#MemoriaConFuturo: AReCIA, Humor y la ley
de fomento a las revistas independientes…
Míticos periodistas de la revista Humor acompañaron la
presentación de la Ley de Fomento a las Revistas Culturales e Independientes de
la Ciudad. Abrazados por decenas de las 162 ediciones de todo el país, narraron
los atropellos del Estado en dictadura y democracia y hablaron de la importancia
de las ediciones autogestivas hoy. Una clase magistral de periodismo e
historia, en la calle y para saltar al futuro.
© Publicado el domingo 20/11/2016 por la Revista La Vaca de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Fotos de Lina Etchesuri.
Invitados por la AReCIA, Carlos Ulanovsky, Mona
Moncalvillo, Miguel Grinberg y Marcelo Figueras
se sentaron a hablar en la calle sobre periodismo. La presentación de la
Ley de Fomento a Revistas Culturales Independientes en la Ciudad de Buenos
Aires fue la excusa y el marco que unió a los periodistas de Humor en la puerta
de la ex redacción de la revista, hoy sede de la Defensoría del Pueblo de la
Ciudad. “Si lo pensamos bien, antes también era como una Defensoría del Pueblo.
Nuestra Defensoría”, dijo Marcelo Figueras sobre el
lugar. Figueras –hoy escritor y guionista- recordó que ese edificio siempre
tenía sus puertas abiertas “a todos, por su potencialidad, no por sus
antecedentes, títulos o contactos”. Así se convirtió en la redacción donde
comenzaron sus carreras profesionales en el periodismo desde Alejandro Dolina
hasta Miguel Rep, por poner solo dos de los tantos ejemplos de grandes nombres
que comenzaron a forjarse allí.
Marcelo
Figueras, escritor y guionista, y Santiago Kahn, presidente de AReCIA. Foto: Lina Etchesuri
El edificio fue uno de los bienes que el Estado embargó a
la editorial La Urraca, editora de Humor, en el marco de una cadena de juicios
que comenzó el propio Estado en dictadura y continuó en democracia. Hoy, son
las herederas del editor Andrés Cascioli quienes tienen que afrontar las
consecuencias de esos juicios que no se han detenido a pensar de la quiebra de
la sociedad y la muerte del editor.
La justicia acaba de dictaminar que un juicio iniciado
por la publicación de una carta en el correo de lectores de Humor lo tiene que
pagar Malena, la hija de Cascioli, quien ni siquiera había nacido cuando se
publicó.
Así, lo simbólico de hacer el acto en esa calle se
convirtió en un puente concreto de experiencias de ayer y hoy sobre cómo hacer
periodismo en un país que persigue hasta a los herederos de los editores
independientes y favorece a las empresas que dominan un mercado concentrado.
“Solo no se puede, eso también aprendimos de la lección de Andrés Cascioli,
mítico editor de Humor y El Periodista”, conectó Claudia Acuña.
“Somos muchas y queremos ser más revistas. No competimos,
compartimos. La única manera de acercarse al Estado es para exigirle que
nuestros derechos no se conviertan en privilegios: lo que consigamos tiene que
ser para todas las publicaciones. Para las que están acá y las que todavía no
nacieron”.
Otro de los periodistas de Humor invitados, Miguel
Grinberg, contó entonces cómo compartía con Humor una publicación – Mutantia–
que Andrés Cascioli imprimió. “Se enteró que tenía una idea y no tenía dinero
para concretarla. Me llamó, hicimos un acuerdo que jamás firmamos, pero que
siempre se cumplió. Teníamos la sensación de ser todos parte de un mismo navío
y que llegar a puerto dependía de que cada uno haga bien lo suyo”, sintentizó.
La nueva Ley de Fomento de revistas culturales
independientes fue bautizada “Ley Cascioli”, en honor al legado al editor de Humor.
