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sábado, 4 de abril de 2026

Fotos de la Artemis delatan la masiva presencia de buques chinos pescando al borde del Mar Argentino... @elprofesorcapomasi

 

Impresionante: las fotos de la Artemis delatan la masiva presencia de buques chinos pescando al borde del Mar Argentino...


Como la flota del país asiático apunta en especial al calamar, que pesca de noche mediante el uso de potentes luces, su luminosidad fue captada desde la cápsula Orión de la misión espacial.

© Escrito por Sergio Serrichio el 04/04/2026 y publicado por el Diario Digital Infobae de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

El jueves por la noche, cuando Reid Wiseman, comandante de la misión espacial tripulada Artemis II, que durante diez días orbitará alrededor de la luna, publicó las primeras imágenes tomadas desde la cápsula Orión, mostró a la tierra como un globo azul y brillante, con auroras en los polos y luz zodiacal visible en su superficie, permitiendo ver en detalle desde Venus hasta Buenos Aires y varias ciudades argentinas.

Además, por tratarse de una foto nocturna, la imagen constató por enésima vez la impresionante y masiva presencia de buque extranjeros, mayormente chinos, pescando en la llamada “Milla 201”, en las mismísimas narices de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA), también llamado “Mar Argentino”, que comprende el área hasta 200 millas marinas desde la costa continental.

La foto fue tomada a las 21:27 hora argentina del jueves. La identificación de la flota pesquera, realizada por el astrónomo y físico Guillermo Abramson, del Instituto Balseiro, en San Carlos de Bariloche, fue posible porque el grueso de la flota china se compone de buques “poteros”, especializados en la pesca de calamar, una especie fotosensible cuya captura se realiza de noche, atrayéndola con potentes luces para luego desplegar las “potas” de captura, como muestra el siguiente video, realizado por el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep).

Link Infobae:

Pesca del Calamar 2: cómo se pesca.

La consiguiente luminosidad, que ya había sido constada por imágenes satelitales y sobrevuelos aéreos que describían la presencia de “ciudades en el mar” y ahora se observa en fotos tomadas desde casi 400.000 kilómetros de distancia, es una cuestión que afecta la biomasa marina, pues el calamar es una especie clave de la “cadena trófica” del Mar Argentino, como en su momento señaló a este medio Marcela Ivanovic, hasta hace días jefa del Programa Pesquerías de Cefalópodos del Inidep.

Los calamares, explicó, “son de vida corta (1 año) con altas tasas de crecimiento y reproducción, características que los hacen ecológicamente oportunistas; son muy sensibles a las condiciones ambientales (temperatura, disponibilidad de alimento), sobre todo en el período de reproducción y primeras etapas del ciclo vital. Esto resulta en la elevada variabilidad de la abundancia anual”.

Los movimientos medidos en los últimos doce meses evidencian el abrumador dominio de la flota china pescando al borde del Mar Argentino. Sobre 776 buques de pesca de aguas distantes cuyos movimientos observó el sistema Guardacostas de la Prefectura Naval Argentina (PNA), 418 son de bandera china, aunque también es posible que todos o la mayoría de 28 “abanderados” con los colores de Vanuatu sean en realidad también propiedad de empresas chinas.


En la presente temporada de pesca, la abundancia de calamar fue particularmente atractiva para la flota china “de aguas distantes”.

Este año, además, los armadores pesqueros chinos intensificaron la política de usar “bandera de conveniencia” ajena, en particular de Vanuatu (también de Camerún).

De hecho, con 28 buques “abanderados” como si fueran de Vanuatu, los pesqueros con el pabellón de ese conjunto de islas 1.750 kilómetros al este de Australia, son ya la quinta flota extranjera (detrás de la de China, Taiwán, Corea del Sur y España) pescando al borde y en ocasiones al interior (e ilegalmente) del Mar Argentino. 

Foto desde un sobrevuelo a la "Milla 201"

Como también reportó Infobae, en la semana Prefectura informó de la detección y aplicación de multas (en un caso, por el monto récord de $1.262 millones) a tres buques con bandera de Vanuatu pescando ilegalmente al interior del Mar Argentino.

Los tres barcos, precisó Milko Schvartzman, investigador marino del Círculo de Políticas Ambientales (CPA), son en realidad propiedad de una misma empresa china, Hai Shun Shipping Co, registrada en Samoa Occidental, y propiedad del ciudadano chino Yue Xijedong.

La empresa tiene 9 buques de pesca (incluidos los tres recientemente sancionados), todos con bandera de Vanuatu, y los 9 se encuentran pescando al borde (y a veces al interior, como se constató recientemente) del Mar Argentino, una actividad manifiestamente ilegal. 

