejemplos de este tipo de procesos son muchos: uno que salió a la luz recientemente durante un juicio revela que el departamento de ventas de Google pidió al sector responsable de las búsquedas que fuera menos preciso al ofrecer resultados para que, de esa manera, los usuarios necesitaran hacer varios intentos y vieran más publicidad. Es decir que la empresa intencionalmente empeoró su servicio para ganar más dinero.

 

​​​​​​​Es la publicidad, estúpido.

Paradójicamente, estos mecanismos están dificultando el acceso a contenidos de calidad y espantando a los usuarios. El problema es que los sistemas automatizados de publicidad online, dominados sobre todo por Google, Facebook y Amazon, están perdiendo credibilidad por ubicar los anuncios de sus clientes junto a contenido de pésima calidad. Si a esto se le suma que uno de los principales derivadores de tráfico, el buscador Google, está dejando de hacerlo debido a que ofrece respuestas generadas por su IA, no solo se avizora un futuro con menos personas si no también con menos dinero en la medida en que los anunciantes dejen de confiar en que allí generarán ventas.

 

​​​​​​​Por todo esto, no deja de ser paradójico que, justamente, sea Sam Altman quien denuncie un proceso del que es uno de los principales responsables por ser el creador de herramientas que permiten automatizar masivamente tareas que antes hacían los humanos.

 

​​​​​​​Internet y, sobre todo, la web, nacieron con la expectativa de generar un espacio democrático y enriquecedor, igualando oportunidades y haciendo accesibles contenidos de todo tipo. Sin embargo, el mismo modelo de negocios que surgió en buena medida de su existencia, ahora parece a punto de asfixiarla. Las plataformas podrían estar matando a la gallina de los huevos de oro en su afán de extraerle más ganancias.