Miguel
Grinberg y Mona Moncalvillo. Foto: Lina Etchesuri
Malas y buenas
La jornada comenzó como una gran asamblea entre decenas
de los periodistas de las 162 revistas culturales de todo el país y los
invitados. Santiago Kahn, editor de la revista Maten al mensajero y presidente de AReCIA, inició la
ceremonia de intercambio sintetizando el sentido de esa encuentro de
experiencias: antes de comenzar a transitar la batalla que representa lograr
que se sancione el proyecto era necesario rendir homenaje a quienes trazaron el
camino de un periodismo cultural independiente de alta calidad, impacto y
dignidad.
Mona Moncalvillo fue otra de las oradoras: “Me siento muy
convocada a este tipo de aventuras. Son una nueva posibilidad de sacar la
profesión afuera, sacar esa pasión que uno tiene por la profesión”.
Mona cómo los periodistas de Humor sufrieron en dictadura censuras y
persecuciones: “Me acuerdo de esa noches terribles… Cuando salíamos de la
redacción nos juntábamos con el grupo de periodistas en el bar La Academia,
hasta la madrugada, hasta que salía la revista. Cuando llegaba Humor,
hacíamos ufff… salió”. Luego, vino lo peor”.
El relato del horror se refería a los momentos más duros
de enfrentar a la dictadura: “Me acuerdo un día me llama Andrés y dice:´Mona,
venite rajando´.
Me dije a mí misma: “Sonamos”
“Cascioli me advierte: mañana está la revista en la
calle. Por favor, no vuelvas a tu casa”
Le digo ¿qué pasó?
“Hay versiones: vos entrás entre los que pueden ir a
visitar”
Mona: “Así era: horrible. Yo tengo un hermano
desaparecido y conmigo me había traído a vivir a mi cuñada y a dos
criaturas chiquititas. No era tan fácil levantar todo e irse. Eso hicimos. Esa
noche no llegaron, pero otra noche sí: revolvieron todo. Nunca nos
fijamos bien si se habían llevado algo o no: lo importante en ese momento
era otra cosa”.
Humor, en ese panorama, llegó vender 350 mil ejemplares. Mona
recordó una de sus entrevistas que marcaron la época: “Ya terminando la
dictadura, entrevisté a los últimos presos que quedaban en Devoto. La nota se
llamó Los Presos políticos. El día
que salieron de la cárcel al primer lugar que vinieron fue a la revista Humor.
Subieron a la redacción los tres muchachos a agradecer
esa nota, y nos dicen que eso fue lo que los hizo salir. Y ahí uno se queda
paralizado. ¡Qué importancia a veces tiene este laburo que hacemos!
Por eso celebro la aventura en la que están ustedes. Y no
hay que tener nunca miedo: hay que meterse y hacerlo”.
Miguel Grinberg, Mona Moncalvillo y Carlos Ulavnosky. Foto: Lina Etchesuri
El mejor periodismo
Carlos Ulanovsky se declaró fiel lector de las revistas
de AReCIA:
“Leo MU,
leo Maten al Mensajero, Mascaró, leo Un caño, leo Don Julio. Y siempre pienso
lo mismo: de repente miro La
garganta Poderosa e
imagino al jefe de redacción de una revista que tiene 5 mil veces más recursos
que La Garganta diciendo: ¿pero estos tipos cómo
hacen? Lo tienen a Evo, ¡lo consiguen al Papa! Bueno: yo creo que estos chicos
deberían darles un curso a estos ‘genios’ del periodismo”.
Ulavnosky supo estar a cargo de la sección En el medio,
que analizaba precisamente a los medios de comunicación para Satiricón, también editada
por Cascioli.
Con ese bagaje dijo: “Creo que estas revistas están
defendiendo los trapos del mejor periodismo argentino. En un momento de débil
creatividad periodística, espantoso, de precarización, de caída de proyectos,
de despidos”.
Creo que están en el mejor lugar del periodismo en este
momento. Todo lo que se pueda hacer para defenderlo, cuenten conmigo”.
La revista Satiricón,
prima mayor de Humor,
terminó censurada por el Estado. Luego, recordó Ulanovsky, Cascioli consiguió
un socio capitalista y editó una revista llamada Perdón, dedicada al
espectáculo.
