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domingo, 4 de diciembre de 2016

#MemoriaConFuturo: AReCIA, Humor y la Ley de Fomento a las Revistas Independientes… @dealgunamanera...

#MemoriaConFuturo: AReCIA, Humor y la ley de fomento a las revistas independientes…

Míticos periodistas de la revista Humor acompañaron la presentación de la Ley de Fomento a las Revistas Culturales e Independientes de la Ciudad. Abrazados por decenas de las 162 ediciones de todo el país, narraron los atropellos del Estado en dictadura y democracia y hablaron de la importancia de las ediciones autogestivas hoy. Una clase magistral de periodismo e historia, en la calle y para saltar al futuro.

© Publicado el domingo 20/11/2016 por la Revista La Vaca de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Fotos de Lina Etchesuri

Invitados por la AReCIA, Carlos Ulanovsky, Mona Moncalvillo, Miguel Grinberg y Marcelo Figueras  se sentaron a hablar en la calle sobre periodismo. La presentación de la Ley de Fomento a Revistas Culturales Independientes en la Ciudad de Buenos Aires fue la excusa y el marco que unió a los periodistas de Humor en la puerta de la ex redacción de la revista, hoy sede de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad. “Si lo pensamos bien, antes también era como una Defensoría del Pueblo.

Nuestra Defensoría”, dijo Marcelo Figueras sobre el lugar. Figueras –hoy escritor y guionista- recordó que ese edificio siempre tenía sus puertas abiertas “a todos, por su potencialidad, no por sus antecedentes, títulos o contactos”. Así se convirtió en la redacción donde comenzaron sus carreras profesionales en el periodismo desde Alejandro Dolina hasta Miguel Rep, por poner solo dos de los tantos ejemplos de grandes nombres que comenzaron a forjarse allí.

Marcelo Figueras, escritor y guionista, y Santiago Kahn, presidente de AReCIA. Foto: Lina Etchesuri

El edificio fue uno de los bienes que el Estado embargó a la editorial La Urraca, editora de Humor, en el marco de una cadena de juicios que comenzó el propio Estado en dictadura y continuó en democracia. Hoy, son las herederas del editor Andrés Cascioli quienes tienen que afrontar las consecuencias de esos juicios que no se han detenido a pensar de la quiebra de la sociedad y la muerte del editor.

La justicia acaba de dictaminar que un juicio iniciado por la publicación de una carta en el correo de lectores de Humor lo tiene que pagar Malena, la hija de Cascioli, quien ni siquiera había nacido cuando se publicó.

Así, lo simbólico de hacer el acto en esa calle se convirtió en un puente concreto de experiencias de ayer y hoy sobre cómo hacer periodismo en un país que persigue hasta a los herederos de los editores independientes y favorece a las empresas que dominan un mercado concentrado. “Solo no se puede, eso también aprendimos de la lección de Andrés Cascioli, mítico editor de Humor y El Periodista”, conectó Claudia Acuña.

“Somos muchas y queremos ser más revistas. No competimos, compartimos. La única manera de acercarse al Estado es para exigirle que nuestros derechos no se conviertan en privilegios: lo que consigamos tiene que ser para todas las publicaciones. Para las que están acá y las que todavía no nacieron”.

Otro de los periodistas de Humor invitados, Miguel Grinberg, contó entonces cómo compartía con Humor una publicación – Mutantia– que Andrés Cascioli imprimió. “Se enteró que tenía una idea y no tenía dinero para concretarla. Me llamó, hicimos un acuerdo que jamás firmamos, pero que siempre se cumplió. Teníamos la sensación de ser todos parte de un mismo navío y que llegar a puerto dependía de que cada uno haga bien lo suyo”, sintentizó.

La nueva Ley de Fomento de revistas culturales independientes fue bautizada “Ley Cascioli”, en honor al legado al  editor de Humor.

