sábado, 28 de marzo de 2015

La Negra Vernaci vuelve a la radio... De Alguna Manera...

Elizabeth Vernaci: “Me encantaría que tengamos un gobierno pacífico”... 

Diferente. La Negra Vernaci fue despedida inesperadamente de la Rock & Pop. Reconoce que tiene dos juicios paralelos en marcha contra Matías Garfunkel, aunque asegura que en su vida prefiere barajar y dar de nuevo de cara al futuro. Foto: Sergio Piemonte

Regresó a la radio luego de un año alejada del medio. Asegura que no le guarda rencor a Pergolini, aunque aclara que nunca volvería a la Rock & Pop.

Más de un año pasó desde la última vez que Elizabeth Vernaci estuvo al aire.  Su despido de la Rock & Pop tomó por sorpresa al mundo radial y la obligó a un año sabático que no estaba en sus planes. Ahora que le llegó el tiempo de volver, lo que tampoco estaba en el cálculo de la mayoría era que lo hiciera en una radio debutante, que a poco más de una semana de arrancar con su programación (el encargado de abrirla el 9 de marzo fue Ernesto Tenembaum, de 7 a 10) aún no tiene definido su perfil musical ni un logo que la represente. Radio con Vos, RCV 89,9, es el desafío de Endemol al que se subió la Negra casi con el mismo equipo que el deNegrópolis (siguen Humberto Tortonese y Alejandro Bercovich con política y economía, y se sumaron Diego Della Salla, María Carámbula y Miguel Granados, entre otros) que irán al mismo ritmo de siempre de 10 a 14.

—¿Qué condición sine qua non tenía que tener esta radio para que dijeras que sí?
—Necesitaba que no fuera una radio de dueños con intereses políticos. En un año electoral, necesitaba que no me condicionaran a hablar con quien no quiero. Que no me dijeran: “Como tengo toda la pauta del Gobierno necesito que hables con equis”.

—Zafaste…
—Re zafé. Me hicieron el gran favor de mi vida. Ojo, tampoco quiero estar en una radio que odie todo lo que pasa en el país. No me interesa mandar un mensaje constante de “que se termine esta mierda que nos vamos a morir”. El Apocalipsis no. Tranquilos, chicos. Ya viene, van a votar.

—¿No te condiciona en nada trabajar en un año electoral?
—Me condiciona, pero esta radio, al tener dueños que, hasta donde sé, no reciben plata de ninguna de las partes, me da la libertad de no hacer la nota que no quiero o de preguntar lo que se me antoja.

—¿Dónde creés que van a estar después de octubre los dueños de medios que simpatizan con el Gobierno?
—La gente va a ir donde le convenga. Debe haber algunos que lo hacen por convicción, que lo hacen visceralmente, que creen en los proyectos. Pero eso lo veremos después de octubre. Vamos a ver quiénes siguen estando. Igual, vendrán otros que pongan la pauta. Un cambio de figuritas, nada más. Por eso no me interesa la política.

—¿Seguís lo que dicen las encuestas?
—Me chupan un huevo. Lo que me encantaría es que tengamos un gobierno en el que todo sea pacífico y verdadero. No me gustan las camas, la poca justicia, las cosas turbias ni embarrar la cancha de nadie. Sé que la política es eso, por eso no me interesa. Me gustaría elegir al candidato que sea, poder decirlo y que en Twitter no me maten. Respetar la opinión del otro nos hace falta.

—¿Te guardaste muchas cosas este año en el que no saliste aire?
—Hay momentos para hablar y otros para callarme. El año pasado sentí que era el momento de callarme la boca. No tuve la necesidad de salir a hablar en ningún lado. No es que tengo todas las palabras juntas y estoy por estallar, para nada. Yo callada pienso. No tengo odios ni rencores absolutos, no voy a arrancar el programa haciendo una arenga.

—¿No te sentiste rara estando afuera?
—Muchas veces estuve afuera. Trabajo desde los 20, ya hace 33 y me tomé varios años sabáticos, pero por voluntad propia. Esta vez fue ajena la decisión. Un cimbronazo, más que nada económico, porque la radio me retuvo la guita. Era muy difícil, me dejaron sin laburo y sin guita. ¿Qué?, ¿querés cogerme, también? Más allá de eso, trabajé mucho conmigo hasta que apareció esta oportunidad. Antes me llamaron muchos, pero no tenía ganas de ir a otra radio. Necesitaba hacer mi duelo. No de haber sido echada, porque habla bien de mí que esa gente no me quiera, sino de dejar de trabajar con mis amigos.

—Impusiste un estilo de conducción femenina que rompió estereotipos. ¿Sentís que esas formas funcionan en otras locutoras?
—Laburé con tipos todo el tiempo, y si no hacía eso me pasaban por arriba. Hubiera sido la minita para decir la temperatura y la hora. ¡Esta iba a ser eso! Pero no escucho a otras minas y hace un año que directamente no escucho radio. Nada. No lo hago porque me aburren los discursos, la gente que no para de escucharse y habla sin parar. Quieren convencerse de una idea y lo hacen desde el discurso más abrumador. Me cansan. Hay que dejar de escucharse a uno y empezar a escuchar a otro.

—En la entrega de los Oscar, Patricia Arquette habló de las diferencias que Hollywood hacía entre hombres y mujeres. ¿Te tocó ganar menos dinero que un hombre cuando comenzaste en Rock & Pop?
—Seguramente cobraba menos que un tipo, pero nunca haría de eso un discurso para que me pagaran más. Siempre creí que debía hacerme indispensable, como para que me necesitaran y me pagaran más. Nunca me importó lo que ganaran los demás, me manejo con lo que necesito. No la quiero toda, sino la que necesito. Seguramente en algunos trabajos las minas necesitan más seguridad. No es mi caso. Siempre me dieron mi lugar. Para mí trabajar con los mejores es aprender de ellos. No voy a desaprovechar esas oportunidades para quedarme en el discursito del tipo “el otro habló más que yo”.

—¿Volviste a hablar con Mario Pergolini?
—No, pero si tuviéramos que hacerlo sucedería perfectamente. No hay ninguna animosidad de ninguno de los dos, más que un momento que nos tocó vivir en medio de una situación de mierda. Yo a Mario lo quiero, y lo voy a seguir queriendo y respetando.

—¿Podrías trabajar con él?
—Nunca volvería a trabajar a la Rock & Pop, pero trabajaría con él. Aunque Mario tiene una apuesta de radio que se ve, que a mí no me interesa. El es el señor rock, yo la señora pop. No me gusta, quizá a los pendejos sí. A él le divierte, a mí no me provoca nada. Estar frente a un micrófono me llena el cuerpo, pero que haya una cámara me la baja mal.

—¿Cómo sigue tu juicio a Matías Garfunkel?
—Es algo que avanza, son dos juicios paralelos que ni me interesa cuándo se van a resolver. Cuando pase, pasará. Pero no quiero ni hablar de ellos. Es como volver atrás. Para mí la mejor apuesta es barajar y dar de nuevo, y ponerme a laburar con mis amigos.

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© Escrito por Alfredo Mera el sábado 28/03/2015 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.




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