sábado, 14 de marzo de 2015

Resiliencia K… De Alguna Manera...

Resiliencia K… (*)

La presidenta otra vez revierte la pérdida de aprobación. Foto: Cedoc Perfil

Cristina perdió 10 puntos de aprobación por Nisman pero los va recuperando desde su discurso del 1-M. 

La muerte de Nisman le hizo perder a Cristina Kirchner casi diez puntos de aprobación, pero a partir de su maratónico discurso de más de tres horas y media en la inauguración del año legislativo en el Congreso, el 1º de marzo pasado, comenzó a subir de nuevo y en algunas encuestas hasta un punto por día.

Los analistas no lo pueden comprender: cada vez que se precipita un evento muy negativo para su gobierno (Boudou, Báez, salto devaluatorio, holdouts, Hotesur, ahora Nisman), parece comenzar su irreversible declive, pero al poco tiempo ella logra regenerarse. Ante la repetición de cada crisis, se presume que “ahora sí” no se recupera más y se encamina inexorablemente hacia el rechazo generalizado, pero su resiliencia desafía una y otra vez los pronósticos.

Cristina perdió 10 puntos de aprobación por Nisman pero tras su discurso del 1-M sube un punto por día

Ella comparte con Scioli la capacidad de desorientar a los encuestadores, porque se ven poco afectados por situaciones que a otros políticos los pasarían a retiro. Y hay quienes piensan que si Cristina quisiera realmente ganarle a la oposición y estuviera dispuesta a comerse el sapo de disimular mientras el PJ elaborara un acuerdo amplio que incluyera a Massa como gobernador de la provincia de Buenos Aires y a Scioli como presidente, la oposición podría perder. Hay encuestas en el PRO que indican que, aun con un acuerdo institucional con el radicalismo, en un eventual ballottage contra un Scioli que tuviera a Massa en la provincia y a Cristina apoyando, Macri perdería por cinco puntos.

No parece una alternativa muy posible pero quienes no la descartan argumentan que si Massa se quedara sin aliados a nivel nacional y Macri absorbiera la mayoría del voto opositor, parte del voto peronista de Massa podría ir para Scioli sin grandes traumatismos.

Pero aun ganando la oposición, les queda el temor de una Cristina que se presente para diputada y desde el Congreso conduzca la oposición con una eventual primera minoría parlamentaria.

Hipótesis del futuro de Cristina hay para todos los gustos: en Santa Cruz también se rumorea que podría ser la próxima gobernadora e instalarse en Río Gallegos, pasando los fines de semana en su casa de El Calafate, contigua al más lujoso de sus hoteles, Los Sauces. Pero en El Calafate se imaginan más a Cristina viviendo en Nueva York que cerca de los glaciares.

Lo lógico sería que residiera en Buenos Aires y, si finalmente optara por ser sólo parlamentaria del Parlasur, fuera un día por mes a Montevideo, donde funcionará su sede. Pero resulta extraño que alguien que se esté por mudar dentro de poco más de nueve meses no haya comenzado la adecuación del lugar donde irá a vivir. Y sospechan que algo en secreto se pueda estar preparando.

En cualquier caso, sorprende que después de ocho años de presidencia y doce años en el poder siga contando con una fidelidad que oscila entre el 20% y el 30% de la población. El mismo fenómeno, ampliado, es Scioli, quien también acumula ocho años de gobernador y doce con sus cuatro de vicepresidencia. “Ser de teflón”, inalterable a las modificaciones del ambiente, es el carácter distintivo de Scioli. Pero en cierto sentido parece también –aunque más parcialmente– ser un atributo compartido con Cristina Kirchner.

Más explicable es en el caso de Scioli, porque la adaptabilidad es un recurso fundamental para quien se dedica a deportes extremos, como en esos realities de supervivencia en lugares inhóspitos. Pero más raro en el caso de una abogada, como la Presidenta.

Analistas del discurso explican que durante las más de tres horas y media que habló en el Congreso la Presidenta cometió varios errores, con las cifras, con las formas y hasta con algunos conceptos, pero que la mayoría de los votantes tiene escaso interés por la política y una aun menor formación, por lo que la ponderación de la actuación de la Presidenta está más influida por “el cómo” que por “el qué”. En términos de Paul Watzlawick, autor de Teoría pragmática de la comunicación humana, la enorme mayoría de las personas coloca en los mensajes mucho más importancia al aspecto relacional que al del contenido.

Cristina Kirchner, al hablar durante más de tres horas y media, manteniendo una sintaxis encadenada y prácticamente sin leer, transmitió la energía y la pasión de lo que llaman “un cuerpo sincero”. Por el contrario, cuando Macri aparece abrazando a una persona carenciada a quien su gestión le solucionó algún problema, no luce como “un cuerpo sincero”, transmitiendo cierta incomodidad con la situación, mientras que a muchos peronistas se los nota a gusto en esas circunstancias.

Abusando de la simplificación de la pragmática Escuela de Palo Alto, Cristina Kirchner produce empatía a nivel metacomunicacional y no a nivel del contenido. Lo mismo sucede con Scioli, escaso siempre en la espesura de sus contenidos pero desbordante a nivel relacional.

Esa capacidad de reversión, de dar vuelta lo negativo y resurgir, es compartida por Cristina y Scioli a pesar de provenir de escuelas políticas casi opuestas.

Ella y Scioli comparten la misma capacidad regenerativa frente a la adversidad: siempre lucen como víctimas

La técnica que utiliza la Presidenta para volver a crecer después de la muerte de Nisman es repetida: colocarse en papel de víctima que tiene el aguante suficiente para reponerse y salir airosa una y otra vez de cada crisis. La palabra crisis comparte con la palabra Cristina cinco de sus seis letras. Scioli, al poner una y otra vez la otra mejilla, también asume el papel de víctima que supera la adversidad. Aunque todo el mundo los vea muy distintos en las apariencias, quizás hay elementos en común en la construcción metacomunicacional de ambos.

(*) Resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés severo.

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© Escrito por Jorge Fontevecchia el sábado 14/03/2015 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.



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