Un potero en plena acción de pesca de calamar (Foto: Franco Fafasuli)

Los buques chinos pero “abanderados” con pabellón de otros países, destacó Schvartzman, “son los que cometen los ilícitos, los que tienen bandera china se cuidan en poco más, pero estos (por los de la empresa Hai Shun Shpping Co) salieron de China, fueron construidos en China y son capitaneados por chinos”.


sábado, 7 de abril de 2018

Una física del Balseiro trabajará con dos Premios Nobel en Noruega… @dealgunamanera...

Una física del Balseiro trabajará con dos Premios Nobel en Noruega…

Soledad Gonzalo Cogno, junto con su directora de doctorado Inés Samengo. Fotografía: Prensa Instituto Balseiro.

En abril comenzará a desempeñarse en el Instituto Kavli de Trondheim. Se llama Soledad Gonzalo Cogno, se acaba de recibir de Doctora en Física en el Instituto Balseiro y en pocos días viajará a Noruega para empezar a trabajar en el laboratorio de dos Premios Nobel en Medicina.

© Publicado el miércoles 14/03/2018 por http://www.anbariloche.com.ar, de  la Ciudad de San Carlos de Bariloche, provincia de Río Negro.

La sonrisa de la joven física evidencia felicidad: a principios de abril comenzará a trabajar en el Instituto Kavli de Trondheim, en Noruega, en el laboratorio de Edvard y May-Britt Moser. Ella se llama Soledad Gonzalo Cogno, y sus directores de posdoctorado son dos neurocientíficos que ganaron el Premio Nobel en Fisiología o Medicina junto con John O`Keefe en 2014 por el hallazgo de neuronas involucradas en el “GPS interno” del cerebro (ver recuadro "Premio Nobel...").

La joven investigadora, que acaba de defender su tesis de Doctorado en el Instituto Balseiro, cuenta que en agosto de 2016 asistió a una escuela de verano en el Instituto Kavli. “Como parte de mi visita, Edvard y May-Britt me invitaron a dar una charla sobre el trabajo que hice durante la última etapa de mi doctorado. Luego de la presentación hubo un intercambio de ideas muy estimulante y a continuación, en una conversación privada, los Moser me propusieron que considerase su laboratorio para mi postdoctorado”, rememora Gonzalo Cogno.

La física, que es oriunda de la ciudad de Buenos Aires, ingresó en 2007 en la carrera de Licenciatura en Física del Instituto Balseiro, que es una institución de educación pública y gratuita dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo). En el Balseiro también se dictan carreras de ingeniería y el campus está integrado al Centro Atómico Bariloche. Para ingresar a este instituto es requisito realizar materias de los primeros dos años en otra universidad. En su caso, ella cursó esos primeros años en la carrera de física de la Universidad de Buenos Aires.

En el Instituto Balseiro, donde todos los estudiantes de grado y de maestrías reciben becas de estudio completas de la CNEA para dedicarse de forma exclusiva al estudio, también se recibió de Magíster en Ciencias Físicas. Y luego realizó una estadía en Alemania. En 2012, regresó al Balseiro para iniciar su Doctorado en Física, que acaba de concluir, en el Grupo de Física Estadística e Interdisciplinaria bajo la dirección de Inés Samengo.

Soledad Gonzalo Cogno

Cuenta la joven investigadora que su interés por la física nació en la escuela secundaria. “Recuerdo que en mi casa había libros de física básica que eran de mi papá, y que por curiosidad empecé a mirar. Ese interés, acompañado del gusto que tenía por la matemática, hizo que terminara estudiando física”, cuenta nostálgica. Afirma que la primera vez que fantaseó con ingresar al Instituto Balseiro también fue durante la secundaria, pero que decidió rendir el examen de ingreso el verano anterior al examen. “Fue una idea que maduré durante bastante tiempo, y una decisión que sin dudas cambió mi vida”, dice de forma contundente.

El doctorado en neurociencias

“Mi tesis estuvo enfocada en el estudio del código neuronal, es decir, en el estudio de cómo los estímulos se traducen en los impulsos eléctricos con los que se comunican las neuronas”, cuenta Soledad Gonzalo Cogno. Y detalla que abordó la neurociencia desde un punto de vista computacional y que en la segunda mitad de su doctorado agregó el análisis de datos experimentales. “Estos datos los midió Emilio Kropff, que es investigador del Instituto Leloir y colaborador nuestro, en el laboratorio de los Moser hace unos años, y luego de su retorno a Argentina empezamos una colaboración que terminó teniendo un gran impacto en mi carrera profesional”, agrega. Una curiosidad es que su colega Emilio Kropff es barilochense e hijo de dos físicos que son egresados del y han sido investigadores en el Centro Atómico Bariloche: María Teresa Causa y Fernando Kropff.

