sábado, 7 de junio de 2014

Skoda Felicia... De Alguna Manera...


Skoda Felicia, el cabrio del este europeo...

Creado en 1957, el Felicia combatió con éxito todos los prejuicios que existían contra el Este. Crédito: Petr Homolka / Skoda / dpa-tmn

La filial de Volkswagen encierra en este modelo antiguo la nostalgia de los autos fabricados tras la Cortina de Hierro.

A quienes se les menciona “Skoda”, lo primero que se les viene a la cabeza son modelos sedán baratos y prácticos. La filial de Volkswagen no es conocida por el deleite en la conducción. Existe un Octavia RS con 220 caballos en el que se consigue un poco de aire fresco al bajar la ventanilla. Pero no existe, por ejemplo, un cabrio, al menos entre los modelos nuevos.

Sin embargo, quien busca en Internet entre los autos usados y abre el filtro a los modelos antiguos, se encuentra con el Skoda Felicia. El nombre se usó en los años ’90 para designar un modelo pequeño, pero ya en los ’50 y ’60 existía el Felicia, un bonito cabrio nacido en el este de Europa que también llegó al oeste.

Creado en 1957, el modelo batió con éxito todos los prejuicios que existían contra el este. “¿Karmann Ghia, Borgward Isabella, Volkswagen Escarabajo Cabrio? También nosotros podemos hacer lo que hacen en el oeste”, se decían los desarrolladores de entonces. Ese era el mensaje subliminal que envíaba el modelo, que portaba ya la felicidad en el nombre.

Justo 40 años después del final de su producción, el auto permanece en el recuerdo. “Tiene una gran base de aficionados”, dice Jens Herkommer, que dirige en Alemania un taller especializado en viejos Skodas. “En el este el Felicia siempre fue apreciado porque no había muchos vehículos de ensueño como ése, pero el pequeño cabrio también fue ganando adeptos en el oeste”, afirma.

El propio Herkommer compró un modelo tras la reunificación, algo que antes sólo se conseguía “con buenos contactos o invirtiendo una fortuna”.

Con su diseño coqueto y su llamativa pintura atrae la atención en los rallies de autos de época, pese a competir con el Mercedes SL o el Porsche 911. Al menos hasta que arranca la carrera. Cuando el pelotón se pone en movimiento, se acaba el esplendor, ya que el motor de 1,2 litros comienza a petardear.

El motor de cuatro cilindros y cuatro tiempos apenas genera 55 caballos y tarda un buen tiempo hasta que alcanza los 80 km/h. A los 100 uno siente como si estuviera en un superbólido por la violencia del viento contra el parabrisas plano y por el ruido del propulsor bajo el capó.

No extraña, por tanto, que al principio se haga difícil mantener mucho tiempo pisado el pedal del acelerador y soportar una velocidad máxima de 130 km/h. También hay que prestar atención al cambio de marchas en forma de H: la primera es arriba a la derecha y la cuarta, abajo a la izquierda.

Pero el Felicia tiene otros atractivos: la falta de potencia la compensa con ligereza y gracilidad, ya que el vehículo de cuatro plazas sólo pesa 900 kilos.

No se requiere el estímulo de la velocidad para sucumbir al encanto del cabrio del este. Es mucho más bonito circular despacio deslizándose por el campo y disfrutando de un buen paisaje. Entonces es cuando se tiene la calma para apreciar los deliciosos detalles que introdujo Skoda: la palanca de cambio de marchas que imita la cerámica, por ejemplo; el cenicero o los bolsillos laterales de las puertas cosidos a mano.

El actual lema de la marca, “Simply Clever” (Sencillamente Inteligente), ya se deja ver en el auto de época: en lugar de un maletero con cerradura, los checos crearon una palanca en la puerta del conductor, un anticipo del cierre cetralizado. Mientras la puerta del piloto estaba cerrada, también lo estaba la tapa del maletero.

Una forma con encanto, una tecnología casi indestructible, unas características de manejo que no generan problemas, una cara fresca y la nostalgia de los tiempos del bloque del este: esos son los motivos por los que el Felicia es un modelo apreciado entre los amantes de los clásicos, según el experto Herkommer. “Pero que nadie se preocupe, el mercado es fantástico, aún quedan muchos ejemplares“, asegura.

Incluso los precios son relativamente asequibles, dice Herkommer, que tasa un ejemplar en buen estado sin reparaciones en 10.000 euros (13.750 dólares). Nadie debe preocuparse mucho de la técnica, ya que aunque el eje trasero y la transmisión por cardán puedan estar arruinados, se pueden cambiar sin problemas. “Por lo general el Felicia es indestructible y aún hay muchas piezas de repuesto”, finaliza el experto.

Link:   Skoda Auto

© Escrito por Thomas Geiger (dpa) el Lunes 26/05/2014 y publicado por la Revista Parabrisas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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