domingo, 21 de abril de 2013

Maldita Minería... De Alguna Manera...


Esquel: 3650 días de democracia en la calle...



Con una movilización histórica, que reunió a unas 6.000 personas, Esquel celebró los 10 años del plebiscito que, con un 81 % de los votos, determinó por primera vez en Latinoamérica que una comunidad lograse frenar un proyecto trasnacional minero.

Las empresas mineras y la gobernación parecen desmovilizadas, apariencia engañosa porque aún intentan tumbar total o parcialmente la Ley 5001 que prohíbe la minería en la provincia. Muchas localidades de Chubut participaron en el encuentro y coordinaron futuras acciones conjuntas. En el acto hubo referencias a la sincronía de fechas, 23 y 24 de marzo. 

Aquí, el documento completo de los vecinos auto convocados que lograron cambiar la historia:

¡Buenas tardes, vecinos y vecinas!

23 de marzo hoy, 24 de marzo mañana.

Quizá porque estén en nuestro pueblo estas dos fechas así ubicadas en el calendario.

Una, la de hoy, nos recuerda un plebiscito histórico, fruto de la participación democrática y la lucha de nuestro pueblo. Una fecha luminosa.

La de mañana nos recuerda la fecha de inicio de la dictadura más sangrienta.  Lo que sucede cuando se le arrancan al pueblo sus derechos humanos más elementales.

30.000 hermanos desaparecidos.

Un país desbastado.

Una fecha oscura para no olvidar.

Quizá  podamos  ofrecer  desde nuestros corazones  este festejo  de hoy  a  aquellos  luchadores populares  que  ya no están, porque  de alguna manera  retomamos  su posta. Que esta plaza  de hoy  sirva como  homenaje  de  la vida  a la  que  ellos  dieron  por   su causa.


Hoy estamos aquí nuevamente luego de 10 largos años.  En esta plaza, en estas calles nuevamente, siempre los mismos y siempre nuevos. Renovados en las miradas de nuestros hijos más pequeños y de los jóvenes. Perseverantes y firmes en los pasos de los amigos y vecinos que somos más viejos…

Estos son días entre otras cosas, de memoria… y hace diez años, a estas horas, estábamos abriendo las urnas…y nos íbamos dando cuenta de lo que estaba ocurriendo…

Por cada 100 votos que salían, 81 decían: ¡¡¡NO A LA MINA!!!

¡Ganábamos, vecinos!  Después de meses de asambleas, calle, pintadas por las noches, concejales saltando por las ventanas, gobernadores ignorantes, intendentes ausentes, patotas, amenazas, clases, charlas en barrios y escuelas… Folletos y más folletos,

¡Estábamos ganando!

11.065 votos por el NO que parecen sólo una cifra, pero que son cada uno una historia, como dijo la murga.  Historias  de compromiso, de dudas, de cambio, de discusiones y acuerdos , vivencias  que  fueron creciendo juntas  y  se dieron fuerza entre ellas,   cuando  hubo momentos de  incertidumbre , temores o angustia, pero que también supieron y aún saben, darse un abrazo  y compartir  sonrisas .

Recordamos esta plaza llena de nosotros mismos, cantando y llorando de alegría, alzando a nuestros hijos, esos mismos que ahora enarbolan banderas y van al frente de las marchas.

Recordamos  a los  amigos  y vecinos  que  estaban  y que hoy nos dan  su  apoyo  desde otros horizontes  o  desde  otras alturas … ¡A ellos gracias!


Si, vecinos, nos acordamos. Nos acordamos de nosotros mismos, porque tenemos memoria.

Recordamos  en especial a  aquellos hombres y mujeres  que aún  sin tener  el pan para  llevar a  la mesa  de  sus hijos, plantaron su NO contra  la  compra  de voluntades , la trampa  de la desocupación fomentada  desde  el  gobierno, el abuso  y  las mentiras.

Recordamos  y reconocemos  a aquellos  que  sostuvieron  la antorcha de la lucha aún cuando  parecía  que  todo  estaba  terminado,  aún con la llama muy pequeñita, pero nunca apagada. A ellos, a ellas, ¡Gracias!

Recordamos  hoy  a  los que salieron a la calle  aún  bajo la nieve y  la  lluvia , con  carritos de bebé, en silla  de ruedas,  con  paso lento, o como sea, para poder dar  su testimonio y su compromiso.

Tenemos una memoria viva, una memoria que crece porque la hacemos entre todos, y se enriquece. Una memoria que permite que este sea un día de fiesta, y no tan sólo una fecha convertida en estatua.

Esta fue y sigue siendo una lucha de todos, la lucha de un pueblo por ser escuchado y respetado durante diez largos años, ya que no bastó con arrancarles aquel plebiscito y ganarlo por el 82 % de los votos, sino que hubo y aún hay que estar defendiendo aquella victoria cada día como si todos los días fueran un 23 de Marzo.

Creemos  que  la verdadera democracia es esta, la que construimos cada día  comprometidos   de verdad  con nuestra propia historia  y no participando  un domingo cada  tanto en un  ritual  electoral  con  el que  algunos  consiguen llegar a  un puesto  de poder  con el que hacen lo que se les antoja,  como si  nuestros  votos  los convirtieran de repente en  condes  y marqueses de la política.

Señores funcionarios ¡Su único título nobiliario debería ser el de servir al pueblo, y no a los poderes económicos de turno!

