domingo, 4 de octubre de 2015

Eduardo "Tato" Pavlovsky, Q.E.P.D. @dealgunamanera...

Eduardo "Tato" Pavlovsky…


El actor, dramaturgo y psicoterapeuta dedicó su vida al teatro y logró que sus obras recorrieran el mundo. Durante más de cincuenta años de carrera supo desnudar sobre las tablas temas hurticantes para el ámbito político y social.

La Asociación Argentina de Actores recuerda que "Tato" Pavlovsky nació Buenos Aires el 10 de diciembre de 1933, fue pionero del psicodrama en América Latina, una rama de la psicoterapia que apela a lo dramático-grupal como eje de acción y a la cual ese hombre de gran porte gustaba pensar como "marginal, por fuera de las grandes organizaciones".

El trabajo en grupo, el lazo social dentro del consultorio, sobre las tablas, o en los sets de filmación signa su camino, con más de 20 obras y 15 libros, entre ensayos sobre psicodrama, proceso creativo, cuerpo, psicoanálisis y una novela, junto a sus trabajos como actor y director.

Sagaz observador, los techos porteños que tanto gustaba mirar, más precisamente los del barrio de Belgrano, fueron la superficie capaz de permitirle huir de su consultorio cuando un grupo parapolicial fue a buscarlo para secuestrarlo.

Exiliado en España a fines de la década del 70, con reconocimientos y distinciones a nivel nacional e internacional, Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional del Sur de Bahí­a Blanca y ciudadano ilustre de esta ciudad, su mirada analí­tica sobre la letra chica de la historia, el estudio de sus complicidades y pliegues, atravesó sus intensas creaciones.

Sus dos primeras piezas se estrenaron en 1962, "La espera trágica" y "Somos", con Pavlovsky como parte de su elenco, ya que el fallecido artista era un actor de raza y amaba pisar tablas.

Su última producción dramática "Asuntos pendientes", realizó su tercera temporada en el Centro Cultural de la Cooperación en abril de este año y él desplegó allí­ su intensidad sobre el escenario, repuesto luego de atravesar una compleja operación médica.

Susy Evans (analista y su compañera en la vida), Eduardo Misch, Paula Marrón y Lucí­a Allende compartieron escenario con "Tato", dirigidos por Elvira Onetto y desgranaron el relato del crimen de la compra-venta de niños.

El sujeto "infancia", silenciado con frecuencia y usado sin pudores para fines diversos en otras ocasiones, fue uno de los tópicos que el artista abordó, ya desde la magní­fica "Potestad "(1987), trama desgarradora acerca del robo de chicos en la dictadura, narrada desde la óptica de un represor, sin moralinas ni intelectualizaciones que fue llevada al cine, como también sucedió con su pieza “El señor Galíndez".

"El santo de la espada" (1970) de Torre Nilson, "Los herederos" (1972) de David Stivel, "El exilio de Gardel" (1985) de Pino Solanas y "Las mujeres llegan tarde" (2012), de Marcela Balza, son algunas de las 15 pelí­culas en las que puso su cuerpo a diferentes criaturas.

Como terapeuta, no sólo tiene una vasta producción teórica plasmada en libros fundamentales como el primer texto de psicodrama grupal en castellano, "Psicoterapia de grupo de niños y adolescentes", sino que estaba al frente de su propio espacio, Psicodrama Grupal Pavlovsky, donde se brinda formación, entrenamiento profesional, talleres y atención clí­nica.

© Publicado el domingo 04/10/2015 por el Diario Página/12 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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