Ante la consulta de cuáles fueron los principales resultados de su tesis de doctorado, que defendió el pasado 16 de febrero en el Salón de Actos del Instituto Balseiro, Gonzalo Cogno explica que los mismos están asociados al estudio de dos áreas del cerebro: el hipocampo y la corteza entorrinal. Estas regiones juegan un rol muy importante en la formación de memorias y en la navegación espacial. “Estudié cómo transmiten información las neuronas de esas regiones y cómo las señales eléctricas de las mismas están vinculadas con los procesos de orientación en el espacio”, describe.

Con respecto a su formación en el Instituto Balseiro, cuenta que vivió una gran experiencia como estudiante. “Luego de recibirme tuve una especie de enamoramiento con el estudio del cerebro. Me voy del Balseiro agradecida por la formación que recibí y por la gente que conocí, entre la que se encuentra mi marido”. Y agrega: “Estoy contenta por los años vividos y lista para enfrentar lo que sigue”.

El futuro en Noruega

El día que le ofrecieron el puesto, en agosto de 2016 mientras estaba en Noruega, Soledad Gonzalo Cogno llegó al hotel y llamó a su marido, Iván Davidovich, un joven físico también egresado del Balseiro y que trabaja en el campo de la física de partículas. Inmediatamente después contactó a su directora de tesis de Doctorado Inés Samengo, del grupo de Física Estadística del Centro Atómico Bariloche.

“¡No aguantaba un segundo más sin contarles la noticia! Una semana más tarde, como parte del proceso de selección, tuve una conversación con un psicólogo y con May-Britt. Fue una charla amena pero yo estaba muy nerviosa”, cuenta. Y agrega que al concluir la charla, le contaron que había obtenido el puesto. “En ese momento no podía más de la alegría, me sentía muy feliz y con ganas de compartir la noticia con mi familia y con la gente con la que trabajo. May-Britt me abrazó y me felicitó.”

¿Qué expectativas tiene de los próximos cuatro años que vivirá en Noruega junto con su marido? “En este momento lo que más deseo es aprender mucho, y hacer ciencia de gran nivel en un laboratorio fascinante. También espero que ese proceso esté acompañado de mucho disfrute, y de conocer gente y lugares nuevos. Creo que me esperan buenos años, de mucho trabajo pero también de mucha alegría”. Por último, destaca que está convencida de que “con determinación y esfuerzo uno puede lograr lo que se proponga. Mi caso es un ejemplo de eso, pero también fue un ingrediente fundamental la invaluable ayuda que recibí de Inés Samengo y Emilio Kropff”.

Premio nobel por descubrir el “Gps interno”

Edvard y May-Britt Moser, que son los neurocientíficos que formarán a Soledad Gonzalo Cogno en su laboratorio en Noruega, fueron premiados con el Premio Nobel en Fisiología o Medicina en 2014 junto con el estadounidense John O`Keefe. Fue “por sus descubrimientos de células que constituyen un sistema de posicionamiento en el cerebro”.

Ese sistema de posicionamiento o “GPS interno” hace posible que el cerebro cree un mapa para orientarse en el espacio: permite que uno sepa dónde está, encontrar el camino de un lugar a otro y almacenar esta información para que esté disponible cuando sea necesario. Los tres neurocientíficos hicieron grandes aportes que demostraron una base celular de estas funciones cognitivas, según explica el sitio web de la Fundación Nobel.

En 1971, John O'Keefe descubrió el primer componente de este sistema de posicionamiento. “Halló que un tipo de neurona en el área del cerebro llamada hipocampo siempre se activaba cuando una rata estaba en un determinado lugar de una habitación. Otras neuronas se activaban cuando la rata estaba en otros lugares. El científico concluyó que esas ‘células de lugar’ formaban un mapa del cuarto”, se comunica en el material de prensa de la Fundación Nobel.

Hace más de 10 años, en 2005, May-Britt and Edvard Moser descubrieron otro componente clave del GPS cerebral. “Identificaron otro tipo de neurona que nombraron ‘célula grilla’, que generan un sistema de coordenadas y permiten el posicionamiento y la orientación. Sus investigaciones subsecuentes demostraron cómo las células grilla y las células de lugar hacen posible determinar la posición y navegar”, informa el mismo sitio web.