domingo, 23 de agosto de 2015

Les Luthiers: Los secretos mejor guardados… @dealgunamanera…

Les Luthiers: Los secretos mejor guardados… 


Quiénes son los que nunca hacen música. Cuál de ellos trabaja más en las letras. Los asados creativos.Qué pasaría con el grupo si alguno decidiera abandonarlo ahora. Sus hobbies y sus preferencias políticas. Núñez Cortés, López Puccio, Rabinovich, Mundstock y Maronna hablan en serio.


Hubo un momento en que el todo empezó a ser más importante que cada una de sus partes. Desde entonces -pisando los 80-existe un contrato nunca explicitado: la química de Les Luthiers está por encima del talento individual. Sal! tuvo acceso a los expedientes secretos L.L. que permiten que la fórmula funcione. Veamos: hay dos integrantes que nunca hacen música; la letra de los últimos shows depende de Carlos López Puccio y Marcos Mundstock; Daniel Rabinovich, más que nada, aporta improvisación. Antes de cada estreno, primero existieron funciones internas; después, para un público de 100 personas, y más tarde, los integrantes comprobaron "científicamente" que no hay nada mejor que testear lo que vendrá durante el espectáculo que está en marcha. O sea: el año que viene, cuando terminen de representar "Los Premios Mastropiero" (ya va por la segunda temporada) se habrán probado las piezas del siguiente show.




Bajo el seguro influjo del Di Tella, en los 70 Les Luthiers armaba "asados creativos". Se hacían una vez por semana y duraban mil horas. De ahí salieron gemas como "La gallinita dijo Eureka", "Canción para moverse" ("Va empezar el juego, y no es complicado/estos diez deditos ya están preparados..." ¿Se acuerda?) o el "¡Flor de relós!". Casi un luthier más, el Negro Fontanarrosa participaba de esas noches de humos y mollejas. Aunque fue cambiando la modalidad, para llegar al resultado gregario, siempre hay que atravesar reuniones del tipo y-vos-qué-trajiste.



"Los Premios Mastropiero", un ejemplo, nació en cuadernos individuales y, luego, en reuniones conjuntas, los cinco en una casa como la de López Puccio, con jardín, habitaciones palaciegas, silencio de barrio y puntualidad "five o 'clock". Es "nos encontramos a tal hora", y que tal hora sea tal hora, porque estos muchachos no son muy pacientes. Un atraso puede disparar malhumores pasajeros.



"Marcos es un verdadero profesional de la demora", dice uno de los cuatro antes de que llegue La Voz. "¿Sabés qué hace?-pregunta malicioso-: él no tarda media hora, tarda tres minutos más que el resto' Y cuando todavía no pasaste de la puteada a la preocupación, aparece. Acordate: Marcos llega último", avisa con cara de yo-te-lo-firmo'.

Timbre.

Marcos.

Tercer luthier en llegar a la entrevista. "Empezamos mal. Vas a creer que estaba mancillando a un compañero", sonríe el pecador. Al ratito están todos alrededor de una mesa ratona.

¿Así que López Puccio es clave en los textos? "Sí, yo no actúo porque no soy actor y porque acá hay muy buenos actores –señalando a Marcos y Daniel-, pero me gusta mucho escribir".

Como en el 90 por ciento de los grupos, en Les Luthiers la letra se hace primero. Después llega el momento musical de Jorge Maronna, Carlos Núñez Cortés y el mismo Puccio. Maronna, "el Nene" por años, es un encanto de timidez, con sonrisa dibujada y comportamiento de nuevo stone, entre "richards" y "jaggers". A lo largo de dos horas habrá que interpelarlo si se pretende que forme parte de la nota. El dirá "sí", dirá "puede ser", nunca un "no".

-¿En qué momento de la elaboración empieza a tallar el Negro Fontanarrosa?

Maronna: -Cuando necesitamos aportes muy graciosos nos comunicamos con él por mail o por teléfono, y le contamos de qué va el asunto. El Negro tiene un archivo de chistes y así empieza su aporte.