“El título era una forma de decir: ‘Perdón por existir’,
porque la intención era hacer un periodismo irritante. Cascioli había
conseguido por primera vez no poner dinero y contar con todos los recursos para
salir con una publicación fuerte, de impacto.
Fue un fracaso: duró cinco ediciones. El financista se
asustó cuando se enteró que por una nota que hacía referencia al dueño de Crónica, Héctor Ricardo
García, podía tener un juicio millonario”.
La conclusión: el dinero no garantiza el éxito de una
publicación, pero su independencia y calidad periodística le da recursos
invaluables.
Recordó Ulanvovksy sobre la etapa final de Humor y de Cascioli:
“Lamenté mucho todo lo que le pasó a él profesionalmente.
Pero nunca bajo los brazos. No se le cayeron los anillos cuando tuvo que
ir a trabajar para La
Nación para mantener
con vida algunas publicaciones. Siguió trabajando siempre de pie frente al
tablero: trabajaba de pie Cascioli. Horas y horas dibujando parado”.
La editora de MU, Claudia Acuña, señaló que fue ese el
momento en que los medios comerciales comenzaron a acaparar el mercado:
“Hoy La
Nación tiene 30
revistas, ninguna la creó, todas fueron tragadas con una maravillosa oferta:
vos dedícate al contenido, que es lo que sabés, nosotros hacemos la
distribución y la comercialización publicitaria. Al tiempo, están todos
quebrados y ellos se quedan con los títulos. Rolling
Stone es uno de los
títulos que le tragaron a Cascioli”.
Carlos Ulavnosky. Foto: Lina Etchesuri
Entonces la
ley.
Hoy, las revistas independientes heredan las
consecuencias de esa concentración: desde el papel hasta las bocas de venta.
Nahuel Lag, integrante de la revista NAN, recordó que el mercado sigue regido
por un decreto firmado en 2001 por la entonces Ministra de Trabajo ,Patricia
Bullrich, que desreguló el circuito de distribución, dejando el mercado en
manos sin ley y en manos del más fuerte.
Claudia Acuña, en voz de AReCIA: “Nosotros creemos que
las condiciones que tiene que fijar la ley deben garantizar la democratización
de la prensa gráfica, por eso lo primero que establece este proyecto es
declarar a las revistas independientes un bien cultural: es decir, protegerlas.
Hoy las revistas no solo no estamos protegidas, estamos siendo atacadas. Lo
segundo, fija una condición de visibilidad: define a un sector que a pesar de
tener una importancia crucial en el desarrollo del periodismo profesional, no
fue nunca reconocido como tal.
Por eso, una de las primeras tareas que hemos hecho con
Arecia fue la de elaborar censos, todos
los años, para que podamos, incluso nosotros mismos, saber cuántas somos, cómo
nos organizamos y qué aportamos con nuestro hacer a la sociedad. El Estado ha
ignorado la tradición riquísima que tienen las revistas culturales. Por eso hoy
hablamos de Humor y El periodista: para agradecer y visibilizar ese legado”.
Antes de que llegara el cierre con la música de Ivo
Ferrer y Ojerosa, Nahuel Lag puso contexto a este acto que clamó por una ley
que representa una reparación histórica para las revistas culturales
independientes:
Somos 126 revistas: 54% en la Ciudad de Buenos Aires.
Más de 5 millones de lectores mensuales.
Más de mil trabajadores.
Y queremos ser más.
La revista Maten al Mensajero le entrega
el premio Muchas Gracias de AReCIA a Mona Moncalvillo. Foto: Lina Etchesuri
El abrazo de revista MU a
Carlos Ulanovsky. Foto: Lina Etchesuri
Ivo Ferrer, Foto: Lina Etchesuri
Ojerosa en el cierre musical. Foto:
Lina Etchesuri
Ale Falcone, cantante de Ojerosa. Foto:
Lina Etchesuri
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