Esta es una larga marcha que no empieza con nosotros, sino mucho antes y de la que somos solamente un paso. Una marcha que acá seguimos 4 tras 4, asamblea tras asamblea, calle tras calle, vecinos unos con otros, en una larga peregrinación de la vida hacia la justicia, el amor y el futuro.

Y  caminamos  hoy  junto  a tantos pueblos hermanos  del  Chubut , de la Patagonia entera, de la Argentina  y del Mundo, que  creen  que  la naturaleza  tiene  por sí misma derecho  a  existir, pues sin ella nada existiría.

Caminamos  junto a los que piensan  que hay  modelos  de  producción a  escala  humana, respetuosas  de  la  vida, y para  beneficio de las comunidades  y  en  fuentes de trabajo  verdaderamente sustentables y solidarias.

Todos nosotros vamos en una alegre marcha delante de las estatuas ciegas de la codicia y de la estupidez humana.

Caminamos delante de los vendidos, los venales, los que aceptan ser pagados para ponerse en contra de la mayor parte de un pueblo, para torcer su voluntad, confundirlo, y engañarlo.

Caminamos delante de aquellos que ven este hermoso mundo solamente como una fuente de recursos materiales, esperando ser explotados.

Caminamos delante de aquellos que ven a las comunidades que se organizan, que auto gestionan, que proponen, que aprenden, que enseñan, que salen a las calles, como una amenaza al orden establecido.

Caminamos delante de aquellos que enjuician por un trazo negro en la chapa de un auto a un adolescente, pero que nada hacen cuando la violencia se descarga sobre los cuerpos del adversario.

Caminamos delante de los patriarcas de la ley antiterrorista.

No nos olvidamos de todo lo que hemos hecho en estos 10 años… Pero tampoco nos olvidamos de los que han hecho y   lo que no han hecho ustedes.

Cuando  el  nuevo  Papa Francisco, en su asunción , insistía  una y otra vez, en  que había que cuidar  a la  naturaleza, porque era un mandato de Dios,  los  gobernantes del mundo  asentían con sus cabezas y lloraban de emoción… ¿O de culpa?

Tal vez se estaban dando cuenta que de cuidar, ¡Nada!  Y que más que respetar a ningún
Dios, estaban respetando   los mandatos de las empresas, las promesas del gran capital y las
Biblias del neo desarrollismo progresista…

SEÑORES  del desarrollo  perpetuo, que  creen que el futuro es sólo sacarle más y más a esta Tierra , sacarle más y más a los pueblos que conviven  en armonía con ella, o directamente sacar  a los pueblos…

Si. ¡Señores del perforar!... ¡Señores del fracturar!…¡Del explotar, del dinamitar!... 
¡Señores del fumigar y del exterminar…! ¡Si no cuidamos este mundo no habrá más mundo para nadie!

Así que paradójicamente a ustedes también y a sus hijos los estamos protegiendo, porque más allá de sus fantásticas ilusiones de mundos infinitos y recursos inagotables, del desarrollo y progreso eternos, nosotros, todos estos que somos, los locos, los fanáticos, los idealistas, nosotros, sabemos que no hay otro planeta más que este para vivir, no hay otras aguas para beber, ni otros aires que respirar.

Descubrimos hace 10 años que detrás de los cantos de sirena de aquella Meridian Gold, como de esta Yamana, detrás de las mentiras del cianuro, de los controles técnicos, del trabajo para todos, solo había codicia de oro… La misma codicia que envenenó pueblos, masacró culturas, y dio nacimiento a este capitalismo salvaje que parece querer devorar el planeta.

Descubrimos  también  que  hay políticos , jueces,  comunicadores sociales,   funcionarios , profesionales, que   creen  que  los ricos  y poderosos  amos  del mundo les  están dando  un lugar  a su lado…  ¡¿Son ustedes ingenuos o insensatos?!

Jamás estarán en las mesas de sus banquetes, jamás, más que para sacarse fotos, o levantar las sobras del poder que caigan al piso.

Los que estamos en esta plaza tenemos otras ilusiones, otros sueños.

Creemos en la nobleza de los seres humanos. En el amor al prójimo, al vecino, al compañero a la compañera…

Creemos   en  que los  pueblos  organizados  desde sí mismos  tienen  mucho  que enseñar y que aprender  y  al ver lo  que  hemos  podido hacer hasta ahora  no parece  que hayamos sido tan ilusos  y poco realistas… Sino ¿Qué es este día?

¿No es el Día de la Dignidad, vecinos?

¿ No es el día  que  recuerda  como un pueblo con mayoría  de desocupados,  en un lugar lejano   de la cordillera,  le dijo  no al   soborno  falso de  fuentes  de trabajo y  de riqueza ?

La dignidad existe señores, y también es un derecho humano.

Y esa dignidad, vecinos de Esquel, es la misma que tiene la montaña a nuestras espaldas, cuidándonos silenciosa y también cuidada por nosotros, en las calles.

LA MONTAÑA Y LA DIGNIDAD SIGUEN EN PIE... ¡¡¡NO, ES NO!!! ¡¡¡NO A LA MINA!!! ¡¡¡NO PASARÁN!!! ¡¡¡NO PASARÁN!!! ¡¡¡NO PASARÁN!!!

Esquel, 21 de marzo de 2012


© Publicado el domingo 24/03/2013 por la Revista La Vaca de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.



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