Núñez: -Su archivo es impresionante. Vos le decís: "Negro, estoy escribiendo sobre dos borrachos" y él te manda 20 chistes de curdas. Pero a veces se equivoca. Para este show, yo estaba trabajando con nuestro luthier, Hugo Domínguez, en la construcción del nuevo instrumento que tiene copas y botellas. Le dije que se me había ocurrido hacer una obra sobre una convención entre varios barmen, una idea que luego descartamos. El me dijo sí, cómo no, y al mes me mandó cuatro páginas de chistes... de cocineros.

Rabinovich: -De todos modos, en los últimos tres espectáculos, el Negro participó bastante menos. En el anterior, incluso, no quería ni siquiera cobrar. Con todo respeto por él y por nosotros, Les Luthiers debe representar el 0,2% de su producción del Negro.

-Afrontaron la muerte de Gerardo Masana, fundador de Les Luthiers; después se fue Ernesto Acher, algunos integrantes debieron ser reemplazados circunstancialmente por problemas de salud. ¿No hay nadie imprescindible, o una determinada deserción podría precipitar el final?

Rabinovich: -Les Luthiers es más que nosotros cinco. Si alguno no está, la función se hace igual.

Núñez: -Hasta octubre (su primer faltazo) yo pensaba que era irremplazable' (ríen todos). Te lo juro, te lo juro, fue un golpe a mi autoestima.

Mundstock: -Yo tuve una licencia de casi un año. Uno de mis textos los leyó Daniel (Rabinovich) y la gente se reía igual.

Rabinovich: -¡Mentira! Se reía más...

Mundstock: -Hablando en serio, con los reemplazantes (figuraron Horacio Fontova, un integrante de Los Trisinger y Horacio "Tato" Turano, el actual suplente fijo) supimos que la imitación funcionaba. Verificamos, mal que nos pese, que el show puede seguir de lo más campante.

Rabinovich: -Yo tengo una experiencia sutilmente distinta a la de Marcos. Cuando tuve un infarto y una operación de caderas, me reemplazó Fontova. Recuerdo que con autorización del cardiólogo fui a ver a los muchachos y me encantó el espectáculo; me sentí felíz de ganarme la vida mientras me rehabilitaba. Mi institución sostenía el espectáculo, la rehabilitación y mi sueldo.

Puccio: -Al principio algunos se oponían a los reemplazos. El (Núñez) directamente era partidario de la suspensión de las funciones.

-Alguna vez admitieron que dentro del grupo hubo celos por el mayor lucimiento de Marcos y Daniel. ¿Ese fue uno de los ítems en las míticas sesiones de terapia grupal? (Aclaración: dejaron la terapia en 1992).

Mundstock: Mmm... me parece que lo van a negar...

Núñez: -Creo que los estrenos nos ponían muy sensibles, muy nerviosos. Ese era el tema. Lo del protagonismo de Marcos y Daniel se da hace tiempo, y cada vez se nota más. Hay largas tiradas en las que ellos sostienen el espectáculo. Ambos cuentan con una gran densidad humorística y los shows, sí, se apoyan en ellos dos. En mi caso, no siento celos. Les estoy muy agradecido.

Maronna: -Antes, hace años, intentábamos equilibrar un poco la cosa, tratando de que cada uno presentara alguna de las obras. Buscábamos que Marcos no fuera el único presentador'

Puccio: -Claro, era una forma de habilitar las capacidades escondidas de los demás. Pero nos dimos cuenta de que no estaban escondidas. No estaban...

-En estos casi 40 años, imagino que la relación laboral se transformó en amistad...

Rabinovich: -Al revés. Eramos un grupo de amigos de un coro y eso se transformó en trabajo. Encima, un trabajo que nos daba de comer de manera muy generosa. Al principio creímos que la cosa iba a durar dos años y que terminaríamos mandándonos al carajo...

-¿A Ernesto Acher lo echaron o se fue?

Rabinovich: -Fue íntimo amigo mío, y después, por suerte, me peleé. Fue un alivio grande. Era una cosa de tensión espantosa. Me peleé en sesión y también en la calle. Los dos nos mandamos a la mierda, nos dijimos que nos odiábamos mutuamente. Y se fue.

-¿Ustedes se reparten la plata en partes iguales?

Puccio: -Sí. Al principio había derechos de autor, se firmaban las obras, pero después quedó todo como Les Luthiers.