Miguel Grinberg y Mona Moncalvillo. Foto: Lina Etchesuri

Malas y buenas

La jornada comenzó como una gran asamblea entre decenas de los periodistas de las 162 revistas culturales de todo el país y los invitados. Santiago Kahn, editor de la revista Maten al mensajero y presidente de AReCIA, inició la ceremonia de intercambio sintetizando el sentido de esa encuentro de experiencias: antes de comenzar a transitar la batalla que representa lograr que se sancione el proyecto era necesario rendir homenaje a quienes trazaron el camino de un periodismo cultural independiente de alta calidad, impacto y dignidad.

Mona Moncalvillo fue otra de las oradoras: “Me siento muy convocada a este tipo de aventuras. Son una nueva posibilidad de sacar la profesión afuera, sacar esa pasión que uno tiene por la profesión”.

Mona cómo los periodistas de Humor sufrieron en dictadura censuras y persecuciones: “Me acuerdo de esa noches terribles… Cuando salíamos de la redacción nos juntábamos con el grupo de periodistas en el bar La Academia, hasta  la madrugada, hasta que salía la revista. Cuando llegaba Humor, hacíamos ufff… salió”. Luego, vino lo peor”.


El relato del horror se refería a los momentos más duros de enfrentar a la dictadura: “Me acuerdo un día me llama Andrés y dice:´Mona, venite rajando´.

Me dije a mí misma: “Sonamos”

“Cascioli me advierte: mañana está la revista en la calle. Por favor, no vuelvas a tu casa”

Le digo ¿qué pasó?

“Hay versiones: vos entrás entre los que pueden ir a visitar”

Mona: “Así era: horrible. Yo tengo un hermano desaparecido y conmigo me había traído a vivir a mi cuñada y a dos criaturas chiquititas. No era tan fácil levantar todo e irse. Eso hicimos. Esa noche no llegaron, pero otra noche sí: revolvieron todo. Nunca nos fijamos bien si se habían llevado algo o no: lo importante en ese momento era otra cosa”.

Humor, en ese panorama, llegó vender 350 mil ejemplares. Mona recordó una de sus entrevistas que marcaron la época: “Ya terminando la dictadura, entrevisté a los últimos presos que quedaban en Devoto. La nota se llamó Los Presos políticos. El día que salieron de la cárcel al primer lugar que vinieron fue a la revista Humor.

Subieron a la redacción los tres muchachos a agradecer esa nota, y nos dicen que eso fue lo que los hizo salir. Y ahí uno se queda paralizado. ¡Qué importancia a veces tiene este laburo que hacemos!

Por eso celebro la aventura en la que están ustedes. Y no hay que tener nunca miedo: hay que meterse y hacerlo”.

Miguel Grinberg, Mona Moncalvillo y Carlos Ulavnosky. Foto: Lina Etchesuri

El mejor periodismo

Carlos Ulanovsky se declaró fiel lector de las revistas de AReCIA:

“Leo MU, leo Maten al Mensajero, Mascaró, leo Un caño, leo Don Julio. Y siempre pienso lo mismo: de repente miro La garganta Poderosa e imagino al jefe de redacción de una revista que tiene 5 mil veces más recursos que La Garganta diciendo: ¿pero estos tipos cómo hacen? Lo tienen a Evo, ¡lo consiguen al Papa! Bueno: yo creo que estos chicos deberían darles un curso a estos ‘genios’ del periodismo”.

Ulavnosky supo estar a cargo de la sección En el medio, que analizaba precisamente a los medios de comunicación para Satiricón, también editada por Cascioli.

Con ese bagaje dijo: “Creo que estas revistas están defendiendo los trapos del mejor periodismo argentino. En un momento de débil creatividad periodística, espantoso, de precarización, de caída de proyectos, de despidos”.

Creo que están en el mejor lugar del periodismo en este momento. Todo lo que se pueda hacer para defenderlo, cuenten conmigo”.

