Duras críticas de
Bayer a Hebe Bonafini...
Otros tiempos... Hebe de Bonafini y Osvaldo Bayer, en la apertura de Culturar.
“Hebe llevó a la
perdición a las Madres cuando las hizo oficialistas ”, dijo el historiador,
Osvaldo Bayer, en un reportaje con la revista Sudestada , sobre la titular de
las Madres de Plaza de Mayo, Hebe Bonafini.
“La que se enojo a muerte y se enojo para siempre fue Hebe
Bonafini, porque critiqué al gobierno. En 6,7,8 dije las cosas buenas y las
malas porque es la realidad. Realmente hay que sufrir cuando uno ve a los
pibitos desnutridos, o la gente vendiendo trapos en las calles y los cagan a
palos. Hay cosas tan injustas. No hay que esconder la realidad.
A Hebe no le podés hablar mal del gobierno ”, explicó Bayer
que sostuvo que después de esa entrevista en el programa 6.7.8, Bonafini lo
llamó para pedirle explicaciones y le cortó el teléfono.
“A mí Schoklender nunca me habló. Nunca le hablé mal de él
porque conozco a las mujeres cómo son con sus hijos, que les perdonan todo.
Hebe, no sé por qué, se sintió madre de Schoklender. Y de repente, corta
conmigo porque yo digo eso de las villas miseria. ¿Qué había pasado? Para mí,
Schoklender le cambió la mentalidad . Es algo inexplicable, viejo”, sostuvo el
autor de “La Patagonia Rebelde”. “Los organismos de DDHH tienen que mantener
esa línea de independencia. Y Hebe llevó a la perdición a las Madres cuando las
hizo oficialistas”, criticó. “Los organismos de DD.HH. tienen que mantenerse
sin intervenir políticamente, y criticar y defender los derechos de todos”,
agregó Bayer.
© Publicado por el
Diario Clarín de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el sábado 12 de Mayo de
2012.
Osvaldo Bayer: “En democracia, la autocrítica significa dar un paso
adelante”...
Bayer: repasó su vida y obra en una charla amena en el stand de Ñ.
Una larga entrevista publicada por la Editorial Continente y una serie
de TV en el Canal Encuentro repasan la vida del escritor argentino, que nos
visitó en la Feria del libro.
La tapa de Osvaldo Bayer íntimo. Conversaciones con el
eterno libertario, el libro de Julio Ferrer (Ed. Continente) que ambos presentaron
en la Feria muestra a un joven Bayer saliendo de Alemania, con el fondo de una
casa agujereada por las balas de la Segunda guerra. El está parado, posando,
valija en mano. Es su regreso del exilio, el viaje de vuelta a su Argentina. Es
el principio de otra historia, para él y para la Argentina.
“Estoy muy agradecido y feliz. De ser perseguido por mis
libros, de tal manera que tuve que irme, ahora llega este reconocimiento”, dice
Bayer. Se refiere al libro de Ferrer, claro, una gran entrevista que vuelve al
texto casi una autobiografía autorizada, y también a una serie de cuatro
capítulos titulados Mundo Bayer, que se ve los viernes en el canal Encuentro.
Pero hace una pausa Bayer, y dice que también siente pena. “Por Rodolfo Walsh,
Paco Urondo y Haroldo Conti, que como otros, no puedan disfrutar de los
homenajes que también les hacen a ellos”.
Hay tiempo para hablar del pasado con Bayer, que esta bien
presente. Entre esos temas, aparece la controversia por el libro de Ceferino
Reato montado sobre una entrevista al genocida Jorge Rafael Videla. “No tomó
mal el hecho de que Reato haya hecho un libro sobre Videla y se publiquen sus
declaraciones. Se ve lo mezquino que es su pensamiento...su inhumanidad”, dice
sobre el dictador. Y luego agrega que hay sólo un punto en el que le da la
razón a Videla, en que fue una equivocación que los militares dieran el golpe,
que hubiese sido mejor apoyar al gobierno peronista que estaba haciendo la
misma represión pero con otras reglas. “Cuando uno piensa lo de la Triple A
parece increíble que haya pasado eso en una democracia”, advierte Bayer, como
lo advierten otros tantos.
Y vuelve sobre la necesidad de una autocrítica en los dos
partidos mayoritarios de este país. “En el peronismo falta esa autocrítica
sobre el gobierno de Isabel, sobre López Rega, ese personaje, y también falta
preguntarse cómo Perón nombró como ministro a un ser así”, repite el autor de
La Patagonia trágica. Falta esa autocrítica y muchas otras, como la que
debieran hacer los radicales sobre algo que siempre han callado, las tres más
grandes masacres obreras, que no fueron hechas por una dictadura si no por el
gobierno de Irigoyen. “La Semana Trágica de enero del 19, la patagonia rebelde
y el fusilamiento de los peones rurales y, luego, los hacheros de La Forestal”,
enumera Bayer, tres temas a los que les ha dedicado buena parte de su obra, de
su historia. “En democracia, la autocrítica no significa dar un paso atrás sino
uno adelante”, avisa este hombre que como el alemán Günter Grass, Rodolfo Walsh
y David Viñas, nació en 1927.
Un descendiente de alemanes que vio como en su barrio de
Belgrano, en el terreno que ocupaba la juventud hitleriana, que era masiva en
Buenos Aires, ahora hay una sinagoga. “Me da ganas de tocarles el timbre y
contarles esa historia”, dice Bayer. Menos ganas tiene de hablar sobre el
juicio millonario que los nietos de Martínez de Hoz le iniciaron por su
película Awka Liwen (Bayer escribió el guión). Los Martínez de Hoz dicen que
lesiona su “buen nombre”. Y Bayer contesta que fundamenta sus trabajos en
documentos y fuentes fidedignas. “Tengo certeza de que voy a ganar ese juicio,
pero como todavía hay un 30 por ciento de jueces que vienen de la dictadura,
puede ocurrir cualquier cosa”, advierte.
Como también señala las deudas de la democracia actual, un
reclamo que repite cada vez que puede. ¿Qué pide? Que ahondemos la democracia,
que salgamos de los personalismos, y que empecemos a resolver problemas como el
de las villas miseria. “Siempre sostengo, como eslogan, que mientras haya
miseria no hay democracia”, dispara. Pero no todas son pálidas. Bayer celebra
el presente: “Me pregunto que está pasando en la Argentina, que de perseguido
por la Triple A, ahora me publican libros”.
© Escrito por Horacio
Bilbao y publicado en la Revista Ñ de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el
viernes 4 de Mayo de 2012.