domingo, 23 de marzo de 2014

La Campora va por todos los kiosquitos… De Alguna Manera...


La Campora va por todos los kiosquitos…


Cuando la impunidad todo lo puede. Como si no les resultara suficiente copar cuanto puesto público les provea de suficiente dinero, ahora algunos miembros de La Cámpora han tomado por la fuerza la Cámara de Kioskeros de la República Argentina.

Ya no se trata de obtener fondos frescos de cuanto organismo del estado nacional sino que ahora se han dedicado a saquear entes ajenos a su esfera de influencia. La única condición para que estos desaforados se interesen en algo es que allí puedan seguir obteniendo dinero fácil.

La Cámara de kioskeros tiene como su legitimo presidente al Sr. Carlos Renna quien, en vez de requerirles aportes a los humildes propietarios de los kiosquitos que en su mayoría son meros monotributistas y explotan a título personal una clase de fondo de comercio que apenas les hace obtener ganancias para el sustento familiar, ha logrado sostener al ente representante de ese sector con aportes de empresas proveedoras de los distintos productos que diariamente se comercializan al menudeo en miles de locales a lo largo y ancho del país.

El clásico kiosko se ha mantenido hasta ahora como un símbolo del micro emprendimiento familiar, explotado generalmente por sus dueños y sin personal en relación de dependencia que arrastraría los escasos beneficios que genera. Aquellos que carecen de otra fuente de ingresos, desplazados del mercado laboral en relación de dependencia o huérfanos de los favores del Estado clientelar, con abnegación, sacrificio y orgullo, trabajan restándole horas al sueño y al esparcimiento.

La Cámara de Kioskeros es el único ente que se alza en defensa de estos comerciantes y Renna, como su portavoz, ha participado en innumerables reuniones con funcionarios y empresarios, en procura de obtener beneficios para el sector, siendo entrevistado profusamente por el periodismo por ser bastamente conocedor del rubro.

Lo insólito de todo esto es que cuando en la cuenta corriente de la Cámara, gracias a la gestión de su presidente Carlos Renna, existía un salvo positivo superior al medio millón de pesos, se abrieron las fauces de La Cámpora que, violando cerraduras ingresó a la sede y se apropió de todos los elementos allí existentes, vaciando la cuenta corriente y desplazando al Directorio y a su Presidente, llegando al extremo de agredir físicamente tanto al presidente como a la señora vicepresidente de la entidad, todo lo cual, obviamente, ha sido denunciado en sede penal.

Ante los justos reclamos de las autoridades desplazadas, con absoluta impunidad los miembros de La Cámpora se mantienen en el lugar usurpado, e inclusive promovieron una falsa denuncia por supuestas amenazas y lesiones para pretender neutralizar las acciones incoadas por las legitimas autoridades de la Cámara, autoridades registradas ante la Inspección General de Justicia y que hasta el presente no han podido reingresar a la sede de la entidad.

El vil proceder de estos “jóvenes maravillosos”, que cuentan con la protección y complacencia del gobierno nacional, a su vez se ve acompañado por el aletargado accionar de fiscales y jueces intervinientes en las denuncias promovidas por Renna y la vicepresidente de la Cámara, acompasado por la insólita velocidad que le viene imprimiendo el juez que personalmente maneja la causa penal promovida contra Renna, lo cual traduce la intencionalidad y parcialidad de dicha entente.

El pernicioso accionar de estos lúmpenes arribistas llegó al colmo de agredir al hijo de la vicepresidente de la Cámara, que fuera internado en el Hospital Argerich por distintos traumatismos, todo como aviso mafioso pretendiendo se abandone la batalla judicial entablada.

Frente a esta clase de atropellos, vale recordar el ominoso significado de aquella frase presidencial donde advertía que, durante esta década ganada, irían por todo.

© Escrito por Enrique Piragini el Domingo 23/03/2014 y publicado por Tribuna de Periodistas de las Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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