Núñez: -Igual, ojo, sabemos muy bien de quién es cada aporte.

-A esta altura, ¿son millonarios?

Núñez: -¿En qué moneda? ¿Pesos, dólares, euros?

-Hablemos en pesos.

Mundstock: -No, no somos millonarios. Recaudamos muchísimo en una temporada que dura dos meses, o en una gira de tres semanas. Ganamos bárbaro. Yo firmaría para una siguiente vida por la mitad de esto, pero no puedo darme el lujo de no laburar más. De ninguna manera le resolvería la vida a mi hija en los próximos 15 años.

Núñez: -Es que Les Luthiers es una fábrica que funciona con nosotros.

-¿Nunca se les ocurrió armar, como De la Guarda o los Harlem GlobeTrotters, una suerte de franquicia que les permita tener varios Les Luthiers en simultáneo dando vueltas por el mundo?

Rabinovich: -Lo pensamos, pero ni siquiera logramos encontrar más que dos reemplazantes buenos.

-¿Existió algún contexto histórico menos propicio que otro para el humor que practican?

Mundstock: -No, nunca nos jodieron.

Núñez: -Pero, Marcos, una vez nos autocensuramos, ¿te acordás? (Hacen memoria y recrean un sketch inédito donde el "bip" represor simulaba una salva de metralleta. Hablan de una canción "bien Quilapayún" y empiezan a gritar "Revolución, revolución").

-¿Y algún militar con buen gusto los ha ido a ver?

Mundstock (con voz de cadalso): -Sí, Videla... Videla vino al teatro un par de veces con su familia. Entraba al camarín y nosotros teníamos un cagazo' ¡Era el Videla del 77, 78!

Puccio/Rabinovich: -Nosotros sabíamos muchas cosas por nuestros viajes a México, a Venezuela... Teníamos contacto con exiliados, amigos...

-¿Creen ser un grupo popular?

Mundstock: -Borges era popular, pero lo leyeron 20 tipos...

Puccio: -Hay una acepción que dice que lo popular está con el pueblo, ¿no? Bueno, si es así, hay cierto humor nuestro que pasó al acervo popular.

Rabinovich: -Somos más populares que (Diego) Capusotto y menos que Víctor Heredia. Recién el día que canten una canción de Les Luthiers en la cancha, te voy a decir que lo logramos.

-Cuando venía para la entrevista, le dije al taxista que iba a juntarme con Les Luthiers y me dijo: "Uh 'yo no los entiendo, a mí me gustan Los Midachi". ¿Alguna vez vivieron esa antinomia?

Núñez: -Hay cierta gente que viene a ver a Les Luthiers y me desilusiona profundamente con comentarios tipo: "Me gustaron, pero Midachi hace otra cosa". Algunos nos comparan, y a mí realmente me jode.

Mundstock: -El Negro Fontanarrosa, medio con vergüenza, me dijo que los Midachi lo hacen cagar de risa. Lo dijo él, un humorista fino...

Rabinovich: -Bueno, el Negro Fontanarrosa se ríe con "Los 400 Golpes" de Truffaut' (carcajada general)

Mundstock: -Hay un 90 por ciento de la población que no ve Les Luthiers. Le decís "Flor de relós", y no tiene ni la más pálida idea lo que estás hablando. No, definitivamente, no somos populares.

Núñez: -Lo popular es la televisión.

Rabinovich: Y Midachi hizo mucha televisión. Ellos juntan el grupo, ganan unos mangos, lo desarman. La hacen bien. Ahora quieren hacer un espectáculo con nosotros.

-¿En serio?

Mundstock: Quieren salvar su alma...

Rabinovich: -Dady (Brieva) dice "los intelectuales y los populares". No hay tal rivalidad. Es más, con Dady llegamos a hablar para alguno de los reemplazos circunstanciales.

Mundstock: -Y el Chino (Volpato) es un simpático total. Con Del Sel, bueno, Del Sel jugó a que Les Luthiers le rompía las pelotas, pero cuando nos ve nos abraza. Está todo okey con Midachi, aunque no creo que pase nada con la propuesta. Así estamos muy bien.


© Escrito por Hernán Firpo el viernes 30/06/2006 y publicado por el Diario Clarín de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.





  


Publicar un comentario