La revista Satiricón, prima mayor de Humor, terminó censurada por el Estado. Luego, recordó Ulanovsky, Cascioli consiguió un socio capitalista y editó una revista llamada Perdón, dedicada al espectáculo.

“El título era una forma de decir: ‘Perdón por existir’, porque la intención era hacer un periodismo  irritante. Cascioli había conseguido por primera vez no poner dinero y contar con todos los recursos para salir con una publicación fuerte, de impacto.

Fue un fracaso: duró cinco ediciones. El financista se asustó cuando se enteró que por una nota que hacía referencia al dueño de Crónica, Héctor Ricardo García, podía tener un juicio millonario”.  

La conclusión: el dinero no garantiza el éxito de una publicación, pero su independencia y calidad periodística le da recursos invaluables.

Recordó Ulanvovksy sobre la etapa final de Humor y de Cascioli:

“Lamenté mucho todo lo que le pasó a él profesionalmente. Pero nunca bajo los brazos. No se le cayeron los  anillos cuando tuvo que ir a trabajar para La Nación para mantener con vida algunas publicaciones. Siguió trabajando siempre de pie frente al tablero: trabajaba de pie Cascioli. Horas y horas dibujando parado”.

La editora de MU, Claudia Acuña, señaló que fue ese el momento en que los medios comerciales comenzaron a acaparar el mercado:

“Hoy La Nación tiene 30 revistas, ninguna la creó, todas fueron tragadas con una maravillosa oferta: vos dedícate al contenido, que es lo que sabés, nosotros hacemos la distribución y la comercialización publicitaria. Al tiempo, están todos quebrados y ellos se quedan con los títulos. Rolling Stone es uno de los títulos que le tragaron a Cascioli”.

Carlos Ulavnosky. Foto: Lina Etchesuri

Entonces la ley.

Hoy, las revistas independientes heredan las consecuencias de esa concentración: desde el papel hasta las bocas de venta. Nahuel Lag, integrante de la revista NAN, recordó que el mercado sigue regido por un decreto firmado en 2001 por la entonces Ministra de Trabajo ,Patricia Bullrich, que desreguló el circuito de distribución, dejando el mercado en manos sin ley y en manos del más fuerte. 

Claudia Acuña, en voz de AReCIA: “Nosotros creemos que las condiciones que tiene que fijar la ley deben garantizar la democratización de la prensa gráfica, por eso lo primero que establece este proyecto es declarar a las revistas independientes un bien cultural: es decir, protegerlas. Hoy las revistas no solo no estamos protegidas, estamos siendo atacadas. Lo segundo, fija una condición de visibilidad: define a un sector que a pesar de tener una importancia crucial en el desarrollo del periodismo profesional, no fue nunca reconocido como tal.

Por eso, una de las primeras tareas que hemos hecho con Arecia fue la de elaborar  censos, todos los años, para que podamos, incluso nosotros mismos, saber cuántas somos, cómo nos organizamos y qué aportamos con nuestro hacer a la sociedad. El Estado ha ignorado la tradición riquísima que tienen las revistas culturales. Por eso hoy hablamos de Humor y El periodista: para agradecer y visibilizar ese legado”.

Antes de que llegara el cierre con la música de Ivo Ferrer y Ojerosa, Nahuel Lag puso contexto a este acto que clamó por una ley que representa una reparación histórica para las revistas culturales independientes:

Somos 126 revistas: 54% en la Ciudad de Buenos Aires.

Más de 5 millones de lectores mensuales.

Más de mil trabajadores.

Y queremos ser más.







 La revista Maten al Mensajero le entrega el premio Muchas Gracias de AReCIA a Mona Moncalvillo. Foto: Lina Etchesuri

El abrazo de revista MU a Carlos Ulanovsky. Foto: Lina Etchesuri

Ivo Ferrer,  Foto: Lina Etchesuri

Ojerosa en el cierre musical. Foto: Lina Etchesuri

Ale Falcone, cantante de Ojerosa. Foto: Lina Etchesuri